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Historia 8755 — capítulo 3

Después de haberlo confesado a Ron su amor con Tyll, Harry se sentía mucho mejor.

Su amigo había comprendido perfectamente todo el asunto, mejor aún de lo que Harry hubiera pretendido.

Ahora sentía que nada podría arruinar su felicidad, y vivía en otro mundo.

Pronto dejó de prestarle atención a Ginny y Hermione, aunque seguía hablando bastante con Ron.

Era la hora de almorzar.

Tyll y Ginny se encontraban comiendo, Ginny en la mesa de Slytherin, disimulando lo más posible su presencia.

De pronto llegó alguien más al grupo de aquella mesa, Malfoy.

Draco buscaba con la mirada un lugar y la joven Weasley sentía que se moriría, ¡estaba mirando en su dirección!

Al final se decidió y, caminando con altanería, se sentó en el asiento libre a un lado de Ginny.

Ésta había quedado hecha piedra, mientras sentía que se ponía colorada.

Pudo salir de su embobamiento al recibir un fuerte pisotón por parte de Tyll.

-No seas tan obvia, ¡vas a acabar babeándote!- le susurró al oído.

-¡¡¡Está sentado al lado mío!!!- musitó Ginny sin mover los labios, no podía creerlo.

Podía sentirlo respirar, casi podía percibir el calor que irradiaba su piel...

En tanto, Draco estaba arreglándose el cabello con la mano izquierda.

Un mechón de rebelde cabello rubio cayó sobre su frente, indomable, y precisó la otra mano para sujetarlo.

Al elevarla con rapidez, calculó mal y rozó la mano de la chica, provocando que esta se estremeciera notoriamente.

¡La había tocado!

¡Aunque hubiese sido sin querer, la había tocado!

Draco la miró por el rabillo del ojo y pareció darse cuenta de algo, porque de repente dirigió una mirada directo a los ojos verdes de la chica, traspasándola con los suyos, tan fríos y grises.

-¿Qué haces aquí? ¿Tú no eres Gryffindor?- preguntó, arqueando las cejas-.

Sí- afirmó con una mueca, mirándola más de cerca-, eres una asquerosa Weasley.

La muchacha no atinó a pronunciar palabra, estaba totalmente desconcertada, las emociones la sobrepasaban.

Por detrás de ella apareció la cara iluminada de Tyll:

-¿Qué sucede, Malfoy? Ella está conmigo, así que métete en tus asuntos.

-Por esta vez te salvas, Weasley, pero solo porque me lo pide Chang. Ella es hija de un amigo de mi padre, pero no le tendré doble consideración.

-¿Cómo que hija de una amigo de su padre?- le preguntó Ginny a la chica, cuando Draco se hubo dado vuelta.

Aunque ya había salido del shock, seguía acariciándose la mano izquierda con ternura.

-Eso es lo que él cree.

Un día le dije esa excusa para salir de un aprieto, y al parecer el muy tonto ni siquiera se molestó en comprobarlo- soltó una carcajada.

-Está bien que sea medio..., no del todo avispado; pero no lo insultes, por favor.

-De acuerdo- dijo la joven sonriendo-. No más insultos... en los próximos diez minutos.

En ese momento Draco se giró de nuevo.

-Pásame la ensalada, Weasley- pidió no muy cortésmente.

Ginny, mirándolo como tonta, ya estaba moviendo su mano hacia el recipiente, pero Tyll la detuvo.

-Ella tiene nombre- le dijo a Malfoy-. Espera, que te hable bien.

-Yo no estoy para aguantar pavadas- recriminó Draco, harto. Luego, haciéndose el sorprendido, preguntó-: ¿Acaso tienes nombre?

Parecía que la niña iba a romper en llanto pero logró balbucear:

-Ginny...

-De acuerdo, pásame la ensalada, Ginny- dijo Draco en tono burlón.

La joven se la alcanzó y seguidamente continuó comiendo, disfrutando solamente de su presencia, el poder estar respirando el mismo aire.

Tyll meneó la cabeza, desconforme:

-Esta chica no tiene remedio- se dijo-.

Sabe que Malfoy nunca le prestará atención, pero igual sigue enamorada como una tonta. ¿Por qué el amor llegará cuando menos se le llama?