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Historia 8755 — capítulo 2
Hacía días que había perdido completamente el apetito.
Verlo en la mesa comiendo con sus amigos tranquilamente mientras que ella se desangraba por dentro, era algo que la superaba.
Estaba muy delgada, pálida, decaída.
Su hermano era un moscón que revoloteaba alrededor, no quería despegársele ni un segundo.
-¿Hay algo que te moleste, Ginny?- le preguntó una mañana, mirándola de forma acusadora.
-Nada- respondió ella, aunque a su vez pensaba con temor: "ya está sospechando".
Se encaminó al salón de pociones, tenían clase con Slytherin.
En el camino se cruzó con una chica de esa casa, con largo pelo negro y ojos del mismo color.
Se llamaba Tyll Chang o algo así.
-¿Tú eres una Weasley, no?- le preguntó la muchacha, curiosa, con una sonrisa en los labios color carmesí.
-Sí- respondió Ginny, dudando ante la "casi" desconocida-. Ginny Weasley. Y tú eres Tyll Chang.
-Efectivamente. Hermana de Cho Chang, alumna de Slytherin de quinto año y tu amiga, si es que quieres.
-Vaya si es directa- pensó Ginny, pero solo contestó con un débil "ajá".
La otra joven no insistió y las dos siguieron caminando hacia el salón de clases, cada una pensando en su amor prohibido.
-Llega tarde, Weasley, diez puntos menos para Gryffindor- saludó el profesor Snape cuando las chicas entraron.
-Vamos a la mesa del fondo- señaló Tyll y Ginny la siguió, encogiéndose de hombros.
-Hoy vamos a trabajar en la poción "Inmovilius agudus"- les informó Snape, y a continuación comenzó a dar una serie de aburridísimas explicaciones que solo oía Jenny, la sabelotodo del grupo.
-¿Conoces a Harry Potter, verdad?- preguntó Tyll a Ginny, en susurros.
Ésta sólo asintió con la cabeza, todavía sin alejar sus pensamientos de su amado chico.
-¿Y qué opinas de él?- volvió a preguntar Tyll, impaciente.
-Es muy amable- respondió Ginny, saliendo de su trance y mirando a su compañera a los ojos, extrañada-: ¿por qué preguntas?
-No sé si deba decirte, Har quería mantenerlo en secreto.
-¿Har? ¿Desde cuándo le dices Har?
-Este, bueno, verás... ¿tú me prometes que no se lo dices a nadie?
-Sí, claro, claro.
-Él es mi novio- declaró la chica, poniéndose roja.
-¿¿¿QUÉ???- gritó Ginny, haciendo que Snape les dirigiera una mirada asesina-. ¿Cómo?
-Bueno, ya está, pasó, tranquilízate. No entiendo que te pone tan mal, ¿acaso te gusta?
-No, al menos ya no. Es que Harry para mí es un hermano (otro más!!!), y nunca me lo imaginé de novio con una Slytherin.
La chica puso una cara de decepción y dijo-: Es por eso que Harry y yo no lo hacemos público, ¿te imaginas el lío que se armaría?
-¡Pues claro! Aunque, ahora que te conozco un poco más, no pareces mala persona.
-Gracias, reconforta saber que alguien piensa así, aunque sea sólo uno- pensó un momento y agregó-: dos, mejor dicho.
Ginny rió y también la Slytherin. Sus risas, juntas, formaban una curiosa y armónica orquesta.
-¿Qué sucede ahí en el fondo? ¿La señorita Weasley le está molestando, Chang?
-No se preocupe, profesor. No pasa nada.
-Eso espero- reclamó Snape, quien se había quedado con ganas de sacarle más puntos a Gryffindor.
-Dime una cosa Ginny, ¿a ti quien te gusta? Porque alguien debe agradarte más de lo normal, se nota en tu mirada.
Los colores comenzaron a subir a las mejillas de la pelirroja, y Tyll soltó una suave carcajada.
-Seré una tumba, no hay a qué temerle.
-Ya lo sé, no es eso...- respondió la chica, turbada-. Es que no sé si entenderás, el nunca me prestará atención, no es como Harry. Malfoy es diferente...
-¿Malfoy? ¿Has caído en las garras de ese rubio insensible? Un gran problema- sentenció con filosofía.
-¿Será tan grave?- preguntó Ginny, entrando en pánico.
-Gravísimo- confirmó Tyll-. Pero nada para lo que la señora Tyll no tenga una solución- añadió con una guiñada, y se sonrió.
Sabía que había librado el corazón de la chica de un gran peso, que la había resucitado después de estar muerta mucho tiempo, y estaba alegre por eso.
Lo único que la preocupaba era el no poder cumplir la precipitada oferta que había hecho, ¿Malfoy se fijaría algún día en una Weasley? Y si lo hiciera y se cansara, ¿no le rompería el corazón a aquella chica tan débil e indefensa?