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Désir Interdites — capítulo 4

Acá les dejo un capítulo más que espero sea de su agrado.

A los que comentan muchas gracias y a los que leen pero no comentan igual les agradezco (:

Les informo que probablemente la próxima semana no actualicé ya que lo mas seguro es que me vaya de viaje por motivos escolares.

P.D. Cualquier falla ortográfica o gramatical me disculpo, tenía los ojos mas cerrados que abiertos. Fue un largooo día.

¡Disfruten la lectura!


Se dice que las personas tienen dos personalidades viviendo dentro de ellos, la que muestran de cara al mundo y la que dejan ver en privado. Nunca fue tan cierto como cuando se trataba de Rose Weasley y de Albus Potter. Rose tenía ese don de mantener encandiladas a todas las personas que se encontraban a su alrededor, ayudaba el hecho de que fuera hija de dos de los mayores héroes de guerra, Ron y Hermione Weasley, así como ahijada del mundialmente famoso Harry Potter; pero no era solo eso, Rose había sacado la inteligencia de su mamá y la habilidad para el Quidditch de su papá, era una mezcla perfecta entre los dos y los profesores que les habían dado clases estaban fascinados con ella, en especial McGonagall, la ahora directora.

Pero había mucho más en Rose que la bruja responsable, inteligente, la primera de su clase, buena atleta, mejor jugadora de ajedrez y confiable. Existía la parte que solo conocía Albus, su cómplice inseparable desde siempre, él único con quien hablaba de todo, compartía todo, sobre todo planes a futuro, con Albus salía esa Rose que si bien era soñadora también era practica y sabia que existían muchas cosas que debía hacer antes de poder fomentar el mundo que creía sería mejor. Y estaba la Rose que relucía al encontrarse en compañía de Albus y Scorpius, la divertida, temeraria, bromista, la que no temíaa nada porque sabía no dejarían que le pasará nada, la que en ocasiones se dejaba ver vulnerable, la que solo ellos dos tenían el privilegio de conocer.

Era esa Rose la que salió a flote esa tarde, los exámenes habían terminado, llevaba demasiado tiempo metida en la Biblioteca, era tiempo de relajarse. Termino de acomodar los bocadillos que había llevado de la cocina sobre la mesa y observo el reloj, quedaban 3 minutos antes de la hora fijada.Solo uno de los pequeños escapes de la vida monótona del colegio como los que solían darse tendría lugar esa tarde, un poco diferente quizá debido al sitio en el que se encontraban. Más libertad de acción.

-No perdiste el tiempo -anunció una voz dejándose escuchar sobre el silencio- Claro, no esperaba menos de ti -añadió Scorpius caminando hacia la mesa para depositar una botella de whisky de fuego sobre ella

Rose volteo a verlo y alzo los hombros mientras destapaba la botella y servía el contenido en los tres vasos que había llevado. Albus se entretuvo bajando las persianas y asegurándose de poner hechizos repelentes e insonorizantes para que nadie los escuchase, tenían la cabaña para ellos y lo que menos querían era que alguien se autoinvitará a su fiesta.

-¿Empezamos? -pregunto de manera retorica el chico Potter mientras se dirigía a la pequeña sala dentro de la cabaña

-Empezamos -afirmo Rose quien llevaba flotando los vasos delante de si, colocó uno delante de Albus que ya se había sentado en el sillón, la pelirroja tomo asiento en el sofá de enfrente mientras cogía su propio vaso y extendía el suyo hacia Scorpius, el rubio deposito el vaso en la mesa, acto seguido se recostó en el sofá con la cabeza sobre las piernas de Rose.

La pelirroja se entretuvo acariciando el cabello de Scorpius mientras el rubio le susurraba un par de cosas divertidas. La calma se adueño del lugar dejando a un reflexivo Albus Potter sumido en sus pensamientos, sus amigos estaban demasiado acostumbrados a su forma de ser como para tomárselo a mal. No tenía nada que ver con que no quisiera estar ahí y lo sabían.

Por la mente de Albus pasaban multitud de cosas, siempre había tenido esa habilidad de pensar en todo enfocándose en particularidades, poseía gran astucia y era por eso que había terminado en Slytherin a pesar de que su inteligencia era comparable a la de Rose.

A Albus a veces le resultaba inquietante haber alcanzado tal compenetración con dos personas como ellos. Cosa del destino, diría la excéntrica profesora Trelawney, no podía sino darle la razón. De alguna manera habían acabado los tres en el mismo vagón durante su primer viaje a Hogwarts, de inmediato congeniaron con el rubio, y después cuando él y Scorpius fueron sorteados para la misma casa quedo claro que no se quedaría en un encuentro fortuito y casual. Había terminado por convertirse en una sólida amistad. Muchas veces Albus se encontraba reflexionando sobre la misma, ¿Sería acaso tan sólida como para que lo apoyaran siempre sin importar que? ¿Para seguir con él incluso si los demás lo abandonaban por creer que se dirigía hacia su autodestrucción? 

Su mente se volvía más confusa cada que la estancia en Hogwarts se acercaba hacia su final. Era un adulto en toda regla dentro del Mundo Mágico y aquello para lo que se había estado preparando se veía más cerca que nunca si se atrevía a llevarlo a cabo, por supuesto sabía que no existía la opción de arrepentirse, no era su estilo dar marcha atrás. Quería destacar por sí mismo, por ser Albus y no por ser el hijo de Harry Potter. Sintió la mirada de Rose sobre si y emergió de sus pensamientos dando un trago a su whisky de fuego y observando a su prima. Si de algo estaba seguro era de que ella lo entendía y de que se mantendría fiel, no por nada era la única que conocía profundamente todo lo que el moreno pensaba y planeaba para después de dejar Hogwarts. Rose sonrió levantando su vaso hacía él y Albus devolvió la sonrisa.

-¡Salud!-dijeron los tres al mismo tiempo, Scorpius había estado observando la escena en silencio.

-¡Por la amistad de los tres, por lo que hemos pasado juntos, y por todo lo que viene! - exclamo de repente Scorpius alzando la mano hacia el techo

Eran las palabras más que adecuadas y Albus las tomo como una señal. Scorpius era la tercera pieza en ese triángulo y tenía una idea bastante acertada de que era lo que vendría, no lo sabía todo pero si de que se trataba. Era raro pensar que el hijo de Draco Malfoy estaba dispuesto a darlo todo, hasta las últimas consecuencias, por el hijo de Harry Potter pero así era. Scorpius nunca le había dado la espalda a Albus y el rubio platino no pensaba que eso fuera a ser posible en un futuro cercano. Tras el instante en el que los tres tomaron asiento de manera correcta con el fin de chocar sus copas para llevar a cabo el brindis, Rose revolvió entre los pliegues de su túnica y saco una botella de tamaño mediano la cual sacudió delante de los ojos de los chicos.

-¿Qué les parece si hacemos algo divertido que incluya unas gotas de esto? -pregunto la pelirroja con una sonrisa expectante

-De acuerdo, voto por el juego de las verdades -asintió Scorpius dirigiendo una mirada a Rose que dejaba muy en claro que solo a ella se le ocurrían esas cosas- ¿Lo robaste del armario de pociones?

-O se la sonsaco a Mcmillan -apunto Albus divertido, bien sabia de lo que era capaz de hacer Rose para conseguir algo que quería, era ese lado Slytherin que solo él conocía de la pelirroja.

-Ni una ni otra -soltó Rose mientras se carcajeaba, tras la risa colocó una expresión fingida de indignación-Un placer para mi anunciarles mis pequeños aprendices que el veritaserum fue elaborado por mi ¿Qué mejor ocasión para probar lo perfecto que salió que una charla con ustedes? -pregunto mientras sonreía con superioridad.

Rose destapo el frasco e ingirió un sorbo, sin diluir su efecto era más fuerte pero no le importaba desnudar su alma frente a esas dos personas que eran las que mejor la conocían, paso el frasco a Scorpius quien no dudo en beber y pasárselo a Albus, el pelinegro vació el contenido del frasco y sonrío con arrogancia mientras lo dejaba caer sobre la mesa del centro.

-Albus y Scorpius… ¿Cuál es su más profundo secreto? -pregunto sin previo aviso la pelirroja mientras se inclinaba hacia adelante dando el primer sorbo de la noche a su whisky de fuego.

Los aludidos se voltearon a ver, típico de Rose el empezar sin tacto. Scorpius se dispuso a responder no sin antes dirigirle una mirada a Rose que por algún motivo hizo que la pelirroja sonriera con sorna, como si intuyera lo que vendría a continuación.

-Todo comenzó un día de mañana clara y tarde lluviosa, teníamos partido de Quidditch contra Ravenclaw -comenzó, dio un golpe en el hombro de Albus para llamar su atención- ¿Te acuerdas, ese en el que logré 200 puntos antes de que atraparan lasnitch?

-Ajá -concedió Albus quien comenzabaa hacerse una idea de por dónde iba la cosa, ese partido había sido apenas el mes anterior.

-Ganamos -retomo la narrativa el rubio- nos fuimos todos a las duchas, como siempre tú, Albus, fuiste donde Hagrid, yo salí pensando en irme a la sala común a celebrar, pero apareció cierta persona -Scorpius sonrió con complicidad a Rose- que me dijo que su equipo había sido apaleado y necesitaba consuelo, por mi parte necesitaba celebrar -rio con un poco más de fuerza- Comenzamos a caminar entre besos y susurros quedos, cuando observé donde estaba me di cuenta que era la entrada de mi sala común, la personita saco algo de su mochila, era tú capa invisible -acoto de nuevo Scorpius dirigiéndose a Albus

-Típico -comento irónico el moreno, eras más que obvio quien era esa personita si traía su capa de invisibilidad. Rose rio divertida.

-Entramos y fui guiado al cuarto que compartimos, Al -tampoco era cosa de que Scorpius diera una descripción completa, se paso la mano por el cabello antes de terminar de contestar- Cuando llegaste en la noche, viste tu cama revuelta y te aconsejé que cambiaras las sabanas, no fuese alguna broma de los idiotas de nuestro año -finalmente el rubio estalló en carcajadas sin poder reprimirse más- En conclusión, mi más oscuro secreto es que lo hice en tu cama, Al.

En cuanto Albus escucho la pregunta supo que se enteraría de cosas que quizá sería mejor ignorar, por más de mente abierta que fuera nunca habría estado preparado para lo que salió de los labios de Scorpius; por supuesto, no admitiría que una sensación de celos que estaba muy seguro era lo que sentía James cada que fastidiaba a Amaya se había instalado en su pecho, ni que por un milisegundo considero la idea de golpear a Scorpius en la mandíbula. Agradecía su capacidad para esconder sus emociones, cuando su amigo estallo en carcajadas se unió a él de buena gana dándole una palmada en la espalda y observando de reojo a la descarada de su prima que no se había inmutado en lo más mínimo.

-Sabía que debí quemar esas sabanas -comentó chasqueando la lengua- Rose la próxima mínimo pidan el favor a algún elfo de cambiarlas, y compadre yo que tú me cuido muy bien de no decir esas cosas frente a ningún Weasley y menos frente a James porque te mandará a San Mungo... o al menos tratará- añadió sonriendo sarcásticamente

-No seas exagerado Al -la pelirroja guiño el ojo a su primo antes de voltear y dar un beso en los labios a Scorpius- Menos mal no pregunte cual era su mejor fantasía o lo traumábamos de por vida. Tenemos que conseguirte una novia, primo -añadió volteando de nuevo hacia Albus y lanzándole un beso.

El pelinegro rodó los ojos, Rose no tenía idea de hasta qué grado podría llegar a traumarlo de haber preguntado eso. De todas formas agradeció su control mental, ellos no lo sabían pero desde hacía meses que el veritaserum no influía igual en él, ahora era capaz de contestar lo que quería o de saltarse una cosa para pasar a la otra. Tras ver que sus amigos se quedaban expectantes esperando su respuesta se tiro hacia atrás en el sillón, comenzó a jugar con el vaso que tenía entre sus manos y le dio un gran sorbo antes de decidirse a contestar. Observó fijamente a Rose, quien ya sabía lo que estaba por develar y después paso su vista hacia Scorpius.

-Temo que mi más oscuro secreto no sigue la pauta hormonal que ustedes han marcado ¡Despreocúpense no conocerán mi vida sexual! -exclamó Albus con ese tono cínico que lo caracterizaba- Mi más oscuro secreto lleva lo oscuro en el nombre, Artes Oscuras, ¿Donde nacieron? ¿Quién las utilizo por vez primera? ¿Por qué a nadie se le ha ocurrido que si se usan para el bien pueden hacer grandes cambios? ¿Cuales son en realidad todas sus posibilidades? ¿Que tanto se puede lograr con ellas? ¿Son las Artes Oscuras las que corrompen al mago o es el mago quien tiene corazón débil y se corrompe por si solo culpando a las Artes Oscuras? -se detuvo momentáneamente para observar la reacción de Scorpius con quien nunca había hablado del tema.

De repente vino a su mente la posibilidad de que Rose hubiera hecho esa pregunta con tal de que al fin compartiera eso con su mejor amigo. No, quizá no, estaba casi seguro de que esa había sido su intención, Albus sabía bien que su prima era una muy buena estratega, manipuladora cuando se lo proponía, pero con ese aire de inocencia nadie lo creía, un punto más a favor de la pelirroja.

-Las he estudiado, pocos son los libros de la Sección Prohibida de la Biblioteca que he dejado sin tocar, las he practicado -en este punto volvió a hacer una inflexión para cruzar una fugaz mirada con Rose quien le devolvió una sonrisa tranquilizadora- Pero aún quiero saber más, llegar hasta el final de su estudio y demostrar que no hay magia buena ni mala, solo existe aquel que la usa de manera correcta o incorrecta

Silencio su voz dando por terminada su breve disertación sin apartar la mirada de Scorpius, le importaba su reacción más de lo que estaba dispuesto a admitir, era su mejor amigo y su mayor temor era que reaccionará de la misma manera que James cuando aquel día los escucho hablar a él y a Rose sobre eso mismo. ¿Pensaría Scorpius tal como James que era Albus un maldito bicho raro que se metía con poderes censurados que estaban más allá de lo permitido? ¿O sería como su prima y vería la lógica dentro de los planteamientos que Albus había dejado claro?