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Nacidas para ser diferentes — capítulo 11
El oculista dijo que Demi no recuperaría la vista. Le habíamos dicho al médico que había estado mucho tiempo mirando directamente al sol. Era una explicación estúpida pero era más creíble que la verdadera. En cuanto a Juno, tenía una contusión en la cabeza y podría despertar del coma en cualquier momento. No le habíamos dejado al médico que la ingresara.
Todos colaboramos en la recuperación del colegio de magia y Collins, tras recuperarse del todo, nos ayudó con nuestra casa y volvió a poner el escudo a su alrededor.
-¿A dónde vas, Alice?-preguntó Jim.
-Sólo voy a dar un paseo por el jardín.-dije resignada. Ya ni me atrevía a desobedecerle. Había dejado de ir a clases de guitarra y de defensa personal.
Me tumbé sobre el césped y cerré los ojos. Noté algo cerca de mí.
-¿Alice?
-Demi, ¿Cómo consigues guiarte sin ver ni torta?
-Ya es intuición, y que he oído la hierba cuando te has tumbado.
-Ah.-dije. Se tumbó a mi lado y suspiró.-De ver...
-Cállate. No vayas a disculparte otra vez. No lo hiciste a propósito y punto.-suspiré y cerré de nuevo los ojos. Volví a notar algo, otra esencia a parte de Demi. Sí, notaba las esencias de la gente y... Abrí los ojos... y de los animales.
-Oh, qué cosita más rica.-exclamé.
-¿Qué?-preguntó Demi.
-Es un gatito.-era un pequeño gato, un cachorro de color negro.-Un gatito negro.
-Dan mala suerte, Alice.
-Pss, eso es mentira. Además, ¿Más mala suerte de la que ya hemos tenido? Sólo falta que nos maten.
-No digas eso, por dios.
-Pero es la verdad... Oh, es una hembra.-dije.-Le voy a poner Magia.
-¿Qué?
-Ya que no puedo usar la mía, pues ella será mi magia.
-Me parece un poco tonto.-fruncí el ceño, pero claro, ella no podía verme.-¿Me dejas cogerla?
-Sí, toma.-se la pasé.
-Oh, qué suave.-Demi pestañeó.
-¿Qué te pasa? ¿Te ha entrado algo en el ojo?
-No, Alice...-dijo.-No es eso... Es sólo que esta gatita es muy bonita...
-¡¿Qué?!-se echó a llorar.
-Por fin te veo...
-¡Pero-pero... pero si el médico dijo que...!-me levanté del suelo y corrí hacia la casa.-¡Jim, Jim! ¡Jim, ven!
-¡Alice, ¿Qué pasa?!-se alarmó.
-¡Es Demi!
-¡¿Qué le ha pasado?!
-¡Puede ver! ¡Ha recuperado la vista!
-¡¿Qué?!-corrimos hacia ella.-¡Demi, dime cuántos dedos ves aquí!
-Dos...-dijo Demi enarcando una ceja. Los dos la abrazamos.
-Jim, mira lo que he encontrado.-dije y cogí a la gatita.-Deja que me la quede.
-¿Un gato?-Magia le gruñó.
-Es una hembra, se llama Magia.
-¿Ya le has puesto nombre?
-Venga, deja que me la quede.
-Sí, sí, vale.-la gata saltó de mis brazos y corrió hacia la casa.
-¡Magia!-corrí tras ella. La gata subió por las escaleras y entró en el cuarto de Juno.-Magia, no puedes entrar aquí.-la gatita maulló y se subió a la cama. Comenzó a lamerle la cara a Juno.-Magia, estate quieta.-dije y la cogí. Me senté en la cama y le acaricié la mejilla a Juno. Mi amiga abrió los ojos y gritó. Del susto me caí de la cama.
-¡¿Qué pasa?!-gritó Jim.-Oh, Juno... ¿Estás bien?
-¿Qué ha pasado? ¿Qué es esa cosa negra?
Magia le gruñó.
-Oh, ¡Lo siento, lo siento! ¡No debí fiarme de...!
-Cálmate, Juno.-dijo Jim.-No pasa nada.
-Lo siento, Alice. Debí hacerte caso.
-Da igual, Juno.-cogí a la gata y salí del cuarto. La miré.-Magia, posees realmente magia, ¿No? Has curado a Demi y a Juno en unos segundos.-maulló y acarició mi brazo con su cabecita.-Oye, gatita, ¿no serás una bruja disfrazada?-emitió un maullido que parecía una pregunta.-Pero qué cosas digo, estoy un poco paranoica pero es que han pasado muchas cosas...-la gatita maulló, parecía contenta. Quizá ella me comprendiera.-Bueno, bajemos otra vez al jardín.-bajé las escaleras y me dirigí a la puerta.
-Alice, ¿Qué ocurre?
-¡Demi ha recuperado la vista y Juno ha despertado!-exclamé.
-¡Oh!-Pablo subió las escaleras.
Abrí la puerta.
-¡Ah! Qué susto me has dado.-jadeé.
-Perdona.-lo abracé.
-Hola, Khaden.
-Vaya... qué contenta estás...-dijo desconcertado.
-Es ella.-dije alzando a Magia, que maulló e intentó alcanzar a Khaden.-Toma, cógela.
-¿Qué?-se la pasé y tuvo que cogerla. La gatita parecía contenta de estar con él, igual que conmigo.
-Ella ha curado a Demi, y también a Juno.
-¿Una gata? ¡Au!-me reí cuando la gata le aruñó. Pero luego lo acarició con su cabeza.-¿Qué le pasa?
-Que tiene carácter.
-Igual que tú.
-Sí, igual que yo... ¿Has venido a meterte conmigo?
-¿Quieres venir al cine?
-¿Tú vas al cine? Nunca lo había pensado.
-Es que nunca he ido. Ésta sería la primera vez.
-Pues vale... Bueno, se lo preguntaré a Jim.
-¿El qué me tienes que preguntar?
-Oh, Jim, es que...
-¿Te importaría que me la llevara al cine?
Frunció el ceño.
-Sabes que no dejaré que le ocurra nada.
-Está bien, llévatela. Pásatelo bien, ¿Eh, Al?-me abrazó.
-Sí, Jimmy.
-No me digas eso.-dijo con voz cansina.
-Vale, Jimmy.-me miró, ceñudo. Me reí.-Vamos, Khaden, vamos.-dije y tiré del chico.-¿Sabes que eres un chico raro?
-Sí.
-¿Y sabes que... me caes bien?
-Sí.-sonrió.-Y sé que te gusto.-fruncí el ceño.
-¿Y sabes que eres un imbécil?-eché a andar a paso ligero pero me alcanzó enseguida. Vi un gato negro en medio de la carretera.-¡Magia! ¡¿Qué haces ahí?!-corrí hacia ella.
-¡Alice!-cogí a la gata y vi cómo un coche se acercaba a nosotros. Khaden me empujó y caímos sobre la acera.-¡¿Pero es que estás loca?! ¡Te podías haber matado!-la gata le lamió la cara.
Miré al animal y fruncí el ceño.
-Oye, pequeña, lo has hecho a propósito, ¿Verdad?-la gata maulló.-Pero serás... la próxima vez no me pongas en peligro, ¿Eh?
-¿Por qué hablas con esa gata?
-Nos entendemos. Ella es mi amuleto de la suerte.
-¿Amuleto? Si casi te atropella un coche por su culpa. Te buscan unos magos muy poderosos para matarte y casi mueres por causas zinacares.
-Magia ha hecho esto para que me salvaras.
-¿Qué?
-Que quiere que estemos juntos.
-Humm... Creo que me empieza a gustar este animal.-dijo cogiéndola en brazos. Magia maulló, contenta.
-Magia, no hagas esas cosas, que no hacen falta.
-¿Que no hacen falta?
-Quiero decir que ya me has salvado muchas veces. Ay, no me pongas nerviosa.
-¿Por qué te pongo nerviosa?-aparté la mirada.-Alice, no lo puedes negar. Admite que te sientes atraída por mí desde el día en que me conociste.
-¿Por qué me haces esto...?-pregunté, azorada.
-Porque sé que lo que digo es verdad.-lo miré, a punto de echarme a llorar.-Vamos, Alice, traicioné a mis señores por ti.
-Khaden...-murmuré. Al minuto siguiente lo abracé con fuerza.
La señora Collins comprobó que Magia era una gata normal y no una bruja camuflada. Pero le extrañaba el comportamiento del animal. Aunque yo corroboré lo que había dicho Collins tras dar la clase de reconocimiento en la escuela de magia. La clase de reconocimiento consistía en distinguir a un animal común de un mago o bruja disfrazado.
La práctica de la magia seguía sin ser lo mío pero en cuanto a la teoría o la fabricación de pociones, era una buena meiga. __________________________ Lo siento ._. Supongo que me desanimé cuando no vi ningún comentario. Pero ahora subiré otro capítulo más en compensación.