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¿Cual es tu problema Malfoy? ¡Eres tú Granger! — capítulo 14
Todos necesitan inspiración, todos necesitan un alma. Una hermosa melodía, cuando la noche está tan sola. Porque no hay ninguna garantía, de que esta vida es fácil. Cuando mi mundo se está desmoronando, cuando no hay luz para cubrir la oscuridad, es cuando yo te miro a ti. Cuando las olas inundan la costa y yo no puedo encontrar mi camino a casa, te miro. Cuando te miro, veo el perdón, veo la verdad. Tú me amas por lo que soy, como las estrellas mantienen a la luna. Justo allí es adonde pertenezco y se, que no estoy sola. Tu pareces un sueño para mí, al igual que un caleidoscopio de colores me cubre, eres todo lo que necesito, cada aliento que respiro. ¿No lo sabes? ¡Eres hermoso! Cuando las olas inundan la costa, y yo no puedo encontrar el camino a casa, entonces es cuando te miro.
Hermione se despertó al sentir los rayos de sol penetrando su piel. Observó por unos minutos a Draco, durmiendo plácidamente a su lado. Parecía un ángel, aun no podía creer que ese hermoso chico le perteneciera a ella y que correspondiera a su amor.
Se vistió, aun era muy temprano, pero se dirigió al gran comedor para desayunar.
Era una de las primeras en la mesa de Gryffindor. Permaneció allí, leyendo "el profeta", hasta que mas alumnos comenzaron a llegar y el desayuno estuvo sobre servido.
Ginny, Ron, Harry y Luna charlaban animadamente, pero ella solo le prestaba atención a un rubio, que la miraba con sus ojos grises desde la mesa de Slytherin.
El ruido de las aves trayendo el correo la saco de su ensimismamiento. Un montón de lechuzas comenzaron a volar, entregando paquetes a todos los alumnos presentes. Hasta una carta calló en las manos de la castaña. La abrió muy curiosa y comenzó a leer:
Hermione:
Me he comprado una lechuza, ya que tengo que darte una noticia muy importante y triste a la vez. Tu padre está internado en el hospital, su estado es muy grave. No sabemos que le pasó, lo encontraron así en medio de un callejón. Esto ocurrió hace unos días, lamento no habértelo contado antes, es que no tenía con que mandártelo. No te preocupes, los médicos están haciendo lo posible por ayudarlo. Cuídate, te quiero.
Tu madre, Jean Granger.
Hermione soltó bruscamente la carta. No podía creer las palabras de su madre. Unas lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.
-Hermione ¿te encuentras bien? - le preguntó Ginny, tomando su mano.
-No - masculló. Se levantó bruscamente de la mesa y salió corriendo del gran comedor.
Desde la otra punta del salón, Draco observó como su novia se iba con unas cuantas lagrimas en su rostro. Estohizo que se preocupara. Sin pensarlo dos veces, el también se levantó y corrió tras Hermione.
La encontró en el fondo de un pasillo oscuro, sentada en la ventana, llorando desconsoladamente y con una carta en sus manos.
Se acercó a ella, se sentó a su lado y la abrazó fuertemente.
-¿Qué ocurre mi amor? - le preguntó con preocupación, secándole algunas de sus lagrimas.
-Mi… mi padre… - titubeó la castaña - mi padre… está a punto de morir…
-¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué le pasó? - el rubio no soportaba verla en ese estado.
-No lo saben, lo encontraron así en un callejón - le contó, Draco enmudeció - ¿Draco?
-S-si estoy bien - le dijo, volviendo en sí - descuida, él se recuperará.
-No, está muy grave, no creo que se recupere - sollozaba Hermione, estaba muy triste.
-Hermione, mírame… - le pidió el rubio, la castaña levantó la cabeza y se quedó perdida en esos hermosos ojos grises. - Tu padre se repondrá, estoy seguro - la tranquilizó.
-¿Tú crees?
- le preguntó con desconfianza.
-No tengo dudas - le dijo Draco, sinceramente, mientras le limpiaba sus lágrimas.
-Te quiero…
- le susurró Hermione, un poco más calmada, besando los labios del rubio.
-Yo te amo - murmuró él, correspondiendo al beso. La castaña no pudo evitar sonreír.
-Tengo que ir a clases ¿me acompañas?
-Ahora no - le dijo Draco - Debo ir a ver a Blaise - se despidió con un beso y luego se marchó.
Llegó a la sala común de Slytherin, Blaise estaba allí, sentado frente al fuego tomando un café.
-¡Blaise! - le grito draco enfurecido, el morocho lo miró.
-¿Qué quieres Draco? - preguntó, mientras tomaba otro sorbo de su bebida.
-Heriste al padre de Hermione con tu tonto pasatiempo - lo acusó, apuntándole con su dedo.
-¿Al padre de Granger? - el rubio asintió - Yo no sé a quién lastimé, solamente dejé a un hombre tirado en un callejón - Draco se llevó sus manos a la cabeza.
-¡Es el! ¡Es el padre de Hermione! - exclamó, mirando a su amigo con mucho odio.
-Oh - se puso a pensar - No debes decir nada Draco.
-¿Qué? Debo decirle, ella merece saberlo - protesto Malfoy, Blaise se paró en frente de él.
-Si le dices a alguien, me llevaran a Azkaban - le explicó, con un poco de preocupación.
-Lomereces, no deberías hacer eso.
-No te hagas el santo conmigo Malfoy, tú eras así antes - acusó al rubio, que cada vez se enfadaba mas.
-Pero cambié
- se defendió - Y hermione es mi novia, debo decirle la verdad. Merece saberlo.
-Dime algo Draco ¿hace cuanto estas con ella? - el rubio enmudeció - así es, solo una semana. A mí me conoces desde los once años. Además, si tú dices algo yo contaré que sales con la sangre sucia - lo amenazó.
-¡no la llames así! - exclamó furioso y luego se quedó pensativo - Está bien, no diré nada.
-¿lo juras por tu vida?
-Lo juro - prometió, aunque no quería ocultarle esto a hermione.
-Así me gusta - concluyó y luego se marchó.
Draco se tiró en el sillón. Hermione era lista, tendría que pensar como ocultárselo. Pero draco no soportaba ver a su novia en este estado, ella merecía ser feliz y conocer la verdad. Pero Blaise era su mejor amigo, no podía condenarlo a Azkaban, aunque se lo merecía. Y no podía arriesgarse a que el contara lo suyo con hermione. Estaba entre la espada y la pared.