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Albus Potter y la Torre Oscura — capítulo 5

5El intruso    La sala común de Gryffindor era en definitiva, uno de los lugares favoritos de Albus en todo Hogwarts; le gustaba simplemente recostarse en los mullidos sillones frente a la chimenea a platicar sobre lo que había ocurrido durante el día, o unicamente relajarse.   Pero aquella primera noche en Hogwarts, el tema de conversación parecía ser la extraña situación que acababa de ocurrir con el Sombrero Seleccionador y el misterioso Brent Dair.  -¿Qué crees que le pase? ¿Lo echarán de Hogwarts? -preguntó Adam mientras todos los alumnos comenzaban a subir a sus dormitorios.  -No lo creo. Definitivamente tiene sangre mágica, sino no lo hubieran aceptado en Hogwarts desde un principio -respondió Rose dubitativa -, quizás el sombrero ya era muy viejo y se ha descompuesto, o algo por el estilo.  -No creo que funcione así -opinó Albus, que hasta el momento acomodaba sus libros dentro de su mochila.  -Sea lo que sea, estoy feliz de que no me haya pasado eso a mí. Habría sido muy embarazoso.    En ese momento el teléfono celular de Albus tintineó, anunciando la llegada de un mensaje. El chico lo abrió y leyó en voz alta.  -Es de Scorpius, y dice que mandaron al niño a Ravenclaw -explicó -, la profesora Mcgonagall tuvo que realizar la decisión.   -Seguro estará sorprendida.  -Me encanta ese chisme -comentó Christian, señalando el móvil de Albus -, ¿me lo prestas, Al? Me encanta jugar Snake.  -Si claro -dijo pasándoselo.  -Bien, yo me iré a dormir -anunció Rose, dirigiéndose hacia el dormitorio de las chicas -, buenas noches.  -Buenas noches -respondieron a coro.  -Creo que también me iré yo -dijo Albus -, tengo varias cosas en las que pensar esta noche.   Y dicho ello, el muchacho se retiró a su dormitorio, ansioso por tirarse en la suave cama adoselada.    La primera clase del día siguiente era la de Defensa Contras las Artes Oscuras, impartida por el profesor Breoghan Kalen, persona que le había informado a Albus sobre su capacidad de ver el futuro. Por alguna razón él sentía que el profesor sabía más de lo que aparentaba.  -Siéntense por favor -pidió el profesor mientras se dirigía al frente de la clase.   El profesor había cambiado a penas desde el curso anterior, con su entrecano cabello marrón y las líneas de expresión fuertemente marcadas componiendo una expresión severa y misteriosa. A Albus él le parecía el tipo de gente que guarda secretos durante mucho tiempo.  -Este año nos enfocaremos un poco más en el arte del duelo -prosiguió Breoghan -. Aprender a pelear mediante la magia resulta muy útil durante un enfrentamiento entre dos personas, pero como a penas son de segundo año, veremos solamente los aspectos esenciales de los enfrentamientos. Cabe aclarar, por supuesto, que esto solo podrán ponerlo en práctica cuando su seguridad esté en peligro o en defensa propia.   La clase entera pareció entusiasmada.  -Al final del curso pasado recordarán que vimos algunos hechizos de ataque y defensa, ahora solo tienen que poner todo en práctica.   El profesor puso al grupo en parejas y les mostró la posición que debían mantener durante el duelo, así como movimientos defensivos que les ayudarían a lanzar mejor sus hechizos. De esa forma, todos se formaron con su pareja para dar una pequeña demostración ante el grupo; el profesor había colocado un par de colchonetas detrás de cada duelista para que los hechizos no impactaran en la pared, o peor aún, que rompieran algún vidrio. Albus y Christian estaban emparejados.  -Suena divertido, ¿eh? -comentó a Rose, quien pelearía contra Lucy Hale.   -Mucho, mientras no termine en la enfermería.  -Bien, deberán cuidar sus flancos con los hechizos defensivos. Y por favor, eviten a toda costa dañar a su compañero -explicó el hombre -, ¿están listos?   Los estudiantes asintieron.  -Entonces comiencen…   Una a una, las parejas fueron pasando al frente de la clase, ejecutando al principio movimientos torpes, que poco a poco se fueron transformando en luchas más fluidas. Cuando llegó el turno de Albus de pasar, él y Christian se acomodaron a ambos lados con varitas en ristre.  -A la cuenta de tres -anunció Kalen -, uno… Dos y… ¡Tres!Albus alzó su varita de inmediato y percibió como su contrincante hacía lo mismo.  -¡Flipendo! -exclamó el muchacho mientras un disparo naranja salía de la varita y golpeaba la colchoneta de atrás.  -¡Rictusempra! -dijo Christian, y su hechizo estuvo a punto de golpear en la rodilla a Albus, quien se agacho y lanzó un rayo de luz blanca que golpeó a su contrincante en el hombro y lo derribó al suelo. Él se incorporó rápidamente y emitió una serie de chispas moradas que dejaron tras de sí un agradable aroma a uvas.  -¿Hechizo aromatizante? -preguntó el profesor confundido.  -No era lo que pretendía -se disculpó Christian, sacando esta vez de su varita un llameante haz de luz rosada que se impactó en el abdomen de Albus, que salió impulsado hacia atrás y chocó contra la colchoneta.  -¡Confundus! -continuó Christian.  -¡Expelliarmus! -lanzó como respuesta el otro, creando un escudo de energía que hizo rebotar el hechizo y lo proyectó hacia el techo.  -¡Cuidado con eso! -pidió el profesor mientras el candelabro de metal temblaba en el techo.   Ambos oponentes se apresuraron para atacar, pero Albus fue más veloz y su varita brilló suavemente antes de que el hechizo fuera si quiera conjurado.  -¡Desmaius! -el relámpago rojo dio de lleno en el pecho de su contrincante, que rodó por el suelo ligeramente ido.  -Bien, bien, esto ha estado bien -intervino el profesor deteniendo el duelo; se aproximó hacia Christian y lo ayudó a levantarse lentamente -, ten, come un poco de chocolate para que obtengas energía. Bien hecho Albus.   El chico sonrió y regresó a su lugar satisfecho mientras la siguiente pareja pasaba al frente.   -Ha sido muy divertido -comentaban los chicos mientras salían del aula y bajaban por una escalera de caracol hacia el vestíbulo -. Ya puedo pelear con quien quiera.  -A penas si sabes de duelos, Al -comentó Rose -. Mejor mantente al margen antes de que te vuelen alguna extremidad.  -Ah, chicos, ¿van a los invernaderos? -Scorpius los alcanzó mientras marchaban por el pasillo.  -Sí, tenemos clase con ustedes.  -Bien, los acompaño.   Mientras se dirigían hacia los terrenos de Hogwarts para su clase de Herbología, los chicos le contaron al rubio sobre la emocionante clase que habían tenido en Defensa Contra las Artes Oscuras.  -Ahora podré patearte el trasero cuando quiera -dijo Albus.  -Sigue soñando -musitó Scorpius mientras entraban al invernadero número tres, que era en el que se llevaría a cabo la clase. El profesor Longbottom ya los esperaba dentro.  -Buen día chicos -saludó el hombre detrás de su escritorio -. De acuerdo… el día de hoy tenemos programado ver los hongos saltarines o también llamados Horklumps antes de adentrarnos en las mandíbulas de la tentácula venenosa. Aunque suenen graciosos, los hongos son venenosos, así que tendrán que ponerse sus guantes y equipo adecuado antes de manejarlos.   Todos obedecieron y comenzaron a seguir las instrucciones del profesor, que consistían en cortar los Horklumps por la mitad y analizar el interior de la planta.  -¿Ya has dibujado los estambres y las esporas? -preguntó Albus a su prima.  -Estoy en ello…  -¿Al final qué ocurrió con el tal Brent Dair? -inquirió el muchacho a Scorpius, que tenía algunos problemas con su hongo.  -Bueno, no lo he visto últimamente, pero supongo que ha de estar un poco confundido -respondió Malfoy.  -Me gustaría hablar con él… Estoy seguro de que era el chico que vi en Navidad en el Valle de Godric. Él sabía mi nombre, pero parecía que sabía algo más…  -Es raro -comentó el Slytherin -, digo, ¿quién tiene ojos morados?  -A mi me parece guapo e interesante -admitió Rose y Scorpius abrió mucho los ojos.  -Como sea… ¿Ya has retirado el anillo de tu hongo?  -No.   Luego de media hora más de trabajo, el profesor Longbottom dio por finalizada la clase, por lo que los chicos tuvieron que regresar al castillo para su siguiente asignatura antes del almuerzo.  -¿Tienen Historia de la Magia? -inquirió Scorpius.  -Sí, ¿y tú?  -Pociones… En fin, nos veremos más tarde.  -Nos vemos -se despidieron los chicos.   Los chicos subieron la gran escalera hacia los pisos superiores, y entonces apareció Brent Dair corriendo por el corredor, dirigiéndose hacia ellos.  -Ahí va ese chico, ¿Qué le pasará?   El muchacho fijó la vista en Albus momentáneamente, pero luego reanudó su carrera y bajó hacia el vestíbulo presuroso, como si alguien lo estuviera persiguiendo.   Ambos siguieron caminando hasta el quinto piso, en donde se encontraba el aula de Historia de la Magia; se estaban preparando mentalmente para una aburrida clase más con el profesor Binns, cuando algo más interesante interrumpió la tranquilidad: Varios alumnos subían escalones y cruzaban pasillos rápidamente, un poco alarmados.  -¿Qué está ocurriendo? -preguntó Rose extrañada, mientras los estudiantes murmuraban entre ellos y parecían dirigirse todos hacia el mismo lugar.  -Parece que es algo en el piso de arriba… ¿Vamos a ver?  -Andando.   Los primos cruzaron entre un corro de alumnos que salían por la arcada desde la torre de Aritmancia y cruzaban palabras de interés por lo que ocurría. Tuvieron que tomar un atajo para librarse de los grupos de jóvenes curiosos, pero finalmente llegaron al origen del alboroto: La entrada a la oficina de la profesora Mcgonagall.    La directora se encontraba hablando con Flitwick y con Filch, que explicaba algo en voz baja; la fea gárgola de piedra que custodiaba la escalera al despacho se había convertido en un montón de escombros y polvo blanco que flotaba por el piso.  -¿Qué ha pasado? -preguntó Albus a Margaret Rowe, una de sus compañeras de Gryffindor.  -Alguien ha tratado de entrar a la fuerza al despacho de Mcgonagall -explicó la chica, alzando el cuello para poder ver mejor lo que ocurría en frente.  -¿A la fuerza? ¿Destruyendo la gárgola?La chica asintió.  -¿Y quién fue?  -Nadie lo sabe -respondió Margaret encogiéndose de hombros -, Filch está seguro de que ha sido un estudiante, pero aparentemente nadie vio absolutamente nada. Dicen que había dos testigos tirados en el suelo, pero no recordaban haber visto nada. El intruso se las ha arreglado para no ser visto.  -¿Crees que les hayan modificado la memoria?  -Probablemente -respondió Rose, aunque no parecía muy convencida -, aunque no sería lo más lógico. Sólo magos expertos pueden modificar la memoria.  -¿Y consiguieron entrar a la oficina? -siguió Albus.  -No. El que haya tratado de hacerlo no tuvo el tiempo suficiente, así que huyó antes de que lo atraparon -Margaret hizo una mueca de incomprensión y se abrió paso entre los demás jóvenes para ver más de cerca.  -¿Por qué alguien querría entrar así al despacho de la directora?  -No lo sé, pero creo que querían obtener algo… La pregunta sería qué querían obtener.

**Hola chicos! Lamento mucho la tardanza para publicar nuevo capítulo, pero he estado sin internet y lo estaré al menos hasta el miércoles, pero encontré una oportunidad de conectarme, así que aquí estoy, subiendo nuevo capítulo. Espero que les haya gustado, y sigan pendientes, y sobre todo dejen sus comentarios.**Saludos!