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Albus Potter y la Torre Oscura — capítulo 19
19Entrando en la torre Albus trató de abrir la puerta de la torre lo más sigilosamente posible, logrando atravesar el umbral casi en total silencio; finalmente se encontraron en el centro de la Torre Oscura, que era bastante espaciosa y alta, con una magnífica cúpula de cristal en la cima, alargados ventanales penetrados por la luz de la luna llena, y una escalera en forma de "U" tal como la que había visto el chico en su visión. Varios tapices púrpuras colgaban de los muros, así como un calendario astrológico dentro de una esfera de cristal pegada a la pared; pero lo más interesante era lo que se encontraba en el rellano al que daban las escaleras: un pedestal de mármol alumbrado por un chorro de luz plateada y en cuya superficie descansaba una simple varita mágica. Pero había algo más: una silueta humana envuelta en una capa negra estaba de frente al pedestal, dándoles la espalda a los chicos. Scorpius le dirigió una mirada directa a su amigo, quién asintió despacio. -Es mi visión -susurró Albus -. Debemos evitar que ocurra…El intruso tomó la varita con su mano derecha, y la levantó lentamente hacia el cielorraso. -Creo que es el momento de que todo mundo sepa quién soy -comentó el encapuchado para sí mismo, y Albus no pudo evitar escuchar algo conocido en aquella voz, y por alguna razón sintió que realmente la había oído antes -. La varita no me responderá a menos que sea su dueño legítimo. A menos claro, que sea lo suficientemente poderoso como para emular a esa persona… ¡Distorcio Errate! El grupo de chicos sintió una especie de energía que les producía calor, y percibieron un leve rastro de humo saliendo del encapuchado. -¡Eh, tú! -se atrevió a llamarle Albus, dando un paso hacia adelante. El hechizo del intruso se vio interrumpido y este se dio la vuelta rápidamente, aún con la capucha de su capa negra puesta; la luz de la luna le arrancó un par de destellos violetas al rostro del desconocido, y por unos momentos el chico se quedó pasmado. Aquella persona se dio la vuelta, y nuevamente lanzó su extraño y complejo hechizo, emanando un intenso resplandor naranja mientras el calor se pronunciaba claramente. La figura se quitó la capucha y todos pudieron ver frente a ellos a Harry Potter, o al menos una copia muy fiel de él. El intruso sonrió malévolamente. -Así que han terminado viniendo -comentó con voz pausada e idéntica a la del padre de Albus -. ¿De verdad importa tanto lo que yo pueda hacer con esta varita, como para que arriesguen su vida llegando hasta aquí? -¿Qué pretendes hacer con la varita? -preguntó Rose en voz alta, aunque se notaba su miedo pues se mantenía oculta detrás de Scorpius. -El poder de la varita solo puede pertenecerle a un mago digno de él -explicó tomando entre sus manos el alargado objeto, mirándolo como si se tratara del oro en su estado más puro -. Soy un mago muy poderoso, ignorado durante muchos años. Pero creo que es momento de que los demás sepan de mí. -Si quieres que sepan de ti, entonces ¿por qué no nos dices quien eres? -le espetó Albus. -Porque ustedes no están listos -respondió y luego se quedó callado durante unos momentos -. No quiero lastimarlos, se los aseguro. Mi idea del poder es distinta a la de Lord Voldemort u otros magos tenebrosos que han existido. Pero si tratan de interponerse, me temo que tendré que actuar en su contra. -No puedes querer hacer nada bueno con esa varita -aseguró Scorpius, un poco inseguro -, ¿cuál es tu verdadera intención? El hombre levantó la varita al aire, y de un momento a otro la cúpula de cristal que cubría el techo explotó, lanzando una lluvia de cristales por todos lados; los chicos tuvieron que cubrirse la cabeza e internarse bajo la escalera en forma de U para que los vidrios no les cayeran de lleno. -El poder -añadió el falso Harry Potter, con voz tranquila y misteriosa -. Eso es lo que quiero: Poder. Y ser conocido como lo merezco. Soy único en este mundo. -¿A qué te refieres? -Prefiero conservar la sorpresa de momento. Pero pronto se enterarán por ustedes mismos, sobre todo tú -dijo señalando a Albus. -La varita no te pertenece -le recriminó Scorpius. -Ahora si -aseguró él con una leve sonrisa desdeñosa -. Soy lo suficientemente poderoso como para poder engañar a la varita con uno de los hechizos más complicados y peligrosos existentes. Me ocupé de distraer a sus profesores para que pudieran dejarme tranquilo mientras me infiltraba en la torre, aunque ustedes me han dado una sorpresa. -No podemos dejarte ir -sentenció Albus, alzando su varita con mano ligeramente temblorosa -. Pronto vendrán los profesores a ayudarnos. -Yo me encargué de que los profesores estuvieran lejos de la torre mientras yo entraba aquí. Fue una gran distracción, aunque no contaba con que tres estudiantes trataran de impedir mis planes. -Mi hermano ya ha ido a alertarlos. Si nos atacas ellos te detendrán -le amenazó Albus. -No pretendo atacarlos -prosiguió el hombre, con la voz de Harry Potter aún, lo que resultaba aún más inquietante -. Pueden irse ahora y vivir. Como les he dicho previamente, mi intención no es seguirle los pasos a magos como Voldemort o Grindelwald. -Entonces deja la varita… -Oblígame a hacerlo -le retó él con seriedad y una voz completamente tranquila, casi amable. -¡Desmaius! -exclamó Albus a continuación, lanzando un destello de luz hacia el intruso, que se convirtió en una especie de nube de luz y se transportó luego a tan solo unos metros de ellos. -¡Expelliarmus! -¡Flipendo! -le siguieron Rose y Scorpius, pero la imitación de Harry Potter se desvanecía con gran habilidad. Alzó entonces la varita de saúco y todos los ventanales de la torre estallaron ferozmente, mientras ellos trataban a toda costa de alejarse; subieron la escalera y dispararon varios haces de luz que impactaron todos contra los muros de piedra. Rose se filtró bajo la escalera y lanzó hacia el rellano un nuevo hechizo, tomando por sorpresa al hombre y dándole de lleno en una rodilla. Este rodó por los escalones con un gemido y trató de levantarse, mientras los chicos se dirigían hacia él para atacarlo. Pero para evitarlo, el intruso lanzó una onda expansiva de fuego blanco que los tiró a todos de espaldas; Albus miró hacia su túnica, que comenzaba a arder con aquella llama blanca tan curiosa, y se sintió alarmado de que pudiera comenzar a encenderse como una antorcha humana. -¡Aguamenti! -apuntó Scorpius echando un chorro de agua helada al uniforme de su amigo, que comenzó a apagarse. -Gracias -murmuró el chico tomando aire y poniéndose de pie. Entonces notó algo extraño en el curioso calendario que se encontraba en la esfera de cristal de la pared. Tenía un brillo rojo y un pequeño reloj de arena había aparecido. -Chicos, creo que eso no está bien -dijo señalando el objeto. Sus amigos miraron la esfera, mientras el brillo rojo se intensificaba conforme la arena bajaba por su depósito de vidrio. -¿Crees que se haya activado una trampa en cuanto él retiró la varita? -Eso temo -confirmó. Los muchachos se separaron a lo largo de la torre y lanzaron varios hechizos a la vez contra su oponente, pero su magia no tenía fuerza suficiente como para dañarlo. El intruso levantó un torbellino de algo similar al polvo y luego lo hizo estallar contra ellos, lanzando una corriente de aire por todos lados. Scorpius notó que el falso Harry trataba de escapar, por lo que lanzó una corriente eléctrica hacia la puerta, que crepitó y brilló llena de energía. La barrera de energía detuvo momentáneamente al hombre, que retrocedió un poco mientras Rose se daba cuenta de que el tiempo en el reloj de arena finalizaba. -¡Albus! -exclamó la chica señalando al calendario, pero él no tuvo tiempo para observarlo, pues entonces un tremendo crujido resonó por todos lados. Como si alguien hubiera instalado dinamita por el lado externo de la torre, de pronto varios trozos de pared comenzaron a estallar uno tras otro, con enormes nubes de polvo y trozos de piedra salpicando por todos lados; los últimos trozos de vidrio de los ventanales y de la cúpula cayeron como agujas mientras una parte del suelo se desmoronaba a continuación como si se tratara de un castillo de arena. -¡Se está destruyendo todo! Tenemos que salir de aquí… Los chicos se apresuraron, persiguiendo a su vez al intruso; lanzaron varios hechizos en su contra mientras las paredes seguían demoliéndose uno tras otra. La torre desaparecería por completo en cuestión de minutos. Scorpius lanzó un chorro de chispas azules que golpeó una ventana y la hizo explotar, mientras su contrincante lanzaba hábilmente destellos verdes que se impactaban a escasos centímetros de sus pies.Nuevamente hubo un tremendo crujido, esta vez más fuerte e intenso que la última vez, y la destrucción de la Torre Oscura se aceleró precipitadamente, dejando amplios boquetes por todos lados desde dónde se podía ver como los escombros caían hasta los terrenos de Hogwarts; tenían que correr cada vez más rápido, pues pronto no quedaría nada de aquella área del castillo.Salieron a la torre externa, en donde la escalera llena de trampas seguía destruida en cientos de trozos en el suelo. El rellano de madera sobre el que estaban parados estaba soportado por varias vigas de madera entrelazadas, por lo que tuvieron que bajar cuidadosamente por ahí mientras el intruso se alejaba cada vez más de ellos. Las cañerías que recorrían los muros tronaban una tras otra, salpicando el suelo de agua y dificultándoles más el recorrido, que ya de por sí era accidentado. Los jóvenes alcanzaron al encapuchado en el pasillo adyacente y se pusieron a la par suya, dedicándose a lanzarle un hechizo tras otro procurando darle de lleno, pero él era muy hábil evitando los hechizos. -¡Bombarda! -exclamó Rose apuntando el trozo de suelo bajo los pies del individuo, que se tambaleó momentáneamente y saltó presuroso mientras un gran agujero quedaba impactado en el suelo. Detrás de ellos todo se derrumbaba, y pronto tendrían que buscar una forma de salvarse; entraron a continuación a la habitación que anteriormente había sido la habitación de la manticora y vieron momentáneamente al desconocido yendo de un lado al otro a través de las columnas que quedaban en pie; resonó un gran estruendo y los chicos notaron como la destrucción los perseguía aún, derribando un muro tras de otro.Una gran parte del techo colapsó a continuación y los escombros hicieron agujeros en el suelo cuando caían, dejando amplios espacios en los que sólo se veía la oscuridad del vacío. Si caían por uno de esos hoyos caerían desde una de las torres más altas del castillo hasta el jardín. Y entonces quisieron detenerse en seco, pero no pudieron; frente a ellos, un enorme trozo de piso se deshizo repentinamente, cayendo a la oscuridad y dejando frente a ellos un terrible precipicio. -¡SALTEN! -bramó Albus sin perder el impulso, con las piernas agitándose en el aire mientras atravesaba el agujero. Rose y Scorpius lo vieron con sorpresa, pero no podían detenerse pues caerían por los aires si se quedaban ahí. Se tomaron de la mano, y corriendo con todas sus fuerzas, atravesaron el hueco mientras todo se caía y destruía detrás de ellos. Consiguieron aterrizar al otro lado. Por su parte, el intruso no había tenido la misma suerte, pues el agujero desde su lado era más amplio, y había tenido menos impulso al saltar. Quedó colgando con las manos del borde del suelo, mientras varios bloques de roca caían pesadamente detrás de él. Los cristales de las ventanas se rompían uno tras otro, y el fuego de las antorchas azules se había alzado para formar una feroz barrera de llamas rodeándole; no podría aguantar mucho tiempo. -¡Vámonos! -le urgió Rose a su primo. -¡La varita! -señaló el chico, viendo que al falso Harry se le había caído la varita y ahora daba vueltas por el aire mientras caía hacia los terrenos de Hogwarts. -Destrúyela… -¡CONFRINGO! -exclamó apuntando con mano temblorosa, pero consiguió atinar a la varita, que estalló en una tremenda explosión de energía. -¡NO! -bramó el otro, aferrándose con todas sus fuerzas al borde para evitar caer. Los últimos restos de la Torre Oscura cayeron y se perdieron en la oscuridad de la noche. Entonces una roca cayó a tan solo unos palmos de las manos del desconocido, destruyendo el trozo de suelo al que se agarraba y haciéndolo caer por los aires. Albus lo vio agitar las manos y las piernas mientras la capa se levantaba detrás de él. A sus espaldas aún brillaba el estallido de la varita de saúco. Y de pronto, mientras caía, la silueta se transformó en un torbellino de humo negro y voló hacia el bosque prohibido, dejando anonadados a los chicos. De alguna forma había conseguido salvarse de una muerte segura. -Se ha salvado -murmuró Albus, mientras miraba como las últimas nubes de polvo y restos de la torre se desplomaban hacia el suelo -. Ha conseguido salvarse. -No hemos averiguado quién era esa persona -recordó Scorpius un poco decepcionado. -Al menos algo es seguro: La varita ya no existe… -Y tampoco la torre -señaló Albus suspirando y viendo el enorme caos que habían causado en una sola noche.
**Hola a todos! Lamento si no he actualizado recientemente, pero espero que estén muy bien; por aquí todo va tranquilo a decir verdad. Espero que les agrade el capítulo, y nos vemos en los comentarios. De momento ya sé que no he estado muy al pendiente de la historia, y la verdad lo lamento mucho. Sé que puede resultar molesto; pero ahora que tengo más tiempo estoy trabajando en una historia propia que quizás suba a Potterfics, ya veré...**Saludos!