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Nacidas para ser diferentes — capítulo 10

-¡¿CÓMO QUE ANNE Y DEMIURGO LO TIENEN SECUESTRADO?! ¡¿ME ESTÁS TOMANDO EL PELO?!

-¿Tengo cara de broma?

-¡Pero no puede ser, no puede ser! ¡¿Por qué no hiciste nada para evitarlo?!

-No me dio tiempo. Logré llevaros a Juno y a ti fuera del colegio. Luego fui a entrar de nuevo y los vi, vi que se lo llevaban. No me dio tiempo a reaccionar... Lo siento...

-¡No!-grité y lo abracé con fuerza mientras las lágrimas caían por mis mejillas.-Lo van a matar, Khaden, lo van a matar...

-No lo harán. Es un cebo, se lo han llevado para que vayas a buscarlo.

-Pues si eso es lo que quieren, lo tendrán.-me agarró por el brazo.

-De eso nada. Te vas a quedar en tu cuarto del internado cuidando de Demi y de Juno.

-¡Pero Jim me necesita!

-Ellas también.

-¡Pero no puedo dejar a Jim...!

-Cálmate, pensaré en la forma de sacar a Jim de este aprieto, ¿vale?-me llevó de vuelta a la habitación.-¿Has visto a Collins?

-Sí...-dije bajando la cabeza.

-¡¿Has visto a Collins?!-exclamó Demi sin mirar para nosotros.

-Sí, Demi, la he visto.-dije sentándome en su cama. Juno seguía en la suya, inconsciente.

-¿Te ha dicho algo? ¿Está bien?

-No... Demiurgo la... la congeló... Tenía un aspecto horrible. Sus ojos estaban abiertos pero su mirada estaba perdida, parecía muerta. Si no encuentran una cura pronto, se morirá...

-¡¿Qué?! Pero... esto va de mal en peor...

-Todo es cul...-Khaden me tapó la boca.

-Deja de decir eso.-me quitó su mano de encima.

-Tú mismo lo dijiste. Lo único que puedo hacer es dejaros ciegos.

-Eso no tiene nada que ver con lo que está pasando.

-Si yo me entregara, ellos tendrían lo que quieren y dejarían en paz a mis hermanos.

-¿Estás loca? Si te captura, cuando consiga de ti lo que quiere, los matará.-bajé la cabeza.

-Entonces... ¿Qué puedo hacer?

-Quédate aquí, cuida de ellas. Te traeré algunas cosas de tu casa. Demiurgo y Anne aún no saben dónde estáis.

Suspiré.

Juno no despertó en toda la semana. Demi se pasaba el día durmiendo ya que no podía hacer nada y no podíamos llevarla a un oculista de momento. Cuando Demi dormía, yo me pasaba las horas delante del ordenador que había sobrevivido en la mansión. Me había metido en un juego online para distraerme un rato hasta que Khaden volvía de a saber dónde.

Era un juego viciante. Sobre la edad media, con magos, campesinos y reyes, todas esas cosas. Yo era una campesina en prácticas de magia. Más magia, estaba harta ya. Pero había hecho amigos allí. En especial mi maestro. Se llamaba Hercus-nombres del juego. Yo era Halia allí-era un buen amigo y me identificaba mucho con él.

*Estoy harto de mi vida.***Me escribía en los mensajes del juego.**Es muy aburrida y no consigo lo que quiero.

*Yo tampoco.***Le decía yo.**Mi vida estaba bien hasta que una maldita persona entró en ella y me lo estropeó todo.

Lo mío también es por culpa de una persona... Oye, ¿Cuántos años tienes?

Emm... veinte, ¿Y tú?

Dieciséis. Jeje, el maestro es más joven que el alumno.

Sí, jaja.

Bueno, creo que muy pronto te convertirás en una maga. Has hecho muchos progresos.

Guay, ojalá pudiera ser así en el mundo real.

¿Qué?

Nada, nada. Estoy loca, jeje.

Como todos, jaja.

Y cosas así que teníamos en común.

No dormía nada y me quedaba despierta hasta el amanecer, cuando llegaba Khaden.

-Ya he vuelto, ¿Todo bien?

-Hola, Khaden.-mi cara se iluminaba cada vez que lo veía entrar por la puerta del cuarto. Nos traía comida y todo lo que necesitábamos porque nadie sabía que estábamos allí, absolutamente nadie.

-Hola, Alice. ¿Has dormido bien hoy?-sonreía. Siempre me preguntaba lo mismo. Y yo siempre le respondía igual. Y siempre teníamos la misma conversación.

-No he dormido.

-Alice, tienes que dormir.

-No puedo, Jim está en peligro y no puedo dormir.-pero aquel día la conversación acabó de forma diferente.

-Creo que he encontrado la forma de sacarlo de allí. No me gusta, pero es la única manera que he pensado...

-¿Cuál?

-Tienes que venir conmigo. A buscar a Jim. Harás de cebo para salvar al suyo.

-¿Qué tengo que hacer?

-Haz como si hubieras caído en su trampa. Luego me encargo yo.

-... Está bien... Vale. Tengo que avisar a Demi.-me acerqué a su cama y la desperté suavemente pero se sobresaltó.-Tranquila, Demi, soy yo.

-Alice.-murmuró.

-Sí, perdona por haberte asustado, tengo que decirte una cosa.

-Dime, te escucho.

-Voy a ir con Khaden a traer de vuelta a Jim.

-¡¿Que qué? ¿Que tú qué?! ¡Khaden no lo permitirá!

-Ha sido idea mía, Demi.

-¿Estabas ahí? ¿Cómo se te ocurre que...?

-Es la única forma. Confía en mí.

-Yo confío en ti, en quien no confío es en Demiurgo y Anne.

-Tranquila.-dijo.-Vamos, Alice.

-Sí. Te quiero, Demi.

-Ten cuidado, por favor.

-Lo tendré.

Salimos a la calle.

-Espera.-le dije agarrándolo del brazo.-Tengo una idea para salvar a Collins. Ven.-dije y eché a correr hacia el colegio.

-¿Qué idea es esa?-nos permitieron entrar gracias al profesor Wizard.

-El profesor Wizard me dijo que está congelada, pero los poderes de Demiurgo son oscuros. Así que podemos intentar contrarrestar el maleficio si usamos tu poder del fuego para descongelar y mi luz para deshacer la oscuridad del hechizo.

-Es una buena teoría.-dijo pensativo.

-Un momento, se me había olvidado...

-¿Qué?

-La pirámide, la perdí en el ataque al colegio.

-Yo la encontré.-dijo una voz.-Tome, señorita.

-¡Gracias, profesor Wizard!-volví a la camilla. Pobre Collins, tenía un aspecto horrible. Estaba peor que la última vez que la había visto. Más pálida, sus ojos estaban rojos y más desorbitados, su piel estaba más fría...-Venga, Khaden, tenemos que ayudarla ya. Dame la mano. Concéntrate en darle calor.-yo cerré los ojos. Pero no salía ninguna luz de la pirámide.-¡Me cago en la...!-entonces sí que salió la luz.

-Creo que la pirámide reacciona cuando te pones nerviosa o te enfadas.

-Intentaré cabrearme entonces.-dije.-Venga, vamos, maldita sea, maldita Anne. Por tu culpa Demi está ciega y Juno inconsciente. Por tu culpa Jim está en peligro.

-No tan fuerte, Alice... Me vas a dejar ciego.-abrí los ojos y no se veía nada, sólo luz. Entonces, paramos.

-No parece... haber sufrido algún cambio.-le acaricié la mejilla.-Oh... está algo más tibia.-sonreí.

-Pues vamos, toca ir a por James.

-Sí.-dije y corrí tras él.-Oye, Khaden...-murmuré cuando estábamos ya en la calle.

-Dime.

-Por si me pasa algo... Yo quiero... que sepas... yo te quiero...-abrió los ojos como platos, perplejo. Pero luego sonrió y me abrazó con cariño.

-Por fin... Al fin te has dado cuenta...

-Sí... Al fin... Gracias por salvarme tantas veces.

-Lo haré cuantas veces sea necesario.-me separé de él y sonreí.

-Vamos.-echamos a correr pero una alfombra nos recogió. La alfombra celeste de Khaden.

Cuando llegamos, sentí un nudo en el estómago.

-¿Estás bien?

-Sí... creo...-musité.-¿Qué hago?

-Entra.-tragué saliva y caminé hacia el pórtico. Lo abrí con un soberano esfuerzo.

-¿Hola...?

-¿Quién eres tú?

-¿No es evidente? ¿O es que eres tonto?-mascullé.

-¿Señora Anne?

-Sí, eres tonto. Soy su hermana.-abrió los ojos como platos y me agarró del brazo. Comenzó a caminar tirando de mí.

-Entonces eres Alicia.

-Alice, si no te importa. Y puedo caminar sola, suéltame.-mascullé intentando deshacerme de su brazo pero no pude.

-¡Señora Anne, señora Anne!

-¡¿Se puede saber por qué gritas?!

-¡Mire lo que le traigo, mi señora!-Anne me miró de arriba a abajo. ¿Quizá porque no me había quitado el pijama?

-Ya era hora de que vinieras.

-¿Nunca te cambias de ropa?-pregunté y no sé por qué.

-Sí, todas son muy parecidas.-dijo recelosa.- Traéla, Demiurgo estará encantado.

-¿Tendré una recompensa, señora?

-Sí,-dijo ceñuda.-tendrás la recompensa que te mereces.

Me llevaron por un enorme pasillo.

-¡Ay! ¡Suéltame, te he dicho que puedo caminar sola!

-Déjala.-murmuró Anne sin girarse hacia nosotros.-Alice, ven aquí.-dijo señalando a su derecha. La miré, ceñuda, pero me adelanté unos pasos y caminé a su lado.-Por aquí.-dijo girando un pasillo.

-Quiero... ver a Jim.

-Gira.-atravesamos un último pasillo.

-¡Jim!-exclamé corriendo hacia su celda. Me metieron dentro y lo abracé.-¡Jim,

¿estás bien?!

-Sí, Al, estoy bien... No deberías... haber venido...

-¿Qué te pasa?

-Tengo hambre... Y estoy cansado...

-Eres tan estúpida.-sonrió Anne. Me giré para mirarla, ceñuda. Se oyó un estruendo y un montón de escombros cayeron sobre Jim y sobre mí. Comenzamos a toser.

-Tú eres la estúpida.-dijo Khaden, que había abierto un boquete en la pared. La alfombra de Khaden nos recogió y salimos volando.

-Qué... fácil ha sido...-murmuré, confusa.

-No tanto para mí. Tenía que encontrar la pared externa de la celda de James.-el pobre Jim se había quedado dormido en mi regazo.

-Malditos canallas,-mascullé.-no le han dado de comer. Lleva una semana sin comer. Cuando consiga utilizar mi magia... ¡Me voy a encargar de ellos!

Khaden suspiró.

-Tenía miedo.-suspiró.-Tenía miedo de que mi plan no funcionara...

-Oye,-dije poniéndole una mano en el hombro.-funcionó. Yo estoy bien, ¿Vale?

Sonrió.

-Sí.

-Jim,-susurré.-Jim, despierta. Hemos llegado.

-¿A... dónde?-parecía un niño.

-Al internado. Aquí están Juno y Demi.

-Tengo que verlas...

-No, voy a llevarte al colegio para que te vea la enfermera.-dijo Khaden. Jim lo contempló, ceñudo.

-No debiste llevarla allí.-dijo.

-Era la única forma de...

-Pero gracias.

Khaden sonrió. Corrí hacia el internado y entré de repente en el cuarto.

-¡¿Quién es?!-gritó Demi buscando con la mano a Didú, que estaba en su mesilla de noche.-¡¿Quién anda ahí?!-logró alcanzarla pero no sabía a dónde apuntar.

-Tranquila, Demi, soy Alice.

-¡Alice! ¡¿Estás bien?!-fue a correr hasta mí pero se cayó al suelo.

-¡Oh, Demi, ¿Te has hecho daño?!-exclamé corriendo hacia ella y ayudándola a levantarse.

-Yo sí. ¿Y tú?-preguntó palpando mi cara con sus manos.

-Sí, ni un rasguño. Tranquila.

-¿Y Jim?

-Khaden lo ha llevado a la enfermería del colegio. Esos malnacidos no le han dado de comer.

-Pobrecito.-dijo.

-Tranquila, todo mejorará. Te llevaremos a un oculista y a Juno al médico que haga falta, volveremos a casa y todo mejorará. Ya lo verás.

-Te ha faltado decir que estarás con el señor Puolin, alias Khaden.-me ruboricé. Me tocó la cara.-Te has puesto roja.-rió.

-¿Qué? ¿Cómo lo sabes?

-Tienes la cara ardiendo.

Me senté en su cama, azorada.

-¿Dónde estás?

-En tu cama, siéntate.

Suspiró.

-Quizá pueda utilizar mi magia de una vez por todas.

-¡¿En serio? ¿Cómo?!

-Mi luz sale cuando me enfado o me pongo nerviosa. Al menos a través de la pirámide.

-Pero no puedes enfadarte cada vez que vayas a utilizar un hechizo, Alice.

-O quizá sí. Al menos...

-¡Alice!-exclamó Khaden entrando de repente en el cuarto. La pobre Demi casi se cae de la cama del susto.-¡Alice, ven, corre!-dijo y tiró de mi brazo.

-¡¿Qué pasa?!-exclamé preocupada. Pero no me contestó y me arrastró hasta la enfermería.

-Sí, tranquila.-le estaba diciendo Collins a la enfermera con una sonrisa. La directora seguía tumbada en la camilla.

-¡Señora Collins!-exclamé con lágrimas en los ojos y la abracé con fuerza.

-Hola, niña.-dijo con cariño.

-Señorita Redfield, esas no son formas de entrar.-dijo la enfermera. Esa mujer me odiaba.

-Déjala, Virginia, después de todo, ellos me han salvado la vida.-me separé de ella.

-¿Khaden se lo ha contado?

-No, yo os vi. Tenía los ojos abiertos. Estaba congelada y no podía hablar ni moverme pero me daba cuenta de lo que pasaba a mi alrededor. Gracias a los dos.-volví a abrazarla.-Estoy orgullosa de ti, Alice.

-Muchas gracias, señora Collins.-murmuré.

-Vale, ya está, aire.-ordenó la enfermera. Dichosa bruja.-Señora Collins, ¿Tiene hambre?-me separé de ella.

-Sí, mucha.

-Mandaré que le traigan algo.-dijo y salió de la enfermería. No sin antes fulminarme con la mirada.

-Alice, volverás a clase inmediatamente y me da igual lo que piensen los profesores.

-Em... No creo que pueda volver a clase... de momento.

-¿Por qué?

-El colegio está hecho una quema.

-¡¿Qué?!-fue a levantarse pero Khaden y yo no la dejamos. Y menos mal porque aún tenía las piernas congeladas.-¡Mi colegio! ¡¿Y los alumnos?!

-Están todos vivos...

-¡¿Pero qué pasó?!-se lo expliqué con calma.-Oh, Alice, lo siento mucho. Pondré enseguida otro escudo.

-¡No!-la detuve extendiendo las manos hacia ella. Me miró.-Primero tiene que recuperarse.

-Pero...

-Khaden nos llevó a nuestra antigua habitación del internado. Nadie sabe que estamos allí.

-Me curaré pronto, ya lo verás. ¿Dónde están Demi, Juno y Jim?

-¡Jim!-exclamé.-¡Es verdad, Khaden, ¿Dónde está Jim?!

-Estoy aquí, Al.-dijo entrando en la enfermería. Corrí y lo abracé con fuerza.-Uff, esa enfermera casi no me deja salir del aula de Plantas.

-¿Estás mejor?

-Sí, me he llenado. Estaba muerto de hambre.-suspiró y se separó de mí.-Alice, quiero ver a Juno y a Demi.

-Jim, tenemos que llevarlas al médico.

-A ver qué puedo hacer.

-¡Llevarlas a un médico, eso puedes hacer!

-Vale, vale. Cálmate, Alice. __________________ Siento mucho la tardanza D: Espero que les haya gustado este capítulo y que les recompense por la espera. Quiero que sepan que no voy a dejar este fic subido a medias, eso lo prometo. Un saludo y, si pueden, dejen comentarios =)