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Désir Interdites — capítulo 5

Acá de nuevo actualizando, disculpen el retraso como había informado estaba de viaje y regrese el Sábado por la madrugada pero muy cansada y enferma. Pero acá tienen el capítulo.

Ok, si ahora no tengo muy bien la ortografía me pongo a re-estudiar mis libros de Redacción por que juré por mi honor de Ravenclaw.

Gracias por leer y por comentar. Espero les guste

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Ladiversión presente en su expresión y la gran sonrisa con la que Scorpius comenzó a escuchar la respuesta de Albus poco a poco se fue desvaneciendo conforme el monologo de su amigo avanzaba. En un momento dado volteó en busca de la mirada de Rose, estaba seguro de que debía estar tan desconcertada como él mismo, pero lo que observo en el rostro calmo de Rose lo desconcertó aún más. La mirada de la pelirroja no dejaba lugar a dudas: ella estaba enterada de todo. Mas no fue solo eso lo que extrañó a Scorpius si no que al fijarse en sus ojos noto lo que había en ellos, no logró dilucidarlo muy bien. ¿Preocupación?, ¿Temor? No de las palabras de Albus ¿Tal vez de él?

De repente los pensamientos erráticos entraron a la mente de Scorpius sin que este les hubiera dado su permiso, una fina gota de sudor escurrió por su nuca y con ella mil ideas llegaron a su cabeza, ideas en las que hasta ahora había evitado pensar a pesar de que más de uno de los hijos de quienes fueran compañeros de su padre en su estancia en Hogwarts se lo hubieran dicho más de una vez. Al parecer él, Scorpius Malfoy, había entregado sus secretos y su amistad incondicional dejando por encima cuestiones tan antiguas como el apellido, enemistades ancestrales y todo un bagaje que dictaba que eso no debía ser, ¿Y que recibía a cambio? ¿Dos personas que ni siquiera tenían suficiente confianza en él para decirle aquello sin estar obligados por una poción?

El secreto en sí mismo no era lo que le molestaba, de hecho estaba muy de acuerdo, pero su falta de confianza llego profundo dentro del alma de Scorpius, el chico había sabido desde siempre que a ellos jamás los traicionaría o los dejaría solos, muchas veces se habían prometido amistad y confianza eterna. Aparentemente, a diferencia de ellos, él si había aceptado todo lo que esos pactos conllevaban y no los rompería. De repente se sintió excluido y recordó que por más vínculo de amistad que lo uniera a Albus y Rose entre ellos dos existía uno que Scorpius jamás podría tener: el de la sangre. Al final de cuentas era evidente que la pelirroja y el moreno estaban unidos por algo más fuerte y grande. La sensación de exclusión aumento al caer en cuenta de eso.

Scorpius acomodó mechones rebeldes de su cabello tras una oreja con un movimiento suave de su mano, una pregunta paso por su mente ¿Si le habían ocultado esto, que otras cosas podrían estarle ocultando? Sabía bien que en ese momento podría enterarse por los efectos de la poción pero no quería descubrirlo de esa manera. Su rostro era una máscara de impasibilidad, herencia de su padre que no dudaba de utilizar en los momentos adecuados.

Se sentía ajeno y en la posición más débil, estaba con dos personas que lo conocían a la perfección, a las que él había pensado conocía de igual forma; al parecer no era así, no al menos como pensaba... Aclaró su garganta con un suave carraspeo, e intentó tragar el nudo que ahora era consciente se había formado en ella, ordeno lo que diría en su mente: primero palabras de reacción y segundo su pregunta.

-Como siempre tus razonamientos me sorprenden, parecidos a los míos pero un poco más retorcidos… compadre -comenzó Scorpius, la última palabra había llegado un poco tarde mas había pensado que lo mejor sería incluirla. Sonrío, o al menos lo intentó- Te apoyo -sentenció con voz grave como si fuese un punto de vital importancia- Pe… yo... quie... -el rubio intentó hablar pero no pudo.

Respiró profundamente para calmar sus ideas y ponerlas en orden… Había llegado el momento de hacer su pregunta. Evito por todos los medios la mirada de Rose, podía sentir los ojos de la pelirroja taladrándole la nuca pero si la veía la confusión aumentaría. Rose tenía ese extraño don de ser la única persona capaz de volver un manojo de nervios a Scorpius Malfoy y de lograr que perdiera el control, eso no le convenía por lo que se tomo un instante asegurándose de que el gris gélido de sus ojos hiciera más honor a su apellido que nunca. Tras ese par de segundos, ahora ya sin miramientos ni preámbulos los vio a los ojos a cada uno, la mirada de Rose le dolió un poco, pero no titubeo

- ¿Por qué no me habían hablado de esto?, ¿Acaso no me he ganado su confianza y amistad durante tanto tiempo? Ustedes si tienen la mía, y pensaba que era reciproco -su voz que al principio era siseante y suave iba en alza, tomó un respiro para calmarse- ¿Por qué me ven con esas caras? ¿Que pensaron? ¿Qué iba a parecerme una locura e iba a correr y no volver a hablarles? -esa pregunta le parecía crucial-  ¿O que iba a traicionar el lazo de amistad, si es que lo hay de su parte, y decirle a todo el mundo que eras un loco con aspiraciones de poder siguiendo el mismo camino que Voldemort? -espetó dirigiendo su mirada seriamente hacia Albus.

Por un breve momento pensó que quizá estaba exagerando, pero ese sentimiento se evaporo tan rápido como había aparecido cuando recordó que él nunca había tenido un secreto con ellos, si algo ocultaba de alguno el otro lo sabía y seguro lo comentaba, nunca había ocultado algo grave o trascendental de ese chico al que consideraba un hermano y menos de ella; de Rose, de la mujer que estaba seguro amaría toda la vida con ese fulgor que tan solo el primer y más puro de los amores concedía. Y dolía, si, Scorpius Malfoy estaba dolido porque se había enterado de que las dos personas más importantes en su vida lo habían engañado.

-Se equivocaron -sentenció de un solo golpe- Ni los traicionaré ni diré nada, pero entiendo perfectamente si no quieren que esté con ustedes, si no tienen confianza en mí, no tienen por qué incluirme en sus asuntos

Así fue como termino la reacción que Albus había estado esperando, con una mueca de dolor en el rostro de Scorpius y la mirada clavada en los ojos de Rose, por primera vez esos ojos grises no emanaban ternura ni cariño al mirar a la pelirroja sino un mar frío y embravecido.