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Embarazada de mi mejor amigo — capítulo 14

Capítulo 14:

El encuentro

La luz de la luna destelleaba a través de las ventanas de la oscura habitación. Un muchacho de cabello castaño entablaba una conversación con cierta pelirroja.

-No puedes quedarte aquí- Jack andaba de un lado para otro estrujándose las manos debido a su nerviosismo- ¡me pueden involucrar!

-No tengo otro sitio a dónde ir- replicó Ginny- descubrieron mi paradero en Nueva York.

-¡Te lo dije!- exclamó Jack haciendo aspavientos con las manos- te dije que te descubrirían, ¿para qué crees que te avisé?

-Ya lo sé- espetó la pelirroja con un resoplido- y te doy las gracias por avisarme, pero por favor deja que me quede.

Jack se paró frente a ella, el joven suspiró.

-¡Está bien!- dijo- pero bajo ninguna circunstancia salgas a la calle, y tendrás que quedarte en la habitación de huéspedes con la niña. Yo te llevaré la comida y lo que haga falta pero por favor, no andes a tus anchas por la casa porque podrían llegar a verte.

-De acuerdo- dijo Ginny- gracias por ayudarme- la joven se acercó a Jack y le abrazó.

-De nada- respondió Jack, aunque no estaba muy convencido de lo que acababa de hacer.

La joven pelirroja tomó su vaso de agua y se lo tomó de un trago.

-¿Cuánto tiempo piensas quedarte aquí?- preguntó Jack alzando una ceja.

-El que haga falta.

-Creo...que no es buena idea- le espetó el joven- si estás aquí será más fácil que te vuelvan a encontrar.

-¿Hermione sabe dónde vives?- preguntó la pelirroja.

-No, nunca la traje aquí.

-Entonces juego con ventaja- decía mientras observaba a la niña, que dormía plácidamente encima de la cama- mientras ella no sepa donde vives no creo que pueda descubrirme fácilmente.

-Aún así no me gusta nada esto, Ginny- repuso Jack, en cuyos ojos se podía reflejar la preocupación.

-Tranquilo. Tú solo haz lo que te dije.

Jack se hundió en el sillón de la habitación para después dirigirle una mirada a la pelirroja.

-Lo haremos a tu manera.


Hermione parpadeó varias veces. Ya era de día. Un pequeño rayo de sol atravesaba las ventanas de la habitación. Apenas pegó ojo en toda la noche, su mente repasaba una y otra vez la imagen de Ginny con su hija en brazos. Sus lágrimas luchaban por salir, pero ella no lo permitió. Miró a su lado y vió a Harry profundamente dormido. No quería despetarlo, así que se levantó de la cama con sigilo y bajó las escaleras en dirección al baño.

La ducha de las mañanas era lo único que le relajaba en todo el día. Tras ducharse se vistió rápidamente y fue a hacerse un café cargado. Agredeció que Kreacher no estuviera por allí, pues no le agradaba que él hiciera todas las tareas de la casa. La castaña se acomodó en el sofá mientras bebía a sorbos su café. Tenía que aprovechar el domingo y ponerse manos a la obra, tenía que averiguar de una vez por todas el nuevo paradero de Ginny. ¿Pero por dónde empezar?

El móvil de la castaña comenzó a sonar. Se inclinó hacia la mesita donde se encontraba y contestó.

-¿Dígame?

-Hola Herms.

-¡Hola Jack! ¿Qué tal te va todo?

-Muy bien. ¿Estás ocupada?

-Qué va, estaba aquí tomándome un café.

-Genial, ¿te apetece que nos veamos? Si quieres podemos ir a ese parque que tanto te gusta.

-Está bien. ¿Te veo allí dentro de veinte minutos?

-Allí estaré.

-Hasta luego Jack.

Hermione terminó de tomarse el café y fue a vestirse rápidamente. Le dejó escrita una nota a Harry encima de la mesita de noche, y luego salió de la casa.

Fuera hacía una temperatura agradable, mientras caminaba sentía que el viento le azotaba los rizos. Tras varios minutos caminando llegó al parque y pudo ver una figura a lo lejos sentada en un banco. Lo reconoció enseguida.

-Hola Jack.

-Hola Herms- el muchacho la besó en la mejilla- ¿cómo estás?

-Pues bueno, no del todo bien, no te voy a mentir- respondió la castaña con un deje de melancolía en su voz.

-¿No sabes nada de ella?- preguntó Jack mientras invitaba a la castaña a sentarse en el banco.

-Sí- respondió sentándose a su lado- y sé quién es el culpable de su desaparición.

-¿Y quién es?- preguntó fingiendo sorpresa.

-¿Te acuerdas de la hermana de Ron? La que se iba a casar con Harry.

-Uhm, Ginny, ¿no?

-Sí- asintió Hermione- ella robó a mi hija.

-¿Estás de guasa no?- Jack sabía fingir a la perfección.

-¿Crees que lo estoy?- respondió Hermione alzando una ceja.

-No no, claro que no...simplemente me sorprendió.

-Tengo que encontrarla y recuperar de una vez por todas a mi hija.

Jack se quedó un rato en silencio, mirándola. Empezó a ponerse nervioso, y eso no era propio en él. Debía hacer lo que le dijo ella...tenía que intentar separar a Hermione de él.

-Sé cómo debes de sentirte- dijo Jack tomándole la mano a la castaña.

-No lo sabes- dijo Hermione, que no pudo evitar soltar un gemido- tú n-no sabes lo que es que aparten a tu hija de tu lado...y lo peor, que sea tu amiga la que lo haga, bueno, la que creías tu amiga...

Las lágrimas no tardaron en salir de sus castaños ojos. Jack le tomó la barbilla.

-Tranquila ¿vale? Estoy aquí para lo que necesites- decía el joven mirándola a los ojos- encontrarás a tu hija, ya lo verás.

Hermione lo miró. Sus ojos aún anegaban lágrimas que se morían por salir.

-No quiero verte así- Jack le acarició la mejilla- no me gusta ver a la mujer de mi vida llorar.

Hermione cerró fuertemente los ojos y sollozó, después fijó la mirada en los castaños ojos de Jack. El joven se acercó a milímetros de la boca de Hermione, sentía la respiración agitada de la castaña. Esperó unos segundos, y la besó. Hermione no movió un ápice de su boca, ni se apartó. En ese momento estaba dolida, dolia porque Jack seguía intentando conquistarla, aún sabiendo que su corazón le pertenecía a Harry. Sentía que Jack movía pausadamente su boca sobre la suya, y en ese instante reaccionó y lo apartó de un empujón.

-¡¿Se puede saber que haces?!- dijo Hermione mirando incrédula al muchacho.

-Yo...yo- Jack no encontraba las palabras adecuadas- yo...lo siento Herms, lo siento, pero te quiero. No he podido evitarlo.

-Ya habíamos hablado de esto Jack, me dijiste que no intentarías nada conmigo- dijo Hermione con el semblante serio.

-Ya lo sé- respondió el joven- pero no puedo cambiar mis sentimientos Hermione, y créeme, te mereces a alguien mejor.

-¿Qué insinúas?- dijo Hermione frunciendo el ceño.

-Que él solo te quiso para acostarse contigo- espetó Jack.

Esas palabras le sentaron a Hermione como un jarro de agua fría. Empezó a perder la paciencia con Jack.


Harry se removió en la cama. Acercó su brazo al otro lado de la cama para abrazar a Hermione...pero su mano seguía tocando el colchón. Abrió sus ojos y se dió cuenta que ella no estaba. Se incorporó de la cama y se inclinó sobre la mesilla para coger sus gafas, y entonces, vió una nota. La cogió y leyó en voz alta:

Harry: He salido un momento al parque con Jack. No te preocupes si no me ves en casa. Te quiero Hermione

Harry estrujó el papel entre sus manos. No le hacía ni pizca de gracia que Hermione se viera con ese tío. No sabía porque, pero desde el día de la boda le dió mala espina. Dió un salto de la cama y corrió al baño para ducharse y vestirse. Una vez estuvo listo, cogió algo de la nevera para desayunar y luego salió de la casa.

Imaginaba en que parque estarían. Caminaba a paso ligero, esperaba que con suerte los encontrara allí. Estaba nervioso, y no entendía porque. Ese tal Jack no le gustaba un pelo, cuando supo que se había hecho pasar por el novio de Hermione le dió mucha rabia, y lo peor es que lo hizo para que él no se enterara de que estaba embarazada. Pero ya no importaba, él estaba con Hermione y criarían a su hija juntos, como debe ser.

El ojiverde se paró frente a la puerta del parque y, a lo lejos, pudo ver dos figuras una frente a otra. Se acercó un poco más y los vió. Jack jalaba del brazo a Hermione.

-Hermione por favor- Jack tiraba de Hermione- él no te merece.

-¿Cómo te atreves?- dijo Hermione furiosa deshaciéndose de su agarre- tú no conoces a Harry.

-No lo conozco pero por lo que me contaste así solo se comporta un miserable- terció Jack, que ya había perdido la paciencia.

Hermione no daba crédito a lo que oía. Miraba a Jack con ira, no podía creer que su amigo estuviera hablando así.

-¡No hables así de Harry!- chilló Hermione.

-Yo habría sido mejor padre, podríamos haberla criado juntos Hermione- dijo Jack, ahora su mirada era de súplica.

-Harry es el único padre de mi hija- terció Hermione. Su mirada reflejaba odio.

-Yo sé donde está tu hija- Jack habló sin pensar.

-¿QUÉ?- dijo Hermione, ahora acercándose más a él.

-¡HERMIONE!

Harry acababa de llegar corriendo hacia donde estaban ellos. Ambos muchahos se giraron al verlo llegar.

-¿Harry?- dijo Hermione, que lo miraba confusa- ¿qué haces aquí?

-Leí tu nota y vine en cuanto pude- dijo el ojiverde- ¿estás bien? ¿te está haciendo algo este imbécil?

-Cuidado con lo que dices- dijo Jack, que se volvió desafiante hacia Harry.

-No me digas lo que tengo que hacer- Harry sacó su varita.

El viento empezó a soplar más fuerte de lo normal, y el día se nubló a un gris oscuro.

-¡Harry por favor!- pidió Hermione- aquí no, pueden verte los muggles.

El moreno bajó su varita, aún con la vista fija en Jack.

-No le estaba haciendo nada a Hermione, nunca le haría daño.

Hermione se giró hacia él.

-Qué es eso que dijiste de que sabías donde estaba mi hija.

-¿Cómo dices?- preguntó Harry paseando su mirada entre Hermione y Jack sin comprender nada.

-Yo...no dije nada de eso- espetó Jack. Intentó evadir el tema, cómo pudo ser tan tonto de soltar eso delante de Hermione.

-¡No lo niegues!- gritó Hermione. La castaña se acercó a él y lo zarandeó de los hombros- ¡¿dónde está mi hija?!

-¡YO N-NO LO S-SÉ!- Jack intentaba zafarse del agarre de Hermione.

Harry agarró a Hermione de la cintura, pero ésta intentó zafarse del agarre.

-¡SUÉLTAME HARRY!

-¡Está loco!- chilló Harry esquivando los golpes de Hermione- ¡no le hagas caso, te está atormentando con lo de la niña!

Jack no se le ocurrió otra cosa que salir corriendo de allí. Hermione gritaba furiosa.

-¡Harry tenemos que seguirlo!- Hermione se logró deshacer del agarre de Harry y ahora corría tras él.

-¡Hermione espera!

El ojiverde corrió tras ella. De repente la perdió de vista, y entonces, sintió como alguien tiraba de su brazo.

-¡Hermione pero qué...

-Shhh. Se ha parado allí, ahora podremos seguirlo más fácilmente. Cree que nos hemos ido.

Harry y Hermione observaban tras un matorral como Jack miraba a todos lados por si aún le seguían, pero al ver que no estaban a su alcance, continuó con su camino a paso ligero.

-Vamos- susurró Hermione.

Tomó el brazo de Harry y ambos siguieron con sigilo a Jack haciendo todo lo posible para que no los descubriera.

-¿Puedes explicarme por qué seguimos a este imbécil?- bufó Harry.

-Dijo que sabía donde estaba nuestra hija.

-¿Y te lo creíste? Hermione, eres inteligente, no deberías creerte las trolas de...

-Sé que decía la verdad- lo interrumpió Hermione- lo conozco de hace algunos meses, y pude ver en sus ojos el miedo...algo nos está ocultando.

Harry solo se limitó a seguir a Hermione. Pasados varios minutos andando tras Jack, llegaron al claro de un jardín donde había una pequeña casa. Vieron como Jack abría la puerta y se metía en la casa.

-¡Solo iba a su casa!- replicó Harry.

-Vamos Harry- susurró.

Hermione tiró de Harry y juntos fueron caminando sigilosamente hacia la parte trasera de la casa. La castaña se acercó a una pequeña ventana y asomó sigilosamente la cabeza. Pudo ver a Jack, pero no veía con claridad a la otra persona. Parecía que estaban discutiendo.

-¡Psst! ¡Hermione!- la llamó Harry.

Pero ella le hizo caso omiso. Volvió a asomarse en la ventana y, justo en ese instante, la otra persona se giró lo suficiente para que la castaña pudiera reconocer al instante de quién se trataba. Sus castaños ojos se abrieron como platos. Era imposible. ¿Era Ginny Weasley la que se encontraba en casa de Jack y discutiendo con él?

-Es ella- dijo Hermione apretando los dientes.

-¿Quién?- susurró Harry, pero el ojiverde observó como su novia sacaba la varita y apuntaba con ella a la ventana.

-¡BOMBARDA!

Los cristales de la ventana saltaron por los aires y parte de la pared trasera de la casa explotó en pedazos.

Dentro de la casa, Ginny y Jack pegaron un grito desgarrador. La niña rompió a llorar en la cuna.

Hermione entró rápidamente apartando los trozos de escombros y cuando pudo disipar el humo no daba crédito a lo que veían sus ojos: Jack se encontraba tirado en el suelo cubriéndose con los brazos, mientras que Ginny de pie delante de él, apuntaba con la varita.

-¡MALDITA!- gritó Ginny.

En ese momento Harry apareció tras Hermione, también empuñando su varita.

-Sabía que te encontraría pronto- espetó Hermione con frialdad, dirigiendo a la pelirroja una mirada furtiva.

-Y esta será la última vez que me veas- dijo la pelirroja esbozando una sonrisa triunfal.

Un chorro de luz roja iba directo al pecho de Hermione, pero Harry se interpuso y gritó: ¡Protego!

Una bola de luz rodeó a Harry y a Hermione, y el hechizo de Ginny rebotó en el armario. La pelirroja se había apartado a tiempo.

Aprovechando la confusión del momento, Hermione se abalanzó sobre la cuna y con un rápido movimiento de varita hizo aparecer una cobija. Cogió a su hija y la cubrió con ella.

-¡QUÍTASELA!- gritó Ginny- ¡QUÍTASELA JACK!

Jack aún se encontraba tirado en el suelo, horrorizado observando aquella catástrofe. Rápidamente dió un brinco y se abalanzó sobre Hermione agarrándola de un brazo.

-¡DEPULSO!

El hechizo dió de lleno en el pecho de Jack y éste chocó contra el armario, echándolo abajo.

-¡RON!- gritó Hermione- ¿qué hacéis aquí?

Ron y Luna acababan de aparecerse en la casa, ambos estaban con las varitas alzadas. La rubia ayudaba a Harry a levantarse del suelo.

-¡Os encontramos a través del hechizo localizador!- gritó Ron.

Ginny se levantó del suelo y se disponía a abalanzarse sobre Hermione.

-¡HERMIONE CORRE!- gritó Harry- ¡LLÉVATE A NUESTRA HIJA LEJOS DE AQUÍ!

Hermione, presa del pánico, estrechó a la pequeña contra su pecho y salió corriendo de la casa, pero la pelirroja fue tras ella.

-¡NUNCA SERÁS FELIZ HERMIONE!- gritaba Ginny con la varita en alto.

Hermione corría todo cuanto su cuerpo le permitía, ni si quiera pudo saber como estaban Harry y los demás, ahora lo único que le importaba era proteger la vida de su hija.

De repente, la castaña sintió que algo la golpeó por detrás y se derrumbó en el suelo.

-¡HERMIONE!- la castaña escuchó el grito de Harry tras ella.

-¡ARESTO MOMENTUM!

Fue lo último que Hermione escuchó antes de caer inconsciente sobre la hierba.

¡Ya les debía un capítulo! Tengo que deciros que el próximo capítulo aún no está terminado, así que disfruten de este mientras, intentaré terminar la historia lo antes posbile, aunque las clases me ocupan tiempo. Un saludo a todos, y gracias.