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¿Cual es tu problema Malfoy? ¡Eres tú Granger! — capítulo 16
Pansy se encontraba en su habitación de la torre Slytherin. Era domingo, por lo que se había levantado mucho mas tarde de lo habitual. Estaba sola, vistiéndose, cuando entró su compañera Astoria Greengrass.
-¿Qué te pasa Parkinson? - le preguntó mientras buscaba algo entre sus prendas de ropa - te noto… rara.
-Nada - mintió - es solo que… ¿nunca te has sentido mal por algo que hiciste? - inquirió Pansy, con un remordimiento en su cuerpo.
-En realidad no, pero… eh oído que ese sentimiento se llama culpa - respondió - es cuando sientes pena por algo que le causaste a otra persona.
-Culpa… - repitió la pelinegra y luego suspiró - ¿de verdad nunca lo has sentido?
-No, querida yo no siento pena por nadie - le contó con un tono de voz superado - ahora dime ¿Qué hiciste?
-Yo… yo me puse celosa de Granger y Draco Malfoy, asique la torturé y la deje inconsciente por una semana - le contó un poco avergonzada. A Astoria se le abrieron los ojos como platos.
-¿¡Granger y Draco!? - exclamó sorprendida, y a la vez celosa.
-Si, los encontré besándose, pero quien sabe, tal vez sea uno de los juegos de Draco.
-Parkinson tienes que ayudarme a conquistar a draco - la urgió la rubia, pansy la miró sorprendida.
-¿Por qué debería ayudarte? - preguntó Pansy, quien ya no sentía nada por el rubio.
-¿estás enamorada de Malfoy? - inquirió Astoria.
-No, ahora me gusta… alguien más - respondió.
-Entonces ayúdame, por favor Parkinson - pidió la rubia, mirando a Pansy con sus siniestros ojos celestes.
-No lo sé…
-Ayúdame o le contaré a todos sobre lo que le hiciste a Granger - la amenazó, la pelinegra se puso nerviosa - Estoy segura de que McGonagall no tendrá piedad…
-De acuerdo Greengrass, te ayudare - acepto pansy, un poco tensa -pero prométeme que no se lo dirás a nadie.
-Lo prometo
- dijo Astoria, con una sonrisa pícara y cruzando los dedos detrás de su túnica.
Pasaron toda la tarde juntas, planeando la conquista de Astoria. Parecían mejores amigas, sentadas frente al fuego con algunos bocadillos y conversando fluidamente. Pero eso era solo a simple vista, porque realmente, eran dos enemigas planeando algo perverso.
Ya era de noche y ellas continuaban allí sentadas, no habían llegado a un acuerdo. Entonces, por elretrato, apareció un rubio de ojos grises, lo que puso nervioso a Astoria.
-Hola Draco…
- lo saludó coquetamente, jugando con el cuello de la camisa del rubio.
-HolaAstoria - saludó Draco, tratando de zafarse de la chica.
-Draco… necesito hablar contigo a solas… - le dijo la rubia.
-De… de acuerdo - aceptó no muy convencido - ¿A dónde?
-Vamos a la sala de menesteres.
Entraron allí, Draco estaba nervioso, no sabía qué era lo que se traía Astoria entre manos.
-¿y bien? - preguntó un poco tenso. Astoria se acercó hasta él y puso sus labios en la oreja del rubio.
-Te amo Draco - le susurro, y luego cuando el chico estaba desprevenido lo besó.
Draco trataba de zafarse de Astoria, pero por más que lo intentaba no lo conseguía. La chica tenía más fuera de la que imaginaba. Pero draco era un hombre, y no podía reprimir sus impulsos. Asique poco a poco y sin querer, se dejó llevar.
Draco la tomó por el talle y la pegó a su cuerpo, buscando su boca, el beso fue explosivo, fue urgente, imperioso, era un beso total y absolutamente descarado, parecía como si fueran una pareja de amantes que no se hubieran visto en mucho tiempo…
Sus respiraciones estaban agitadas, sus pechos subían y bajaban con rapidez, mientras no dejaban de besarse, el la apretaba a su cuerpo con sus dos brazos, no la dejaría escapar y no es que ella quisiera hacerlo en ese momento, cerraba los ojos y no quería pensar en quien la estaba besuqueando de modo tan delicioso y caliente….
Poco a poco los brazos de Draco la soltaron y le tomaron el rostro con las manos, era como si quisiera comérsela entera, no se decían palabras, solo se escuchaba el sonido de los besos dados, el chasquido de los lengüetazos y los mordiscos, las manos de ella tímidamente se aferraban a la camisa del rubio…
Sin parar de besarse, el rubio apuntó con su varita y allí apareció una pequeña cama, el la colocó encima y mientras la besaba desesperada y apasionadamente, sin pedir permiso, le despojó de los jeans y todo lo que estuviera a su paso… era… muy urgente… demasiado, porque el a duras penas alcanzó a desabrocharse los pantalones y…
Y Astoria abrió los ojos como platos cuando sintió la penetración y emitió un jadeo… tanto ella como el, fue instantáneo cuando ella arqueó la espalda al sentirlo dentro, pero es que era comprensible en cierto modo, la necesidad entre los dos, el rubio no le dijo palabras de amor, bastaba con comenzar a mover las caderas, empujando sin detenerse.
Y continuaron así, hasta que llegaron al clímax. Se recostaron uno al lado del otro.
-Draco, quiero contarte un secreto - le susurró Astoria.
-¿Qué es? - preguntó intrigado y entre jadeos Draco.
-Pansy Parkinson fue quien le lanzó el maleficio a Granger y la dejó inconsciente - le contó, entonces el rubio volvió en sí.
-¿¡que!? - exclamó sorprendido. Se levantó rápidamente de la cama, se vistió y salió corriendo de la sala de menesteres.
No podía creer lo que acababa de pasar. Se había acostado con Astoria, aun cuando estaba de novio con Hermione y la amaba con todo su corazón. Pensar que hace unas horas le había presentado a su familia, y ahora… esto.
Y lo de pansy… no podía creer que fuera ella quien le había hecho tanto daño a la Castaña. Parkinson se las iba a pagar…
Al parecer, en Hogwarts, todas las mentiras se estaban develando.