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Historia 8264 — capítulo 2
CAPÍTULO 2: Discusiones
-¡Harry!¡Harry! ¡vuelve al mundo! Como no estudies un poco no vas a sacar ni un EXTASIS. –Ron le estaba zamarreando en su sillón, junto a la chimenea- Llevaba mucho tiempo sin verte tan despistado. ¿Se puede saber en qué pensabas?
-En tu hermana- le contestó sin pensarlo.
-Pues eso está muy bien, porque últimamente no os veo yo muy bien.
-No te preocupes por eso, son cosas nuestras. Tú sigue estudiando que el que no va a conseguir ni un EXTASIS vas a ser tú- le dijo empujándole levemente con una sonrisa.
Ron abandonó a su amigo y se dirigió a la mesa donde tenía los libros de pociones para el día siguiente cuando tendrían el examen de EXTASIS.
-¿Qué te pasa?- le preguntó Hermione sentándose a su lado.
-No es nada. No te preocupes.
-No te creo. Estás rarísimo. Pero si hasta Ginny dice que no eres el mismo.
Harry levantó la cabeza y miró a su amiga de reojo. No hizo falta que abriera la boca para que Hermione supiera lo que estaba ocurriendo.
-¿Hay otra?- le preguntó tajante.
-No. No tiene nada que ver con eso.
-¿entonces?- Hermione abrió los brazos en busca de respuesta.
-Nunca lo entenderíais, ninguna de las dos, no sabéis nada.
-¿Pero tú la quieres?
-Claro que sí, llevamos casi dos años juntos. ¡Claro que la quiero! Pero esto va más allá. Siempre lo he tenido en la cabeza pero ahora....
-Ahora ¿qué?- le inquirió Hermione- Te vas de la escuela, sí, puede que estéis bastante tiempo sin veros porque a ella le queda otro año, de acuerdo, pero ¿no vas a ser capaz de soportar unos meses sin verla?
-Ojalá fuera sólo eso. Ves como no entendéis nada.
-¡Si hablaras te entenderíamos!- le dijo subiendo la voz- No puedes pretender que adivinemos lo que te pasa por la cabeza. No puedes pretender que Ginny no piense que esto se está acabando si no hablas con ella.
-¡Es que se está acabando!
Toda la sala común llena de alumnos de 5º y 7º preparándose para sus duros exámenes se quedó en silencio mirando a Harry y a Hermione. Harry salió por el agujero del retrato y dejó a Hermione que volvió a sentarse junto a Ron para continuar estudiando.
Cómo van a entender ellos lo que me pasa. No saben nada de la profecía. No les he contado nada en todo este tiempo, ni si quiera a Ginny. A ella menos que a nadie, se moriría si lo supiera. Pero a lo mejor Hermione tiene razón, si se lo explico... ¡No! No puedo contarles nada; pero si se lo cuento a ellos a lo mejor pueden ayudarme. Ellos pueden aconsejarme qué hacer con Ginny. Yo la quiero mucho, y ella a mí, pero no la llevaría conmigo por nada del mundo. Tengo que dejarla, ¡NO! No puedo hacer eso, me moriría sin ella, pero entonces... ¿y si la profecía se equivoca? ¿y si yo no soy el único que puede derrotarle? Pero qué digo. No puedo darle la espalda a lo que soy. ¡Ojalá hubiera marcado a Neville! Bueno no, mejor no, si tuviéramos que depender de la habilidad de Neville... ¡Estoy fatal!, esto es un lío ¿por qué tiene que ser tan difícil? Nunca debí haberle dicho a Ginny lo que sentía, así ella ahora estaría con otro y yo podría irme de aquí sin miedo hacerle daño. Ella no se merece que la deje aquí y me marche a una muerte casi segura, no se merece que abandone nuestra relación de la noche a la mañana, pero si no la dejo y me... y Voldemort me vence, será lo peor para ella. Si sabe que la quería antes de morir no será capaz de rehacer su vida o peor, si sabe que la quiero y me marcho, deja la escuela y se viene conmigo y entonces es cuando no voy a saber qué hacer.
-Hola guapo.
Ginny había llegado por detrás y le había abrazado. Harry al ver que era ella se soltó rápidamente y se separó un poco.
-Hola Gin, ¿qué haces por aquí?-Estaba nervioso, como a un niño que le pillan haciendo una travesura.
Ginny no dijo nada, se quedó mirándolo a los ojos con una enorme pena en el corazón, intentaba ver en esos ojos verdes que tanto le gustaban una pista sobre lo que estaba pasando con su relación. Necesitaba saber, estaba a punto de volverse loca con esa incertidumbre. A menudo pensaba que sólo era cosas de ella pero cada día le demostraba que no, que huía de ella, ya no hablaba, ni se sentaba con ella a saber simplemente que el otro estaba ahí. Ni siquiera le daba ordenes en el quidditch para no dirigirle la palabra. No podía soportarlo más, pero lo quería con locura y el miedo a perderlo la consumía día a día.
-Nada, sólo quería ver a alguien que conocía desde hace tiempo y que hace mucho que no veo.
-¿A quién? – preguntó extrañado Harry y sorprendido, teniendo en cuenta que en Hogwarts se veían todos casi todos los días.
-A ti, pero ya no estás, hace un tiempo que te has ido y no sé dónde, ojalá me lo dijeras y pudiera ir a buscarte, a traerte otra vez conmigo, pero no me dejas.
-Ginny- el mundo se le había caído encima, no podía verla triste- yo, yo lo siento mucho, pero... pero necesito tiempo para pensar.
Ella no dejó de mirarle a los ojos, llegando a tener hasta una pizca de arrogancia para no derrumbarse allí mismo. Al oír esas palabras rió amargamente y le miró con incredulidad.
-¿Cómo se llama?
-¿Qué?- Harry se había quedado totalmente descolocado.
-Ella, que cómo se llama, la chica que se está metiendo en medio.- Ginny estaba cada vez más furiosa y levantaba más la voz- la que está haciendo que necesites recapacitar sobre lo que sientes por mí.
-¡Qué manía os ha dado!- sonrió levemente, pero de repente tuvo una idea, eso es lo que debía hacer, si Ginny pensaba que él ya no la quería podría reconstruir su vida una vez que él se fuera al terminar el curso.-Eh... No te lo puedo decir.
Ginny cayó sobre la pared que había a su lado, aunque se había arriesgado a preguntárselo en su corazón albergaba la esperanza de que sólo fuera fruto de su imaginación. Esperaba que él le dijera que no había ninguna otra, que era sólo una mala racha pero que la quería como siempre. Harry le puso una mano en el hombro arrepentido de lo que había dicho desde el momento que sus palabras salieron de su boca.
-No me toques, Harry, márchate, no quiero volver a verte. Vete por favor.- Ginny luchaba con todas sus fuerzas por no caer allí mismo llorando desesperadamente.
-Ginny, no lo entiendes, déjame explicarte.- Pero ya no había marcha atrás, había metido la pata. Nunca debió haberle dicho eso a Ginny, eso le iba a doler aún más que la verdad.
-¡Que te vayas!- le gritó muy furiosa- ¡Vete de aquí y no me hables más!
Harry salió corriendo de allí dejando a Ginny tirada sobre la pared llorando desconsoladamente. Esa noche no fue a cenar, no podía comer, tampoco pudo estudiar a pesar de su examen de pociones. No quería estar en la sala común para no ver a Ginny, no podía verla, ni tampoco a Ron, seguro que ella le había contado algo y bastante tenía con la mirada crítica de Ginny como para ver también la recriminación de su mejor amigo.
Cuando oyó que sus compañeros de cuarto subían corrió las cortinas de su cama adoselada y se hizo el dormido. Por la mañana fue el primero en bajar a desayunar e hizo por que no le vieran hasta llegar al examen de pociones.
Nunca he hecho un examen de pociones tan malo como éste, y eso que pociones ya se me da mal de por sí. Pero cómo podían pretender que hiciera nada en condiciones teniendo la cabeza como la tengo. No he dormido nada esta noche, la imagen de Ginny llorando se me venía una y otra vez cada vez que cerraba los ojos. No soporto verla triste, si por mí fuera ahora mismo iría a por ella y nos escaparíamos juntos, lejos de todo, fuera de un mundo que sólo quiere separarnos, pero después de lo de ayer, en cuanto me vea acercarme me lanza una maldición, con el carácter que tiene cualquiera le dice nada hoy. Pero yo necesito decirle que no hay otra, pero si se lo digo tendré que explicarle por qué estoy así y eso será peor. Nunca debí decirle que la quería.
-¿A mí tampoco me vas a contar cómo se llama?
-¡Ron! Menudo susto me has dado.
-¿y bien?
-¿Cómo se llama quién?
-No te hagas el tonto conmigo, nos conocemos desde hace mucho y entiendo que no le digas a mi hermana quién es porque la maldice de por vida, incluso entiendo que no le digas a Hermione que hay otra, para que no te eche la bronca, pero a mí ¿no me lo vas a contar a mí?
-No hay nada que contar. No existe.
-¿Qué?
-Que lo que le dije a Hermione era verdad, no hay otra, yo solo quiero a Ginny, bastantes problemas tengo con una como para buscarme otra. No es eso.
-Entonces ¿que es porque no os vais a ver el año que viene?
-Yo querría a tu hermana aunque no la viera en una vida entera. Pero... Ron, estoy hecho un lío, no sé qué hacer, esto es lo peor que me ha pasado nunca- Harry se sentó en el suelo y se abrazó a las rodillas apoyado sobre su cama.
-Cuéntamelo. No puedes seguir así. No puede ser bueno guardarse para uno todo lo que piensa.
-Quedan dos semanas de curso- empezó sin levantar la cabeza de entre sus rodillas- y después tengo que ir a luchar contra Voldemort.
-No seas héroe, no es necesario que vayas. Vas porque quieres ir, como yo, como muchos cuando terminemos esto. Vas porque quieres acabar con esto, pero no tienes la obligación puedes negarte y hacer tu vida.
-No, Ron –le dijo fieramente levantando la cabeza y mirándole a la cara- Tú puedes decir que no. Tú-volvió a remarcar el tú- puedes optar por una vida normal o por hacerte el héroe yendo a una guerra que cada día acaba con más de los nuestros, pero yo no. Yo tengo que ir, no puedo rechazarlo.
-Sólo porque te llames Harry Potter, no significa que tengas que vivir tu vida por los demás. Vive tu vida. Dile a mi hermana lo que me has dicho a mi y olvídate de todo lo que pasa.
-¿Ves esto?- Harry se levantó el pelo del flequillo y señaló su brillante cicatriz en forma de rayo- ¿Crees que me recuerda que hace 16 me atacó el mago oscuro más poderoso matando a mis padres? ¿Crees que me recuerda que durante toda mi vida ha intentado matarme? – Se puso de pie y se acercó más a Ron - ¿en serio crees que me recuerda que soy Harry Potter, el niño que sobrevivió? ¡NO! Me recuerda cada mañana cuando me miro al espejo que de aquí a dos semanas tengo que enfrentarme a un ejercito oscuro. Me recuerda cada día que hace 2 años descubrí que una profecía, ¡una maldita profecía! me señala como asesino o asesinado. Eso es lo que es esto- volvió a señalar su cicatriz- Y no quiero que tu hermana pase por lo mismo.
-¿Por qué no has contado nada? –le preguntó mirando a Harry como si acabara de descubrir que era otra persona.- Ha debido ser duro.
-¿Duro?- rió amargamente- No te imaginas lo que es oír a Ginny hablar de nuestro futuro juntos y pensar que a lo mejor no voy a estar vivo para cuando ella acabe aquí. ¿Entiendes ahora por qué le he dicho que había otra? Sé que ha sido una mala idea pero en ese momento era la única forma que tenía para que me olvidase.
-No debes contarle esto a mi hermana. Si sabe que tu destino es acabar con quien-tú-ya-sabes o morir en el intento, se va contigo aunque sólo sea para estar allí en el último momento. Y si mandas a mi hermana pequeña a la guerra, te aseguro que te busco donde estés y te acuerdas de mí.- le sonrió con complicidad- Pero Ginny es muy orgullosa, más vale que le cuentes que no existe otra, búscate otra historia pero dile que es mentira porque o no vuelve a hablarte en la vida o te deja una maldición de por vida en cuanto te vea cruzar dos palabras con una chica que no sea Hermione.
-No quiero que cuentes nada a nadie. Tú no debías haberte enterado. ¿de acuerdo?-Ron asintió en silencio con la cabeza- Y tengo que hablar con tu hermana pero no sé qué voy a decirle