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Désir Interdites — capítulo 6
Por fin un nuevo capítulo, espero sea de su agrado. Este quiero dedicarselo a Villa, Dracly y Miry_Weasley28 por que sin ellos tres hubiera tardado más en llegar.
Gracias a quienes comentan y por supuesto a quienes leen
¡Espero lo disfruten!
Capitulo 6: Rose
Escuché lo que dijo Al acerca de decirle a un elfo que cambiará las sábanas y le guiñé un ojo divertida. Di un beso en los labios a Scor, a manera de reflejo, totalmente acostumbrada a hacerlo, antes de tomar un canapé de la mesita del centro para degustar mientras escuchaba la voz de mi primo comenzando a responder a la pregunta dado que era su turno, solo él faltaba. Capté la mirada que me dirigía y supe lo que vendría a continuación, reprimí un suspiro mientras imploraba a Merlín que todo saliera bien. Negué con la cabeza por el chiste que soltó al comenzar, así era Al y no podía evitarlo. Cuando empezó a responder enserio mi mirada se poso sobre Scorpius, quería leer todos y cada uno de sus gestos así como poder observar sus reacciones, nunca había presionado a mi primo para que hablará acerca de sus ideales con nadie porque entendía sin necesidad de que me explicara por qué no lo gritaba al aire siendo, como era, una persona tan segura de sus creencias. Pero ahora estaba segura de que Albus me había pillado, la pregunta había sido adrede, no por querer dejarlo en evidencia sino porque ya íbamos a salir de Hogwarts y sabía que a él le gustaba tan poco como a mí no poder hablar de ciertas cosas libremente con Scorpius, hasta ahora había sido un secreto ente él y yo, confidencias que Albus me hacía y que en una ocasión fueron escuchadas por oídos nada comprensivos, lastimando a mi primo más de lo que él estaba dispuesto a admitir por su reacción. En el momento que observé como lentamente la sonrisa iba desvaneciéndose del rostro de Scorpius supe que las cosas no irían bien, pocas personas podían leer en él pero yo era una de ellas porque lo conocía mejor de lo que me conocía a mí. Me tensé, sentía que casi podía saber lo que pasaba por su cabeza y, si estaba en lo correcto, no era nada bueno. Acomodar su cabello detrás de su oreja solo significaba que estaba pensando cosas que le enojaban, mi mirada fue de Albus hacia Scorpius y de regreso ¿Qué haría? Ellos nunca habían peleado y si lo hacían ahora no tenía idea de qué iba a hacer. No me dejé engañar por la aparente calma que transmitían sus palabras, entorné los ojos, lo conocía y la explosión debía estar por venir... y entonces llego pero no con la fuerza que yo había esperado sino con una mucho peor, abrí los ojos como platos y el hecho de que él y Albus pudieran pelearse quedo desterrado de mi mente en cuando comencé a ser consciente de lo que estaba diciendo. No podía ser; y sin embargo, no había la menor duda de que esas palabras salían de su boca, comencé a sentir como poco a poco me invadía algo parecido a la furia mezclada con coraje, dolor y decepción, eran tantas las sensaciones que en un punto me sentí mareada y perdí el equilibrio cuando me levante de la mesa para acercarme a él; estuve a punto de caer pero me recompuse en el acto, me lleve las manos hacia mi cadera y sacudí el cabello mientras lo observaba fijamente.
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-Idiota... -la voz de Rose se escucho fría, estaba dolida y se encontraba luchando contra las lagrimas que pugnaban por salir de sus ojos al escuchar todo lo dicho por Scorpius- Scorpius Malfoy, ¿Eres consciente de lo que estás diciendo? ¿Cómo puedes decir que no confiamos en ti? ¿Cómo puedes dudar del lazo que existe entre nosotros? -su voz se quebró momentáneamente al pronunciar la palabra "nosotros", estaba dolida.
Rose tenía ganas de ir y darle un golpe a Scorpius, pero se contuvo. Sentía sus ojos empañarse, pestañeó rápidamente para eliminar el deseo de derramar lágrimas y respiró profundamente antes de morderse el labio inferior con el afán de controlarse mejor por Albus, sabía que su primo no la estaba pasando mejor que ella. Scorpius entreabrió los labios, no había sido su intención incomodarla a ella, pero antes de que pudiera decir algo la pelirroja volvió a hablar.
-En lugar de estar sacando las peores conclusiones que se te podían ocurrir ¿no te has puesto a pensar que no se debe a falta de confianza sino a temor? -decidió tomar el asunto desde otra perspectiva- No tienes idea de la lucha interna que lleva Albus cuando su propio hermano lo tildo de ser un loco amante de las Artes Oscuras, un señor tenebroso en potencia... ¡Pero no! Tuviste que pensar lo peor, ni Albus ni yo hemos dudado jamás de ti Scorpius -apretó los puños mientras observaba fijamente a los ojos a Scorpius. Cuando volvió a hablar su voz salió totalmente quebrada pero ya no le importó, de la misma forma en la que ya no fue capaz de contener las lágrimas, podía sentir como comenzaban a rodar por sus mejillas -¿Cómo... cómo puedes dudar de lo que siento por ti? ¿Cómo puedes poner en duda que te amo cuando te lo he demostrado miles de veces?
Al terminar de hablar bajó la cabeza y apretó los labios, su respiración se encontraba agitada, giró sobre sus talones dando la media vuelta y alzó la cara para ver a su primo. Rose sonrió a Albus en un intento de confortarlo pero sabía que no podría hacerlo, no cuando él estaba viendo su propio estado, caminó lentamente hacia la mesa que servía a Hagrid para comer, apoyo sus manos ahí sintiendo como las piernas le flaqueaban y entonces cayó de rodillas al suelo sin hacer el menor movimiento para levantarse. Solo entonces Albus reaccionó.
Scorpius se puso de pie de inmediato, tras ver la reacción de Rose supo que había sido un estúpido. Por más molesto que estuviera nunca había soportado causarle daño a ella, menos hacerla llorar.
-Rose… -dijo llamándola en voz baja, la pelirroja no dejo ver el menor indicio de haberlo escuchado- Rose, escucha, yo…
-Déjala -por primera vez el tono de Albus no sonó amable, veía de reojo a su prima pero volteó para centrar su vista en Scorpius al ser consciente del intento de este por acercarse-, primero me vas a escuchar a mi -el rubio frunció el ceño, metió las manos en los bolsillos.
Para Albus fue repentino pero no inesperado, mentalmente estaba siempre preparado para cualquier episodio, para que las cosas tuvieran más de una resolución; sin embargo, solo podía ser clasificado por él como un desastre y todo porque Rose, su fuerte y alegre Rose, estaba llorando por culpa de un malentendido.
O por mi culpa más bien, pensó Albus, le dolían las palabras de Scorpius, y más que nada le dolían las lágrimas de Rose, nunca le habían gustado pues las veía como antinaturales en su persona. Fue eso más que nada lo que ayudo a que terminará de decidirse a zanjar el asunto de una vez por todas. No vería a Rose llorar de nuevo, no debido a esto.
Por fuera no parecía nada alterado, por dentro la situación era lo opuesto. Años y años de convivir con James habían creado en él una paciencia inalterable para manejar situaciones así. Hasta entonces había estado jugueteando con su varita, en el momento en que observó el estado de su prima se inclinó para dejarla en la mesita donde hasta hacía un momento estuvieron asentados sus vasos.
-¿Así que crees que solo te hago partícipe de esto por el veritaserum? -preguntó clavando su mirada primero en su varita y luego en Scorpius-. Adelante... solo hay una forma de solucionar esto ¿no? Prometo no usar Oclumancia...
Rose dejo de llorar al escuchar eso, el propio Scorpius titubeó al ver a Albus tan decidido. El chico Potter conocía a su mejor amigo a la perfección, su indignación y su ira podían alcanzar dimensiones colosales que ni la propia Rose podría detener. Después de todo Scorpius llevaba la sangre de los Black corriendo por sus venas, pero ante todo era un Slytherin, y no cualquier Black o cualquier Slytherin; sino su mejor amigo, y por ende sabía que podía razonar con él.
-Adelante... no usaré Oclumancia-volvió a repetir Albus extendiendo las manos para mostrarlas libres de su varita como una invitación-, podrás ver todo lo que hay en mi mente, incluso aquello que la propia Rose desconoce... -vio que Scorpius titubeaba y sonrío- Adelante Scor, conoce los oscuros recovecos de mi mente retorcida como lo llama mi adorado hermano -espetó el pelinegro sarcásticamente-. Comprueba por ti mismo que no tengo intención de seguir el camino de Voldemort. Ryddle me supera en muchos aspectos, pero en otros yo sencillamente le precedo. Él cometió errores que yo no pienso cometer.
Había una seguridad apabullante en la voz de Albus, no ego, sino la firme convicción de que hacía era lo que quería. Dejó en las manos de Scorpius el que intentara o no leer su mente, manifestando de este modo la entera confianza que tenía en él. Transcurrió un momento antes de que volviera a increparlo de nuevo. Rose, ya de pie, contemplaba la escena algo retirada desde su posición junto a la mesa del comedor mientras Scorpius permanecía en un silencio atónito. Las cosas no llevaban el ritmo que había pensado originalmente.
-Y bien... ¿Por qué no te lo dije antes preguntas? ¿Por qué Rose sí y tu no? Compañeros de dormitorio y sin embargo hay tantos secretos tras las cortinas... como lo de mis sábanas -el tono de broma empleado hacia el final sorprendió al mismo Albus-, y he de admitir que me hace sentir menos culpable de que Sally se haya orinado en tus zapatos nuevos cuando íbamos en segundo...
Scorpius abrió los ojos de par en par al oír eso. Sally era una serpiente que Albus había convocado hacía mucho tiempo. Su primera serpiente para ser exactos. Sally en honor a Salazar. Lo cierto era que jamás le había dicho lo de los zapatos a Scorpius, vaya que el veritaserum tenía sus efectos.
-Realmente no puedes equiparar un secreto con otro -murmuro ofuscado el rubio sacando una mano del bolsillo para pasársela por su cabello, echó una mirada rápida hacia donde se encontraba Rose y la culpabilidad oprimió su pecho
-¿Dudas de mi confianza? -prosiguió Albus ignorando la intervención-. Te lo aclararé ahora mismo Scor... el motivo por el que no te lo había dicho es muy simple, tan simple que resulta una ironía. ¿En qué se diferencia Rose de ti? -la pregunta era retórica y sorprendentemente Albus suspiró antes de contestarla- Corro el riesgo de ser golpeado, pero respecto a las artes obscuras mi prima es aún inocente -Rose arqueó una ceja y se cruzó de brazos-. Tu eres diferente... has vivido con ellas toda tu vida, su sombra te persigue bajo el eco de voces llamándote mortífago. Las artes oscuras no representan lo mismo para ti, para mí o para Rose, posiblemente para ti tienen un sentido más profundo y doloroso ¿o me equivocó? No es fácil seguir la corriente Scorpius. De ti se esperan muchas cosas, ante todo que pongas en alto el apellido Malfoy ¿Cómo lo harías si te decidieras a seguirme? Solamente lo enlodarías aún más…
Rose abrió la boca para protestar ante lo crudo del comentario de su primo, dio incluso un paso hacia el frente pero titubeó, tras pensarlo mejor se detuvo y se limito a apoyarse en el respaldo del sillón en que se encontraba Albus. No existía otra forma de decirlo.
-Rose y yo enlodaremos nada más y nada menos que los nombres de héroes de guerra -el sarcasmo se dejaba oír en cada sílaba de esa frase, algo en su interior le decía que la única en enlodar algo sería su prima y no él-, pero desde niños hemos sabido que no seguiríamos el camino de nuestros padres. Ese mutuo conocimiento de que somos diferentes ha hecho que, prácticamente, ni siquiera haya tenido que poner a Rose al corriente de mis deseos o mis planes. Es algo que ella veía venir, estoy seguro de que tú también solo que te tomó por sorpresa. ¿Por qué no te lo dije antes? No fue por temor a lo que pensaras, porque dudara de ti ni porque despreciara una amistad forjada contra los prejuicios a lo largo de todos estos años. Estoy seguro de que tú también lo sabes Scor, ese día en el tren, los tres supimos que estábamos destinados a algo, o al menos yo así lo sentí. Sabía que en cierto modo el círculo se cerraría si tu y Rose estaban a mi lado.
Hizo una pausar para tomar aire, no solía ser tan sincero con sus sentimientos, no de manera tan profunda y duradera por lo que aprovechó para recordarse porque lo estaba haciendo. Por Rose, es por Rose. Además de la apariencia Albus compartía con su padre la dificultad para expresar lo que sentía. Lo que diría a continuación sonaría un poco cruel.
-Tampoco lo oculté para protegerte, no soy tan noble ni tan idiota. Lo hice porque quería darte la libertad de elegir. Puedes elegir entre restaurar la gloria del apellido Malfoy o seguirme. Mi plan aún no ha madurado y no puedo ofrecerte nada, solo persecuciones y acusaciones -hizo una pausa antes de proseguir, sonrió- y posiblemente Azkabán... sé que esto no te asusta, pero piensa también en Rose. Quería esperar a tener algo mejor forjado, poder ofrecer algo más sólido, pero mis queridos amigos, aún me falta perfeccionar un par de detalles. Ahora que lo sabes eres libre de elegir... además hay una diferencia entre tú y yo Scorpius, pase lo que pase, sólo yo pagaré por ello -su voz se tornó severa-. Si algo pasa tu deberás cuidar de Rose, por lo que harás bien en mantener una doble faceta. No me malinterpreten... no es que mi lado Gryffindor haya florecido tras 17 años, simplemente quiero evitar remordimientos... -añadió con desparpajo, la realidad era que para Albus ellos dos eran lo más importante y aunque su ambición era esa, su anhelo era protegerlos a ellos dos sin importar que. No sabía si era la factura que pasaba crecer rodeado de Gryffindor's, ni le importaba-. ¿Y entonces? ¿Golpearme calmará tu ira? ¿O he de esperar un Sectusempra? -sonrió de manera burlona sabiendo que Scorpius se había calmado.
-Como si fueras a dejar que te golpeara, Al -Scorpius pudo decir mil cosas más que no fuera esa, pudo haber rebatido unos cuantos argumentos o pedir un par de explicaciones mas pero por el momento le bastaba con lo que había sido explicado, lo demás tendría que esperar porque sólo quería una cosa en ese momento-, o como si no pudieras bloquear el sectusempra
-Vale compadre, no más dramas por hoy. Somos un par de imbéciles... hemos hecho llorar a Rose... algo difícil mas no me enorgullezco de ello... -el chico Malfoy asintió, no podía estar más de acuerdo.
Albus miro hacia Rose pidiéndole una disculpa, pensaba que era culpa suya que hubiera pasado eso... todo lo cual demostraba que aún le faltaba entrenar más su mente y perfeccionar mas su plan. Pero sería en otro momento. Ahora mismo todo lo que necesitaba estaba junto a él.