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Nacidas para ser diferentes — capítulo 8
-¿Qué ha pasado?-me di cuenta de que estaba tumbada en mi cama y que todavía era de noche.
-Te desmayaste.-dijo Jim.-Alice, ¿Cómo has podido coger un resfriado y una gripe estomacal al mismo tiempo?
-¿Y yo qué sé?-me incorporé deprisa.-¡JUNO! ¡Hay que ir a buscarla!
-Eso es lo que ellos quieren.-dijo una voz desde la esquina. Allí estaba Khaden sentado, rodeando sus piernas con los brazos.-Era lo que planeaban desde el principio.
-Tengo que ir a buscarla.-dije levantándome de la cama.
-No, de eso nada, señorita. Iré yo y tú te quedarás aquí con Khaden y Demi.
-¡¿Qué?!-exclamó Demi.-¡Yo voy contigo!
-No.
-¡No puedes ir tú solo!
-Iré yo con él.-dijo Khaden levantándose de un salto. Demi se sentó a mi lado.
-Tened cuidado...-dijo. Jim asintió y salió de mi cuarto seguido de Khaden.
-Todo es culpa mía.
-No, no es verdad. Tú supiste desde el principio que era Demiurgo y nadie te hizo caso.
-Sí, Khaden y tú me hicisteis caso.
-Qué susto me dio antes.-dijo con un suspiro.
-Me di cuenta, gritaste por mí.-me llevé las manos a la boca y me levanté corriendo.
-¡Alice!-menos mal que en el piso de arriba había un cuarto de baño.-Creí que... menos mal que estás vomitando.
-¿Menos mal? Buag... Sí, me encanta vomitar. Seguro que ese maldito chiflado me echó algo en la comi... buag... comida...-cuando volvimos a la habitación me volví a acostar y cerré los ojos.-Algo me huele mal, Demi. ¿Y si...?
-¿Qué?
-¿Y si aprovechan que no están Jim y... que estamos solas para...? ¡CUIDADO, DEMI!-grité y me abalancé sobre ella. Las dos caímos al suelo y el hechizo que rompió la ventana pasó por encima de nosotras y también se cargó la puerta.
-¡¿Qué está pasando?!
-¡Todo ha sido una trampa!
-¡¿Qué?!
-¡Demi, tu varita, ¿Dónde está tu varita?!
-En... En mi cuarto.
-¡Corre a buscarla!-grité.-¡CORRE!-salió disparada de la habitación.-¡Ah!-grité cuando algo me dio en el brazo. Del impulso me caí al suelo.-¡Juno! ¡Has desarrollado tu poder!-exclamé.
-Sí, Alice. Y no gracias a ti.
-Sabía que eras tú, ¡Maldito embustero!
-¡Déjalo en paz!-gritó Juno.
-Ya no es amiga tuya, ahora me sirve a mí.-sonrió Demiurgo. Tragué saliva pero eso no era todo.
-Hacía tiempo que no nos veíamos.
-A... Anne.-musité. Retrocedí aún sentada en el suelo. Comencé a toser y a estornudar.
-¿Y a ésta qué le pasa ahora?-dijo Demiurgo con desprecio.-Es igual, cógela Juno.
- ¡Escaramuza! -Juno salió disparada hacia atrás. Miré a mi espalda, allí estaba Demi, sujetando con firmeza a Didú. Retrocedí hasta ella e intenté salir del cuarto pero algo me retuvo por la pierna. No era una mano, era una garra negra que había sido creada por Anne.
-¡¿Cómo te atreves, Demetria?!-rugió Juno.
-Ahora no eres tú.-dijo Demi, muy seria.-Esto es una traición en toda regla.
-¡¿Una traición?!-estalló Juno.
-¡Anne, suéltame!-chillé.-Demi, necesito la pirámide...
-¡¿Qué pirámide?!-gritó Anne. La garra me apretaba más el tobillo.
-¡Ahhh!-grité.
- ¡Déjala en paz!-gritó Demi.- ¡Escaramuza! -Anne alzó la mano que le quedaba libre y Demi tuvo que agacharse para esquivar el hechizo que ella misma había lanzado.- ¡Escaramuza! ¡Vertinio! -¿Vertinio? Pero si era un hechizo para hacer crecer las plantas mágicas Vertio.- ¡Vertinio! ¡Vertinio! -y entonces lo comprendí. La razón por la que Demi lanzaba ese hechizo tan tonto a diestro y siniestro era una simple maniobra de distracción que acabó dando su fruto porque Anne me soltó.- ¡Escaramuza! -el hechizo la cogió por sorpresa y Anne casi perdió el equilibrio pero resultó herida en la pierna derecha. Me levanté a toda velocidad y corrí hacia la puerta. Miré a Anne con una sonrisa.
-¡Toma ya!-le grité y salí corriendo. Bajé a toda prisa las escaleras y cogí la pirámide.-¡Ah! ¡¿Cómo has llegado hasta aquí tan deprisa?!
-Tengo mis propios métodos.-masculló, furiosa.-¡¿Qué es eso que tienes en las manos?!-la esquivé y eché a correr escaleras arriba, esquivando los hechizos que mi gemela me lanzaba.
-¡No me vas a dar, tengo buenos reflejos!-grité sin mirarla.
-¡Aliceeee!
-¡DEMI!-grité. Cuando entré en la habitación, estaban a punto de sacarla por la ventana.-¡No os la vais a llevar!-exclamé furiosa. Anne me sujetó por detrás.-¡Y tú, deja de agarrarme, ya!-grité tan enfadada que la levanté en el aire y la lancé al frente. Se habría dado un buen porrazo si su manto de oscuridad no la hubiera recogido y dejado suavemente en el suelo. Hasta yo me sorprendí de haber hecho eso.-¡Dejadla en paz! ¡No os ha hecho nada! ¡Y también dejad a Juno!
Demiurgo rió a carcajadas. Ello hizo que me irritara aún más y la pirámide brilló. La luz blanca se hizo más fuerte y los cegó a todos.
-¡Ay!-exclamó Demi cuando la dejaron caer al suelo.
Alguien intentó quitarme la pirámide. Alguien a quien su propia oscuridad la había protegido de mi luz.
-¡Es mía, suéltala! ¡Es mía, igual que mi poder, igual que mi magia!-grité tirando de la pirámide y nos caímos al suelo. La luz blanca procedente de la pirámide se volvió negra, y después... Después la luz y la oscuridad se fusionaron y se armonizaron convirtiéndose en un bello arcoiris.
-¡¿Pero qué...?!-exclamamos las dos a la vez.
-¡Suéltala!-grité.
-¡No, suéltala tú!
-¡Es mía!
-¡No por mucho tiempo!
-¡¿Por qué quieres quitarme todo lo que es mío?!
-¡Porque tú no deberías haber nacido, porque si no tuviera una gemela yo tendría el poder absoluto!
-¡¿Para qué quieres el poder absoluto?! ¡¿Es que no sueñas con tener una vida normal?!
Se quedó mirándome fijamente un momento y aproveché para tirar de la pirámide.
-¡No vuelvas a tocar mi pirámide!-estallé en cólera. Aquel objeto era el único que me daba pruebas de que estaba atada al mundo de la magia. El arcoiris volvió a convertirse en una luz blanca intensa.-¡Demi, Demi, ¿Dónde estás?! ¡¿Estás bien?!-vomité de nuevo y Anne estuvo a punto de cogerme. Entonces alguien me tapó la boca y me sacó a rastras de la habitación. Jadeé y me revolví por soltarme.
-Tranquila, Alice.-susurró.-Soy yo, Demi. No veo nada, tienes que guiarme tú.
-¿Guiarte, a dónde?
-Tenemos que salir de aquí, Alice.
-Pero si yo tampoco veo...
-Pero si es tu poder. Aprende a controlarlo.
-Te recuerdo que mi poder sale de una pirámide.
-Es como un canalizador. Vamos, date prisa antes de que... ¡Ah!
-¡Demi, Demi, ¿Qué te pasa?! ¡Demi!
-Uy, qué fallo.-dijo Demiurgo con falsa pena.-Yo quería darte a ti.-noté que alguien se abalanzaba sobre mí.
-¡Ay! ¡Quítate de encima, maldito asesino! ¡¿Cómo puedes estar con este tipo, Anne? Mató a nuestros padres, a sangre fría! ¡Sólo para conseguir nuestros poderes, nuestra magia!
-Cállate.-masculló Demiurgo intentando quitarme la pirámide.
- ¡Traciverto! -gritó alguien y noté que Demiurgo ya no estaba sobre mí.
-¡Jim!-exclamé al reconocer la voz del que había lanzado el hechizo.
Alguien me cogió de la mano y me levantó del suelo.
-¿Estás bien, guapa?
-Yo sí, pero... ¿Y Demi?
-Aquí, la sostengo con mi otro brazo.
-¡Alice, tienes que dejar de usar esa pirámide!-exclamó Jim algo más alejado.-
¡No veo nada!
-¡Pero si lo hago... buag... ellos verán también...!
-¡Confía en mí!-suspiré. No sabía cómo hacer que parara. Aquel objeto se ponía en funcionamiento cada vez que entraba en contacto conmigo... así que me lo metí en un bolsillo y la luz cesó de inmediato. Khaden era quien nos sujetaba a Demi y a mí aunque eso ya lo sabía, había reconocido su voz. Demi estaba inconsciente y tenía sangre en la frente. Me horroricé y seguí mirando el ambiente. Jim se las apañaba para atacar y defenderse de Anne, Demiurgo y Juno.
Khaden nos sacó de allí.
-¡No, espera!-grité y me solté del brazo del chico que me salvaba la vida por enésima vez.-¡No podemos dejar aquí a Pablo!-exclamé y corrí hacia su cuarto. Estaba allí, agazapado tras una cortina, muerto de miedo.-¡Vamos, Pablo, vamos!-exclamé.
-Señorita... Alice...-musitó temblando.
-¡Date prisa!-grité tirando de él. Conseguí que se pusiera en pie y luego echamos a correr.
-Oh, señorita Demetria.-dijo Pablo, preocupado.
-¡Marchaos, tengo que ayudar a Jim!-exclamó Khaden.
-¡No, yo me quedo!-exclamé.
-¡¿Estás loca?! ¡Lo único que puedes hacer es provocar con una pirámide esa luz que no nos deja ver nada!-eso me dolió. Pero era verdad, era lo único que podía hacer. Me sentí una inútil y eché a correr tras Pablo, que llevaba en brazos a Demi.
-¿A dónde iremos?
-No lo sé, Pablo... No lo sé...
Corrimos hasta que no pudimos más.
-Pablo, ¿Estás bien?
-Estoy... cansado... Alice...-suspiró. Nos derrumbamos tras un seto del parque y allí nos quedamos hiperventilando un buen rato.-¿Qué le han hecho a la señorita Demetria?
-No lo sé, Pablo.-dije buscándole el pulso a mi amiga.-Creo que le han dado con un hechizo... Pero no he visto nada... Buag...-tosí, estornudé y vomité de nuevo.-Soy una inútil.
-No, eso...
-Sí, lo soy, y no vayas a negármelo. Al menos Khaden ha tenido la cara de decírmelo, pero yo ya lo sabía. ¡Soy una bruja y no puedo usar mi magia ni mi poder a menos que utilice esta estúpida cosa!-exclamé sacando de mi bolsillo la pirámide canalizadora.
-Oh...-musitó Demi, que empezaba a despertarse.-Mi cabeza...
-¡Demi!-exclamé y la abracé con fuerza.
-¿Alice? ¡Alice, no me digas que Anne se ha apoderado de tu pirámide! ¡Eso no puede ser...!
-¿Qué? No, la tengo yo en la mano. ¿Por qué dices eso?
-Porque está todo oscuro, no veo nada.
-¡¿Qué?! ¡¿Có-có-cómo que no ves nada? Pero si es ya de día, se ve perfectamente...
-¡¿Y por qué no veo nada?!-gritó.-¡¿Por qué?!
-No lo sé...
-No puede ser...-sollozó.-No he podido quedarme ciega...-la abracé aún más fuerte.
-Todo ha sido culpa mía... Seguro que te ha dejado ciega mi luz.-nos quedamos abrazadas, en silencio.
Oímos ruido en la carretera. Miré hacia el lugar. Un coche había estado a punto de atropellar a Jim.
-¡Imbécil!-gritó el conductor antes de marcharse a toda velocidad. Khaden lo alcanzó.
-¡¿Qué pasa, qué pasa?!-exclamó Demi.
-Eh, Jim.-lo llamé. Miró hacia los arbustos tras los que estábamos.-Ven, ven aquí.-Khaden y Jim corrieron hacia nosotros.-¿Qué ha pasado?
-Sshhh.-miró entre los arbustos. Y yo también lo hice. Anne, Juno y Demiurgo corrían por la calle y pasaron de largo.-¿Estáis bien?
-No... Demi no ve nada... La he dejado ciega...
-¡¿Qué?!-exclamó Jim.
-Lo único que puedo hacer es provocar con esta pirámide esa luz que no deja ver nada.-dije mirando a Khaden.
-¿Pero qué dices?
-¿Podemos volver ya?
-Sí... Supongo... Aunque la casa ha quedado destrozada.
En efecto, la enorme y bella mansión se había convertido en ventanas y puertas rotas, escombros, y muebles destrozados.
-Hay algo que no entiendo.-murmuré. Jim me miró.-¿Cómo pudieron entrar a la casa? ¿Cómo pudieron atravesar el escudo?
-Porque cuando entraron ya no había escudo.-dijo Khaden, sombrío.
-¡¿Cómo que no había escudo?!-estallé.-¡Collins no se puede haber pasado a...!
-Collins jamás te traicionaría, Alice.-dijo Jim.-Pero... la enfermera del internado y un médico mágico la están tratando.
-¡¿Cómo que la están tratando?! ¡¿Qué le ha pasado?!
-Confundió a Anne contigo y Demiurgo la atacó. La cogió por sorpresa.
-¡Pero Collins es muy poderosa, ¿Cómo lo ha conseguido? ¿Está bien?!
-Demiurgo y Collins son casi igual de poderosos.-dijo Khaden.
-¡Tengo que ir a verla!-grité, pero Jim y Khaden me agarraron por los brazos antes de que pudiera echarme a correr.
-Espera, tenemos que ir con cuidado.-dijo Jim.-Estarán cerca.
-¡Ay, madre! ¡¿Y si intentan hacerse con el control del colegio?!-Jim abrió mucho los ojos y echó a correr. Corrí tras él. Khaden cogió a Demi en brazos y nos siguió. Tras él, venía Pablo.
-Los profesores no permitirán que entren.-dijo Jim mientras corríamos hacia el internado.
-Pero Demiurgo...-callé sin saber qué decir.-Esto empeora por momentos.
El internado estaba intacto pero el colegio... Era un caos. Hechizos por allí, ataques de poderes por allá. Saqué la pirámide de mi bolsillo y me dispuse a entrar con Jim pero Khaden tiró de mí.
-No.-me dijo.
-¡Suéltame, tengo que ayudarlo!
-No puedes ayudarlo.
-¡Sí puedo, déjame!-le pegué una patada en la canilla y como él aún tenía cogida en brazos a Demi pude correr hacia el colegio.
-¡ALICE!
-¡¿Qué está pasando?!-gritó Demi. Fue lo último que oí antes de entrar.
Aquello era un holocausto. Los pupitres estaban tirados, algunas paredes prácticamente quemadas, algunos alumnos tirados por el suelo, otros heridos...
-¡Alejandra!-grité y corrí hacia ella. Tenía una herida en la cabeza.-¡Alejandra, ¿Estás bien?!
-Alice... Mi cabeza...
-Oh, Dios... No sé qué hacer...-me lamenté.
-Ayúdame a salir... de aquí... por favor...-la arrastré como pude hasta la salida.
-¿Quién te ha atacado?
-Una chica... idéntica a ti... Pero no... eras tú...
-No, es mi hermana gemela. ¡Cuidad de ella, voy a buscar más gente!-exclamé y eché a correr hacia dentro de nuevo.
-¡Todo esto es culpa tuya!-gritó una voz. Me di la vuelta.
-¡¿Qué?!-le grité a Edward.
-¡Todo! ¡Tu hermana sólo te quiere a ti! ¡Si te entregáramos a ella podríamos estar tranquilos!-los ojos casi se me salen de las órbitas.
-¡Ella quiere gobernar sobre vosotros, no estaríais tranquilos! ¡¿Cómo te sentirías tú si te quitaran tu magia?! ¡Dime! ¡¿Pero tú qué te has creído?! ¡Cuidado!-me lancé sobre él para evitar que un hechizo lo golpeara y los dos caímos al suelo. Nos levantamos casi al mismo tiempo.
-¡Que me hayas salvado no quiere decir que...!
-¡Cállate y ayúdame a sacar a los demás de aquí! ¡¿Dónde está Jemma?!-calló un momento.
-No lo sé...-respondió finalmente. Parecía bastante abatido.
-¡¿Qué?! ¡Tenemos que encontrarla!-grité y corrí por un pasillo.
-¡Señorita Redfield!-exclamó Wizard.-¿Qué hace aquí?
-¡¿Dónde está mi hermano?!
-No lo he visto.
-¡¿Qué?! ¡¿Por qué está esto así?! ¡Sólo hay tres personas y dos de ellas son adolescentes!
-Tienen sirvientes. ¡Yastus! ¡Será mejor que te vayas!
-¡De eso nada!-grité y eché a correr. ¿Dónde estaba Jemma, dónde estaba Jim?
¿Dónde demonios estaban Juno, Anne y Demiurgo?-¡Ay!-caí al suelo cuando alguien me agarró por la pierna. Me giré para ver quién era y me topé con...-
¡Juno!
-Hola, Alice.
-¡Suéltame, Juno!
-No, voy a llevarte hasta Demiurgo y él entonces me querrá.
-¡Él sólo quiere poder!
-Cállate.-dijo y me arrastró por el suelo.
-Por favor, Juno, no hagas esto.-saqué la pirámide y nuevamente, la luz salió de ella. No, salió de mí a través de ella. Pero era mi magia, mía...
-¡Apaga esa maldita cosa!-gritó.
-¡Cuando me sueltes la pierna!
-¡Apaga eso!
-Ya lo apago yo.-dijo alguien con ira contenida y una oscuridad se mezcló con la luz. Alguien me agarró por los brazos y la pirámide se me cayó de las manos.
-¡No, soltadme, no!-grité intentando revolverme.
-¡Que te calles de una vez!-gritó Juno.-¡No sé cómo te he aguantado tantos años!
-¡Juno...!
- ¡Osccludo! -gritó y no pude seguir gritando. Sólo podía moverme para intentar zafarme de ellas pero no podía.
-¿Qué le habéis hecho?-preguntó Demiurgo.- ¡Osaperio!
-¡Aaahhhh! ¡Soltadme! ¡Soltadme!-me dejaron en el suelo pero Demiurgo me agarró con fuerza del brazo.
-Venga, vamos.-ordenó y tiró de mí.
-¡No! ¡Déjame!-sollocé.
-¡Déjala en paz!-gritó una voz a nuestras espaldas.
-¡Jim!-grité. Su brazo derecho estaba sangrando. Intenté correr hacia él pero Demiurgo aún me sujetaba por el brazo.
-¡Deja a mi hermana!
-¡Es mi hermana!-gritó Anne.
-¡Tú no pareces su hermana!
-No tienes más que mirarme.-dijo señalándose a sí misma con ambas manos.
-Física y genéticamente sí pero no la quieres.
-¡Dejad la estúpida discusión!-gritó Demiurgo y volvió a tirar de mí. Pero luego se dio la vuelta y destruyó con la mano una bola de agua que le había lanzado Jim.-Tus poderes son patéticos. Y tú también, muchachito.-dijo y le lanzó una bola de oscuridad que le dio de lleno en el estómago y lo lanzó hacia atrás. Se golpeó contra la pared y perdió el conocimiento.
-¡JIM!
-No me hagas perder más el tiempo, mocosa.-masculló Demiurgo y echó a andar.
-¡No, no!-no sabía qué hacer, me habían cogido.-Juno... Por favor, ¡Juno!,
¡Escúchame! ¡Mira a Jim! ¡Mira lo que le ha hecho, él! ¡Por favor, reacciona!
-Déjalo ya...-dijo Juno.-No lo vas a conseguir...
-¡Te tiene bajo un hechizo! ¡¿Por qué no te das cuenta?!-no dijo más nada.
-Quítate de delante, maldito traidor.-choqué con Demiurgo porque se había parado.
-Libérala. No te pertenece, sus poderes no te pertenecen, y su magia tampoco.
-Cogedla vosotras, yo me encargo de él.-dijo Demiurgo y me lanzó hacia Juno y Anne, que me agarraron por los brazos.
-No... Juno, por favor...-la miré a los ojos.-Por favor, por favor, Juno, tienes que liberarte de ese hechizo...-iba a sonar ridículo lo que le iba a decir pero tenía que intentarlo.-Juno... despierta de ese hechizo... Tú eres mi Juno, mi iPodGirl ...
-Yo... No sé...
-¡Eres una inútil!-gritó Anne y le lanzó una bola de oscuridad al pecho. Juno cayó al suelo, inconsciente. Me giré hacia Anne con ojos coléricos.
-¡No eres más que una niñata que no tiene nada! ¡Nada de nada! ¡Y por eso quieres cosas que no son tuyas!
-¡Cállate!-gritó y me lanzó una bola a mí. Me agaché para esquivarla pero no me volví a levantar sino que me quedé junto a Juno y le acaricié la cabeza. Pero entonces vomité y me empecé a marear. Lo último que vi antes de perder el conocimiento fue a Khaden esquivando una bola oscura de Demiurgo.
No sabía dónde estaba cuando desperté y la cabeza me dolía bastante. Miré a mi izquierda. Había una cama, y sobre ella estaba Demi, semitumbada, con los ojos abiertos y la mirada perdida. Era una imagen algo espeluznante. Por allá de su cama, había otra, en la que estaba Juno, tumbada y con los ojos cerrados. Miré con detenimiento la habitación. Era nuestra habitación del internado... Entonces...
¿Todo había sido un sueño? ¿Absolutamente todo? Si estábamos en el internado era que Jim seguía sin dar señales de vida, que Collins estaba bien e iba a seguir haciéndome la vida imposible. Pero podía vivir con eso. ¿Y Khaden? Khaden no existía entonces. Pero Demi estaba rara.
-Demi, ¿Estás bien?-le pregunté.
-¿Alice?-dijo girando la cabeza hacia mí. Su mirada seguía perdida.-Alice, ¿Estás despierta?
-Sí, claro.-dije extrañada.-¿Qué hora es?
-No lo sé. Llevo horas aquí sentada, sin hacer nada.
-¿Por qué?-pregunté cada vez más confusa.-¿No tienes que estudiar inglés?
-¿Inglés? Pero si hace tiempo que no damos inglés.
-¿Cómo que no damos inglés?-me levanté de la cama pero me tambaleé y me caí al suelo.-¡Ay!
-¿Qué te ha pasado? ¿Estás bien?-me levanté del suelo y me senté en su cama.
-Me he caído al suelo, ¿Estás ciega o qué?
-Pues sí.-dijo ceñuda. Los ojos casi se me salen de las órbitas.
-¡¿Qué?!
-Tu luz me dejó ciega, Alice. Hace tiempo que no damos inglés porque hemos ido a clases de magia y llevo aquí horas porque no veo nada y no puedo hacer nada y Khaden ha bajado al colegio de magia a ver cómo ha quedado y si puede ayudar.
-Entonces... Todo... ha pasado...
-Sí, todo, absolutamente todo.-la abracé con fuerza.
-Oh, Demi, lo siento, siento mucho haberte dejado ciega...
-No lo hiciste a propósito.
-... ¿Juno está bien?
-No lo sé, no se ha despertado.
-¿Y Jim, y los demás?
-No lo sé, Alice...
-Espera, espérate, tengo que ver qué ha pasado.-dije levantándome de la cama.
-¡No, Alice!
-Volveré enseguida.
-¡Espera, ¿y si Juno despierta y quiere hacerme daño?!
-No tardaré, te lo prometo.-dije y salí corriendo del cuarto. Salí también del internado y me dirigí al colegio de magia.
Estaba todo patas arriba, como yo lo recordaba pero sin nadie peleando. Tragué saliva.
-¿Hola? ¿Hay alguien?-pregunté recorriendo los pasillos.-¡Hola!-pero nadie contestaba.-¡¿Jim?! ¡¿Khaden?! ¡Profesor Wizard! ¡Señora Collins!-suspiré y me apoyé en la pared. Recorrí todo el colegio y comencé a ver actividad en el pasillo que iba hacia la clase de Plantas Mágicas y No Mágicas.-¡Profesor Wizard!-exclamé.
-Hola, señorita Redfield.-el profesor tenía un brazo enyesado.
-¿Qué ha pasado? ¿Están bien todos?
-Tranquila, hay muchos heridos pero nadie ha muerto.
-¿Y la señora Collins? Aún no la he visto. ¿Por qué hay tan gente aquí?
-Porque todos los heridos no cabían en la enfermería. La señora Collins está en la enfermería, venga.
Lo seguí hasta la enfermería. Allí estaban Alejandra, Jemma y Collins. Y Edward, pero él estaba acompañando a Jemma.
Collins estaba tumbada en una camilla con los ojos abiertos. Parecía muerta.
-¡Collins! ¡¿Pero qué...?!-me puse a su lado.-¿Qué le han hecho?-sollocé. Le había cogido cariño a aquella mujer. Wizard me puso una mano en el hombro.
-El hechicero la ha congelado.-dijo.
-¿Se va a morir?-no respondió.-¡Dígame, ¿Se va a morir?!
Suspiró.
-No si encontramos una cura.
-¿Cuánto tiempo aguantará así?
-Una semana... Tal vez un mes...
-¿Puede oírnos?-pregunté mirando hacia ella.
-Creo que sí.
-Señora Collins... Lo siento... Siento haberla decepcionado, siento no haber cumplido sus expectativas, siento no haber podido utilizar mi poder... Todo es culpa mía...-lloré sobre su pecho.
-Vamos, tranquila, señorita.-dijo Wizard acariciándome la espalda.
-Jemma... ¿Estás bien...?-pregunté sin mirarla.
-Un poco mareada y tengo una pierna rota, pero no pasa nada. Estoy bien.
-¿Y tú, Alejandra?
-Sí, también estoy un poco mareada y la enfermera no me deja salir de aquí hasta no que se me pase.
Suspiré y salí de la enfermería con Wizard.
-Profesor, ¿Dónde están Jim y Khaden?
-No lo sé. Al señor Puolin lo vi sólo una vez trayendo a un herido hacia el aula pero al señor Pevensie no lo he visto.
-¿Cómo que no lo ha visto?-me alarmé.-¡Me dijo que no había ningún muerto!
-Bueno... de los que están en el aula de Plantas o en la enfermería no hay nadie muerto...
-¡Maldita sea! ¡Jim!-grité entrando de golpe en el aula de Plantas.-¡Jim!-todos se me quedaron mirando con cara de malas pulgas.-¡¿Qué?! ¡¿Qué me veis?!
-Señorita Redfield,-me interceptó la profesora de Plantas Mágicas y No Mágicas. Esa maldita bruja... Era una bruja, literal y figuradamente.-no voy a permitir que...
-¡Déjeme en paz! ¡Usted ya no me manda!-grité y la empujé.-¡Jim, Jim!-miré a todas las camillas que habían puesto allí pero no lo vi. Salí a toda prisa de la clase y corrí por el pasillo.-¡Jim! ¡Jim, ¿Dónde estás?! ¡Jim... contésta...!-choqué con alguien y me caí al suelo.
-Alice, ¿Qué haces aquí?-preguntó Khaden tendiéndome una mano. Se la cogí.
-Esto es horrible, Khaden.-dije mientras me ayudaba a levantarme.-Demi está ciega, Juno está inconsciente y no sé si sigue bajo el hechizo de Demiurgo, y no encuentro a Jim... ¡Khaden, no encuentro a Jim! ¡Tú sabes dónde está, ¿Verdad?! ¡Dime que tú sí sabes!
-Sí, sé dónde está.-dijo con aire sombrío.
-¡¿Está vivo?!
-Sí, eso creo.-lo agarré por el cuello de la camiseta.
-¡Dime dónde está! _____________________________ Lamento la tardanza en actualizar, espero que haya merecido la pena esperar por este capítulo =) ¡Comenten! Un saludo.