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¿Cual es tu problema Malfoy? ¡Eres tú Granger! — capítulo 29

Era viernes, el último día de clases en la semana y además el ultimo día en Hogwarts para los de último curso.

La mayoría estaban emocionados porque solo faltaba un día para las vacaciones, mientras que otros estaban preocupados y a la vez emocionados por la graduación.

Cierta castaña también estaba que rebosaba de preocupación, se había comido todas las uñas hasta la cutícula y cuando ya no le quedaba nada que morder, comenzó a mover su pierna derecha compulsivamente. Después le agarró esa ola de hambre que tanto la atormentaba este último mes, y luego esas infalibles ganas de vomitar todo lo ingerido.

No podía continuar mas así. Ella tenía que hacerse la prueba de embarazo. Pero le daba tanto miedo. ¿Qué tal si salía positiva? ¡El bebe era de Draco! ¿Cómo se lo diría? Y además ¿Qué dirían sus padres y… Harry?

Estaba debatiendo todo esto mirando a través del balcón de la torre de Astronomía cuando sintió unas manos frías rodeándole la cintura. Sabía bien de quien se trababa pero… ¿no estaba en otro lugar?

Se giró bruscamente y sonrió al verlo. Ahí estaba Draco Malfoy, parado en frente de ella con una sonrisa traviesa que derretiría a cualquiera, con su cabello rubio platinado despeinado por el viento y con esa mirada proveniente de esos ojos grises que tanto la hipnotizaban.

-¿Me extrañaste? - susurró divertido. Hermione sonrió y luego lo miró directamente a los ojos.

-Se supone que estas enfadado - le dijo y luego de la nada le dio un codazo en el estómago - eso es por desaparecer y dejarme preocupada.

-¡Tú me tienes preocupado a mí! - exclamó frotándose el lugar que su castaña había golpeado - ¿estás embarazada hermione? - preguntó sin rodeos, la castaña se quedó muda.

-La verdad es que no tengo idea - contestó luego de unos minutos - Me he sentido rara este último mes pero… aun no me hice la prueba.

-¿Por qué? - inquirió el rubio preocupado, mientras acariciaba la mejilla de Hermione.

-Es que… ¡Me da tanto miedo! - estalló ella, luego abrazó a Draco con todas sus fuerzas y derramo algunas lagrimas. Después de unos segundos se separaron y él le limpió las mejillas - ¿Qué dirán los demás?

-¿acaso importa? Lo único que me interesa es que nosotros seamos felices. Y si estas embarazada cuidaré a nuestro hijo, porque tú eres lo más importante que tengo - después de escuchar esto la castaña no aguanto más y lo besó. Sus palabras eran tan tiernas.

-Entonces supongo que…

-Es hora de averiguarlo… - continuó la frase Draco. Tomó de la mano a Hermione y juntos caminaron a la enfermería. Por suerte no había nadie en los pasillos, ya que todos estaban ocupados armando sus valijas y terminando sus atuendos para la graduación de mañana.

Al llegar, la parejita le contó todo lo ocurrido a madame Pomfey, ella los entendió y juró no decir ni una palabra de lo sucedido, al menos hasta que ellos estuvieran listos.

La castaña se recostó en la camilla y Draco a su lado sostenía la mano de ella. La enfermera realizó un hechizo que Hermione conocía, pero en este momento ella estaba muy nerviosa y solo quería saber los resultados.

-¿y bien? - preguntó desesperada la castaña. El rubio la acarició en señal de que se tranquilizara.

-Señorita Granger… usted está embaraza - anunció la enfermera. Hermione suspiró y miró a Draco para ver su reacción, pero él estaba en estado de shock.

-¡por Merlín! - exclamó y luego se desmayo cayendo al piso inconsciente. La castaña lo miró sorprendida y a la vez preocupada.

-Suele pasar… - la tranquilizó madame Pomfey. Con su varita hizo aparecer un vaso con agua y se lo lanzó en la cara al muchacho tendido en el suelo, logrando que este despertara agitadamente.

-Draco… seremos padres - informó la castaña un poco nerviosa pero a la vez sentía una alegría dentro de ella. El bebe era de su único amor, y con eso ella estaba feliz. La enfermera decidió retirarse para que ellos pudieran hablar tranquilamente.

-Supongo que…

-Es hora de decirle lo nuestro al mundo - completó la castaña, como hace un rato lo hizo el rubio. Draco asintió y luego le dedico a su novia una cálida sonrisa. Ella, se abalanzó sobre él y le dio un tierno beso.

Salieron de la enfermería tomados de la mano. Los pocos estudiantes que caminaban por los pasillos miraban atónitos y cotilleaban con sus amigos. Era sabido que el rumor se extendería por todo el colegio en menos de una hora. "La sangre sucia saliendo con el príncipe de Slytherin" Sin dudas serían el centro de las habladurías. Pero mientras estuvieran juntos todo estaría bien para ellos.

-Por cierto… - comenzó Draco, parándose en medio del pasillo e ignorando la mirada de tres chicos de Ravenclaw - ¿le contaste a mi abuela sobre tus síntomas?

-¿A Esther? ¡Claro que no! ¿Por qué lo dices? - preguntó Hermione extrañada y muy curiosa.

-Porque… me llamo y… - pero no pudo terminar la explicación, porque en ese momento fueron interrumpidos por un muchacho.

-Nate… - susurró la castaña agachando la mirada, mientras que Draco solo bufó en señal de desaprobación.

-Al final… ¿estás embarazada? - inquirió. La castaña y el rubio se miraron sin entender. ¿Cómo sabía Nathaniel todas estas cosas?

-Co… ¿Cómo sabes tú eso Nathaniel? Nadie lo… - Hermione puso su dedo en los labios de Draco, mientras que miraba al castaño perspicazmente.

-¿Esther? ¿¡Esta loca!? - exclamó con cara de pocos amigos. El rubio miraba sin entender, mientras que una sonrisa picara se asomaba por el rostro de "Nate". Después de esto el pasillo fue iluminado por una luz blanca y brillante. Cuando desapareció ya no había un castaño parado frente a la pareja, sino que en su lugar estaba una anciana de cabello platinado y enmarañado que usaba un vestido de flores y unos altos tacos.

-¡POR MERLIN! - gritó Draco, luego (como hace unos minutos) volvió a caer inconsciente en el suelo de piedra. La señora Hill se acercó a Hermione y la abrazó fuertemente, pero la castaña aun no reaccionaba. ¡Esto era un viernes de locos!

-¿por… porque se hizo pasar por un muchacho? ¡No lo entiendo! - dijo Hermione, llevándose las manos a la cabeza y mordiéndose el labio. Esto era demasiado para ella.

-Necesitaba demostrarles a mi nieto y a ti que son el uno para el otro. Y Nate si existe, yo solo tomé prestada su figura - explicó con mucha tranquilidad, ignorando el seño fruncido de la castaña - Tu eres la única que quiero para él. Te volviste muy importante para nuestra familia pequeña niña y también para el corazón de Draco.

-¡Casi mata a su nieto! - le reprochó ella mirando a su novio tirado en el piso. Siguió el ejemplo de Madame pomfey (apareció un vaso de agua con su varita) y luego despertó al rubio. Este se levantó furioso y se marchó sin decirle ni una palaba a su abuela.

-Se le pasará… - la tranquilizó Hermione - ¿quiere ir a Hogsmeade? - le preguntó. La anciana asintió y tomó la mano de la muchacha. Juntas salieron del castillo y se dirigieron a las Tres Escobas a tomar una cerveza de mantequilla y a conversar. Mientras que un rubio estaba al borde de un paro cardiaco. Este había sido el vienes más loco de su vida. Simplemente… ¡Un viernes de locos!