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La historia mejor guardada — capítulo 2

Si la carta me parecía algo extraordinario, más lo fue ver al mismísimo Albus Dumbledore frente a mi casa con una gran capa esmeralda y su tan distintiva larga barba de un blanco radiante. Era tal cual lo imaginaba, alto, con una mirada de un celeste calido, aunque apagado y misterioso.

-- Fue tan difícil para mi creerlo, señor director. -- dijo mi madre, que temblaba imperceptiblemente sobre el sofá, frente a el director de Hogwarts.

-- Para todos los padres muggles debe serlo, me lo imagino. Pero no se preocupe señora Carter, yo mismo le prometo que su hija gozara de un año lleno de aprendizajes y valores, ¿para eso es el colegio no?

-- Por supuesto, y confío en usted, solo quisiera saber… ¿Cómo esto es posible?

-- Como ya le expliqué, todo mago o hechicera a tenido un antecesor con poderes mágicos, y probablemente sea por la rama varonil, ¿me entiende?

Y siguieron hablando durante un largo rato, que a mi parecer fue muy corto para apreciar al anciano que tanto bienestar me causaba.

-- ¿Estás lista para llenar tu mente de conocimientos que van más allá de leer un libro? -- me preguntó con dulzura.

-- S-sí profesor. -- balbuceé.

Me sonrió y desapareció detrás de la puerta. Cuando corrí las cortinas de la ventana, el director ya había desaparecido. Sonreí ampliamente para luego mirar a mi madre, la cual me quitó la sonrisa de inmediato. Parecía pensativa.

-- Esto es muy extraño ¿sabías eso verdad? Estoy orgullosa de ti, de todos modos. Y te alegrará saber que me ascendieron y tengo el dinero suficiente como para comprar tus cosas. ¡Orgullosa! ¿Te lo dije? ¡Estoy orgullosa!

Habiendo tenido ese consentimiento de mi madre, la sonrisa volvió a abarcar mis labios y los días consecutivos de mi vida estuvieron llenos de sorpresas y alegrías.

Había que apurarse, era el primer día de agosto y me encontraba, aun sin poder creerlo, en el Callejón Diagon. Un viaje difícil si contamos que mi madre estaba más desorientada que yo, los Polvos Flu que nos había dejado el director de Hogwarts fueron una gran ayuda.

Se alzaban ante nosotras miles de tiendas, desde negocios en donde se vendían calderos, hasta en donde las plumas tenían rebajas, los sapos croaban de una forma estrepitosa, y los niños se paraban en la vidriera de las escobas. Mi rostro dolía de tanto que se ampliara mi boca en una sonrisa, pero eso no me importaba.

Mamá entró a Gringotts, para luego darme una bolsa con monedas dentro; tenía bien en claro lo que era un Galleon (el cual valía diecisiete Sickles de plata, veintinueve Knuts equivalían a un Sickle, muy simple.)

Me dirigí a Ollivander's, a donde más quería ir a era a comprar mi varita, y nadie podía oponerse. Entré haciendo sonar una campana sobre la puerta, que resonó pese a que tres personas se hallaban en ese lugar. Decir que mi sangre se heló no es exagerar, sí, allí estaba Ollivander, pero también, en una butaca a la izquierda estaba sentado un hombre corpulento que medía más de lo que una persona alta debería medir; Hagrid. Y sin querer hacerlo, cuando giré mi vista, mis ojos no pudieron evitar posarse en una inocente cicatriz con la forma de un rayo, de esos que uno dibuja cuando tiene seis años. Ahí, en ese mismo lugar, sin explicación posible, se encontraba Harry Potter. Las preguntas no pudieron evitar llegar a mi cabeza como si las hubiese activado un botón invisible. ¿Si entonces, él era real, que hacía allí? A mi parecer era su segundo año y él ya habría comprado su varita el año anterior, yo misma lo había leído. Una loca idea me atacó de repente, ¿Y si Rowling, tal vez, hubiese sabido lo que pasaría en el futuro? Quizás ella era una hechicera, que quiso dar a conocer el mundo de los magos…

-- ¡Oh! Otra de primer año -- sonrió Ollivander con voz etérea.

Sólo asentí con la cabeza mirando a Harry Potter de soslayo.

-- ¿Tú también eres de primero? -- me preguntó sin que lo esperara.

-- Sí… ¿eso quiere decir que tú igual? -- indagué sedienta de saber la verdad de una vez por todas, eso no era posible.

-- Sí. Bueno -- pagó su varita. -- creo que nos veremos ¿no?

-- Eso supongo -- sonreí avergonzada.

Harry Potter salió de la tienda dejándome tanto con mis miles de preguntas, como con Ollivander, que susurraba « Curioso, muy curioso.» Probé seis varitas hasta que una lanzó chispas violetas y el vendedor asintió con alegría.

-- Excelente. Pelo de unicornio, acebo, treinta y dos centímetros. Muy fuerte, es perfecta para encantamientos y además se ve que harás grandes cosas con esa varita.

Lo miré extrañada, pero no quise indagar en el tema, el hombre me parecía sumamente extravagante y el polvo de las estanterías estaba entrando en mi nariz haciéndome estornudar consecutivamente. Pagué y me alejé rápido de ese lugar, que tenía tan poca luz como una noche cualquiera. Me preguntaba si le diría lo mismo a todas las personas que le compraban varitas.

Ya en la estación de King's Cross me topé (aunque ya sin sentir demasiado asombro) con una familia muy peculiar; todos tenían el cabello de un color casi rojo, y llevaban mucho equipaje, sobre el cual había varias jaulas con lechuzas dentro. Supe con seguridad que no podía tratarse más que de la familia Weasley, y, detrás de ellos y de Harry Potter, crucé entre la plataforma nueve y la diez sin ser detectada por algún muggle.

El tren color escarlata se alzaba ante mí como un monstruo gigante del color del fuego, aunque lo que me causaba no era miedo, por el contrario; la euforia que me embriagaba era sumamente satisfactoria. Subí traqueteando con dificultad mientras mi mamá me gritaba desde la plataforma. La saludé alegremente hasta que el tren se puso en movimiento y la perdí de vista. Me encaminé a buscar un vagón para guardar mis maletas y mi jaula (mi lechuza de color café y tonos claros no se encontraba muy a gusto en dicha jaula; la había apodado Pirrow.) No voy a negar que al primer lugar al que fui a buscar un compartimiento, efectivamente fue a donde creía que estaban Harry Potter y Ron Weasley, fue un mero impulso que decidí seguir.

Allí estaban hablando cómodamente y me permitieron pasar.

-- Un placer, soy Ron Weasley. -- se presentó el colorado.

-- Sharon. Sharon Carter.

-- ¿Eres hija de Viggor Carter? -- preguntó asombrado.

-- Sinceramente no sé cómo se llamaba mi padre.

Desde que tenía memoria, mi padre había desaparecido y mamá siempre se mostró recia a darme información alguna; no tenía siquiera una fotografía. Pero si lo pensaba con lógica, él podría haber sido claramente un mago.

-- Oh… bueno, Viggor Carter fue un Auror muy importante en los tiempos del Innombrable.

Se suponía que yo debía preguntar que eran Aurors, y quien demonios era "El Innombrable"

-- Los Aurors son magos muy poderosos, buscan a magos tenebrosos, cosas así…

-- Y "el Innombrable" es Lord Voldemort.-- dijo Harry con tranquilidad aunque Ron soltó un débil gritito.

-- ¿Quien mató a tus padres? -- pregunté y luego me arrepentí. Debía aprender a cerrar mi gran boca.

-- Pues sí, ¿Cómo lo sabes?

Me acomodé con malestar sobre el asiento del compartimiento. Se escuchaban risas y conversaciones provenientes del pasillo.

-- Digamos que he escuchado en Diagon muchas cosas, los magos hoy no hablaron de nada más.

-- Es extraño, que me conozcan por algo que yo no puedo llegar siquiera a recordar. -- alzó los hombros y yo también hice un gesto de duda.

Admito que haber estado allí con dos personas que conocía por parte de un libro no era ni normal, ni gracioso. Escuchar conversaciones sobre cosas que había leído hacía meses, no tenía forma de explicarse. No quise enroscarme mucho, sabía que tarde o temprano hablaría con el profesor Dumbledore, él tenía que saber lo que estaba pasando, y si ya lo sabía, yo quería respuestas.

A pesar de eso, me dejé llevar por los temas de conversación mientras que el paisaje iba oscureciendo y aparecían Neville o Hermione. Encuentros que me descolocaban de a ratos y me tomaban por sorpresa; esperaba acostumbrarme a tales hechos.

El cielo estaba claro y despejado, pero por una extraña razón, un frío ambiente se escurría entre los botes para llegar al colegio; eran claramente los nervios de todos aquellos ansiosos niños, que, como yo, estaban a punto de comenzar su primer año.

Cuando la profesora McGonagall nos recibió y nos hizo esperar delante de las puertas del Gran Salón, me era imposible contener la risa. Veía a Ron y a Harry mirarse con los ojos salidos de sus orbitas, el miedo y los nervios no los dejaban pensar bien y parecían amenazar con desmayarse. Sus facciones se contraían tanto que casi caigo al suelo para no reírme; Harry pensaba que le harían una prueba insuperable que iba a hacerlo pasar vergüenza frente a todo el colegio, pero yo tenía bien en claro que un sombrero nos iba a seleccionar para cualquiera de las cuatro casas. ¿Debía decírselos yo, entonces? Era tan divertido que preferí callar. Como un botón que enciende una radio a todo volumen, las puertas del Gran Salón se abrieron y las risas se amplificaron. Allí comencé a sentir verdaderos nervios, mis manos temblaban acomodando la túnica negra. ¿A que casa iría? Sinceramente no tenía deseo alguno de ir a Slytherin, pero no me molestaba ir a cualquiera de las restantes.

Fueron llamando uno a uno a todos los asustados niños de primer año, y cuando el Sombrero Seleccionador gritó«¡Hufflepuff!» una niña de pelo castaño fue corriendo al mar de aplausos. -- Carter, Sharon. -- dijo la profesora quitándome un respingo de miedo.

Me senté en la butaca y cuando el sombrero tocó mi cabeza, me estremecí.

-- Esto, no estaba en los planes ¿verdad? Y tú lo sabes. Sin embargo si es como el destino lo requiere…

Susurró sobre mi oído y luego un grito se expandió por todo el salón.

-- ¡Gryffindor!

Suspiré aliviada y eufórica y me uní a los calurosos aplausos de la mesa de Gryffindor, mi casa. Harry y Ron me sonrieron, creí hasta ver como Hermione me dedicaba una sonrisa tímida. 

El primer capítulo no ha tenido comentarios, pero es obvio ya que recién comienzo, solamente espero que si siguen la historia (he visto que ha tenido visitas) me dejen un comentario aunque sea pequeño o sólo para decir "leí", eso ya logra alegrarme y así subiré más pronto :)