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Albus Potter y la Torre Oscura — capítulo 15

15La visión    Los primeros días tras el regreso a Hogwarts resultaron en completa tranquilidad, con los profesores recordándoles que debían estudiar más pues se aproximaban los exámenes. Entre las ocupaciones escolares, Albus tuvo tiempo para elucubrar respecto al secreto de la Torre Oscura; había investigado un poco en la biblioteca en compañía de Rose sobre la famosa Varita de Saúco, y había averiguado que se trataba de un objeto lleno de misterios e historias sangrientas que provenía de una fabula de Los Cuentos de Beedle el Bardo, que eran los cuentos infantiles de los magos.   Resultaba que la Varita de Saúco era un instrumento mágico tremendamente poderoso, probablemente la varita más poderosa existente; los libros de historia más recientes revelaban que el último poseedor conocido de la varita había sido Albus Dumbledore, aunque había teorías de que la varita había pertenecido a alguna otra persona después del antiguo director de Hogwarts, ya que los libros hablaban sobre la batalla de Hogwarts, en la que Lord Voldemort había tenido posesión de aquel objeto.   Lamentablemente, como comprobó Rose, la varita se había perdido tras la batalla, por lo que no había pruebas contundentes de que esta existiera aún.  -Estoy casi seguro de que aún existe esa varita -comentó Albus mientras cerraba un libro titulado "Varitas mágicas a lo largo de la historia" -, aunque no sé qué relación puede tener mi padre con ella. Según la carta de Kingsley a Mcgonagall, mi papá fue el último que tomó la varita, y al parecer la devolvió a la tumba de Albus Dumbledore… -añadió.  -Si la carta está en lo correcto, entonces Mcgonagall creyó impertinente dejar la varita ahí, así que la tomó y la escondió en la Torre Oscura -comenzó a atar cabos Rose mientras se levantaba para colocar los libros en sus estantes.  -Tiene sentido, por eso han tapado la puerta de la torre. Así se asegurarían que los alumnos no curiosearan por ahí.  -¿Crees que Filch tenga la llave en su despacho?  -Probablemente. ¿Pero no crees que sería mejor que permanezca como un secreto? Si la famosa varita de saúco es tan poderosa, entonces podría resultar en un peligro en manos equivocadas -recalcó la pelirroja.  -Ciertamente -admitió el ojiverde, caminando alrededor de la mesa de la biblioteca -. Tal vez lo mejor es que todo esto permanezca como un secreto.  -Exacto, eso es asunto de los profesores. Además, ¿qué haríamos con una varita tan poderosa?  -No hablas en serio, ¿verdad?  -Me refiero a que  una varita de ese tipo en manos de unos adolescentes podría terminar mal -se corrigió la chica frunciendo el ceño.  -Sí, tienes razón -aceptó el otro colgándose la mochila al hombro -, ¿nos vamos? Tenemos clase de Encantamientos. Quisiera preguntar algo a la profesora Fornax.  -Irás de lame botas por buenas notas, ¿cierto?  -Sí, pero no le digas a Scorpius -le pidió él.  -No tiene nada de malo querer buenas notas -repuso Rose alzando la ceja.  -Solo no le digas.   Y dicho ello, ambos salieron de la biblioteca con paso decidido en dirección al piso de arriba, listos para la siguiente clase de Encantamientos.    Aquella noche Albus no durmió del todo bien; había tenido su primera visión desde hacía meses, en los que ninguna clase de premonición lo había atormentado. En aquella ocasión se encontraba en una habitación redonda y muy espaciosa; estaba oscura, solamente iluminada por los plateados rayos de una luna llena entrando por los altos ventanales. Un par de escaleras en forma de "U" subían hasta un rellano alumbrado por la luz de una cúpula de cristal, cuyo as se concentraba en un pedestal de mármol con una varita en su superficie.   En la pared había una gran esfera de cristal dorado en cuyo interior había algo similar a un reloj; Albus supo que se trataba de un calendario pues los había visto en la clase de Astronomía. El reloj mostraba como fecha el 18 de abril.   Una silueta oscura apareció de pronto en la habitación -aparentemente una torre -, y se detuvo frente a la varita durante varios segundos. Albus no consiguió definir quién era, pues la capucha de su túnica negra le ensombrecía el rostro. Aquella persona giró un poco el rostro y la luz de la luna le arrancó un destello color amatista.   Una línea de dientes perfectamente alineados y blancos contrastó contra la oscuridad en la torre, y el muchacho se pudo dar cuenta de que aquel desconocido estaba sonriendo. De la túnica negra salió entonces una mano de dedos largos y blancos como la cal, y tomó la varita delicadamente.  -La varita no me responderá a menos que sea su dueño legítimo -susurró la voz de esa extraña persona -. A menos claro, que sea lo suficientemente poderoso como para emular a esa persona… ¡Distorcio Errate!   La habitación se iluminó por unos momentos y por alguna razón, Albus sintió un calor inundándolo en todo el cuerpo, como si realmente estuviera ahí. Un ligero humo salió del cuerpo de aquella persona y por algunos momentos, el joven Potter temió que aquel extraño fuera a empezar a arder en llamas. Pero después de que el resplandor dorado de aquel hechizo desapareció, el personaje misterioso ya no estaba, y había sido sustituido nada más y nada menos que por el mismísimo Harry Potter, el padre de Albus.  -Si no puedo hacer que el dueño de la varita la consiga para mí, entonces yo tendré que convertirme en él para hacerlo -añadió el falso Harry, riendo y tomando la varita entre sus manos, que en aquellos momentos se envolvió en un círculo de luz amarilla.   Alzó la varita al cielo, y de un momento a otro la cúpula en el techo estalló en mil trozos de cristal mientras los muros adquirían un aspecto viejo y desgastado; la torre entera fue desmoronándose como un castillo de arena, golpeado por las olas del mar…Y entonces Albus despertó sobresaltado.    El muchacho bajó al comedor durante la mañana bostezando continuamente; luego de que había despertado de su sueño no había podido volver a dormirse, pues su mente divagaba respecto a lo que había visto: Alguien se había hecho pasar por su padre mediante un hechizo que nunca había oído; por si fuera poco, había obtenido la varita de saúco que se encontraba en la torre oscura. Cuando le contó a Scorpius y a Rose lo que había visto, ellos se mostraron muy sorprendidos.  -¿Crees que fue un sueño o una visión? -preguntó Malfoy con los ojos puestos en su cereal de canela.  -No estoy seguro… Puede haber sido cualquiera de las dos -dijo Albus.  -Pues si ha sido una visión entonces no indica nada bueno -añadió su prima, vertiendo jugo de manzana en su copa.  -Lo sé. Sobre todo porque se hizo pasar por mi padre.  -Eso es lo que no entiendo -siguió Rose -, aunque tomara poción multijugos, eso no lo haría completamente idéntico a mi tío, y la varita es capaz de comprobar la verdadera identidad de quién la sostiene. No funcionaría para él.  -La cosa es que la persona en mi sueño utilizó un hechizo… Distorcio Errate, o algo así.  -Nunca lo había oído.  -Tal vez debamos estar prevenidos -prosiguió Scorpius poniéndose de pie, dispuesto a regresar a su propia mesa de Slytherin -. Es posible que estemos guiando a alguien hacia la varita y no nos demos cuenta de ello. Si lo que viste fue realmente una visión del futuro, entonces no sabemos cuándo ni cómo ocurrirá.  -Exacto, y el hecho de que no le hayas visto el rostro a ese encapuchado me preocupa todavía más -admitió la pelirroja con inquietud -. Podría ser cualquier persona en este castillo…  -Lo sé, y eso es lo que me atemoriza. Alguna persona podría estar espiándonos en estos momentos… No serás un espía, ¿verdad, Scor?  -No que yo lo sepa -aseguró el aludido un poco ofendido y finalmente se dirigió a su mesa con la cabeza en alto.  -Debía asegurarme -dijo Albus encogiéndose de hombros.    Durante la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras de una de las siguientes mañanas, los chicos estudiaban hechizos de ataque hasta que Albus recordó el conjuro Distorcio Errate, que había oído por primera vez durante su visión de la otra noche; lleno de curiosidad, el muchacho preguntó al profesor Kalen al respecto.  -¿Distorcio Errate, dices? -repitió Breoghan.  -Así es.  -Bien, he oído algo al respecto. Tal vez la profesora Fornax sea la indicada para explicarte detalladamente, pero por lo que sé es uno de los hechizos más complejos y difíciles que existen -contó el hombre -. Podría contar con los dedos de mis manos a los magos en todo el mundo capaces de realizar ese hechizo.  -¿Y en qué consiste?  -Es una versión más potente de los efectos que podrían obtenerse con una poción multijugos. Es capaz de convertir a la persona que lance el hechizo en cualquier persona durante un rato; es algo bastante peligroso pues ese conjuro altera molecularmente al brujo que lanza el hechizo, y se corre el riesgo de que simplemente comiences a arder en llamas si algo sale mal.  -¿Sabe de alguien capaz de hacerlo? -preguntó Albus con gran interés.  -Bueno, tengo entendido que hay un mago en China. Y creo que recientemente falleció uno en Sudáfrica.   -Entonces… ¿son muy pocos los magos capaces de hacerlo?  -Exacto -asintió el profesor -, es una habilidad parecida de cierta forma a la de los metamórfagos, pero bastante más rara y peculiar. De cierta forma la persona que emita el hechizo tomará la forma y la composición celular de la persona que desee. Es como hacer un clon exacto de otra persona.  -¿Pueden hacerlo cuando ellos lo deseen?  -No. Como se lo he dicho, realizar ese hechizo podría consumir tu energía hasta tal punto de que comiences a combustionar y arder en llamas. Por lo general los magos que pueden manejar tal poder lo hacen durante las lunas llenas pues es cuando la magia está en una mayor concentración en nuestros cuerpos.  -¿Luna llena, dice?  -Sí, así como mañana -asintió Breoghan Kalen.  -¿Cómo ha dicho?  -Quiero decir que mañana hay luna llena…  -¿Qué día es hoy? -preguntó el muchacho con preocupación.  -Diecisiete de Abril. Bueno, señor Potter, ya le he contado demasiado respecto al Distorcio Errate, ahora por favor siga estudiando lo que respecta a nuestra clase -pidió el hombre y se dirigió hacia otras mesas vecinas para verificar el trabajo del resto de los estudiantes.  -¿Has oído eso? -le comentó Albus a Rose, que estaba sentada a un par de pupitres de él.  -¿El qué? -inquirió ella.  -¡Hoy es diecisiete de abril, Rose! Habrá luna llena mañana. Eso quiere decir que alguien tratará de robar la varita de saúco de la Torre Oscura mañana.  -¿Y qué importa si es diecisiete de abril?  -En mi visión había un calendario astronómico en la Torre Oscura. La fecha indicaba dieciocho de abril, y al otro lado de las ventanas se veía la luna llena -explicó el muchacho, analizando la situación para atar los cabos.  -Entonces… Alguna persona se hará pasar por tu padre mañana por la noche para obtener la varita de saúco -resolvió la muchacha sorprendida.  -¡Exacto! Según el profesor Kalen, el hechizo Distorcio Errate es capaz de convertir a alguien en la réplica exacta, célula por célula, de otra persona. Resultaría un conjuro perfecto para engañar a la varita de saúco y hacerla cambiar de dueño.  -Creo que… Creo que deberíamos hacer algo, Al -prosiguió su prima haciéndole un ademán para que se aproximara y hablarle en susurros -. Si es mañana, entonces deberíamos obtener la llave de la torre antes que él, o al menos avisar a Mcgonagall…  -Eso haremos -dictaminó Albus con firmeza -. Esta noche iremos a buscar la llave. 

**Hola a todos! Cómo han estado? Espero que muy bien. Bien, pues se acercan las festividades, y me gustaría ponerme al corriente con la historia. Así que aquí está un nuevo capítulo, y espero que les guste. Por cierto, debo decir que estamos en la recta final de la historia (suena extraño después de tener el fic abandonado por meses xD), así que prepárense, que estamos a 5 capítulos del final.**Saludos!