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Enamorando a Hermione Granger. — capítulo 19
Hola!!! Gracias a todos los que comentaron y a los que agregaron esta historia a sus favoritos. Acá les traigo un nuevo capítulo de esta historia que espero que les guste. Aviso que este capítulo tomará un giro un tanto... telenovelesco... y que estará relatada desde el punto de vista de Harry... Por favor, comente.
Saludos para todos.
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La había visto salir al lado de Malfoy y él los había seguido hasta el aula donde se encerraron. Había intentado abrir la puerta o al menos escuchar a escondidas lo que decían pero no había podido hacer ninguna de las dos cosas. Sin querer resignarse se quedó al lado del aula esperando a que ellos salieran de allí. Posiblemente, Malfoy le estaba reclamando por no haber pasado tanto tiempo a su lado la primera semana de novios que llevaba. Sonrió. Sí, esa parte de su plan estaba yendo de maravillas. Él conocía lo suficiente a Hermione como para saber que ella jamás dejaría solo a su mejor amigo (o sea é) en alguna dificultad. Y con diferentes excusas había logrado acaparar la mayor parte del tiempo de ella dejando al idiota de Malfoy sin nada.
Aunque no lograba entender cómo era que Hermione, su mejor amiga, había terminado saliendo con alguien como Malfoy. ¿A caso no se daba cuenta de la clase de persona que era? ¿Qué posiblemente no estaba más que jugando con ella? ¡Era Draco Malfoy, por Merlín! ¿Qué otra cosa se podría esperar del hijo de un mortífago como su padre?
En ese momento vio a Dumbledore caminando hacia el aula de Snape, que quedaba a metros de allí, y a su lado venía, nada más y nada menos, que Narcisa Malfoy. Cuando cruzaron delante de él ella lo saludó con una inclinación de la cabeza a la que respondió. Después de todo, ella lo había ayudado (aunque preocupada por su hijo) cuando se encontró en el bosque frente a Voldemort. Dumbledore le lanzó una curiosa mirada interrogativa.
-Buenos días, Harry… ¿Vigilando las pueras?- inquirió el anciano medio sonriendo.
-Eh…- tartamudeó- Yo… yo estoy esperando a Hermione.
-¡Ah! La señorita Granger… Seguramente está con el señor Malfoy. ¿Verdad?
Harry asintió. Miró a Narcisa y pudo ver la clara expresión de disgusto cuando Dumbledore mencionó a su amiga.
-Entonces también esperaremos junto a ti. La señora Malfoy necesita hablar consu hijo urgentemente- indicó el anciano.
-Creo, profesor-comenzó a decir Narcisa- que será mejor que entremos e interrumpamos esa… reunión. Conozco lo suficiente a mi hijo como para suponer que… charlar no es lo que está haciendo en este instante.
-Y yo conozco lo suficiente a mi amiga como para afirmar que ella jamás haría tal cosa- indicó molesto Harry porque ella se atreviera a hacer semejante acotación.
La mujer le dedicó una mirada impasible.
-¿La conocías tan bien como para suponer que terminaría con Draco?- le preguntó ella.
Harry no supo que contestar porque sabía que aquella mujer tenía razón. Hermione había cambiado.
En ese momento, desde su salón de clases, salió Snape. Miró a cada una de las personas que estaban delante de aquel salón y alzó una de sus oscuras cejas.
-Buenos días, Severus- saludó cordialmente Albus- ¿Cómo te encuentras hoy?
Éste rodó los ojos poniéndolos en blanco.
-Nos vimos hace dos horas- le recordó con tono molesto- ¿Y se puede saber qué es esta reunión tan… peculiar?
Con toda su tranquilidad, Albus le respondió.
-Estamos viendo qué vamos a hacer porque el señor Malfoy y la señorita Granger están ahí dentro encerrados haciendo quién sabe qué cosas…
Severus abrió inmensamente los ojos y sin decir nada, se volteó hacia la puerta, apuntó con su varita y murmuró unas palabras que nadie alcanzó a escuchar bien y ésta salió casi volando, abriéndose hasta chocar contra la pared. Para su horror, Harry pudo ver, así como el resto de los presentes, como esos dos se separaban presurosamente y se apresuraban a colocarse bien la ropa.
Harry estaba entre la incredulidad y la ira, conteniendo sus ganas de asesinar al rubio con sus manos y de gritarle a Hermione para preguntarle qué rayos estaba pensando al encerrarse de ese modo con aquel. Pero no pudo decir nada porque enseguida la voz de Snape resonó en el salón. Sin embargo, no escuchó lo que dijo a pesar de casi haberlo gritado. Su mente y sus ojos sólo se concentraron en ella, Hermione, que no lo miraba a los ojos y estaba ruborizada. ¿A caso este era el momento en que la perdía para siempre?
Cuando todos salieron dejando a Malfoy y a su madre para hablar solos, él la siguió de cerca. La vio subir detrás de Albus al despacho de éste y entonces decidió esperarla fuera. No tardó demasiado, pero cuando bajó tenía una notable expresión de sufrimiento y los ojos rojos cosa que dejaba en claro que había estado llorando. Conmovido, se acercó y la abrazó. Ella le devolvió el abrazo y enterró su rostro en su pecho ahogando los sollozos. Harry no se atrevió a decirle nada. Sólo acarició su cabello suavemente hasta que dejó de llorar.
Ella se separó.
-¿Qué sucede, Hermy?- le preguntó preocupado.
-Draco… Draco…- intentó a hablar pero le costaba porque sus ojos se volvían a llenar de lágrimas.
Harry se puso rígido.
-¿Qué hizo? ¿Te tocó cuando vos no querías…? ¡Lo mato!
-No… No… Draco jamás haría algo así…
-¡¿Entonces qué?!
Hermione lo miró a los ojos fijamente durante unos instantes eternos y luego apartó la vista hacia el suelo.
-No puedo contártelo- musitó tan bajo que Harry tuvo que esforzarse para lograr escucharla.
-Hermy… Soy tu amigo. Puedes confiar en mi…
-Confío en ti, Harry- le aseguró ella- Pero esto no es sólo sobre mi… Es sobre él.
-Si confiaras en mí me lo dirías…
-Si tu confiarías en mi sabría que jamás tomo una decisión sin antes meditarla y tener en cuenta. Tomé la decisión de salir con Draco y no cambiaré de opinión ni traicionaré su confianza.
-Hermione… ¡Déjalo!
-¡No!
-¡Hermione no puedes…!
-¡No, Harry! No te voy a permitir meterte en mi vida así como así… No puedes venir ahora y pedirme eso. Comprende, Harry, Draco es mi novio.
-Pero… ¿Y yo qué?- esa pregunta le salió sin siquiera haber pensado en hacerla.
-Harry tu eres… tú eres…- dudó unos segundos mientras lo miraba a los ojos- Tu eres mi mejor amigo.
-¿Sólo un amigo?- insistió.
Hermione abrió grande los ojos y no dijo nada por unos eternos segundos.
-Sí- respondió finalmente- Sólo un amigo. No te voy a negar que una vez sentí algo mucho más profundo pero sólo fue un capricho que ya desapareció.
Antes de que él pudiera procesar la información y relacionarla con lo que le había dicho Ginny en aquella discusión, ella comenzó a caminar alejándose.
-¡Espera!- la llamó.-Déjalo.
Ella se volteó de nuevo.
-No haré tal cosa.- indicó Hermione.
-¿Y si te digo que te amo? Me enamoré de ti, Hermy... Dame una oportunidad.
La cara de Hermione era todo una obra de arte dedicada a expresar asombro e incredulidad.
-Es mentira- indicó ella dando un paso atrás sin salir de su asombro.
-¡No lo es!- le aseguró él- Me he enamorado… de ti… mi mejor amiga, la que siempre estuvo conmigo siempre… ¿Tan difícil de creer?
Hermione suspiró y agachó la cabeza. Desde ahí habló sin mirarlo.
-No me amas, Harry…
-Estoy seguro de lo que siento- dijo pero ella no le hizo caso y siguió hablando.
-No me amas. Crees estar enamorado pero ya pasará. Porque el enamoramiento no es eterno… En cambio el amor sí.
-¡Pero te amo!- gritó Harry con desesperación acercándose y tomándola por los hombros.
Hermione se desprendió bruscamente del agarre y retrocedió negando con la cabeza.
-Si no quieres entender con esto tendré que decirte que… Harry… yo no te amo ni estoy enamorada de ti. Amo a Draco. Con desesperación y locura… Creo que desde que recibí esa estúpida carta llenas de cursilerías me enamoré un poquito de él sin saber quién era…
-¡¿Draco era tu admirador secreto?!- inquirió él sin poder creerlo.
-Una vez me preguntaste si no creía que alguien pudiera estar enamorado de mí… Ahora yo te pregunto ¿Tantos defectos tengo como para creer que Draco jamás se fijaría en alguien como yo para tomarme en serio?
Harry abrió la boca pero de ella no salió nada. Sin querer, había herido los sentimientos de Hermione.
-¡No es eso!- se apresuró a decir- No creo que alguien como Malfoy pueda tomar en serio a cualquiera…
-¡Pues te equivocas!- dijo una voz de atrás.
Hermione alzó la vista hacia allí. Harry volteó el rostro pero ya sabía de quién se trataba.
-Al parecer, hoy será el día de hacer confesiones- dijo con seriedad él acercándose a ellos, o más bien, a Hermione- La amo- confesó a Harry- La amo con todo mí ser y ella se ha vuelto la única razón por la cual intento seguir luchando…
Hermione bajo los ojos y Harry pudo ver que sus ojos comenzaba a bañarse en lágrimas nuevamente. Miró confuso a Malfoy por aquella última confesión.
-Mi padre me lanzó una maldición- dijo Draco mientras aferraba con fuerza la mano de ella- algo poderoso, usando su propia sangre… que no tiene vuelta atrás.
Harry intentó procesar la información.
-Eso quiere decir…- comenzó a decir.
-Quiere decir que es magia oscura- completó Hermione mientras se aferraba con desesperación al brazo de su novio- Algo que… que no se sabe cuando se hará presente.
-Por lo que puedo morir cuando a mi padre se le da la gana- terminó Draco sin mirarlo pero con una indiscutible expresión de odio dirigida hacia su progenitor.- Mi madre no lo sabe por eso cree que cuando se entere que estoy saliendo con Hermione no me hará nada... pero yo no estoy tan seguro.