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Nacidas para ser diferentes — capítulo 5

Caminé sin rumbo fijo, alejándome de la mansión. Cuando llevaba tiempo caminando, me tuve que sentar porque estaba agotada.

Hacía mucho frío, quería decir que Khaden de verdad se había ido. Me cubrí con la manta y cerré los ojos.

Me desperté pasado un rato.

Se oía la voz de unos hombres que no podían estar muy lejos.

-Tiene que estar por aquí.-dijo uno.-Puedo sentir que está por aquí.

-Sí, su casa no está muy lejos.

Entonces me di cuenta. Guardé la manta en silencio y colgándome la mochila a la espalda, eché a correr hacia el lado contrario del que procedían las voces.

-¡Allí está!-gritó uno de ellos.

Me alarmé y corrí más deprisa. Casi me caigo al suelo al tropezar con una piedra.

-¡Cuidado, que no utilice su magia!

¿No sabían que no podía usar mi magia? Bueno, pues lo aprovecharía. Tenía mi varita en la mochila porque el uniforme no tenía bolsillos. No sabía por qué me la había llevado pero no le di muchas vueltas. Me paré, me di la vuelta y saqué a Awa.

-¡Ha sacado la varita, cuidado!-gritó uno de ellos. Eran los mismos cuatro de la última vez.

-¡Dejádme en paz!-dije con la mano temblorosa.

-Vamos, chiquilla, ven con nosotros por las buenas.

-Sabes que no podrás con nosotros.

-¿Y por qué no?-pensé que lo sabían.

-Porque eres una novata.

-¡Vamos, mocosa! ¡Ven con nosotros!-gritó el que parecía el jefe.

-¡No me grite! Yo puedo con todos ustedes.

Murmuraron algo entre tres.

-Es verdad, ella puede...-me pareció oír.

-Calláos, idiotas.-ordenó el jefe.-Ya basta, niñata estúpida. ¡Vamos!

-¡No!-grité y eché a correr.

-¡Que se escapa! ¡A por ella!-corrieron tras de mí lanzándome bolas de energía.

-¡Ahhhh!-grité.

-¿Por qué no se defiende?

-Es una novata, idiota. No sabe nada.

Estaba muerta de miedo. No tenía que haber salido del escudo, ¿Pero por qué tenían que encontrarme justo cuando me escapaba?

Corrí con todas mis fuerzas pero yo tenía tan poca fuerza como velocidad.

-¡Ay!-grité cuando una bola me dio en el hombro derecho y me hizo caer al suelo. La varita se me cayó de las manos y el hombro me sangraba. Me fui a levantar pero uno de los hombres me agarró por el cuello de la rebeca del uniforme y tiró de mí. Casi me ahoga.

-Te dije que no podrías con nosotros, mocosa estúpida.-estaba aterrorizada. Sentí una descarga eléctrica en mi cuello y me desmayé.

Cuando abrí los ojos, todo estaba oscuro. Completamente oscuro. Me dolía el hombro derecho y la cabeza. Entonces, la imagen se volvió más nítida y entre las sombras, que seguían predominando, distinguí una figura. Fruncí el ceño para ver si veía mejor.

La figura se iba acercando. Era una muchacha que vestía de negro. Llevaba unos pantalones pirata muy ajustados estilo leotardo, un top sin mangas que tenía por debajo unos volantes y sus zapatos eran iguales que los míos. Llevaba atado al cuello un pañuelo largo y fino que le colgaba hasta debajo de la cintura idéntico al que yo tenía en aquel momento en la cabeza a modo de cinta, sólo que el mío era blanco. A mí me llegaba por debajo de los hombros.

No era una muchacha, era una niña. Una niña de catorce años. Se me congeló la sangre en las venas cuando vi... mi reflejo, mi vivo reflejo.

-Estos idiotas no sabían que no puedes manifestar tu magia.-me dijo agachándose para estar más cerca de mi cara. Me observó bien.-Tenía ganas de conocerte. Aunque seas igual que yo físicamente, somos muy diferentes. Tienes una forma de vestir muy peculiar.

-Tú-tú-tú... ¿Quién eres tú?-dije tan confusa que casi me desmayo.

Se rió a carcajadas.

-¿No es evidente?

-No es coherente.

-También me doy cuenta de que eres un poco tonta. Soy tu hermana.

-No-no-no... No, eso no es posible...

-¿Entonces por qué somos idénticas?

-¡No somos idénticas! Tus ojos...-sus ojos eran marrones igual que los míos.-Tu pelo...-y su pelo era castaño y lo tenía cortado de la misma forma que yo. Incluso su voz era igual a la mía.-No, yo soy hija única.

-Claro.-rió de nuevo.-Fíjate en esto.-giró la cara hacia la izquierda pero sin apartar los ojos de mí.-Tengo el mismo lunar que tú.

-¿Qué quieres?

-Creí que ya lo sabías.

-¿Tú eres la bruja que quiere quitarme mi magia?

-Humm... Sí.-asintió con la cabeza.

Retrocedí arrastrándome por el suelo.

-Estáte quieta.-dijo agarrándome por un pie.

-Y... cuando me quites la magia... ¿Qué pasará? ¿Me dejarás ir?

-No, la magia es algo vital, como la sangre. Cuando salga toda de tu cuerpo, morirás.-me di la vuelta e intenté arrastrarme por el suelo pero seguía tirando de mi tobillo.

-¡No! ¡Suéltame! ¡¿Por qué me haces esto si eres mi hermana gemela?! ¡Creí que las hermanas gemelas estaban siempre unidas!

-Me parece que no te has dado cuenta de que llevamos separadas desde que nacimos.

-¡Déjame, basta, déjame! ¡Quiero irme a mi casa!

-Ah, sí, con esos tres que crees tus hermanos. Los tres elementos junto con Khaden. No entiendo cómo ha podido él fallar y mis hombres no.-comentó pensativa.-¿Quién te ha hecho eso?

-¿El qué?

-Esa herida en el hombro.-me dio un vuelco al corazón, ¿Se estaba preocupando por mí?

-Uno de los tipos esos... el que daba órdenes a los demás...

-Hum... ¿Marcus? ¡Ven aquí ahora mismo!

-¿S-sí, señora?

-¡Sabes perfectamente que no puede estar herida para el ritual! ¡Eres un imbécil!

No, no se estaba preocupando por mí, se preocupaba por mi magia y mis poderes.

-Lo-lo siento, señora, lo siento, lo siento. Pero...

-¡No hay peros que valgan!-sacó una rama de a saber dónde, porque no tenía bolsillos, y lo apuntó con ella.

-¡No, señora, por favor!

- ¡Okamen! -gritó. Un rayo negro salió de su varita y fue a parar a Marcus, el cual quedó convertido en piedra.

Tragué saliva y la miré.

-Puedo leer el miedo en tus ojos. Tranquila, no sufrirás... hasta el momento del ritual. Lo siento, pero eso sí te dolerá. Bueno, no será dolor, será una extraña molestia. Sentirás cómo se te escapa la vida.

-Anne, cariño, ¿Qué ocurre?

-Nada, Demiurgo. Estoy teniendo una charla con mi querida hermana.

Intenté escapar pero me sujetó el tobillo con fuerza y cuando apartó la mano, noté algo frío y vi que algo negro rodeaba mi tobillo y caía como si fuera un hilo hasta enterrarse en el suelo.

-Necesita que alguien le cure ese hombro.-dijo levantándose del suelo.-Por cierto, em... Alice, no tires de esa cadena. Está hecha de oscuridad y cuanto más intentes quitártela más te apretará. Sinceramente, no quiero que te quedes sin pie. Eso arruinaría mis planes.

-¡No!-chillé arrastrándome hacia ella.-¡Ah!-la cadena me apretaba el tobillo.-Ah...-me salieron lágrimas.-Ah... por favor... quítame esta cosa...

Pero se fue sin decirme nada más.

Aquello no me estaba pasando, no a mí. Todo era un sueño. ¿Por qué me tuve que escapar de casa? ¿Por qué había sido tan estúpida? Me maldije a mí misma por haber hecho semejante tontería. No concebía la idea de que fuera a morir.

-Alice, ¿Dónde estás?-preguntó Jim.

-¡Jim, estoy aquí, aquí! ¡Ayúdame, por favor!

-¡Alice!

-Estoy aquí.

-¡No, aquí, aquí, ella no... ella es mi hermana, yo estoy aquí!

-Oh, Alice. ¿Estás bien?

-Sí, Jim.

-¡No, yo estoy aquí, Jim!-la cadena de oscuridad me apretaba cada vez más el pie.-¡Por favor...!

-Vamos, Alice.-Anne caminó del brazo de Jim. Giró la cabeza hacia atrás y me lanzó una mirada de satisfacción.

-¡No, Jim, noooo!

Me incorporé sudando, y muerta de dolor. La cadena me apretaba más. Seguro que había estado dando vueltas en sueños.

-¡Ahhh!-no aguantaba el dolor.-¡Ahhh!

-Deja de gritar. Que viva en una mazmorra no quiere decir que no duerma como todo el mundo.

La miré con rabia.

-¡Tú! ¡Tú no vas a hacerle daño, no vas a tocar a Jim, porque si no yo...!

-Tú a mí no me das miedo. Cállate.

-Quítame esto. Me está haciendo daño.

-Te dije que no tiraras.

-¡Cuando duermo doy vueltas! ¡Sobre todo si tengo pesadillas!

Examinó mi tobillo.

-Humm... lo tienes amoratado.-pasó su mano por encima de mi tobillo y la cadena desapareció.-No tengo intención de hacerle daño. Cuando tenga tu magia seré más poderosa que nadie.

Se dio la vuelta y se fue.

Me puse en pie pero me caí enseguida. El tobillo me dolía mucho. No me habría extrañado que tuviera el hueso roto.

No fui capaz de dormir esa noche.

-Querida, no debiste ponerle esa cadena, ahora tardará más en curarse.

-¡Ya lo sé, pero no quería que se escapara!

-Está vigilada y nadie sabe dónde se encuentra nuestra mazmorra. Ni siquiera ella.

Anne gruñó. Sonó como yo.

Todo se quedó en silencio. Yo hundí la cara en mis piernas y me puse a llorar.

La verdad dolía, dolía mucho. Quizá por eso me la habían ocultado.

Pasaron las horas, pero yo no me moví.

Entonces noté la presencia de alguien delante de mí. Tenía como un sexto sentido para eso.

Levanté rápidamente la cabeza pero no vi a nadie.

-Alice.-susurró la voz de Jim muy cerca. Me estaba volviendo loca.-Alice, estoy aquí.-una mano sin cuerpo apareció de la nada. Abrí los ojos como platos.

La mano me agarró y tiró de mí.

-¿Pero qué...?

-Shh. Ven, luego te explico.

-No puedo caminar.

-Agarra esto, te cogeré en brazos.-cogí lo que nos cubría por encima. ¿Era una capa de invisibilidad? Pero eso no existía...

Me llevó por un pasillo que parecía interminable. Uno de los tipos que me habían perseguido se cruzó con nosotros. Jim se pegó a la pared y contuvimos la respiración hasta que el tipo desapareció por donde nosotros veníamos.

-Ése es el rastreador. Es su poder. Casi me detecta.-susurró. Siguió caminando un largo rato.

-¡Ahhh!-el grito de Anne resonó por todos lados.-¡No está, ahhhh!

-¿Pero qué? Ha sonado a tu voz.

-Jim, por favor, vámonos de aquí.-supliqué.

Echó a correr por el pasillo.

-Tengo que hacer más ejercicio.

-Lo siento, ojalá pudiera correr, soy inútil.

-No, no lo eres. Tranquila, ya vamos a salir.

Y en efecto, empujó una pared y una luz nos inundó.

-¡Corred, corred, corred!

Juno y Demi parecían confusas, probablemente porque no veían a nadie donde estábamos nosotros, pero luego elevaron sus respectivas alfombras y se fueron volando.

Jim me bajó al suelo con cuidado y extendió su alfombra, que era lo que nos había hecho invisibles, sobre el suelo.

Nos sentamos sobre ella.

-¡Vamos, sube, date prisa!-exclamó Jim.

-¿Qué?-dije, confusa.

Entonces, apareció Khaden y se sentó en la alfombra. Jim elevó la alfombra y nos fuimos volando.

-Jim, cuánto me alegro de volver a verte.-dije abrazándolo con lágrimas en los ojos.-Perdóname, por favor, jamás volveré a escaparme, lo siento...

-Cálmate, mi niña, ¿Estás bien?

-¿Qué hace... él aquí?

-Él sabía dónde está la guarida de esa bruja.

Khaden me miraba con cara de comprensión.

-¿Viste a la bruja que te quiere...?

-Sí... Se llama... se llama Anne... Fue la que... gritó antes...

-¿Y cómo es? ¿Como las brujas feas de toda la vida, es una vieja?

-Jim, tengo que hablar con Collins.

-¿Ahora, para qué?

-Por favor... me ha pasado algo...

-¡¿Qué te han hecho?!

No contesté.

-Señora Collins, dijo que quería hablar con usted.

Se sentó a mi lado, en el sofá.

-No os vayáis.-dije.-No tengo intención de hablar en privado.

-¿Estás bien, Alice?-preguntó Collins.

-¡No, no estoy bien! ¡¿Cómo quiere que lo esté si usted me lo ha ocultado todo?!

¡Dígame!-grité levantándome y apuntándola con el dedo.

-Discúlpame...

-¡Sí, estoy bien! ¡Total, sólo me han secuestrado por orden de mi hermana gemela malvada!-hubiera jurado que me había puesto roja.-¡Una hermana de la que nunca he sabido nada hasta ahora! ¡A ver, ¿Hay algo más que me oculte?! No sé, ¡¿Quizá mis padres son dragones y por eso me abandonaron?! ¡Pues sí, estoy estupendamente!-me llevé una mano a la cabeza y me dejé caer sobre el sofá, mareada.-Estoy muy cansada...-todos estaban como en estado de shock . Todos salvo Collins y Khaden.

-Quizás deberías descansar.

-¡No! ¡No me va a ocultar nada más, quiero saberlo todo ya, todo!

Collins suspiró.

-Está bien.-tomó aire.-Hace quince años, los Bertoni, los padres de Juno; y los Russo, padres de Demetria, procedentes de Italia, vinieron a España y conocieron a los tuyos, los Redfield, que venían de Estados Unidos.

*Venían a verme a mí. Éramos muy buenos amigos.

Pasados unos meses, volvieron a Italia y Estados Unidos.

Un año después, volvieron a España los padres de Demi y los de Juno. Os traían consigo casi recién nacidas.

''Un hechicero las persigue.'' me dijeron.

Les pregunté la razón.

''Busca su magia, tienen el poder de los elementos''.

''¿El poder de los elementos?'' me extrañé.

''Aire y tierra''.

''Por favor, escóndelas''.

Yo accedí. Poco después recibí la terrible noticia de que habían sido asesinados por ese hechicero.

*Meses más tarde vinieron tus padres. Pero no venían solos.

Bueno, en realidad sólo vi a tu madre.

''Por favor, Dathilda, ayúdame.'' me dijo.

''Oh, has tenido una niña.''

''No, he tenido dos.''

''¿Y dónde está la otra?''

''Se la llevó mi marido.''

Me contó que un hechicero os buscaba porque erais muy poderosas.

''Luz y Oscuridad. Gemelas idénticas pero diferentes.''

También me dijo que habían decidido separaros para que estuvierais a salvo.

''Se llama Alice, mi otra hija se llama Anne. Por favor, Dathilda, si nos pasara algo, búscala.'' me pidió con lágrimas en los ojos.

*Luego se fue. Anne cayó en manos del hechicero cuando tu padre intentaba ponerla a salvo. Lo mató y luego fue a por tu madre. Mi querida amiga corrió su misma suerte.

*Sospecho que Anne en algún momento mató a ese hechicero y ella tomó el mando.

Las reacciones en la sala eran diversas.

Juno, Demetria y yo, llorábamos. Collins tenía cara de haberse quitado un enorme peso de encima. Jim seguía en estado de shock . Y Khaden continuaba impasible.

-Mis padres... ¿Eran magos?-pregunté.

-Sí, y los de Juno y Demetria también.

-¿Y Jim? ¿Qué pasa con sus padres?

-Sus padres eran zinacares. Fue su padre quien lo trajo. Me contó que su mujer estaba enferma y no había soportado el parto. Él estaba asustado. Me dijo que un loco perseguía a su hijo y por eso lo llevó al internado. Ellos procedían de Inglaterra y su apellido era Pevensie tal y como le dije a Jim, pero se habían venido a vivir aquí.

-Pero... ¿No sabía que era mago?

-Quizá lo sospechaba. Me contó que su mujer sentía cosas raras durante el embarazo y que le decía que era especial. También me dijo que cuando aquel loco lo atacó, vio unos resplandores. Luego se marchó. Y no volví a saber de él. Creo que lo mató el hechicero.

Yo no pude aguantarlo más y subí a mi cuarto a duras penas.

Me tumbé en la cama y el cansancio y el sueño pudieron conmigo.

Un encapuchado le lanzó una bola de plasma o algo parecido a una mujer parecida a mí.

-¡Mamá!-chillé.

Vi a un hombre con un bebé en brazos.

-¡Dame a esa mocosa!

-¡Jamás, antes moriré!

-Así será.-dijo y le lanzó una bola de plasma.

-¡Papá!

Mi joven padre se retorció pero se mantuvo en pie, sujetando a Anne.

El encapuchado le lanzó otra bola a mi padre con cuidado para no darle a mi hermana y mi padre se derrumbó. El encapuchado recogió a mi hermana, que no lloraba nada de nada, de los brazos inertes de mi padre y se fue corriendo.

-¡Maldito asesino!

-¡Cobarde asqueroso!-le grité a Jim en toda la cara.-Lo... Lo siento...

-Estabas soñando con el asesino de nuestros padres, ¿Verdad?

-Sí... Jim, yo creo que sigue vivo. Y que es como un consejero de Anne.

-¿Por qué piensas eso?

-Cuando me... la oí hablar con alguien, con un hombre.

-Alice, ¿Te encuentras bien? Es muy... duro que...

-¡Es terrible! ¡Me entero de que tengo una hermana gemela y a la vez de que es malvada! ¡Y que quiere matarme! ¡Si me quedo sin ''mi magia'' moriré! Por eso... Por eso Collins estaba tan segura de que yo fuera una bruja. Porque mi hermana gemela lo es.

Se hizo el silencio.

-Luz y Oscuridad...

-¿Qué?

-Yo soy la luz.

-¿Cómo lo sabes?

-Vi sus poderes. Me puso una cadena hecha con poderes oscuros. Esa cadena me hizo esto.-señalé mi tobillo.

-¡¿Pero cómo...?!-se alarmó.

-La cadena se hacía más pequeña y me apretaba más cada vez que tiraba de ella.

-¡Esa bruja...! ¡Pero si sólo es una cría!

-Yo no soy una cría.

-No hablaba de ti, hablaba de...

-Es mi hermana gemela, Jim. Somos iguales.

-Físicamente sí, pero no psicológicamente.

-Sí... eso es verdad. Cuando la vi... poco me faltó para... era como mirarme en un espejo.

¡Esa dichosa niñata estúpida! ¡Como la volviera a tener entre mis manos... la sumiría en la más mínima oscuridad aunque tuviera que esperar a que se curara para conseguir su magia y su poder!

¡Estúpida Alice!

A. R ___________________ Por favor, dejen comentarios, se los agradecería...