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Historia 8635 — capítulo 4
Capítulo 4: Quidditch
Ginny no se lo contó a nadie, pero iba a aplicar para el puesto de cazadora, en el equipo de quidditch de Gryffindor. No se lo había dicho a nadie porque últimamente todos parecían creer que estaba enamorada de Eoin Whisp, y que haría cualquier cosa por impresionarlo.
De modo que todas las tardes libres que tenía acudía al campo de quidditch del colegio a entrenar. En una ocasión, Neville la sorprendió yendo con su escoba nueva (regalo de cumpleaños de Fred y George: una Nimbus 2000) en brazos, y Pansy Parkinson también la molestaba con eso. Por supuesto, ella alegó que solamente usaba su escoba, que se la habían regalado en su cumpleaños, que bla, bla, bla. Nadie insistió en el asunto (a excepción de Parkinson, que cada vez que se la encontraba por los pasillos la molestaba diciendo que volaba horrible).
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Las pruebas de quidditch serán hoy, ¿sabían? –comentó Daphne un martes a fines de septiembre, en la sala común-. ¡Me muero por ir! –suspiró- Imagínenlo: un montón de chicos apuestos sudando...
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¿Qué te hace pensar que irán solo chicos? –se le escapó a Ginny.
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Ya sé que también irán muchas chicas, pero yo voy a ver hombres, no mujeres –espetó Daphne.
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¿A qué hora es la prueba? –preguntó Thot distraídamente, sin apartar la vista de su trabajo de Historia de la Magia.
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Toma, copia el mío... –le dijo Ginny, sacando un pergamino muy largo de su mochila y entregándoselo a Thot, que era un alumno brillante, pero muy perezoso-. A las seis.
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¿El qué es a esa hora?
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Las pruebas.
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Ah.
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¿Irás? –le preguntó Neville a Thot, desenvolviendo una rana de chocolate.
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No lo sé –respondió el chico, más concentrado en interpretar los jeroglíficos que Ginny tenía por letras que en otra cosa.
A las seis en punto, Ginny recién marchó para las pruebas, puesto que no quería ser vista por nadie, mucho menos por Parkinson. Esperó a que Thot se marchara (el también iba a aplicar para cazador) e inició ella también el rumbo, con la Nimbus 2000 al hombro. Temiendo que la impuntualidad contara, apretó el paso. Llegó jadeando al campo de quidditch. Era un día nublado y cálido, sin vientos de ningún tipo. Era perfecto.
Daphne había tenido razón: el 70% de los aspirantes a jugadores eran chicos. Ella no podría competir con su fuerza y sus habilidades, pero era más ligera y mucho más lista que ellos, aunque eso no sería muy fácil de notar a menos que tuviera oportunidad de planear alguna estrategia y dejarlos a todos boquiabiertos.
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Ginny, hay pruebas hoy, no puedes usar el campo –le dijo Thot en cuando la vio llegar.
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Ya lo sé –fue la única respuesta que recibió Thot.
Harry la miró sorprendido, pero no dijo nada, aunque ella hubiera jurado que le murmuró “buena suerte”. Thot, por su parte, se la pasaba hablando. Cuando se ponía nervioso, eso era lo que hacía: hablar. Ginny lo encontraba increíblemente irritante.
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Vaya, pero si es Weasley. No me digas que vas a probar –le dijo Draco Malfoy, que había surgido del extremo opuesto de la cancha, donde una pandilla de Slytherins parecía estar en el cine: habían llevado pop y refrescos, y estaban sentados en las gradas, mirando a los Gryffindors sin dejar de reírse y señalar, como si se tratara de una recopilación de películas de Mr. Bean.
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Desaparece, Malfoy –gruñó Ron.
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¿Qué está pasando aquí? –era Harry.
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¡Qué raro: Potter presumiendo! –se burló Malfoy-. Sólo porque te han hecho capitán de quidditch...
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No hables, Malfoy, que el presumido eras tú hoy a la hora del almuerzo, cuando proclamaste a los cuatro vientos que eras el nuevo capitán de Slytherin –le ladró Neville, uniéndose a la discusión él también.
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Y aquí llega el otro presumido: Longbottom. Sólo porque te enfrentaste a los mortífagos... Si no fuera por el chiflado de Dumbledore, los hubieran matado. Es una pena –añadió, antes de darse media vuelta y marcharse.
Las pruebas fueron difíciles, sobre todo porque los Slytherins les gritaban cosas muy groseras o hirientes. Primero los hicieron hacer una especie de pista de obstáculos, para ver como volaban. Ginny tuvo ventajas, porque era mucho más liviana que el resto de su competencia, a no ser los niños de tercero para abajo. Luego, tuvieron que hacer una carrera para probar su velocidad. A Ginny le fue bien, no excelente, pero bien. Después hicieron una especie de mega-partido de quidditch. A Ginny le fue brillante, porque marcó más que nadie y sus métodos de escapar de los del equipo contrario eran fantásticos y astutos.
Todos jugaban brutalmente, aquello era una masacre. Los más pequeños, más débiles o menos musculosos, acabaron heridos y muchos tuvieron que ir a la enfermería, como en el caso del pobre Thot, que gemía de dolor, pues uno de los inmensos chicos del séptimo curso se le había caído encima.
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Vaya –dijo la voz de Nefiyae Nix a sus espaldas. Había venido, flanqueada por Melodie y Sophie y seguida de varias chicas más. Miraban a los chicos como una jauría de lobos hambrientos.
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Te equivocaste, Nix –le dijo Daphne, que estaba llegando seguida de su propia pandilla de chicas (que a diferencia de las de Nefiyae, eran multi-casa y multi-curso)-. Aquí no son las audiciones para putas.
Las amigas de Daphne rieron. Las de Nefiyae les lanzaron miradas asesinas, mientras su líder ponía cara de “¿qué has dicho, rata de callejón?”.
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Eso pensé –siseó Daphne con satisfacción-. Tu media neurona no te da ni para pensar una buena respuesta, ¿cierto? Te lo digo Nix, que ese tinte rubio te ha llegado hasta el cerebro.
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Lo dices como si hubiera lo suficiente que dañar en él –añadió Ginny, que ya había acabado las pruebas y estaba deseosa de unirse a aquella discusión.
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¿Y a ti quien te llamó, pelirroja teñida? –le preguntó Nefiyae con una actitud de superioridad realmente molesta.
Daphne iba a avanzar para pegarle, pero sus amigas la contuvieron. Ginny soltó una carcajada y dijo:
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Déjala, Daph. Ese chicle masticado que tiene por cerebro no le da para distinguir entre lo natural y lo artificial. Te daré una ayuda –dijo volviéndose a Nefiyae-: falso –señaló el pelo de la chica-, verdadero –señaló su pelo.
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Querrás decir bello –Nefiyae se señaló a ella misma-, espantoso –señaló a Daphne y a Ginny.
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¡Qué falta de personalidad, Nix, por Dios! –exclamó Daphne con voz de psicópata-. ¿Qué no te da ni para inventar tus propias frases, que tienes que plagiar las de Ginny?
Nefiyae se rió y dijo:
- Tienes razón. Debí haber dicho: rica –Nefiyae se señaló a ella misma de nuevo-, pobre –señaló a Ginny.
Nadie pudo evitarlo. El puño de Ginny se estampó en la preciosa cara de la hueca de Nefiyae, ocasionando flor de revuelo. Nefiyae se cayó de bruces y se puso a llorar como una histérica, frotándose la nariz y diciendo “que por culpa de esa pobretona teñida ya no sería tan perfecta y hermosa como alguna vez lo había sido”. Sophie se puso a consolarla, mientras Melodie no dejaba de gritarle a Ginny qué como le iba a hacer eso, que era idiota, que bla, bla, bla. Las amigas de Daphne y las de Nefiyae se agarraron de los pelos las unas a las otras, sin dejar de chillar. Hannah Abbott se reía como una histérica, sentada encima de Kitt Snow, a la cual había derribado con la ayuda de Eleanor Branstone. Lisa Turpin se estaba desquitando con Courtney Dawson por haberle robado a Stewart Ackerly; Lavender Brown y Padma Patil golpeaban juntas a Dominique Reich y Nicole Wackeller; mientras que Suzanne Olimpe era abofeteada por Eloise Midgen. Daphne y Ginny chocaron los cinco.
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¿Qué está ocurriendo aquí? –preguntaron Harry (“awww...” pensó Ginny) y Ron a la vez. Él y el resto de los que habían aplicado, junto a los de Slytherin que parecían hallarse en medio de una fiesta muy buena, se habían acercado, formando un círculo alrededor del lugar de tumulto.
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¡Genial! –exclamó Colin emocionado, sacando su cámara y tirando fotos como loco. Igual no iba a poder sacar muchas, porque se gastó casi todo el rollo con Harry-. ¡Menos mal que cambié el rollo! [“¡Rayos!” Pensó Ginny]
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¡Deja de sacar fotos y ayúdanos a separarlas, inútil! –le ordenó Ron, perdiendo los estribos. Él y Harry intentaban separar a Lavender y Padma de Dominique y Nicole.
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¡Déjenme ayudarlos! –exclamó Thot, aún más emocionado que Colin cuando empezó a sacar fotos. Como he mencionado antes, este chico es una especie de fan de Harry y Ron.
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¡Yo los ayudaré! –exclamó Colin apretando los dientes.
Pero en lugar de ayudar, él y Thot iniciaron una pelea por quién ayudaba a Harry y Ron.
- ¿¿Qué está ocurriendo aquí??
Lo ojos de McGonagall iban de los Slytherins que se partían de risa, a las chicas que se peleaban, a los Gryffindors que intentaban separarlas, a Nefiyae que lloraba en el suelo con las manos tapándole la cara y Sophie consolándola, a Colin y a Thot que se peleaban y a Neville que intentaba separarlos.
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Una actuación patética, realmente –le decía Pansy a toda la mesa de Slytherin, la mañana del desayuno del día siguiente-. ¡Debieron haberla visto! Parecían un enjambre de abejas asesinas peleándose entre sí. ¡Fue genial!
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Esa idiota... –murmuró Ginny, furiosa. Ella y todos los involucrados en la pelea (es decir medio Gryffindor, y un par de estudiantes de cada casa –menos Slytherin-) tenían detención por una semana. Pero lo de Ginny era un caso exclusivo, pues Nefiyae había confesado que la chica le había golpeado (según ella) sin motivo alguno, aunque estaba segura de que era envidia, por lo que tendría que ayudar a aquella cobra venenosa con el equipo de porristas.
El equipo de porristas era la estúpida idea que se le había ocurrido a Nefiyae para llamar la atención. Por desgracia, Dumbledore había accedido a que cada casa tuviera su equipo, con una capitana que seleccionara al resto de las chicas, con el objetivo de animar los partidos de quidditch. ¿Adivinan cuáles son las de cada casa? La de Gryffindor era Nefiyae, por supuesto. La de Slytherin era Piper Phelps, una versión de Nefiyae, sólo que más inteligente y una malvada total. La de Hufflepuff era Helen Dellepiane, la más decente de todas, pero un poco idiota y superficial. Y la de Ravenclaw... Cho Chang. No hace falta dar explicaciones sobre ella, ¿verdad?
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¿Dónde está Daphne? –preguntó Ginny, echando un vistazo a los alrededores.
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Creo que fue a hacer un trabajo de Herbología con ese Terry Boot, de Ravenclaw –informó Neville despreocupado. Sacó un libro de su mochila y hundió la nariz debajo de él.
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Terry Boot, ¿ah? –se interesó Thot-. ¿El prefecto de Ravenclaw?
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Sí, ése mismo –afirmó la voz de Neville desde detrás del libro.
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Nunca creí que a Daphne le gustaran los estudiosos –comentó Ginny, examinando la cubierta del libro de Neville.
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Le gustan si tiene que hacer un trabajo –dijo Thot, con un dejo de amargura en la voz.
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¿Estás estudiando? –preguntó de pronto Ginny a Neville, sorprendida. El libro era un pesado y antiguo volumen que se titulaba “Las Artes Oscuras y su Defensa: cómo se cuenta la historia – Volumen 2”. La profesora Delacour les había enviado una tarea sobre los primeros dos capítulos del libro (a los de 5°, claro, y era del volumen 1).
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Por supuesto que no –respondió Neville sin apartar la vista del libro-. Solo estoy leyendo.
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Iré a dar una vuelta –anunció Thot un poco molesto, porque odiaba no ser el centro de atención.
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¿Qué le pasa? –se extrañó Ginny, al verlo desaparecer de la sala con mal humor.
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Daphne –contestó Neville simplemente, sin dejar de leer.
Los días que siguieron fueron muy estresantes. Hogwarts siempre había sido muy exigente, pero el quinto año era definitivamente el peor. Los profesores les mandaban como tres tareas diarias, y con suerte, una, pero era tan difícil o larga como hacer tres.
Las lecciones de muchas asignaturas eran particularmente difíciles. En Transformaciones estaban aprendiendo la transformación de invisibilidad, lo cual requería de un considerable esfuerzo, talento y concentración. En Pociones debían preparar los más complicados filtros, que exigían que todo estuviera hecho al pie de la letra (aún más que de costumbre), porque sino no servían de nada y hasta podían resultar tóxicos. Encantamientos era otra asignatura difícil, pero por lo menos interesante, a pesar de que los hechizos (que siempre habían sido el fuerte de Ginny) demandaban una paciencia increíblemente agobiante.
Daphne estaba saliendo con Terry Boot, como averiguaron después de verlos besándose en la biblioteca. A Thot le cayó aún peor de lo que Ginny y Neville (que habían intentado por todos los medios que su amigo no se enterara, pero él mismo vio a Daphne y a Terry besándose) habían creído: estaba sumamente irritable (lo cual afectaba su rendimiento académico y además le ocasionaba problemas) y no le dirigía la palabra a Daphne. Pero se molestó aún más cuando ésta ni siquiera dio señales de enterarse.
Una semana después de las prácticas de quidditch, publicaron los resultados en el tablón de anuncios de la sala común.
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¿Qué hay? –preguntó Ginny en cuanto llegó a la sala, por la tarde. Casi medio Gryffindor se empujaba y se abría paso para ver el tablón de anuncios.
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Los resultados de las prácticas de quidditch –explicó Hermione sin mucho interés.
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¡Genial! –exclamó Ginny, corriendo a ver el tablón de anuncios.
Tuvo que esperar unos cinco minutos a que la multitud se dispersara. Cuando finalmente lo hizo, pudo leer el anuncio, que había sido pegado sobre un póster que decía la próxima visita a Hogsmeade, en octubre. Decía que los tres nuevos cazadores eran nada menos que Parvati, Thot y ella. Los golpeadores eran Neville y Eoin Whisp.
- ¿Qué ocurre? –le preguntó Thot, acercándose y mirando el anuncio-. ¿QUÉ? –se frotó los ojos y luego empezó a dar saltos de alegría, cantando “¡Soy el rey, soy el rey, yeah!”.
Ginny soltó una carcajada y entonces se le ocurrió hablar con alguien a quien hacía tiempo que no veía. Suponiendo que estaría en la biblioteca, marchó hacia allá, dejando a Thot y a Neville festejando.
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Fíjate por donde vas, Weasley –le dijo Malfoy con frialdad, pues se habían pechado en un pasillo del cuarto piso.
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Oh, cállate –fue lo único que le dijo Ginny, sonriendo a pesar suyo, pues estaba muy feliz... por haberlo visto, ya que había olvidado por completo el otro motivo de su felicidad.
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A mí nadie me ordena que hacer –gruñó Malfoy, realmente enojado. A Ginny la asustó un poco ese tono de voz.
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Pues... –iba a decirle “pues a mí nadie me habla en ese tono, cerdo egoísta” pero se contuvo, aunque no supo porqué-... No me molestaré contigo. Estoy de buen humor.
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¿Qué, Potter finalmente te ha hablado? –preguntó Malfoy de mala gana.
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Felicitaciones, Ginny. ¡Bienvenida al equipo! –la felicitó Parvati, que pasaba por allí, acompañada de Lavender. La primera tenía un pequeño corte en la mejilla, que Dominique Reich le había hecho con sus larguísimas uñas-. ¡Y envíale felicitaciones a Neville y a Thot también!
Malfoy se echó a reír.
- Los demás jugadores debían ser realmente lamentables –dijo con malicia-, porque para que te escogieran a ti, a Patil, a Longbottom y a Caulfield...
Lo que siguió no fue planeado: fue un impulso. Ginny no pensó “le voy a pegar”; simplemente pasó. Se dio cuenta justo cuando su mano derecha ya había abofeteado la pálida mejilla de Malfoy, que ahora se la frotaba mientras la miraba, incrédulo.
Lo siguiente que hizo Draco asustó mucho a Ginny: la tomó por los hombros y la empujó contra la pared, quedando a escasa distancia el uno del otro. Ginny podía sentir el particular aroma del delicioso y carísimo shampoo de Malfoy, que la dejó como anonada. De pronto recordó que ella era Ginny Weasley, él Draco Malfoy, ella pobre y él rico...
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Suéltame, Malfoy, si no quieres que te dé un ojo morado que combine con tu mejilla roja.
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¿Me estás amenazando, Weasley?
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Exactamente. Muévete.
Draco soltó una pequeña risa que pareció significar “sí, claro, con el medio que te tengo...”. Ginny le dirigió una mirada de fiera y se marchó a la biblioteca. Por suerte, allí estaba la persona que buscaba.
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¡Luna!
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Ginny –la chica la miró por unos segundos con sus ojos saltones. Estaba sola en una mesa, leyendo. Ginny se sentó con ella y le preguntó:
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¿Estás haciendo el trabajo de Snape?
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¿Cuál de todos?
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El de la piedra lunar.
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No. Ya lo terminé.
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Bueno, yo iré a buscar un Malfoy... es decir libro –Ginny se corrigió de inmediato. No había sido su intención mencionar al estúpido, idiota, infeliz, apuesto, sexy... ¡NO! Ya estaba diciendo divagues. La cuestión es que se había puesto roja hasta la raíz del pelo, dejándose en evidencia.
Luna la contemplaba, diciendo para sí misma:
- Pero qué rara que es esta chica.
Y acto seguido, se colocó la varita sobre la oreja a modo de protección.
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FIN DEL CAPÍTULO 4.
Qué les pareció? Dudas, comentarios y sugerencias a mi libro de visitas. Fírmenlo please!! Está tan vacío que da pena.
Bueno, en el próximo capítulo “El castigo”:
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Habrá una pequeña pelea entre Ginny y Hermione
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El castigo de Ginny será bastante interesante... en más de un sentido.