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Albus Potter y la Torre Oscura — capítulo 10

10Lo que pasó en Halloween    Albus volteó hacia la persona que acababa de llegar, descubriendo al profesor Breoghan Kalen con la varita en ristre; el chico se ocultó detrás del profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, mientras él disparaba un anillo de fuego desde su varita, creando una feroz cortina de llamas que subían y bajaban como una onda. La habilidad del profesor era tal que ninguna ramita, arbusto o árbol se incendiaba.   Los animales similares a perros parecieron intimidados por el fuego y finalmente se alejaron por dónde habían llegado. La nube de llamas cesó entonces.  -Eran gytrash, espíritus del bosque -comentó el profesor guardando su varita de regreso al bolsillo de su túnica -. Le temen al fuego.  -Gracias por salvarme, profesor -le dijo Albus respirando; su corazón continuaba martilleándole en el pecho.  -No debes estar en el bosque prohibido, Potter. Creo que ya lo sabes.  -Lo sé, pero es que…  -Conoces las reglas -atajó el profesor severamente, dándole la espalda y marchando hacia los rayos de luz que marcaban el final del bosque -. No te acusaré con la directora, pero debes saber que pudiste haber tenido un destino fatal.  -Pero, ¿usted que hacía por aquí?  -Sobra decir que te he salvado el pellejo, chico. Una manada de gytrash salvaje puede ser muy peligrosa -explicó -, aunque la verdad, no me explico por qué estaban tan cerca del castillo. Esas criaturas suelen vivir al otro lado del bosque. Tendré que comentarlo con Hagrid…  -Gracias por ayudarme -se limitó a decir Albus, y el profesor dio una cabezada, señalando el castillo de Hogwarts.  -Ve a tu dormitorio -le indicó, dirigiéndose hacia la cabaña del guardabosque -. Y Potter…   -¿Sí?  -Te recomiendo que tengas cuidado -comentó con expresión seria y misteriosa, y acto seguido el hombre se fue con paso decidido.   -¿Dices que fue Brent el que trató de entrar a la oficina de Mcgonagall? -Rose parecía sorprendida, aunque no lo creía del todo -. Albus, eso es imposible. Un chico de once años no es capaz de modificarle la memoria a alguien. Creo que la tal Marissa estaba dejando volar su imaginación.  -Te lo digo, hay algo muy raro en ese niño -repitió su primo, enojado de que no le creyeran -. Esa muchacha de Ravenclaw comentó que Dair había actuado muy extraño últimamente. Inclusive sugirió que él tenía una doble personalidad.  -No lo habrás escuchado bien -replicó la pelirroja.  -Ella le dijo con mucha seguridad que estaba segura de que él había tratado de entrar a la oficina de la directora, pero no sabía para qué…  -Mira Al, ya lo creo que su comportamiento no es normal, pero quizás solo alardeaba -sugirió Scorpius, quien se pasaba entre las manos un chivatoscopio -. Es solo un niño. Seguro trata de hacerse el interesante.  -Pues a mí me ha parecido muy sospechoso -Albus sabía que había kneazel encerrado en todo aquel asunto, pero dado que tenía mucho trabajo pendiente, tuvo que dejar sus teorías de lado para poder concentrarse.    Con la llegada de octubre a Hogwarts, los terrenos comenzaron a tintarse de un cálido color naranja, con las hojas de los árboles amarillentas y el césped seco que cubría la extensión; lamentablemente, la temporada también había traído consigo el inicio del frío en Hogwarts, por lo que no transcurrió mucho tiempo antes de que las capas y bufandas salieran de los baúles y las chimeneas de todo el colegio se encendieran para caldear el ambiente.   La noche de Halloween se celebraría como se acostumbraba en el castillo, con un gran banquete en el Gran Comedor y una sorprendente decoración acorde al tema. Los muchachos estaban emocionados, pero habían decidido no hacer ninguna actividad extra después de que recordaron lo que había pasado un año atrás, cuando el profesor Cepheus Bode había secuestrado a James mientras los chicos estaban en el bosque.   La mañana de Halloween los chicos pudieron despertarse un poco más tarde, pues tenían una hora libre entre el desayuno y la próxima clase, que era la de Encantamientos, de forma que cuando bajaron al comedor un par de profesores ya se encargaban de finalizar los últimos retoques en el castillo; en el vestíbulo las telarañas se enroscaban con la barandilla de la escalera, y cada peldaño que pisaban resultaba en un sonido aterrador. Las cabezas de las armaduras habían sido sustituidas por calabazas huecas, en cuyo interior había un montón de golosinas mágicas de todo tipo. Por el techo, mientras tanto, volaban un centenar de murciélagos que aleteaban de allá para acá continuamente, de forma que cuando Albus, Scorpius y Rose entraban al Gran Salón, uno de ellos revoloteó por sobre la cabeza de la chica Weasley.  -¡Quítamelo! -exclamó y sus amigos rieron, viéndola dando manotazos hacia todos lados.  -Puede que incluso se atreva a morderte y convertirte en vampiro -se burló el rubio.  -Ja, ja, son tan chistosos -comentó con sorna -. Solo almuercen rápido. Tenemos que llegar antes a Encantamientos.  -¿Por qué?  -Sólo háganlo -les apresuró con mal talante.   -No ha amanecido muy de buenas -susurró Albus mientras atravesaban el umbral de la puerta. Scorpius hizo un comentario a continuación:  -Ayer estuvimos hablando, y pude haberle dicho que yo… -y se calló repentinamente; su amigo no pudo evitar notar que las mejillas de Malfoy adquirían una tonalidad rojiza.   -¿Qué le comentaste?  -Eh… Yo… Dije que ella me parecía… Bueno, mejor me voy a la mesa de Slytherin. No quiero llegar tarde a mi clase de Astronomía.   -¡Scor…! En fin -murmuró encogiéndose de hombros y se dirigió a su mesa.   Llegada la noche, los chicos esperaban en el vestíbulo mientras las puertas del Gran Salón se abrían para dar comienzo a la cena de Halloween; cuando las puertas se abrieron finalmente, todos entraron al comedor, cuyo techo relampagueaba constantemente sobre las enormes calabazas naranjas con rostros y luces en su interior. Las bandejas, fuentes, jarras y platos de las cuatro mesas ya estaban rebosantes de platillos especiales de la fecha, por lo que todos se sentaron alegremente a disfrutar de ellos. A fuera comenzaba a llover, y los cristales repiqueteaban con el sonido del agua chocando; un rayo hizo brillar toda la sala desde el exterior.  -Ah, Rose, lo olvidaba -comentaba Albus mientras se servían el postre. Había pasteles de chocolate y crema de coco, sorbete de frambuesa, helado de caramelo y golosinas de toda clase -. Le he preguntado a James si me prestaba por un momento el mapa del merodeador que perteneció a mi padre. Lo revisé y me di cuenta de que realmente hay algo al otro lado de la puerta que Scorpius y yo encontramos el otro día en el pasillo del séptimo piso. Significa que esa sala estaba abierta cuando el mapa fue hecho.  -Pues es extraño, ¿por qué habrían de ocultar una habitación?  -Quizás sea un pasadizo secreto como los otros que hay en el colegio -trató de resolver el chico, aunque su propia propuesta no lo convencía del todo.  -Debe haber algo más ahí… Le comentaré a Scorpius para ver qué opina.  -Si han ocultado esa puerta debe ser porque detrás hay algo que prefieren mantener a salvo. No creo que debamos meternos con ello -replicó la pelirroja en voz baja, mientras la luz titilante dentro de una calabaza pasaba por sobre sus cabezas.  -De todos modos necesita una llave para abrirse -dijo Albus con desanimo.    Siguieron comiendo su postre, hasta que finalmente la profesora Mcgonagall se puso de pie y dio buenas noches a todos los estudiantes, invitándolos a pasar a sus habitaciones respectivas.    Todos comenzaron a evacuar el comedor, mientras una extraña humedad se filtraba por los muros y atravesaba las grietas lentamente.   El cielo volvió a brillar y por un momento Albus logró ver el parpadeante rostro de Brent Dair junto al grupo de Ravenclaws. Los alumnos de Hufflepuff se alejaron por el pasadizo al sótano, por donde se encontraba su sala común y las cocinas del colegio, y por su parte, una parte de los Slytherins ya enfilaba hacia las mazmorras.    Y entonces un tremendo relámpago resonó como un cañón por todo el vestíbulo; la puerta principal que daba a los terrenos se abrió de portazo, golpeando la pared con gran estrépito.   Una corriente de aire terriblemente helada se filtró, acompañada de la brisa que desprendía la lluvia, que seguía repiqueteando contra los cristales; y de pronto el fuego de las antorchas se apagó, dejándolo todo oscuro. Las ventanas brillaron con una nueva serie de rayos que cruzaban el cielo, y varios alumnos gritaron, sin saber lo que estaba ocurriendo.   Albus no podía ver absolutamente nada, pero trató de buscar a Rose y sintió un empujón de varios alumnos que trataban de avanzar.   De la nada, un terrible grito de mujer resonó por toda la habitación, resonando con eco a lo largo de todas las paredes; un silencio sepulcral se extendió por todos lados.  -¡Lumos! -se escuchó la voz de la profesora Mcgonagall -, ¿qué está pasando?El halo luminoso de la varita de la directora deslumbró a todos a su alrededor.  -¡Incendio! -exclamó el profesor Flitwick y todas las antorchas se volvieron a encender.   Los estudiantes se miraban los unos a los otros intrigados, indagando sobre lo que había ocurrido; la profesora cerró la puerta principal y subió luego la escalera para poder ver a todos los presentes.  -Quiero que estén todos tranquilos -pidió la mujer -. Sólo ha sido el clima…Pero no solo era el clima; algo malo estaba ocurriendo realmente.  -¡Profesora! Profesora… -se escuchó gritar a una estudiante de Ravenclaw que parecía muy alarmada.  -¿Qué pasa señorita Troy?  -¡Una compañera ha desaparecido! Estaba justo aquí hace unos momentos…  -¿Qué? -Preguntó la directora aproximándose -, ¿de quién habla?  -Marissa Johnson, profesora. Marissa ha desaparecido…   Albus miró de inmediato hacia Brent Dair, cuya vista estaba perdida en el techo; el Ravenclaw miró rápidamente en dirección al joven Potter, y luego le dio la espalda y se dirigió al fondo de su grupo.   «¿Habrá sido él?» Se preguntó el chico, «¿Sería capaz de desaparecer a alguien que conoce algún secreto suyo?»

**Hola a todos, cómo están? Espero que excelente! Bien, no me he reportado en un par de días, pero aquí estoy nuevamente; el tiempo pasa muy rápido por aquí, pero bueno, aquí estoy con una nueva actualización, así que espero que les guste el capítulo, y claro, que dejen su opinión al respecto que es tan importante para mí. He de admitir que la idea de este capítulo la tomé de otro de mis fanfictions anteriores que no está publicado en Potterfic... En fin, nos leemos pronto.**Saludos!