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Albus Potter y la Torre Oscura — capítulo 3

3Los mortífagos regresan    Scorpius Malfoy se encontraba sentado en una silla en el balcón de su habitación; el atardecer era hermoso desde la mansión Malfoy, localizada en un paraje poco poblado y rodeado de un denso bosque de abetos. Habría sido perfecto de no ser porque había una preocupación que embargaba a Scorpius en el fondo: tenía que enfrentarse a la temible posibilidad de que su padre hubiera regresado a sus andadas de mortífago.    Durante las vacaciones de Navidad, el chico había descubierto algunas cosas interesantes al respecto, empezando por el hecho de que los mortífagos habían invitado a Draco a regresar a sus filas para traer de regreso a Lord Voldemort. Afortunadamente no lo habían conseguido, pero Scorpius se temía que los aliados del Señor Tenebroso no se hubieran dado por vencidos y pretendieran seguir con sus planes para reconquistar el mundo mágico. Y aquella mañana se confirmaron las sospechas del muchacho.   Mientras lanzaba piedritas a los árboles al otro lado del jardín de la mansión, el chico vislumbró lo que parecían dos nubes de tinta diluyéndose en un vaso de agua en el cielo; volaban hacia la mansión Malfoy como violentos torbellinos, para aterrizar luego entre el bosque, muy cerca de la vereda que daba acceso a la casa. El chico se puso de pie en el balcón, tratando de ver que es lo que pasaba, pero solo logró divisar dos figuras de capa negra aproximándose al portón.  -Oh no -musitó el rubio forzando la vista para ver los rostros de los recién llegados.    Luego de unos momentos, por la puerta de la mansión salió su padre, Draco Malfoy, mientras que su madre Astoria permanecía en el jardín, mirando con desconfianza a los desconocidos.   Scorpius entró a su habitación y luego se dirigió a la escalera, en donde permaneció escondido mientras escuchaba lo que ocurría a fuera.  -No creo que… -decía su madre.  -Ve adentro, Astoria -le indicaba Draco -, ve a la habitación y espera ahí mientras arreglo esto.  -De acuerdo -aceptó la mujer y subió la escalera, obligando a Scorpius a esconderse detrás de un enorme jarrón mientras pasaba ella hacia su dormitorio.  -¿Qué es lo que quieren? -preguntó Draco mientras los dos visitantes entraban lentamente al vestíbulo, mirando con cierta satisfacción los lujos que decoraban la casa.  -Veo que te ha ido bien, Draco -comentó uno de ellos.  -¿Qué quieren? -repitió él.  -Vaya, no hace falta que seas tan hostil -comentó otro de los recién llegados -, sólo queríamos… visitarte.  -¿Lucius vive aquí aún? -preguntó el primero.  -Así es Rowle. Él no está aquí ahora -espetó Malfoy con una nota ácida en la voz -. Supe que fracasaron, por cierto, en lo de conseguir el Libro de los Muertos para traer a Voldemort de regreso.  -Noto que te has informado bien -sugirió Rowle tomando una pequeña caja de madera entre sus manos para examinarla -, ¿has pensado en nuestra propuesta?  -No hay en qué pensar Thorfinn, sabes que desde la batalla de Hogwarts dejé su bando. Pero parece que ustedes tienen otras ideas -replicó Draco quitándole la caja a Rowle y poniéndola en la repisa de la chimenea.  -Solo estamos del lado ganador -replicó la otra persona.  -Eso nos dijiste la última vez que luchamos por él, y mira que ocurrió Bode.«¿Bode? Ese es el apellido del que se hizo pasar por profesor de vuelo el año pasado» pensó Scorpius; aparentemente Cepheus Bode había sobrevivido a la pelea con la profesora Mcgonagall del curso anterior.  -Esta vez es diferente. No logramos traer de regreso a Voldemort, pero estamos convencidos de que su forma de gobierno era mejor. Queremos restituir ciertas… leyes del mundo mágico -añadió Bode con cierto rencor en la voz.  -No sabía que habías entrado a trabajar a Hogwarts, Cepheus. Me sorprende que nadie se diera cuenta de que eras un mortífago -comentó Draco con una leve sonrisa de suficiencia.  -Resulta que soy parte de las reservas secretas del Señor Tenebroso. Tuve suerte de que nadie supiera que yo era un mortífago, especialmente Mcgonagall; nunca me habría contratado como instructor de vuelo si hubiera sabido la verdad.  -Y aún así parece que no funcionó…   Todos se quedaron callados, en medio de una tensión extraña en donde solo se oía el crepitar de las llamas en la chimenea.  -De momento pretendemos alejarnos por un tiempo, mientras las cosas se tranquilizan -explicó Rowle rompiendo el silencio -, queremos planear todo más cuidadosamente.  -No volveré a su bando -recalcó Draco, dirigiéndose a la puerta de la casa y abriéndola -, creo que saben cómo salir.  -No seas tonto Malfoy… Lo mejor que puedes hacer es regresar a nuestro grupo. Puedes evitar una muerte segura…  -¡He dicho que no! -exclamó el dueño de la casa, sacando precipitadamente su varita.   Cepheus rió con sorna; lucía más escalofriante ahora que Scorpius sabía que no era un profesor de Hogwarts sino un mortífago.  -¿Nos vas a matar, Draco? -Preguntó Rowle -, porque según recuerdo, no eras capaz de matar a nadie. Ni si quiera al anciano idiota de Dumbledore…   Pero Malfoy ya no pudo contener más su furia, y su varita despidió un feroz destello de luz roja, que Rowle consiguió detener con un hechizo escudo.   Bode tomó su varita y giró la muñeca para lanzar un relámpago que se estrelló contra un trozo de moldura, de cuya superficie cayó polvo. Malfoy tomó la delantera y golpeó con el puño a Thorfinn, que cayó al suelo tomándose la mandíbula. Un hechizo salió despedido de su varita, pero erró por mucho, por lo que este golpeó el techo.  -¡Expulso! -exclamó Cepheus dirigiendo el hechizo hacia un sillón de cuero, que rodó por el suelo y derribó a Draco como un bolo.   -¿Cómo te atreves…? -gruñó el rubio incorporándose para lanzar un torbellino de aire, que lanzó al mortífago contra la pared.   -Te gusta jugar, ¿eh, Malfoy?  -¡Rictusempra! -el hombre recibió el impacto en el hombro, y salió rodando hasta chocar contra una mesa, cuyos objetos le salpicaron el rostro.   Su otro contrincante agitó su capa para desviar un hechizo y lanzó un rayo por debajo del brazo, impactando la puerta a la cocina.   Scorpius miraba toda la acción desde el rellano del segundo piso, anonadado por la furia con la que arremetía su padre contra los otros dos; aparentemente el simple hecho de que lo invitaran a volver a ser mortífago le enojaba mucho, pues batirse en duelo contra dos magos no parecía lo más prudente en una situación como aquella… Pero tuvo que agacharse y acostarse en la moqueta, pues una nube de luz blanca impactó el muró detrás de él, haciendo caer la pintura de Lucius Malfoy y su esposa Narcisa al suelo.   Tres torbellinos de chispeante energía refulgieron por toda la habitación, resultando en una gran colisión que hizo estallar dos de los ventanales más cercanos, desparramando las astillas de cristal por todo el suelo. Hubo un destello repentino y un trozo de la pared se desmoronó, dejando al descubierto una tubería de agua que comenzó a lanzar agua por todos lados.   Draco dirigió entonces su varita hacia el fuego de la chimenea, que se elevó como una columna y giró en espiral hasta posarse frente a él; trazó un símbolo en el aire y el fuego crepitó ferozmente, expandiéndose hasta formar una cortina de llamas escarlata.   Los mortífagos retrocedieron hacia la puerta, evitando a toda costa aquella explosión de fuego que amenazaba con calcinarlos. Finalmente Bode y Rowle cayeron de espaldas por la escalera de entrada de la mansión y la puerta principal se cerró con un azote.   El fuego se extinguió entonces y Draco suspiró con fuerza; no sabía por qué le había enojado tanto la invitación de los mortífagos, pero le daba una extraña punzada debajo del corazón cada vez que pensaba con ello. Él ya había rechazado su regreso a los aliados de Lord Voldemort, y nunca cambiaría de opinión.    Agotado, Draco Malfoy se derribó sobre el sillón respirando y viendo por la ventana como los dos visitantes se marchaban por el sendero hacia el portón negro que señalaba los límites de la propiedad de la familia.    Astoria Greengrass salió finalmente de su habitación, con cierto temor impreso en el rostro. La mujer vio a su hijo Scorpius sobre el suelo, temblando y viendo el impacto en la pared del hechizo que casi lo había golpeado; se agachó y le besó la nuca al chico, para luego hacerle una caricia en la mejilla, con la intención de tranquilizarlo.  -Ve a tu cuarto -le susurró la mujer al chico, y él obedeció, aún asustado.Astoria bajó las escaleras y colocó lentamente su mano sobre el hombro de su esposo.  -¿Estás bien, querido?  -Sí -se limitó a responder. Tenía sangre en la mejilla y le goteaba hasta el cuello.  -Traeré algo para limpiarte la herida -susurró la mujer, mientras Draco se servía con mano temblorosa un poco de licor en un vaso de cristal; dio un leve sorbo, pero luego lo abandonó -, ¿Qué querían?  -Querían que me uniera a ellos -respondió el hombre mientras su esposa lo limpiaba el corte con un algodón y un líquido de aroma desagradable -, ¡Auch!  -Ya está, ya está…  -No sé lo que planean, pero no será nada nuevo -dijo Malfoy -. Tardará un tiempo antes de que vuelvan a actuar, pero cuando regresen creo que tratarán de reinstaurar las leyes de Voldemort.  -¿Crees que debemos informar al Ministerio de esto?  -No aún, habrá que esperar un poco…   Scorpius seguía escuchando la conversación desde su habitación; aquello sonaba muy mal. La última vez que los mortífagos habían actuado no habían realizado mucho desastre, pero aquella vez solo había sido uno: Cepheus Bode. Tal vez pasarían tres años hasta el próximo ataque, o quizás un año… Tal vez tres meses. No podía saberlo con exactitud, pero al chico le preocupaba lo que podría pasar más adelante.   Sólo sabía algo: Tenía que alertar a Albus Severus Potter al respecto. **Hola chicos! Cómo están? Espero excelente; pues yo he estado trabajando duro en terminar la historia, y casi lo he conseguido, pero quiero corregir algunos detalles, así que por aquí me seguirán leyendo. Por otra parte les cuento que pronto habrá un cambio importante en mi vida personal, pues iré a estudiar un tiempo a otro país, y por lo tanto no sé que tan accesible será para mí publicar capítulos con la frecuencia con la que lo hago ahora, pero haré lo posible para que sea así.****En fin, espero hayan disfrutado el capítulo, y claro, espero sus comentarios que tanto me alegran el día!**Saludos!