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Historia 8635 — capítulo 5

Capítulo 5: El castigo

A cada alumno involucrado le tocó una tarea diferente. Daphne y Mandy debían lavar los platos de la cocina (sin magia, claro), Ron y Harry tenían que aplicarles todo tipo de encantamientos protectores a los nuevos libros que acababan de llegar a la biblioteca, Thot y Colin tenían que limpiar los trofeos (lo cual de seguro significaría una pelea por quien limpia más trofeos que el otro), Neville y Lavender debían limpiar la sala común y el resto Ginny no tenía idea. Pero sí sabía que a ella le había tocado el peor castigo: re-habilitar el baño de Myrtle la Llorona.

  • No le veo el punto a eso –dijo Thot (que estaba de buen humor otra vez, debido a ser el nuevo cazador de Gryffindor) frunciendo el entrecejo, una vez que Ginny se lo contó, en la biblioteca-. Después de todo, no lo van a usar. Quiero decir, ¿con Myrtle la Llorona allí? –Thot sacudió la cabeza con desaprobación, y volvió a su pergamino sobre los usos de la harlana, el cual sólo tenía un renglón, a pesar de que el chico había trabajado en él por una hora y cuarto.

  • Es una pérdida de tiempo –corroboró Neville, que estaba ocupado finalizando un ensayo de trescientas cincuenta palabras (que en realidad debían ser doscientas) para Herbología.

  • Es mejor que limpiar los trofeos sin magia –dijo Ginny, intentando concentrarse en el complicado libro de Defensa Contra las Artes Oscuras-, o que lavar los urinales de la enfermería. Creo que la pobre Hannah Abbott tiene que hacer eso...

  • ¡Ginny!

Era Hermione, que la llamaba desde otra mesa, donde estudiaba con Harry (Ginny suspiró) y Ron (es decir, ella estudiaba mientras ellos jugaban a un duelo de espadas con lápices). La chica se levantó (no sin antes dirigirles una severa mirada a sus amigos) y ella y Ginny se fueron a un rincón donde Madam Pince no les chistara.

  • Te castigaron –le dijo Hermione.

  • Lo sé –Ginny no veía a donde quería llegar su amiga.

  • Mira, yo sé que no te gusta que te lo diga, pero... –Hermione tomó aire y comenzó:- Últimamente estás muy cambiada. O sea, el año pasado estabas bien, pero ahora es como que vas de mal en peor.

  • ¿Qué quieres decir?

  • ¿Cómo se te ocurre pegarle a Nefiyae Nix? Ginny, odio decirlo, y no lo digo porque me caiga fatal, pero desde que te juntas con Daphne Wolf...

  • Perdona –la interrumpió Ginny, realmente molesta-, pero yo no me “junto” con Daphne. Es mi amiga. Siempre lo ha sido. Sólo que ahora más que antes.

Hermione abrió la boca para decir algo, pero Ginny siguió hablando:

  • Y además, no soy una niña, sé cuidarme sola y sé lo que me conviene. Y tú no eres mi hermana mayor ni nada parecido, y aunque lo fueras, no te haría caso.

Ginny regresó a la mesa, muy molesta, aunque en parte consigo misma. ¿Cómo podía haberle hablado así a Hermione?

Iba a sentarse en la mesa, pero Neville y Thot ya no estaban allí. Parecían haber salido apresurados, pues la pluma de éste último estaba apoyada sobre el pergamino y lo había manchado de tinta. En su lugar, estaba Pansy Parkinson, cruzada de piernas y sonriendo con malicia.

  • ¿Qué? –le peguntó Ginny con fastidio-. ¿Conseguiste un cirujano plástico lo suficientemente bueno como para hacer parecer normal tu cara de perra? (N.A: perra en más de un sentido... XD)

  • Ni siquiera voy a rebajarme al nivel de contestarle a una pobretona –declaró Pansy, la sonrisa desvaneciéndose de su rostro-. Así que –comenzó, como quien comenta el clima-, ¿te enteraste de lo de tu amiguita?

  • ¿De qué cuernos me estás hablando?

  • Modales, Weasley, modales. Dudo que alguien de tu clase los tenga pero bueno... al menos lo intento –dijo Pansy divertida-. Y no olvides que soy prefecta y puedo restarte puntos por mal uso del lenguaje.

  • ¡Silencio en la biblioteca! –chistó Madam Pince, que estaba pasando por al lado suyo, cargando una pila de libros.

  • ¿No lo sabes? –le preguntó Pansy, incrédula y volviendo a sonreír con mucha más malicia que antes, si eso era posible.

  • ¿Lo qué?

  • Vaya. Interesante... –Parkinson se frotó la barbilla con aire de superioridad- ¡Toda la escuela lo sabe!

  • ¿Toda la escuela sabe qué? –Ginny ya estaba perdiendo la paciencia.

  • ¡Que Wolf se tiró a Whisp en el baño de prefectos, por supuesto! ¡Y en ese momento entró Boot!

Pero la alegría de Pansy no duró mucho, porque apenas empezó a reírse después de culminadas estas palabras, y recibió un puñetazo en su deforme cara de perra.

  • ¡SEÑORITA WEASLEY!

Era el profesor Snape, que de casualidad estaba en la biblioteca devolviendo un ejemplar de “Pociones Mortales”. Estaba furioso. Los demás alumnos (Hermione, Harry y Ron incluidos) miraban la escena con curiosidad, sin dejar de cuchichear entre ellos.

  • ¿CÓMO SE ATREVE? ¿Señorita Parkinson? –el profesor se agachó y sacudió el cuerpo inconsciente de Pansy.

Ginny no sabía cómo explicarse. ¡Encima que tenía ya un castigo! ¿Qué no era suficiente con eso? Y Snape no sería muy blando que digamos...

  • Madam Pince, por favor llévela a la enfermería –pidió Snape fríamente-. Y usted –añadió, volviéndose a Ginny- venga conmigo.

La pelirroja no tenía deseos de argumentar en vano, así que siguió a la profesora. Bajaron escaleras y escaleras, y Ginny pensó que iban a ir a su despacho hasta que llegaron al de McGonagall.

  • Entre –ordenó Snape, indicando la puerta del despacho de McGonagall.

  • Señorita Weasley... ¿otra vez por aquí?

  • Con permiso, Minerva –pidió el profesor con frialdad. Se sentó e indicó a Ginny que se quedara parada.

  • ¿Qué ocurrió? –preguntó McGonagall.

  • Weasley golpeó a Parkinson –explicó Snape-, en el medio de la biblioteca.

  • Sí, bueno, no me extraña...

  • ¿Cómo es eso, Minerva?

  • Bueno, últimamente ha tenido problemas de disciplina. Es el estrés. Está en el quinto año –dijo McGonagall, como si eso zanjara la cuestión. Se la veía muy relajada y no parecía importarle mucho el asunto, lo cual irritó a Snape-. Pero no te preocupes, Severus, ya le tengo dos castigos. Pero gracias por molestarte.

Con su autoestima un poco más elevado, Ginny se marchó, no sin antes recibir una advertencia de McGonagall, del tipo “esta vez te he salvado, pero la próxima no te irá tan bien”.

  • ¡Ginny! –gritó Thot en cuanto la vio aproximarse por el pasillo.

  • ¿Qué ocurre? –preguntó ella, acercándose a él y Neville. Estaban jadeando.

  • Es Daphne –respondió Neville, muy preocupado.

  • Te estábamos buscando –explicó Thot, pasándose una mano por el pelo color rubio ceniza-. Daphne no ha parado de llorar. Está en el baño de chicas del cuarto piso.

  • Y lo peor es que no nos deja entrar –agregó Neville como ofendido, mientras echaban a correr hacia el baño-. Quizás a ti te deje. Eres su mejor amiga.

  • ¿Daphne? –la llamó Ginny, una vez que llegaron allí y que recobraron el aliento.

Se escuchaban los sollozos de la chica, pero no había respuesta. Ginny giró el pomo de la puerta, pero no se abrió.

  • ¿Ves? –le dijo Neville.

  • Ustedes dos son tan inútiles que dan miedo –les dijo Ginny, sacando su varita, apuntando al pomo de la puerta y murmurando:- ¡Alohomora!

La puerta se abrió. La pelirroja les indicó a los chicos que esperaran allí y entró.

  • ¡Déjenme sola! –suplicó la voz quebrada de Daphne desde alguna de las cabinas.

  • Soy yo... sólo yo –dijo Ginny, con el tono de voz más suave que pudo emplear.

  • No entres –imploró Daphne-, quédate allí.

  • OK –accedió su amiga.

  • Supongo que... sniff... ya te habrás... sniff... enterado –sollozó Daphne, sonándose la nariz.

  • Es mentira, ¿verdad? –preguntó Ginny, suponiendo que era una pregunta estúpida, pues era obvio que sí.

  • Algo así –respondió Daphne, rompiendo en sollozos silenciosos.

  • No te preocupes, ya derribé a Parkinson de una piña. Así que la alegría no le duró mucho.

  • ¡Soy tan estúpida!

  • ¡No digas eso, Daphne! ¡No eres estúpida!

  • ¡Sí que lo soy! ¡¿Cómo pude hacerle eso a Terry?!

  • Tú no le hiciste nada, ¿cierto?

  • Bueno...

Daphne comenzó el relato.

FLASH BACK

Daphne había tenido una discusión muy fuerte con Thabatha Puckle (una chica de séptimo que odiaba a Daphne pero fingía que no –hasta ese momento-, y que era una aliada de Nefiyae Nix), y se sentía muy mal al respecto. Thabatha alegaba que sólo usaba a los chicos. Y en parte era cierto. Sólo que jamás lo había meditado hasta ahora.
  • ¡Soy una basura! –exclamó, dejándose caer, sollozando, contra la pared del pasillo.

  • ¿Qué ocurre? –le preguntó Elizabeth Wellber (séptimo curso, igual que Thabatha), una de las amigas de Daphne. La chica le extendió una mano para que se levantara.

  • ¡Es que soy una basura! –sollozó Daphne, tomando la mano de su amiga e incorporándose-. ¡Uso a los chicos! ¡Y uso a Terry!

Lo que Daphne no sabía era que Terry estaba escuchando todo (N.A: no es casualidad, luego verán por qué), y justo en ese momento se marchó, muy molesto con Daphne.

  • Pero quisiera tener un novio de verdad, para variar... Y Terry es perfecto, sólo que yo no lo quiero. Sólo lo uso... ¡Ojalá no lo hiciera! ¡Es sólo que... no puedo evitarlo! ¡Soy una basura!

FIN DEL FLASH BACK

  • Pero eso no tiene nada que ver con las estupideces que anda diciendo Parkinson –alegó Ginny, alzando una ceja-. Además, Terry no te escuchó.

  • ¡Por supuesto que no! Yo no me tiré a nadie en ningún lado, y Terry tampoco escuchó lo que dije ese día –se defendió Daphne con dignidad-, pero Nix de alguna forma se enteró... Ella inventó todas esas cosas y se ocupó de esparcirlas por toda la escuela... y Terry se las creyó.

Daphne comenzó a llorar de nuevo.

  • Daphne, probaremos que esas son mentiras, no te preocupes –la tranquilizó Ginny, cuya cabeza ya estaba elaborando un astuto plan.

  • ¿Cómo?

  • La haremos confesar.

Daphne murmuró algo incomprensible y al cabo de unos minutos ella y Ginny salieron del baño. Los chicos estaban esperándolas afuera lealmente, y no preguntaron nada, lo cual fue una gran ayuda.

La primer noche del castigo llegó. Ginny ya estaba por comenzar a limpiar el piso del baño de Myrtle la Llorona sola cuando Malfoy apareció. La chica sonrió por una milésima de segundo, pero apenas advirtió lo que hacía, se encargó de transformar aquella sonrisa tierna en una mueca.

  • ¿Qué haces tú aquí? –le preguntó sorprendida. El chico había tomado una esponja y la había encantado con la varita, para que de esta forma el piso se limpiara solo.

  • Cumplo un castigo –respondió Draco con frialdad-, pero eso no te incumbe, Weasley. No es mi culpa que me hayan enviado contigo porque ya no quedaban castigos libres (N.A: ya deben saber por qué).

Ginny iba a decirle que usar magia estaba prohibido, pero se calló. Por alguna razón, la voz fría que arrastraba las palabras de Malfoy le daba un cosquilleo extraño. Llevaban una hora fregando el piso (la suciedad no parecía salir con nada) cuando la propia Myrtle la Llorona surgió de la pared izquierda, sollozando.

  • ¿Qué hacen aquí? –demandó, mirándolos como quien observa su propia casa incendiándose.

  • Re-habilitando el baño –le respondió Draco con malicia.

  • ¡Lárguense! ¡Ni siquiera puedo descansar en paz!

Ninguno de los dos le hizo caso a sus quejas y sollozos incesantes. Finalmente la fantasma se dio por vencida y se instaló en una cabina, sin dejar de lloriquear.

Ginny comenzó a limpiar los lavabos y en el primero se encontró un pergamino algo mojado y doblado en cuatro. Parecía que hacía poco que estaba ahí, pues no había perdido su efecto perfumado. La chica examinó a Malfoy (que había sacado un libro y leía apoyado contra la pared, mientras su esponja encantada hacía todo el trabajo) y abrió el pergamino. Decía:

“NN:

DW y TB han mordido el anzuelo. Ambos. ¡Vaya suerte! No fue muy difícil ponerme a discutir con la idiota ésa, de inmediato se tragó cada palabra y se marchó.

Según EW, se puso a llorar como una chiquilla. Lástima que no estuvimos ahí para verla.

Todo va saliendo según lo planeado. Ahora te toca a ti la tarea de inventar un rumor. Eso alejará a TB. Coméntaselo a PP, es de S y además odia a DW, porque inventó el apodo ese de “Draco’s bull-dog”.

Conclusión: fase uno finalizada.

Atentamente,

TP”

Era obvio que se trataba de algún mensaje secreto, pues los nombres de las personas involucradas no estaban dados. Ginny iba a suponer que la NN se aplicaba a Nefiyae Nix, la DW a Daphne Wolf, la TB a Terry Boot, y, suponiendo que la cara de bull-dog de Pansy Parkinson era la PP, tenía que ser ella. Luego le faltaban la TP y la EW. Pero, ¿cómo saberlo? Quizás tenían esas iniciales para despistar a un lector indeseado. O quizás ésos eran sus seudónimos, o las iniciales de sus seudónimos. Pero en el caso de que fuera un mensaje secreto, ¿quién sería tan idiota como para olvidárselo en el baño? O más bien, ¿quién en su sano juicio entraría a ese baño? Las posibilidades de que el mensaje hubiera ido a parar allí por accidente eran muy escasas. ¿Y si lo habían hecho a propósito, sabiendo que Ginny lo leería pues debía re-habilitar aquel baño?

  • Myrtle... –llamó Ginny, resuelta a aclarar el misterio en caso de que la depresiva fantasma supiera algo-. ¿Alguna chica ha entrado a tu baño últimamente?

Se oyó un leve sollozo, y la fantasma atravesó la cabina bruscamente, hasta quedar flotando en frente a Ginny. Malfoy no se había percatado de nada, o fingía no hacerlo.

  • ¡Oh, claro, porque ahora es mi baño! ¡Pero cuando se trata de venir aquí a arreglarlo sin mi permiso entonces no es nada mío!

  • Tienes toda la razón –le dijo Ginny, en un tono bastante convincente-, por supuesto. Si me contestas un par de preguntas, te prometo que dejaré de molestarte a ti y a tu baño.

Myrtle la miró por un segundo y luego dijo con su voz chillona:

  • Sí, esta mañana, antes del desayuno vino una chica llena de piercings que me trató muy mal. Por eso me fui.

  • ¿Eso es todo?

  • “¿Eso es todo?” –Myrtle imitó un tono de voz más chillón de lo normal-. ¡No soy una enciclopedia! ¡Sí, eso es todo! ¡Ahora no me molestes más!

La fantasma quinceañera emitió un gemido y se arrojó al inodoro.

  • Bueno, eso no ayuda mucho –pensó Ginny en voz alta. Se guardó la carta en el bolsillo e iba a agacharse para recoger la esponja que se le había caído cuando encontró una especie de piedra pequeña incrustada en las baldosas, como un botón. Lo presionó y de inmediato al menos cinco baldosas de más adelante desaparecieron, dejando ver un pequeño pozo. Ginny se inclinó y vio un cofre pequeño de madera que a juzgar por el aspecto, era nuevo. Lo sacó de allí e intentó abrirlo. Tenía un candado en forma de serpiente.- ¡Alohomora! –pero el candado no cedió.

  • Deberías estar limpiando –dijo la fría voz de Malfoy, sin mirarla. A Ginny le provocó besarlo, pero se contuvo.

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FIN DEL CAPÍTULO 5

Me ha quedado un poco corto en relación a los demás, pero está muy intrigante, ¿no?

En el próximo capítulo: “ Tortura cerebral”...

  • Daphne no será la única que sufrirá.

  • Conoceremos más personajes (tenemos una escasez notoria).

  • Ginny cumplirá con su segundo castigo: tendrá que ayudar a Nefiyae Nix.

Y... se reconciliará Ginny con Hermione? Qué le ocurrirá a Hagrid? Y qué hay de Daphne & Terry Boot?