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Albus Potter y la Torre Oscura — capítulo 17

17Infiltrándose    Cuando Albus fue a la mañana siguiente al corredor en el que se le había caído su capa de invisibilidad, descubrió con preocupación que esta ya no estaba ahí; probablemente estaba ahora en manos de Filch, quien no dudaría en guardarla en su despacho o entregarla a Mcgonagall. O tal vez la tenía algún prefecto y en esos momentos ya habría encontrado la función de la capa.   Con aquella mala idea clavada en su cabeza, el muchacho habló de la situación con Rose, quien parecía dudosa al respecto.  -¿Hay alguien más que sepa sobre tu capa en este castillo? -preguntó la pelirroja.  -No lo creo -dijo él -, tal vez lo sabe Mcgonagall, tú y Scorpius, a lo más.  -Ojalá no la haya encontrado la persona equivocada -añadió la chica mientras buscaban las escaleras a los pisos inferiores. Entonces pasaron junto al muro secreto que escondía la puerta hacia la Torre Oscura.  -¿De verdad crees que esta noche alguien trate de entrar? -preguntó Albus pensativo, analizando nuevamente la visión que había tenido de lo que ocurriría aquella luna llena.  -Bueno, tú eres el que ha tenido esa visión -le recordó la muchacha -. Tú has dicho anteriormente que tus visiones son muy subjetivas y que pueden ser evitadas o cambiadas. Nosotros hemos robado la llave, así que probablemente hemos conseguido evitar que se cumpla lo que viste.  -El problema es que no estoy del todo seguro de que una puerta sea gran impedimento para alguien que pretende robar la varita que está ahí dentro.   Ella se encogió de hombros, sin poder negar que aquello era del todo cierto; pero, ¿Quién sería la persona que estaba tratando de robar la varita?    Cuando menos lo pensaron ya se encontraban en el vestíbulo, por lo que decidieron ir a almorzar antes de su clase de Pociones. Cuando entraron al comedor, Scorpius se puso de pie en la mesa de Slytherin y se dirigió hacia ellos.  -¿Has encontrado tu capa Al? -inquirió con interés, y el otro negó con la cabeza -. Huy, eso no es bueno… No te preocupes, seguro la encontrarás pronto.  -Te lo agradezco.  -¿Salen de clases temprano el día de hoy? Estuve pensando en mantenernos pendientes de la puerta de la torre. Sólo por si acaso -expresó el rubio en tono confidente, pues varios estudiantes salían ahora del Gran Salón.  -Supongo que podemos echar un vistazo en caso de alguien trate de entrar -admitió Albus.Él y Rose comieron apresurados, aunque no supieron exactamente por qué.  -¿Qué harán esta noche? -preguntó James aproximándose receloso a ellos.  -¿Por qué lo preguntas?  -Bueno, soy lo suficientemente bueno como para adivinar que harán algo diferente a los deberes en la sala común esta noche -explicó con una sonrisa de suficiencia.  -Si bueno, queríamos… Queríamos ver si podíamos entrar al baño de prefectos. Dicen que es muy bonito -mintió el chico.   James alzó una ceja con incredulidad, pero no dijo nada; Albus y Rose se levantaron de sus asientos rápidamente y se dirigieron hacia la sala común, con la idea de alejarse de las preguntas de su hermano.   Albus subió a su dormitorio a dejar su mochila en su cama antes de ir a vigilar la entrada a la Torre Oscura, y entonces se encontró con algo muy extraño: La capa de invisibilidad había vuelto a su lugar, dentro del baúl del chico. Él la tomó como para comprobar que fuera auténtica y se dio cuenta de que aquella realmente era su capa.   Había una nota encima de la sedosa tela, así que el muchacho la leyó: Ojo por ojo, y capa por llave.    El joven reflexionó aquellas palabras y luego cayó en la cuenta de algo… ¡La llave!   Buscó en un pequeño compartimiento al lado derecho del baúl, en donde había dejado la llave previamente; pero alguien la había robado.  -¡Rose! -exclamó bajando la escalera hacia la estancia de los Gryffindor, en donde su prima lo miraba con curiosidad.  -¿Qué ocurre?  -Me han devuelto la capa de invisibilidad -explicó tratando de agarrar aire -, cuando abrí mi baúl ahí estaba. Pero me han robado la llave, alguien la sacó y la intercambió por la capa.  -¿Intercambio? Eso es muy extraño -comentó su prima, analizando las posibilidades sin llegar a conclusión alguna.  -¿Quién crees que haya sido?  -No lo sé, pero sea quien sea, seguro pretende entrar a la torre esta noche…    Había anochecido ya cuando Albus, Scorpius y Rose iban caminando por el corredor, en cuyo final se encontraba la entrada al despacho de la profesora Mcgonagall, custodiado como de costumbre por una fea gárgola.  -De acuerdo, Rose, ve a avisar al profesor Flitwick mientras nosotros hablamos con la directora -planeó Albus deteniéndose al final del corredor -, explícale lo de mi visión y dile que creemos que alguien pretende entrar a la torre y robar la varita. Flitwick podría sernos de ayuda.  -De acuerdo -asintió la chica y salió presurosa hacia el conjunto de escaleras laterales.  -Tienes la contraseña, ¿cierto? -preguntó Malfoy una vez que se quedó solo con su amigo.  -Así es. Es salsa de troll -respondió.  -¿Salsa de troll? Eso no tiene sentido -repuso el rubio, viendo con admiración cómo la gárgola se apartaba para dar paso a la escalera móvil; ascendieron hasta un rellano superior y tocaron a la puerta. Nadie respondió.  -¿Profesora Mcgonagall? -Llamó Albus en voz alta tras tocar por quinta ocasión -, ¿crees que no esté?  -La abriré… ¡Alohomora!   El pestillo de la puerta emitió un sonido de clic y la puerta se abrió de par en par, revelando la magnífica habitación decorada por los cuadros de todos los directores anteriores en Hogwarts.  -No hay nadie -señaló el muchacho.  -¿Profesora? -exclamó Scorpius, pero nuevamente nadie respondió.  -Debe haber salido. Vamos a buscar a Rose.   Y por fortuna la encontraron corriendo hacia ellos cuando bajaron al corredor, que para aquellas horas ya estaba desierto; no faltaba mucho para el toque de queda.  -No… No he encontrado a Flitwick -musitó la chica, deteniéndose a respirar con normalidad.  -¿No lo has encontrado? -Repitió su primo.  -No; su oficina estaba vacía. Pregunté a un Ravenclaw por él, pero dice que el profesor no se ha visto desde que acabó sus clases… Y esperen a oír esto: Fui a buscar al profesor Longbottom y al profesor Kalen, y ninguno de ellos estaba. Me asomé por la ventana a ver si Hagrid se encontraba en su cabaña, pero no se veía ninguna luz ni el humo de la chimenea.  -Tampoco hemos encontrado a Mcgonagall -recordó el muchacho, un poco asustado. ¿Qué le habrá pasado a todos los profesores?  -Es demasiado extraño -puntualizó Scorpius, viendo por la ventana los jardines que estaban en completa tranquilidad -, sólo espero que estén bien.  -Vamos a la torre. Tal vez podamos hacer algo.   Y con esas palabras los tres se marcharon a toda velocidad hacia el séptimo piso, temiendo que fuera demasiado tarde.    El último piso del castillo estaba vacío cuando los muchachos llegaron, alumbrado por la refulgente luna llena y el resplandor cálido de las antorchas. La entrada escondida hacia la torre estaba en completa tranquilidad, pero probablemente el intruso ya había entrado, de forma que no se confiaron.  -¿Creen que debamos entrar? -inquirió Rose tocando el muro de piedra con las yemas de los dedos.  -No tenemos opción… Parece que no hay ningún profesor en el colegio.  -¡Eh! ¿Qué hacen ustedes por aquí? -resonó una voz proveniente del retrato de la Dama Gorda, y entonces los presentes se dieron cuenta de que se trataba de James, el hermano mayor de Albus, que iba caminando decidido hacia ellos.  -¿Qué hacen por aquí? -repitió.  -Eh… Nosotros íbamos… queríamos visitar a Hagrid. Dijo que recién le habían llegado unas criaturas muy interesantes -mintió su hermano menor, buscando apoyo de sus amigos.  -Vamos chicos, yo sé que ustedes planean tener alguna aventura esta noche -aseguró él, mirándolos con detenimiento -. Déjenme ir con ustedes, podría ser de ayuda.   Albus, Rose y Scorpius se miraron los unos a los otros, como debatiendo silenciosamente aquella cuestión; la pelirroja asintió afirmativamente.  -Dejémoslo ir con nosotros. Tiene más experiencia con hechizos y podríamos necesitarlo -le recordó.  -De acuerdo -aceptó Albus, y James sonrió satisfecho -. Puedes ir con nosotros, pero debes ser cauteloso y tener cuidado, pues no sabemos que podría ocurrir.  -No se preocupen -dijo emocionado -. Trataré de ayudarlos en lo posible.  -Mejor será que nos vayamos ya. Posiblemente ya hay alguien dentro de la torre…Se dirigieron a continuación hacia el punto exacto en el que yacía la puerta secreta.  -¡Diffindo! -exclamó Scorpius, apuntando con su varita al muro en donde estaba oculta la puerta hacia la Torre Oscura. Los trozos de piedra se rompieron en largas astillas que comenzaron a desprenderse y caer, revelando la puerta secreta.  -Wow -susurró James con impresión.   El rubio tomó el pomo y lo giró, causando que la madera de la puerta rechinara; y simplemente se abrió.  -Alguien ya ha entrado -murmuró.  -Entonces será mejor que nos apresuremos -añadió Rose, mientras el grupo se aventuraba a la oscuridad de aquella habitación secreta, sin saber qué ocurriría a continuación.

**Hola a todos! Cómo han estado? Espero que perfectamente. Bien, pues como avisé previamente, ya estoy de regreso de mi pequeño viaje navideño y he de decir que me la he pasado de maravilla, aunque estoy feliz de estar de regreso. Actualizo con este nuevo capítulo esperando que les guste, y pues me despido hasta la siguiente ocasión.**Saludos!