cuatro noches de sexo — capítulo 8
como veo que os gusta mas la accion os traigo este cap que esta de infarto creanme esta que arde espero sus comentarios para saber si les gusta o me quieren jusgar no se pero espero que lo disfruten por hay mencione a alguien que me habian pedido jejeje besos
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-Debes una explicación a Diana.
-No es así -replicó con tranquilidad
-Al parecer ella piensa lo contrario.
La camarera llevó la cuenta y tras pagar, con una propina incluida, él se reclinó en el asiento y sometió a hermione a una mirada apreciativa.
-Lo que hayamos compartido Diana y yo terminó hace varios meses.
Ella alzó una ceja y lo miró con cinismo.
-¿Y sin embargo continúas saliendo con ella?
-Tenemos amigos comunes y recibimos las mismas invitaciones -dijo al tiempo que se encogía de hombros- Diana intenta dar la impresión de que seguimos juntos.
-Algo que hace muy bien -hermione no pudo dejar de comentar.
Los ojos de Draco se endurecieron.
-¿Y te molesta?
-¿Por qué debería molestarme?
-Esa relación ha terminado. Diana debería seguir su propio camino.
Un escalofrío recorrió la espalda de hermione. ¿Como ella tendría que alejarse de él el lunes siguiente? A partir de ese día Draco ya no participaría en su vida.
¿Por qué ese pensamiento la dejaba extrañamente desolada? en ese momento hermione pensó que si Draco algún dia querría a una mujer de verdad y no pudo evitar que le agradaría que fuera ella.
-draco tú te has enamorado-la pregunta salió por su boca casi sin pensarla y se arrepintió enseguida.
-a que viene esa pregunta.
-yo…yo solo, curiosidad creo.
-sí, no te voy a negar que hubo una mujer que le dio un giro a mi vida su nombre era Astoria Greengrass fue cuando era joven y estuve dispuesto a dar todo por ella era mi primer amor supongo.
-Hermione no pudo evitar preguntarse qué habría sucedido. lo habría dejado, lo habría traicionado o…-y que sucedió.
-MURIO-fue mas una respuesta para el y su mirada vagaba hacia el horizonte.
Lo siento no quise ser impertinente.—no te preocupes fue hace mucho sucedió en un accidente aéreo, siempre le tubo pavor alas alturas decía que volar era de pájaros pero al menos descansa en paz.
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-Vayamos a caminar por la playa -sugirió Hermione cuando se levantaron de la mesa.
De pronto había tenido la urgente necesidad de sentir la arena dorada bajo los pies, el sol en la piel, la paz y la tranquilidad del paisaje marino.
Cuando llegaron a la playa se quitó las sandalias y pisó la arena mojada de la orilla. Caminaron en agradable silencio admirando la suave curva de la costa que se alargaba hasta Kirra.
Los niños jugaban en la orilla, vigilados por sus padres y más lejos, las gaviotas parecían suspendidas en el aire.
Era una tranquila escena que se transformó a medida que se acercaban a Surfer's Paradise un lugar mucho más frecuentado.
-¿Te apetece explorar las tiendas? -aventuró Draco y ella inclinó la cabeza.
-Es una valentía por tu parte darle carta blanca a una mujer.
-Quizá sea porque me siento indulgente.
-¿Quién podría negarse? -preguntó Hermione mientras se quitaba la arena de los pies antes de ponerse las sandalias.
Fue un agradable paseo mientras recorrían la avenida con sus tiendas antes de aventurarse por otra calle donde hermione se detuvo para examinar unas divertidas camisetas.
Cuando se decidió por una, de inmediato Draco sacó su billetero.
-No -dijo ella con firmeza mientras le tendía un billete a la vendedora- Gracias, pero no.
Era la primera mujer que se negaba a que él pagara y su fiera independencia lo divirtió. Hubo un tiempo en que había tenido que vigilar cada centavo, y vestirse y comer de la caridad. Tampoco se sentía orgulloso de haber tenido que recurrir al robo en alguna ocasión. En la actualidad, muy pocos sabían que anualmente donaba una gran cantidad de dinero a albergues para gente sin hogar y fundaba centros de acogida para niños desamparados.
-Propongo tomamos un descanso en un café -sugirió Draco cuando salieron de la tienda.
-¿No puedes mantener el paso, eh? -bromeó hermione.
Cuando comenzó a anochecer, tomaron un taxi para ir al Palazzo. Hermione entró directamente en el dormitorio donde dispuso ropa nueva y se dirigió al cuarto de baño.
Tras lavarse el pelo bajo una buena ducha se enrolló una toalla alrededor del cuerpo y salió del baño justo cuando Draco entraba completamente desnudo. Tras una furtiva mirada apreciativa al cuerpo perfecto, no fue capaz de mirarlo directamente a los ojos y ni siquiera lo intentó. En cambio, pasó por su lado, entró en el dormitorio y antes de cerrar la puerta oyó una débil risita divertida.
Draco sintió un cierto grado de satisfacción ante la incomodidad de hermione . A decir verdad, le deleitaba saber que ella no se sentía totalmente cómoda con él y le complacía el hecho de que su experiencia con los hombres era limitada. Sintió que su cuerpo reaccionaba ante el pensamiento de la noche que se aproximaba. No había experimentado esa sensación de anticipación respecto a una mujer desde la adolescencia, cuando el torbellino hormonal no hacía diferencia entre una mujer u otra.
En la actualidad, el deseo y la pasión convergían en una mujer, sólo una. hermione .
Más tarde, ella terminó de maquillarse, recogió su bolso de noche y salieron del apartamento. El clásico vestido negro con encaje y zapatos de tacón eran adecuados para cualquier ocasión. Una larga bufanda también de encaje en tomo al cuello era un complemento estupendo junto con unos pendientes y pulsera de diamantes. Su aspecto era muy juvenil, peinada con un elegante moño en lo alto de la cabeza. ¿Quién iba a pensar que su interior se había convertido en un manojo de nervios?
Cuando llegaron al restaurante, el Maitre ofició con amigable formalidad una vez que los condujo a la mesa.
¿Vino? Una copa, que ella bebió a sorbos a lo largo de la cena, y aunque conversaron ella casi no recordaba de qué habían hablado. Porque allí sólo estaba el hombre y el aura se*xual que proyectaba. Era un poderoso afrodisíaco... primitivo, mortal.
¿Cuánto duró la cena? ¿Dos, tres horas? Casi podía oír el martilleo de su corazón mientras esperaba el momento en que Draco pediría la cuenta. El apartamento estaba oscuro cuando llegaron y hermione se aproximó al ventanal para admirar el paisaje. Más que oír, sintió a Draco a sus espaldas y no protestó cuando él la atrajo hacia sí por los hombros. Sus labios acariciaron la nuca y ella sintió su cuerpo dolorosamente alerta a las sensaciones que lo recorrían. Luego, Draco la condujo al dormitorio y la tendió en la cama. Tras apagar algunas luces, lentamente la desvistió hasta dejarla totalmente desnuda. Con mucho cuidado alzó la mano y la deslizó sobre los hombros de hermione. Entonces acarició sus pechos y recorrió su vientre antes de detenerse en el suave y húmedo ángulo entre las piernas.
-Llevas demasiada ropa -murmuró hermione temblorosa, y luego lo desvistió.
Besó cada centímetro de piel que quedaba destapada, lamiendo sus musculosos brazos y sus fabulosos abdominales, bajando poco a poco hasta el punto de su cuerpo que más la atraía en ese momento. Le quito despacio los pantalones y luego los calzoncillos más despacio aún.
- herms…cariño…me vas a matar si sigues asi…
-No hay prisa malfory…dejame hacerte disfrutar..
-Esta noche cariño disfrutaremos los dos…
-Lo se. - y dicho esto se metió sus miembro en la boca, saboreándolo suave, lenta y dulcemente, como si fuera el último caramelo del mundo y no quisiera que su sabor desapareciera nunca…
-¡¡Oh dios hermione!!..no creo que pueda aguantar mucho tiempo asi…-la levantó en peso y la colocó sobre la cama con las piernas abiertas.- mi pequeña hermione…no desearía que esta noche acabase nunca…
Después de decir eso comenzó a mordisquearle los pies, subiendo poco a poco hasta sus muslos de una manera tan sensual que estremeció a hermione, que la hizo llorar de emoción al ver que la trataban tan dulcemente, pero gracias a dios, pensó hermione , él no la vio llorar y continuó llenandola de besos hasta llegar al centro de su cuerpo y su deseo. La lamió con suavidad primero y con fiereza y pasión después, la hizo llegar al mejor orgasmo de su vida y lo supo porque su nombre debió oirse en toda la costa. Se levantó y se colocó encima de ella, pero justo cuando ya iba a penetrarla vio algo que le partio el alma. -¿Estas llorando hermione?
-Lo siento…yo…no queria…es solo, que jamás me habian hecho el amor de una manera tan suave y tan delicada.
-Mi pequeña princesa…no te he dado ni la mitad de lo que te mereces…no te he hecho ni la mitad de lo que me gustaria hacerte…no te he dado ni la mitad de lo que me gustaria darte…hermione …yo…
-draco …damelo todo ahora…aprovechemos esta última noche juntos y dame todo lo que puedas darme hoy…mañana será otro dia…hazme disfrutar hoy como no he disfrutado nunca…
Por alguna extraña razón esas palabras más que motivar a Draco le hicieron daño. La última noche, no lo había pensado hasta ahora. Ya no volveria a verla, ni a tenerla en su cama, la desearía cada noche, pero al girarse no estaría ahi para hacerle el amor. Tendría que aprovechar cada segundo del presente, porque no había futuro con ella.
Con ese pensamiento la beso con tanta desesperación y tanta fuerza que le hizo daño.
-draco …entra en mi…te estoy esperando.
Pero antes de que terminase la frase la penetró muy suave y poco a poco fue aumentando la fuerza y la velocidad. Entonces se giró, colocando a hermione encima suya, cabalgandolo con una belleza inigualable.
Draco gimió cuando sintió como el se*xo de ella lo succionaba más fuertemente que su boca. Se veía tan sumamente dócil y sensual, que dudaba que pudiera borrar esa imagen de su cabeza algún día.
-Más rápido..-dijo él con un hilo de voz apenas audible entre los gritos de placer de hermione.
-No…espera tengo una idea mejor..- dicho esto se levantó.
-Dios hermione no me hagas esto…vuelve a sentarte sobre mi…yo no…oh dios hermione…
Draco tragó bruscamente cuando su mirada encontró a hermione. Se había subido al sofá y se había puesto en la posición del perrito. cu*lo para arriba, cabeza para abajo.
-draco ven aquí…-dijo mientras meneaba su cu*lo de manera tan provocativa que hizo que su verga se endureciera más de lo que era posible.
Con su cabeza aún baja hacia la cama, ella levantó la mano y usó sus dedos para abrir los labios de su sexo.
-Me estás matando hermione…-dijo mientras iba a la cama y acariciaba la suave piel de su sexo.
Ella soltó los labios de su sexo y Draco perdió el hilo de sus pensamientos, hipnotizado al mirar los pequeños y suaves pliegues cerrarse lentamente. El los tomó con las manos, volvió a abrirlos, y simplemente la observó. Colocó la punta de su inflamada verga en la entrada de su sexo y se hundió en ella con un gemido, colocándosela hasta el fondo. Hermione levantó sus caderas hacia atrás para él con movimientos frenéticos, lanzando un enorme gemido. El sonido de carne chocando con carne retumbó en la habitación. El aire se impregnó de olor a sexo. Los dedos de Draco encontraron su clítoris y la frotaron con energía. Ella reaccionó con un gemido, más alto y más largo esta vez. Siguió con movimientos continuos de frotación mientras la penetraba y el sonido de los gemidos de hermione lo hizo gruñir como un animal. -Nunca te haré daño -dijo él con voz ronca mientras seguía hundiéndose en su sexo. Frotó su clítoris más rápido, arrogantemente satisfecho cuando sintió que su sexo se contraía de manera reveladora. -¡¡¡ahhhhhh!!! -gimió hermione.- ¡¡Ahhhhh!! Lanzó sus caderas hacia atrás para él al correrse mientras su sexo se aferraba y contraía alrededor de su dura verga.
Gruñendo desde el fondo de su garganta, la tomó más rápido, más violentamente, bombeando como loco dentro de ella. Eyaculó con un bramido, sus músculos estaban tensos y brillosos de transpiración mientras su cuerpo se estremecía. En un último esfuerzo la cogió en brazos y la tumbó en la cama para luego acostarse él a su lado y abrazarla fuertemente para que se durmiese sobre su pecho mientras le acariciaba el pelo y la espalda. Draco pensó que hermione ya estaba dormida y entonces se permitió entregarse a su propio sueño. Pero hermione no estaba dormida, se levantó despacio para no despertarlo, se puso una bata de seda roja y salió al balcón. «Piensa con la cabeza. Si obedeces a los dictados de tu corazón tendrás serios problemas», se dijo hermione en silencio. Pero de alguna manera tuvo la sensación de que era demasiado tarde para emplear la razón. Desde allí se veían las luces de las embarcaciones y hermione las contempló inmóvil, como hipnotizada, mientras sintió como Draco deshacía el nudo de la cinta que le ataba el pelo.
-Todo el día he resistido la tentación -dijo mientras enredaba los dedos en los cabellos que se curvaban en los hombros. Luego la brisa empezó a alborotarlos. Con una cálida sonrisa se aproximó a los labios de hermione y la besó largamente. La luna brillaba y había miríadas de estrellas parpadeantes en el cielo nocturno.
«Un momento mágico», pensó hermione.