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Albus Potter y la Torre Oscura — capítulo 16
16En busca de la llave Al finalizar las clases de aquel día, Albus y Rose pusieron al corriente a Scorpius respecto a lo que habían averiguado; el rubio se había mostrado muy sorprendido con las novedades, y él no tenía dudas de que lo que había visto su amigo no había sido un sueño, sino una visión. Solo que no tenía ni la menor idea de quién era aquella persona misteriosa que trataría de robar la varita la noche siguiente. Mientras maquinaban un plan para ejecutar aquella noche, los chicos vieron pasar a Brent Dair con sus andares pausados, y no pudieron evitar notar que el muchacho les había lanzado una mirada sospechosa. Luego se retiró por una arcada que daba al patio de la torre de Astronomía. -¿Crees que Dair tenga algo que ver? -inquirió Scorpius a Albus, quien lo seguía con la mirada. -No lo creo… Según el profesor Kalen, solamente magos muy poderosos y con cierta habilidad especial son capaces de hacer el Distorcio Errate -explicó él -. Si lo ejecutara un mago cualquiera, este podría llegar arder en llamas por combustión interna. -Auch -dijo Malfoy. -Exacto -asintió el otro. -Te lo digo, Brent no es más que un muchacho común y corriente -añadió Rose un poco recelosa, mientras se distraía jugueteando con una ampolla de cristal -. Solo parece estar envuelto en un montón de situaciones extrañas. -Como sea… ¿Están de acuerdo en ir a buscar la llave esta noche? Creo que la persona de mi visión intentará robarla también, así que debemos llegar antes. -¿Cómo estar seguros de que está en el despacho de Filch? -Bueno, Hagrid ya nos lo ha dicho. Confiemos en que esté aquí. Y recuerden aquella vez en que alguien entró a la oficina de Mcgonagall destruyendo la gárgola. Quizás el intruso pensó que ahí estaba la varita, o incluso la llave; pero ni consiguió ninguno de los dos. -De acuerdo, entonces nos veremos a las once en el armario de escobas. Rose y yo usaremos mi capa -propuso el joven y Scorpius asintió. -Haré lo posible para salir de las mazmorras -señaló. Llegada la noche en el castillo, Rose y Albus permanecieron atentos a cualquier situación sospechosa; esperaban que todos los estudiantes se fueran a sus dormitorios para no llamar la atención del resto, y finalmente, cuando a las once y media la habitación quedó vacía, ambos bajaron hacia el vestíbulo. Albus llevaba su capa de invisibilidad en una mano y la varita en otra, pero su prima le advirtió que no la encendiera en caso de que algún prefecto estuviera deambulando por ahí. Los muchachos salieron al pasillo y se colocaron rápidamente la capa, guiándose solamente por la vaga luz de las antorchas; durante el camino pudieron ver a Peeves dando piruetas en el aire por un corredor del sexto piso, y estuvieron muy cerca de chocar contra un prefecto de Hufflepuff cuando bajaban por la escalera. El vestíbulo estaba abandonado cuando llegaron, y la puerta principal ya estaba cerrada con todo y candado; pero afortunadamente no había rastro de Filch, por lo que los chicos caminaron libre (pero cautelosamente) hacia el armario de las escobas, a un costado de la sala. -Entra -le indicó Albus a su prima en un susurro, internándose en el pequeño armario. -Lumos -musitó Rose cerrando la puerta, emitiendo un espectro luminoso por el cuadrado que conformaba el depósito de escobas -. Parece que Scorpius aún no ha llegado. -Espero que no tenga problemas para salir de su sala -añadió el otro, asomando la vista al vestíbulo. -De acuerdo, repasemos el plan -propuso la pelirroja. -Bien… Iremos bajo la capa invisible hacia el primer piso. Filch suele deambular a esta hora por los pisos superiores, por lo que podemos esperar que no se aparezca por acá -repasó el joven -. Vimos a Peeves en un pasillo del sexto piso, y seguramente estará buscando formas de fastidiar al celador. -Los primeros pisos son vigilados por los prefectos de Hufflepuff y Slytherin, pero quizás no sea tan complicado burlarlos si tenemos cuidado… Entonces alguien tocó a la puerta, haciendo sobresaltarse a los dos. -Soy yo… -se escuchó la voz de Scorpius desde fuera.Albus abrió la puerta y Malfoy les sonrió, adentrándose en aquel reducido espacio. -Lindo escondite, ¿eh? En fin, lamento el retraso -dijo él -, estaba esperando a que un prefecto se alejara del pasillo de las mazmorras. ¿Nos vamos? -Andando. Caminando debajo de la capa invisible de Albus, el trío se dirigió sigilosamente hacia el primer piso, aparentemente en calma; una armadura chirrió y su cabeza se giró hacia ellos, pero como eran invisibles, siguieron caminando con la esperanza de que la armadura simplemente estuviera hechizada para moverse. -Ahí está, al fondo -señaló Potter con el dedo, hacia una puerta al final del corredor con un alto letrero blanco que señalaba todas las reglas impuestas por el cuidador, Filch. Frente al aula de Transformaciones, un prefecto de Slytherin patrullaba de un lado a otro, pero como tenía los auriculares puestos en los oídos, parecía no oír los leves pasos de los chicos. Albus estuvo tentado a reírse viendo al muchacho articulando con los labios y cantando en voz baja una canción que decía algo así como «Oh bebé, no me rompas el corazón otra vez.» Cuando los chicos se encontraron a tan solo unos palmos de la puerta de la oficina de Filch, estos echaron un vistazo más a su alrededor para comprobar que no había nadie; el prefecto de Slytherin se había ido hacia un corredor adyacente. Scorpius (que era el más cercano a la puerta) se adentró en el despacho. -Entren -les apresuró el rubio, volviendo a cerrar la puerta tras de sí. El despacho de Filch era pequeño y escrupulosamente ordenado, con montones de archiveros de madera en la parte de atrás, un escritorio desvencijado lleno de fotos en movimiento de una gata atigrada y varios rollos de pergamino y frascos de tinta abiertos. Entre los estudiantes corría el rumor de que Filch había tenido una gata espía en otros tiempos, pero que había muerto y desde entonces el celador procuraba mantenerse alejado de cualquier criatura. -Las llaves deben de estar en el cajón -teorizó Rose saliendo de debajo de la capa presurosa y abriendo la gaveta de arriba del escritorio, en dónde había un montón de expedientes de estudiantes. -No está aquí -dijo la chica. -Creo que sé en dónde están -sentenció Albus examinando el muro, para luego detenerse en un cuadro de la misma gata gris que estaba sobre la chimenea. El muchacho se aproximó y movió el cuadro hacia un lado, descubriendo un agujero secreto con un montón de llaves doradas colgando de pequeños ganchos en el interior. -¿Cómo lo has averiguado? -inquirió Scorpius con recelo. -Lo vi en una peli de gangsters muggles -respondió sonriendo -. No pensé que funcionaría… Veamos. Tomó varios llaveros examinando el aro que los contenía, grabados todos con inscripciones como "Mazmorras", "Segundo piso" o "Vestíbulo". Buscó el perteneciente al séptimo piso y una vez que lo hubo encontrado, revisó todas las llaves, también grabadas con pequeñas letras como "Armario de limpieza" o "Aula de Aritmancia" Y entonces encontró la que buscaba: una antigua llave dorada cuya inscripción rezaba "Torre Oscura." -¡La tengo! -Dijo el muchacho -, vámonos antes de que nos encuentren. Se colaron debajo de la capa y nuevamente salieron al pasillo; pero el prefecto de Slytherin había regresado y se encontraba justo a un par de metros de ellos. Se pararon en seco y notaron como aquel muchacho miraba extrañado la puerta de la oficina de Filch, que a sus ojos se había abierto sola, ya que no podía ver a los chicos. -¿Quién está ahí? -inquirió aproximándose. Dieron unos pasos hacia atrás, esperando que el prefecto no entrara a la pequeña oficina; pero no ocurrió así. El joven se internó en la oscuridad de la habitación con su varita encendida, por lo que los intrusos se vieron obligados a pegarse a la pared lo más posible. -¿Cómo se abrió esto? -murmuró el muchacho viendo al otro lado de la puerta sin encontrar nada extraño. Cuando el chico estaba inspeccionando el otro extremo del lugar, los muchachos aprovecharon para apiñarse en la puerta y salir corriendo el pasillo. Pero sus pasos se escucharon inevitablemente y el prefecto de inmediato se volteó, viendo con impresión tres pares de talones acelerando por el pasillo. -¡Eh! -exclamó el muchacho confundido, saliendo detrás de ellos. Albus, Rose y Scorpius aceleraron todo lo que pudieron mientras oían los fuertes pasos del prefecto y sus gritos para llamarlos. El trío dio vuelta en un corredor particularmente oscuro, pero las cosas se complicaron entonces. -¿Qué está pasando acá abajo? -era Filch, que bajaba una escalera de un piso superior -, ¿por qué ese escándalo, muchacho? -Estoy seguro de que vi varios pies corriendo… El problema es que no vi el resto de los cuerpos -añadió acongojado. -¿Pies? ¿Estás tratando de tomarme el pelo? -le espetó el celador. -No, de verdad lo he visto… Albus dio un paso atrás, y sin poder ver nada, chocó contra una armadura, haciendo un gran estruendo metálico. -¿Qué ha sido eso? -¡Vámonos! -apresuró Scorpius. Los tres salieron corriendo nuevamente, pero alguno de los tres tropezó con el pie de la capa, dejándolos descubiertos hasta las rodillas. La cara de Argus Filch se llenó de una expresión de sorpresa. -¡Eh, ustedes! -bramó el hombre, saliendo detrás de ellos. Los chicos trataron de acelerar el paso, pero resultaba complicado pues iban arrastrando la capa. Albus perdió el equilibrio y el sedoso trozo del manto resbaló por sus cabezas, dejándolos completamente descubiertos. -¡Mi capa! -dijo el muchacho. -No podemos detenernos, Al. ¡Filch nos matará! -le recordó su prima halándolo de la manga para llevarlo consigo. Albus quiso regresar por la capa, que había caído detrás de una estatua; con suerte Filch no lograría verla y el joven podría encontrarla ahí aún por la mañana. Lamentando la pérdida, los tres subieron frenéticamente escalones mientras un corro de prefectos se acumulaba en los alrededores para ver qué es lo que estaba ocurriendo, por lo que luego de un rato se dieron cuenta de que los tenían rodeados. -Yo los distraeré -les dijo Scorpius, deteniéndose para respirar -, mi sala común queda mucho más cerca que la de ustedes, así que tengo más posibilidades de llegar a salvo. Llamaré la atención de los prefectos en el vestíbulo y aprovecharé la distracción para desaparecerme. -¿Estás seguro? -Por su puesto, ¡Andando! Scorpius se alejó por un una terraza atravesada por altas arcadas que lo llevaría directo al vestíbulo, de forma que los dos Gryffindors tuvieron que seguir adelante solos; subieron una nueva escalera y se encontraron a continuación en una amplia galería de armaduras y largos tapices púrpuras. Sintieron un golpe de adrenalina cuando un grupo de prefectos doblaron el pasillo y se encontraron con ellos, tratando a toda costa de evitar que no les vieran los rostros. -¡Ahí están! -señaló una voz de chica. -¡Expulso! -exclamó Rose apuntando a la alfombra, que repentinamente se levantó casi dos metros sobre el suelo junto a una densa capa de polvo. Fue distracción suficiente para escapar. Siguieron corriendo por el castillo, sin tener completa certeza de dónde estaban hasta que finalmente se encontraron con el pasillo del quinto piso, que parecía completamente tranquilo. Estando ahora en terrenos conocidos, consiguieron dirigirse a la escalera principal y lograron subir hasta el séptimo piso, apresurándose a entrar a su sala común antes de que los prefectos les dieran alcance. -Nos hemos salvado por los pelos -señaló la pelirroja, tumbándose en un sillón, fatigada -, ya no estoy segura de si fue buena idea hacer esto. -Al menos tenemos la llave -puntualizó su primo sonriente, mostrándole la llave dorada con la inscripción que indicaba que pertenecía a la puerta de la Torre Oscura -. Pero no puedo creer que se me cayera mi capa… Espero que nadie la encuentre hasta mañana cuando vaya a buscarla. -Y ¿tú crees que…? ¿Tú crees que hayamos evitado que se cumpla tu visión. -No lo sé Rose -respondió un poco dudoso -, sólo podremos saberlo mañana por la noche, cuando el intruso trate de entrar a la torre…
**Hola chicos! Cómo están? Espero que perfectamente. Bien, este fue el capítulo 16 si no me equivoco (quién los cuenta?) y como habrán notado, es un poco más largo que de costumbre, pero también resulta algo interesante (o al menos a mí me gusta xD). Así que espero que les haya agradado, y por su puesto los invito a dejar sus comentarios!****También les aviso que probablemente no tendré tiempo de actualizar la historia durante los días de Navidad, más o menos como hasta el 27 de diciembre; así que por adelantado les deseo feliz Navidad y espero que todos tengan salud y alegría en estas fechas. Si me es posible subir capítulo antes del día 28, entonces me reportaré por aquí ;)**Saludos!