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Severus Snape a través de los años — capítulo 3
Erisabeth había vuelto a casa, con una enorme sonrisa y llena de ilusión. No sabía lo que era publicar, pero sonaba algo divertido. Y de camino a casa, con su padre, no podía esperar para poder decírselo. Caminaba a su lado, mientras Snape sostenía su mano y ella admiraba la tarde y casi noche, caer sobre las montañas de aquel pequeño pueblo donde vivían. — ¡Papi papi! ¿Adivina qué? Severus bajó la vista para mirarla, mientras ella brincaba al caminar. — ¿Qué cosa, Erisabeth? — ¡A la profesora le gustaron tus cuentos! Ella dice que eres muy...¿cómo era la palabra? ¡Talentoso, sí! Severus la miró con el entrecejo fruncido. ¿Se había llevado los cuentos a la guardería? Ella asentía con una sonrisa de oreja a oreja y suspiraba, mirando hacia un lado, encogiéndose de hombros. — Dice que deberías publicarlos. Yo no sé que es eso papi, pero ¡suena muy divertido! Severus inspiró, mirándola detenidamente mientras ella lo miraba a él, con una sonrisa. ¿Publicar? No esperaba ganar dinero con sus memorias. Sus deprimentes memorias. ¿Para qué? — No lo sé, Erisabeth. Quizá lo piense. — ¿Qué es publicar?— decía mientras colocaba la mochila sobre el sillón junto a las llamas de la chimenea. — Publicar es cuando tomas todos esos cuentos y se los das a alguien que tiene una compañía que los copia y distribuye a todos los niños y personas en la ciudad, país o mundo, dependiendo de qué tan buenos sean. Erisabeth corrió hasta el baño, para lavar sus manos y regresó a la cocina, inclinándose sobre un mostrador. Trataba de tomar una galleta del tarro de porcelana, lleno de galletas que Snape solía comprar. No preparaba galletas y cocinaba lo básico. No hacía postres ni nada por el estilo. Ladeó la cabeza para mirarla, mientras ella trataba de meter la mano dentro. — Nada de galletas antes de la cena. — ¡Solo una. Una una galleta! Snape negó con la cabeza y ella desistió, mirándolo con tristeza. Severus había colocado una mano sobre su cabeza, acariciándola suavemente. — ¿Qué clase de padre soy si te consiento en medio de la cena y luego te acostumbras? — Las mamis hacen eso, papi. Las mamás de mis compañeros lo hacen. Pero él no tenía una esposa, él no... — Pero tú y yo no tenemos una mamá aquí, Erisabeth.— dijo suavemente, apenas en un murmullo.— es hora de cenar. Siéntate a la mesa. Erisabeth se subió a su silla alta y miró la cena, unos minutos después. Pasta. Le gustaba la pasta corta, con figuras. Sostenía un plato pequeño, lleno de queso. — ¿Quieres queso, papi? — No, estoy bien así. Gracias. La cena era tranquila como siempre. Al terminar de comer, Erisabeth le daba su plato y entonces, tomaba una galleta a cambio. Saboreaba la galleta mientras sacaba las cosas dentro de su mochila. — ¡Ay no, papi! Dejé uno de tus cuentos con la maestra. Tengo que ir mañana a buscarlo. ¿Me llevarías? Asintió distraído. Realmente...¿necesitaba una mujer para educar a su hija? ¿Realmente que no tuviera una madre, afectaba el cómo se relacionaba con el resto? Y mientras pensaba en ello, su "maestra" admiraba aquellas historias. Quizá si se las remitía a alguien. Quizá si se las enseñaba a algún editor, previo acuerdo con el padre de Erisabeth. Conocía algunos que proveían los libros que ella les leía a los niños, para enseñarles. Podría ser un gran material. Los leía, en su cama, admirando las sutiles pero profundas palabras. Suponía lo hacía así para su hija pequeña. Para que no se enfrentara con la cruda realidad. Cuentos para niños sobre brujas y magos. Una enorme serpiente y un enemigo que no podía ser nombrado. E intentaba dormirse, pero no podía dejar de pensar en su hija y las reacciones que podía tener ante una vida sin una madre. Sin una mujer como ella, que entendiera sus sentimientos. Y que entendiera cosas de mujeres. A la larga. No era que él no entendía, pero no se trataba de lo mismo. — ¡Papi!— Erisabeth se subía a la cama, mientras él la miraba. — ¿Por qué no estás durmiendo, Erisabeth? — No puedo. Tuve una pesadilla. — ¿Los cuentos? — No papi. Soñé que era el día de las madres y...bueno...yo no tengo mamá. Bueno, quiero comenzar a explicar el provenir de Erisabeth y meter el pairing, pero no me he podido decidir. Se los dejo a ustedes. Sevmione o Snape*Ooc (?) Saludos y besos.