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Historia 8635 — capítulo 16
Antes que nada, mil gracias por sus reviews ovación de pie!! Las respuestas individuales están después de este nuevo capi. Disfrútenlo, que se lo merecen!!
Capítulo 16: Días oscuros
A la mañana siguiente se despertaron por culpa de los gritos de terror de la gente. Preguntándose qué estaría pasando, las chicas se asomaron a la ventana, asustadas. Los campos, cubiertos de escarcha, estaban en paz y quietud... o no. En el bosque prohibido se percibía un alboroto, ya que las copas de los árboles se movían sin cesar. Pero los gritos provenían del interior del castillo.
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¡Vamos! –dijo Ginny, y tras colocarse su bata vieja y calzarse las zapatillas igualmente viejas, dejó el dormitorio corriendo, seguida de sus cuatro amigas. Bajaron a la sala común, donde la gente estaba reunida, todos en pijama, asustados y hablando-. ¿Qué ocurre? –le preguntó Ginny a Hermione, Ron y Harry.
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No sabemos. Pero no podemos salir de la sala común –respondió Ron-. La Dama Gorda no nos deja.
En ese momento entró a la sala común la profesora McGonagall, vistiendo su bata escocesa y con su redecilla en el pelo. Estaba pálida y parecía que había estado corriendo:
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Silencio, por favor –bramó-. Hoy no podrán abandonar sus salas comunes, y si lo hacen, tendrá que ser acompañados de un prefecto y en lo posible, en un grupo numeroso. De lo contrario la Dama Gorda les negará la salida. La nueva contraseña es pluma de lechuza. Las comidas serán traídas por los elfos domésticos.
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¿Qué ha ocurrido, profesora? –preguntó Hermione con voz ahogada.
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Me temo que eso no puedo decírselo, señorita Granger. Pero deben permanecer...
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¡Pero profesora! –protestó Neville-. ¡Tenemos derecho a saber lo que está pasando!
Hubieron murmullos de aprobación. McGonagall posó en Neville sus ojos con una expresión más severa que nunca, pero a pesar de todo, dijo con voz temblorosa:
- Hemos sido atacados por Dementors y Gigantes.
La reacción era de esperarse: los alumnos se pusieron aún más pálidos de lo que estaban, y el silencio reinó en la sala. Pero no un silencio incómodo, sino uno de miedo y muy tenso. Algunos estudiantes pequeños hasta se largaron a llorar.
- Lo tenemos todo bajo control –repuso McGonagall de inmediato, aunque ella también sonaba aterrorizada-, los aurors se han ocupado. Sin embargo, algunos de estos... monstruos se refugiaron en el Bosque Prohibido. Por lo que, hasta que éstos no sean expulsados también, ustedes no saldrán de aquí –dicho esto, dio media vuelta, y estaba por salir de la sala común cuando añadió sombríamente:-... a menos que se quieran suicidar.
Los Gryffindors intercambiaron miradas aterrorizadas. Ginny corrió a sujetar a Neville del brazo, ya que parecía estar a punto de largarse al Bosque Prohibido a enfrentarse a los Gigantes y a los Dementors solo.
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No hagas ninguna tontería –le susurró. Neville bajó la vista y subió las escaleras a los dormitorios con pesar. Esta vez Ginny se dirigió a Ron y Harry:-. Y ustedes tampoco.
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¿De qué hablas? –preguntó Ron enfadado.
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De que siempre les da por enfrentarse a todo ustedes solos. Si lo van a hacer, por lo menos llámennos –dijo la pelirroja aún más ofendida.
En la sala común reinó el caos las siguientes horas. Los prefectos (Ginny incluida) iban de un lado a otro, asegurándose de que nadie saliera y consolando a los más pequeños, comandados por Florence Berry (N.A: quién más??? ). El resto de los alumnos no pudo hacer otra cosa sino quedarse en pijama, conversar e intercambiar teorías sobre lo ocurrido. Neville no bajó hasta que Daphne y Thot fueron por él para que comiera algo de lo que habían traído los elfos. Hermione, Ron y Harry cuchicheaban en un rincón, las cabezas casi pegadas. Las merrows, por su parte, se habían marchado a su dormitorio sin siquiera probar bocado de lo asustadas que estaban. Queen cantaba en voz baja, sentada en un sillón al lado de la ventana, con aspecto de loca (N.A: tipo Brittany Murphy en “Ni una palabra”); Stephanie por primera vez se había olvidado de las cifras y estaba escribiendo en su diario como si su vida dependiera de ello; Kitt se comía las uñas negras en un rincón, más sombría que nunca; Colin consolaba a su hermano Dennis aunque él también parecía asustado; Eoin y William intentaban alegrar a todo el mundo, pero sólo conseguían irritarlos; y Thot y Daphne andaban en plan pareja que perdió un bebé (N.A: ya saben, la mujer sentada en la falda del hombre con la cabeza apoyada en su hombro, el chico apretándole las manos con cariño, bla, bla, bla...).
Ginny consiguió escaparse de la tirana de Florence y corrió a su dormitorio. Miró por la ventana tristemente, pero más que nada por lo de Draco. En los terrenos del colegio, los profesores y los aurors iban y venían del bosque al castillo, los destellos de hechizos surcando los campos.
Tenía deseos de irse de la torre de Gryffindor y correr a hablar con Draco, aunque por otro lado no. El chico sólo quería vengarse, era una basura igual que su padre. Y sin embargo, el beso y cuando ella lloraba... No, de seguro que él sólo fingía. Además, después de lo que ella le había dicho la noche anterior... a lo mejor la dejaba en paz y al final lograba olvidarse de él. ¿O no? ¿Y si Draco hacía alguna tontería? Si lo hacía, sería por su culpa... Y no podría soportarlo. Por más idiota, presumido, engreído, estúpido y rencoroso (N.A: y guapo ;-) ) que fuera, ella lo quería en el fondo y además jamás dejaría que a nadie le ocurriera algo malo por su culpa (N.A: ejem! Nefiyae and Company?)( Ginny: ^^‘ ya, pero eso no cuenta. Y déjame en paz que tengo una crisis! L).
Y sin pensar muy bien en lo que hacía, corrió al dormitorio de Harry, Ron, Neville, Seamus Finnigan y Dean Thomas. Algo se acordaba de la ubicación de las cosas de cada chico porque había estado allí un par de veces, y en primero lo había puesto patas para arriba para buscar el diario de Riddle. El caso es que abrió el baúl de Harry, y sacó de allí la capa de invisibilidad de James Potter. También encontró un extraño mapa llamado “el Mapa del Merodeador” (N.A: en su última excursión, Harry olvidó desactivarlo), que tenía todos los pasadizos y personas de Hogwarts. Ginny buscó la mancha de tinta que decía “Draco Malfoy” y la halló... en el baño de Myrtle la Llorona. Tenía que ir. Pero esquivar a Florence y a todos los Gryffindors no iba a ser tarea fácil... Pero, siguiendo el ejemplo de Fred y George cada vez que querían crear una distracción, Ginny tomó cinco bengalas del doctor Fillibuster del baúl de Ron y las largó en la sala común estratégicamente: una al fuego (que creó una pequeña explosión), otra a los pies de Florence, la tercera a Harry y sus dos amigos, la penúltima al centro de la sala y la que quedaba al rincón más alejado del retrato de la Dama Gorda. Se armó un pandemonium impresionante: los alumnos gritaban y corrían de un lado a otro, los prefectos intentaban mantener la calma, y todos pensaron que aquello estaba relacionado con la invasión de los Dementors y los Gigantes.
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¡Alguien que llame a McGonagall! –chilló uno de tercero.
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¡Me quemo! –gritó Colin.
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¡Es un atentado! –exclamó Thot, levantándose de golpe y arrojando a Daphne al suelo.
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¡Harry, sálvanos! –suplicó Dennis Creevey.
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¡Socorro! –sollozó una chica de primero.
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¡Ni en la sala común estamos seguros! –bramó uno de séptimo.
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¡Orden, orden! –pedía a gritos Florence-. ¡Mantengan la calma! ¡Como delegada, les digo que...!
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¡Quemémosla! –sugirió William emocionado, y entre él y Eoin sujetaron a Florence.
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¡Oh, por Dios! –dijo Hermione horrorizada.
Ginny no se hizo esperar: ágil y veloz, se deslizó por el pasillo que conducía al retrato, que se negó a dejarla salir, hasta que ella le mostró la insignia de prefecta (N.A: como se la mostró a un cuadro dado vuelta no lo sé, así que no me pregunten) y se hizo a un lado. Ginny se puso la capa, sin dejar de correr, ignorando los gritos de sus compañeros Gryffindors. Lo hizo justo a tiempo, ya que apenas acabó de ponérsela, McGonagall surgió de la esquina del corredor, acompañada de Dumbledore (que no se fijó en Ginny de casualidad –ya saben que puede ver a través de las capas de invisibilidad–). Los dos entraron corriendo en la sala común.
- Menudo lío he armado... –susurró Ginny para sí, y echó a correr. No se detuvo hasta que llegó al primer piso, lo cual le llevó un rato porque tenía que esquivar tanto a profesores como a aurors. Al baño de Myrtle la Llorona para ser exactos. Ignorando el letrero de “NO FUNCIONA”, abrió la puerta. Una vez allí se sacó la capa.
Draco estaba a espaldas suya, sentado en el piso mojado del baño, aparentemente quemando algo, ya que se sentía el olor y el humo. En cuanto escuchó la puerta cerrarse de golpe, dio un respingo, se incorporó y se volvió, asustado.
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¿Qué haces aquí? –preguntó sorprendido. Ginny vio lo que quemaba: un cofre de madera...
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Asegurándome... de que no... hagas... ninguna tontería –contestó Ginny sin aliento.
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Deberías estar en tu sala común, Weasley –le dijo él con frialdad, dándole la espalda y añadiendo lo que parecía un fajo de cartas al fuego.
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¿Podemos hacer un trato? –pidió Ginny, sentándose en el suelo y con la espalda apoyada sobre la puerta.
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Tú y yo no tenemos nada sobre lo que pactar –repuso él, cada vez más frío y sin volverse.
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Tú te olvidas de tu venganza o la das por hecha, que eso también sirve, después de todo lo que me hiciste... –dijo Ginny, ignorando lo que había dicho el chico-... y yo me retracto de todo lo que hice y dije. Así estamos a mano y volvemos a lo mismo de antes: tú me dices pobretona y yo te ignoro. ¿Hecho?
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¿Tú cómo sabes que me iba a vengar? –preguntó Draco, poniéndose de pie y enfrentándose a Ginny, sus ojos grises clavados en los castaños de ella.
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Pues... –vaciló la pelirroja. ¡Demonios! No sólo se había delatado a ella, sino también a Blaise. Entonces recordó algo que había oído decirle Harry a Ron y Hermione-. Porque Harry me contó que le juraste que te ibas a vengar. Y tú mismo dijiste que sólo querías fastidiarme a mí y a él así que...
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Me da igual. Vete de aquí. Y ojalá que te cruces con un Gigante o un Dementor –siseó él, volviendo a darle la espalda.
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¡Pues ojalá que a ti te explote ese maldito cofre en la cara! –replicó ella, furiosa. Se echó la capa sobre los hombros y dejó el baño, sin saber que se le había caído el mapa del merodeador allí-. ¡Estúpido! –susurró, furiosa, y caminando tan rápido y concentrada en lo suyo que apenas se dio cuenta de que ya había llegado al retrato de la Dama Gorda-. ¡Pluma de lechuza! –dijo en tono agresivo, sacándose la capa.
El retrato se hizo a un lado murmurando algo de la mala educación de los jóvenes de hoy en día. Ginny ocultó la capa debajo de la suya propia y entró. McGonagall y Dumbledore no estaban allí, pero tampoco estaban los alumnos. La sala común estaba más desierta que en el Baile de Navidad del tercer curso. Asustada, Ginny llamó a sus amigos y amigas, revisó los cuartos de todos pero no había ni rastro de ellos. ¿Y ahora qué iba a hacer? Si no estaban allí tal vez era porque era peligroso. Salió de nuevo, no sin antes dejar la capa de Harry en su baúl (ni siquiera se acordó del Mapa del Merodeador, aunque tenía esa molesta sensación de que se olvidaba de algo –N.A: a mí siempre me pasa, es horrible...–). Recorrió aulas vacías y despachos, a menudo ocultándose de los profesores y los aurors que pasaban por los corredores, ya que si la encontraban no sabría como explicarse. Entonces recordó la ocasión en que los habían encerrado a todos en el Gran Salón, cuando se escapó Sirius (N.A: sniff, pobre Sirius, sniff...), y corrió allá. En efecto, escuchaba voces adentro, pero las puertas estaban cerradas y no se abrían ni con Alohomora. Desesperada, Ginny dio puñetazos furiosos, pero nadie la oyó.
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¿Ginny? –preguntó una voz. La aludida se volvió, asustada. Era Lupin.
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¡Profesor Lupin! –exclamó, aunque no sabía si alegrarse o asustarse (N.A: yo personalmente correría a abrazarlo haciéndome la víctima ;-) ).
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¿Qué haces aquí? ¡Es muy peligroso! Deberías estar en el Gran Salón.
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Es que... yo me fui de la sala común a buscar algo y cuando regresé no había nadie... –mintió ella, con la voz más aguda de lo normal.
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¡Justo! –exclamó Lupin, mirando a Dumbledore, que se acercaba-. Profesor Dumbledore, la señorita Weasley se ha perdido...
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¡Menos mal! –dijo Dumbledore, mirando a Ginny-. Tus amigos estaban muy preocupados. Entra –ordenó Dumbledore, tras sacar una llave dorada y abrir las puertas. Luego sacó su varita, murmuró algo y el grueso manto de humo violeta que impedía a Ginny entrar desapareció.
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¡Ginny! –gritó Hermione, corriendo a abrazarla-. ¿Dónde estabas?
Ginny fingió sentirse un poco mal y se sentó con Thot, Daphne y Neville en la mesa de Gryffindor. La comida estaba servida, como si fuera otro almuerzo normal... aunque oscuro (las ventanas estaban tapadas) y con humo violeta en las puertas cerradas de madera. Las lechuzas no entregaron el correo. Florence Berry iba de un lado a otro, junto con el resto de los delegados y los Premios Anuales, aunque evitaba pasar por la mesa de su propia casa: Eoin y William estaban sentados allí, dirigiéndole miradas claramente homicidas. Si no los conociera, Ginny diría que tramaban algo (y si ese algo incluía fuego y a Florence Berry, mejor).
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¿Por qué nos hicieron bajar? –preguntó Ginny, mirando alrededor. No sólo estaban los de Gryffindor allí, sino todos los estudiantes del colegio. Así que la causa de esto no debían ser las bengalas que había arrojado en su sala común.
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Probablemente seguridad –respondió Neville-. Y para registrar todo el colegio.
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Esto me da mala espina. ¿Cuánto tiempo creen que estaremos encerrados aquí? –inquirió Daphne, mirando el oscuro Gran Salón con claustrofobia.
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Tú oíste a McGonagall: hasta que se deshagan de los Gigantes y los Dementors –contestó Thot con desgana-. Ojalá que se den prisa, esto es muy aburrido...
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¿Insinúas que yo soy aburrida? –le preguntó Daphne enfadada, y apartando el brazo de él de sus hombros.
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¡No he dicho eso, no te pongas histérica! –dijo Thot.
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¡Ja! ¿Con que ahora soy una histérica? –insistió Daphne, hecha una furia-. Ni siquiera te atrevas a responder –advirtió, blandiendo un dedo amenazador ante la cara delgada de su novio. Se había puesto de pie-. ¡Hombres!
Y cuando la chica se alejó con los puños apretados, Thot comenzó a darse cabezazos contra la mesa. A Ginny no le importó demasiado: estaba ocupada buscando a Malfoy. ¿Seguiría en el baño? Ya, que al fin y al cabo no le importaba. ¿A quién quería engañar? ¡Sí que le importaba! ¡Odiaba eso! De buena gana daría todo lo que poseía por no estar enamorada de Draco Malfoy, pero ya era demasiado tarde. No había nada que pudiera hacer, aunque quisiera... ¡Estaba perdida! Sintió las lágrimas asomándose, y un fuerte deseo de imitar a Thot y darse cabezazos. ¡No, Ginny, alto! No te largues a llorar. No te des por vencida. Olvídate de él y enamórate de otra persona. Incluso de Eoin, pero de Malfoy NO . Se dijo a sí misma, y decidida, se levantó de la mesa.
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¿Y ésta que tiene? –se preguntó Neville en voz alta, desistiendo de su intento de frenar a Thot.
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No trates de entenderlas, Nev –le aconsejó Thot-. Es imposible.
Ginny se sentó junto a Eoin, y sin rodeos, le dijo:
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Hay salida a Hogsmeade este fin de semana. ¿Quieres ir conmigo?
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¿Eh? Pero tú dijiste... –Eoin se rascó la cabeza, confuso. Ginny no lo culpó: primero lo odiaba, luego parecía estar enamorada de él, luego lo negaba rotundamente y ahora lo invitaba a una cita.
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¿Sí o no? –preguntó Ginny, furiosa.
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Sí, sí... –aceptó Eoin, temblando y encogiéndose en su asiento.
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¡Bien! Es una cita –dijo Ginny en voz más alta de lo necesario.
Un poco arrepentida de lo que acababa de hacer, Ginny corrió a buscar a Daphne para contárselo todo. Desde Malfoy hasta Eoin... todo. Necesitaba decírselo a alguien, o estallaría. Lo cual ahora que lo pensaba no sería tan malo, ya que no tendría que ir a la cita con Eoin... Control, Ginny, control. Debes ir. Ya no hay vuelta atrás. Mientras tanto, en los baños de chicas del Gran Salón... (N.A: por el pasillo ése que conduce a las cocinas)
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¿Y bien? ¿Quién bebió la poción? –les preguntó Nefiyae a Melodie, Sophie, Mandy y Courtney. Como siempre, se estaba mirando en el espejo (N.A: con cada capítulo que pasa me cae peor esta tipa).
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La dejamos en el dormitorio de ellas... –comenzó Sophie.
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Pero la bajaron a la sala común... –siguió Melodie.
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Y se la bebió... –aportó Mandy.
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Thot Caulfield –finalizó Courtney, en un tono dramático. Thot era el amor de su vida.
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¿QUÉ? ¿Y NO HICIERON NADA PARA DETENERLO, IDIOTAS? –bramó Nefiyae, y el lápiz labial que se estaba poniendo le pintó toda la cara en cuanto se volvió a ver a sus “amigas” con brusquedad.
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Sucedió en un segundo –explicó Melodie rápidamente-. Caulfield y Wolf estaban discutiendo, ella había bajado el vaso, y él se lo bebió en cuanto acabaron... Y después le dio un ataque de locura.
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Y Weasley lo abofeteó –añadió Sophie, pronunciando Weasley como “rata de cloaca” (en otras palabras, Peter Pettigrew)-, y se fue el efecto. Duró muy poco.
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Y después nos viniste a buscar porque los uniformes eran espantosos y te había salido una arruga del asco –concluyó Courtney.
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Bueno, da igual. Al fin y al cabo, ese Caulfield es amigo de ellas –repuso Nefiyae, limpiándose el lápiz labial de las mejillas y de la nariz.
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Y novio de Wolf –agregó Mandy. Courtney hizo una mueca de disgusto y se puso a tararear un blues, como hacía siempre que alguien le recordaba aquella desgracia.
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¿Qué poción dijiste que era? –preguntó Melodie, curiosa.
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Qué sé yo, algo de que tu mayor tristeza se convierte en locura –Nefiyae estrujó su cerebro diminuto intentando recordar el nombre, pero no tenía ni idea de cual era-. Pero no me salió bien, porque si con una bofetada se acabó... Las pociones son lo único (N.A: vaya presumida... si a alguien le gusta este personaje, le pago) que no se me da bien.
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¿Y ahora qué vamos a hacer para vengarnos? –de nuevo, la pregunta era de la chusma de Melodie.
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Jugar sucio –respondió Nefiyae con malicia.
En el Gran Comedor...
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¿Qué hace Stephanie? –preguntó Queen sorprendida, alzando la cabeza desde el hombro de Ginny, donde se había pasado tarareando canciones tristes.
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Escribe –respondió Kitt simplemente, sin dejar de limarse las uñas negras-. Se muere por ganarme esos 10 galleons. Pero apuesto a que no ha escrito nada.
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¡Más apuestas no! –suplicó Ginny, desistiendo en su intento de sujetar el corto pelo rubio de Daphne en una colita.
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No te preocupes... –rió Kitt-. Oh, no les conté a quien conocí en el bar.
Incluso Stephanie dejó de escribir para apiñarse con las demás en torno a su amiga.
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Chicas –dijo en un tono fingidamente solemne-, me gusta... Blaise Zabini.
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¿QUÉ? –exclamaron todas a la vez, rompiendo el círculo que habían formado alrededor de la chica dark. Ginny y Daphne se miraron.
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¿Por qué esas caras? –preguntó Kitt despreocupadamente-. Si se preocupan por los dos problemas que interfieren en nuestra relación, es decir Alissa Starlight y que somos de casas rivales, deberían estar haciendo una fiesta. Porque 1: me importa un cuerno la estúpida rivalidad Gryffindor-Slytherin; 2: Blaise no soporta a Starlight; 3: no le tengo miedo a ninguna de sus fans; y 4: me da igual lo que diga o piense la gente.
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¿Te das cuenta de que tienes manía con los de Slytherin? –le preguntó Stephanie, que había vuelto a escribir en su diario y no apartaba la vista de él.
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¿Y qué? Oh, allí está Blaise. Deséenme suerte.
Dicho esto, Kitt se levantó de la mesa de Gryffindor y caminó de la manera más sexy que podía hacia la de Slytherin. Lo malo fue que tropezó en el camino.
Pero el resto de los alumnos de Hogwarts no tenía tanto tiempo como Kitt para preocuparse de sus vidas amorosas, ya que los días eran cada vez más oscuros y tristes. Pasaron dos días encerrados en el Gran Salón, sin siquiera ver la luz del sol, y recibiendo cada tanto la visita de algún profesor, que sólo se quedaba lo suficiente como para asegurarse de que todo estuviera en orden. Por eso era que los estudiantes estaban más unidos que nunca: sólo se tenían los unos a los otros para apoyarse, y la tensión y la rivalidad que había entre las cuatro casas pareció desaparecer, ya que de pronto todos se habían dado cuenta de que al fin y al cabo estaban en el mismo colegio, en distintas casas, pero en el mismo colegio.
La mañana del martes fue realmente agradable para todos, dado que a las ocho y algo Dumbledore abrió las puertas del Gran Salón, destapó las ventanas y se marchó con un aire de Papá Noel. Y cuando los chicos y chicas despertaron, lo hicieron con el sonido de las aves cantando y la luz del sol que tanto habían añorado. No pudieron hacer otra cosa que gritar y saltar de alegría, y aproximadamente a las nueve ya se hallaban desayunando con los profesores, como si nada hubiese ocurrido. El ansiado correo matutino no tardó en llegar... y Ginny deseó que aquellas lechuzas jamás hubieran arribado.
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¡Miren esto! –exclamó Hermione, repentinamente ronca. No había estado con la nariz tras El Profeta ni siquiera por diez segundos.
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¿Qué pasa? –preguntaron Ginny, Harry, Ron y Neville a la vez.
Hermione les enseñó una fotografía en movimiento: mostraba a los mortífagos que habían entrado en Azkaban el curso pasado. Arriba de la foto, un gran titular decía que...
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¡Se han escapado! –gritó Harry, furioso.
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Sabíamos que sería cuestión de tiempo –repuso Hermione-. Ya saben que los Dementors están con V... Voldemort.
Ron dio un respingo, Neville parpadeó y Ginny arrugó la nariz; pero ninguno dijo nada. Al fin y al cabo se habían enfrentado a un montón de mortífagos el curso pasado.
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Lo que no entiendo es cómo no los sustituyeron –comentó Ron-. Quiero decir, hay que ser idiotas...
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No habrán encontrado a nadie mejor –argumentó Ginny-. No sé que van a hacer ahora, sin ellos... Supongo que el resto de los prisioneros no se escaparon porque no tienen fuerzas ni para eso.
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¿Ustedes creen que vengan a Hogwarts? –preguntó Neville un poco asustado.
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Bueno... podría ser –reconoció Hermione. Los cinco intercambiaron miradas de temor.
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FIN DEL CAPÍTULO 16.
Me quedó aún más largo que de costumbre, es que en un principio quise acabarlo cuando Kitt confiesa quien le gusta, pero es que los días oscuros no habían concluido todavía, y tampoco era suficiente como para hacer otro capi entero.
En el próximo capítulo veremos POR FIN a Cho aliándose con Nefiyae (Nota de las Salamandras: gracias, Kitt, muchas gracias )(N.A: se escucha el coro de Aleluya...), sabremos quien (o quiénes) oyeron a las merrows hablando en el baño, cómo les fue a Ginny y Eoin en su cita, descubriremos si la relación de Thot y Daphne tiene futuro y qué pasará entre Draco y Ginny. Y mucho, mucho, mucho más! (N.A: parezco una vendedora a domicilio)
Por cierto, quería mencionarles que Cho fue expulsada del equipo de quidditch de Ravenclaw, y que por eso se hizo capitana de las porristas.
Como siempre, reservo energías extras para recordarles que hay dos cosas que me motivan a seguir escribiendo, y se llaman LIBRO DE VISITAS y REVIEWS. En caso de que después de 15 capítulos repitiéndoselos no les haya entrado en la cabeza. Ya en serio, si no me llegan al menos 10 reviews nuevos, no publicaré el capítulo, aunque ya lo haya escrito, y es promesa. Ahora, si me disculpan, tengo un capítulo que escribir.
Maru Malfoy G
(La “G” es de Grey, porque ahora soy hermana de Carla Grey ^^)
Ahora a contestar reviews se ha dicho!
7 reviews!!! batí mi récord!!!!! vivaaaaaaaaa!!!
Willow Black: Hola! 1: Pues gracias se sonroja, en especial lo de los personajes, ya que de verdad me esfuerzo por lograr que sean especiales y únicos (y odiados o amados), y es genial que alguien lo note. 2: Sí, los personajes tienen vida propia! Por eso te da tristeza cuando vas a terminar el fict... ojo, no es que esté pensando en terminarlo! se aferra a Ginny y su pandilla. 3: Lo de Hermione... como que yo le tengo cariño porque me recuerda a mi alter ego de chica sabelotodo. Honestamente, nunca se me hizo un personaje débil, sino al contrario. 4: Amas a Blaise? Únete al club! Odio decepcionarte pero no va a pasar nada entre Blaise y Ginny... son sólo amigos. 5: Draco sensible? Coming soon! jeje... 6°: Sí, abajo las huecas!!! Sobre ellas: están basadas en algunas compañeras de clase que tengo y en otras personas que conozco... sólo que les subí los defectos al 100%. 7°: sí, intentaré actualizarlo pronto, pero es difícil... en fin, mil gracias y besos a ti también!
morgana_: Hola, qué gusto que te intrigue y te encante la historia. Gracias e intentaré actualizar pronto.
nenita_d_malfoy: Hola! Como le dije a Willow, la personalidad sensible de Draco está COMING SOON. No se preocupen que ya lo veremos más sensibilizado. Gracias y espero que hayas disfrutado este capítulo también.
Basati: Hola! Gracias.. sí, se hace monótono siempre lo mismo, a mi me encantan los cambios. Aunque a Draco también lo voy a cambiar un poco, como les he dicho a nenita_d_malfoy y a Willow Black. No te preocupes, todas las quejas son bienvenidas, y yo misma me critico un poco por eso de ennumerar las cosas que hacen los personajes.. Pero es que, como dice Willow, tienen vida propia! Además me encanta. Aún así, intentaré seguir tu consejo y no emocionarme con las peleas. Abrazos a ti también.
Rochy: Gracias, que suerte que te encanta el fict! Sí, yo también espero actualizarlo pronto... es que últimamente he andado enferma, aunque ya estoy mejor. Gracias y sigue leyendo así yo seguiré escribiendo.
Mya Malfoy: Una autora importante!! No lo puedo creer!! Me firmas un autógrafo? Jaja, no en serio... nunca me hubiera imaginado que tú estuvieras leyendo mi fict! Como sea, si tenemos el mismo apellido.. creo que somos parientes, porque yo soy la nueva sis de Carla_Grey (de ahí la G en mi firma). Cosas en común? Ni lo dudes! Apenas leí tu fict me di cuenta... por cierto, estuvo súper gracioso lo de la obra de teatro, cuando Lara le decía a Ginny las cosas y ella lo decía todo mal... encima, humillaban a Cho. Abajo la ChoCha!! De nada y gracias a ti. Lo del nivel de Carla_Grey y Nimph (otra cosa que tenemos en común: las autoras favoritas ^^) me refería a los lectores más que nada, pero muchas gracias... sí, es cierto que cada uno es único y en su estilo, pero a veces a uno le cuesta darse cuenta de cual es el tuyo si no te lo dicen. Tú crees que soy la mejor en mi estilo??? Me he quedado sin palabras. Draco y Blaise en Slytherin? Para mí no es problema, si el 50% de mi alma está en esa casa... lo malo es que el otro 50% anda por Gryffindor o Ravenclaw, según mi estado de ánimo. Es que yo soy media rara... el sombrero seleccionador estaría toda la noche intentando decidir en que casa ponerme. Ahora la que divaga soy yo, jaja.. No te preocupes que no es molestia, al contrario, y lo digo en serio!! Me siento como una autora famosa e importante, y me encanta! En fin, te respondo la P.D.: sí que me interesa!! ay, me encanta esa parte a mi también! ahora mismo me estoy riendo al recordarlo... de nuevo un millón de gracias, que se ve que realmente pensaste de corazón que poner, y eso vale más que un millón de reviews! Besos! P.D: estuve leyendo tu fict "Aprendiendo a besar" (disculpa que no he dejado reviews, es que no he tenido tiempo, pero en cualquier momento lo hago), y me encantó, sigue así!
Jane Black: Hola! Gracias, a mi también me encanta esa pareja! No te preocupes que se viene más de ellos! Actualizaré más seguido, no te preocupes, y ya te enterarás lo que le hacen a Nefiyae (sí, está bien escrito... no entiendo porqué la gente se hace tanto problema con el nombre... yo como lo vengo usando desde hace siglos no me doy cuenta ^^U). Sí, es una estúpida traidora teñida... Gracias por la invitación, la acepto y lo leeré en cuanto pueda, oks? Besos!