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Historia 85504 — capítulo 36

IMPORTANTE: LEER DESPUÉS DEL CAPÍTULO ANTERIOR

Bueno, este es una especie "capítulo especial" que, aunque tiene que ver con la historia (6º año, contado en 3º persona), no forma en sí parte de la trama.

Es muy cortito, pero lo escribí como una manera de disculparme por mi tardanza. Se podría decir que yo hago de Hermione, que llego (o escribo) tarde por estar estudiando Historia de la magia (o Historia para el mundo contemporáneo vv"). También quiero decir con esto que, aunque tarde en actualizar, yo siempre me estoy acordando del fic y no lo abandono, eeh. ¡Jamás! :)

Bueno, es un poco tonto pero necesitaba hacerlo, jajaja. En serio, los exámenes me están matando poco a poco...

En fin, no me enrollo más aquí os lo dejo. ¡Espero que os guste!


La primavera había llegado dejando atrás el frío. El patio de Hogwarts se encontraba repleto de gente que se dirigía, en parejas o grupos, hacia las puertas del castillo dispuestos a pasar una divertida tarde en el pueblecito de Hosmeadge.

Pero apoyado en la fuente del centro del patio había un chico pelirrojo que, con los brazos cruzados, no paraba de mover el pie y mirar a su alrededor.

-¡Última llamada para Hosmeadge!- anunció Filch, el conserje.

El grupo de estudiantes comenzó a encaminarse hacia el camino de tierra que llevaba a las puertas del castillo.

Ron levantó la mirada y resopló tristemente.

"No va a venir".

Se incorporó de la fuente y se dio la vuelta dispuesto a marcharse solo detrás de sus compañeros.

-¡Ron! ¡Ron, espera!- gritó una voz familiar.

Inmediatamente el chico se dio la vuelta al tiempo que sentía cómo su corazón le daba un vuelco. Hermione se acercaba a él corriendo y con las mejillas sonrosadas.

-¿Dónde estabas?- preguntó el pelirrojo con una mezcla de alivio y enfado.

-En la biblioteca, lo siento- se disculpó la chica.

Ron frunció el ceño. ¿En la biblioteca? ¿Acaso se había olvidado de que habían quedado para ir a Hosmeadge?

-¿Dónde están Harry y Ginny?

-Venía con ellos pero me han dado esquinazo en cuanto me he distraído- contestó Ron cruzando los brazos-. Pero no me cambies de tema. ¿No te acordabas de que habíamos quedado?

Al momento Hermione se puso roja. ¡Claro que se acordaba! ¿Cómo iba a olvidarlo?

-Sí pero… ya sabes… me pongo a estudiar y…- se excusó entrecortadamente bajando la mirada-. ¡Historia de la Magia no se aprende de un día para otro!

Pero esa respuesta no convenció al pelirrojo.

-¡Oh, vamos Hermione, llevas estudiando semanas!- exclamó enfadado.

-Al contrario que tú- replicó ella escéptica, y puso los brazos en jarra-. Soy una persona responsable, Ron.

-¡Ah!, ¿y yo no?

-¡No!

Ya estaban de nuevo. Como de costumbre habían empezado a discutir. No había ni un solo día que no lo hicieses, incluso ahora que Ron y Lavender habían cortado y ellos volvían a ser amigos.

-Pues sí seré más responsable que tú cuando digo que quedamos a una hora y estoy aquí esperándote, no como tú- dijo Ron bordemente.

La chica abrió mucho los ojos y él se puso colorado. Aquello no le había gustado para nada a Hermione, quien le dio la espalda y comenzó a caminar sola por el camino de tierra. El chico bufó. Había vuelto a cagarla, y esa no era su intención.

-¡Hermione, espera!- exclamó, y salió corriendo tras ella, quien no le hizo caso-. Hermione, escúchame.

La agarró suavemente del brazo y la giró para ponerla de cara a él.

-Lo que quiero decir es que me has asustado porque pensé que te habías olvidado de mí- dijo, y al momento se arrepintió.

¿Qué acabada de hacer? Notó cómo sus orejas enrojecían.

Hermione, por su parte, abrió mucho la boca y sus vidriosos ojos.

Hubo un incomodo silencio.

-Bueno, ya sabes… de mí y de Harry y Ginny…- continuó Ron entrecortadamente-. Porque… ya sabes… si voy solo con ellos como que no me van a hacer mucho caso y… Me aburro si no vienes… Como amigos que somos, claro…

La chica no pudo evitar sonreír. ¡Cómo le gustaba aquel pecoso pelirrojo!

-Ya, Ron, lo entiendo- contestó con dulzura antes de que el chico siguiese haciéndose un lío-. Pero ya me conoces. Jamás te dejaría solo con esos dos. Llegar tarde, puede, ¿pero abandonarte? ¡Nunca! ¡Vas a tener que aguantarme muchos años más!- exclamó al tiempo que se daba la vuelta para ocultar su pícara sonrisa.

-¡Oh, no! ¿Por qué? ¿¡Por qué!?- contestó Ron con desesperación, y ambos rieron.

Lo que ninguno de los dos sabía era que aquella frase era totalmente cierta…