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Historia 8755 — capítulo 4

Sábado por la mañana. Muchos alumnos de tercero en adelante estaban de visita en Hogsmeade, pero Ginny había decidido quedarse, en compañía de Tyll, que ahora era una muy buena amiga suya. Estaban charlando tranquilamente en el Gran Comedor, sobre Draco y Harry.

-¿Y cómo van las cosas con Harry?

-Perfecto, nos queremos mucho. Por suerte, no es un amor imposible como el tuyo. El otro día nos escapamos al parque de atracciones mágico...- suspiró.

-¿Cómo hicieron eso?- preguntó Ginny, curiosa.

-Fuimos hasta Hogsmeade por el pasadizo secreto, y luego, de allí, tomamos un autobús mágico que nos llevó hasta el parque. ¡Está abierto toda la noche!

-Impresionante- admitió Ginny.

-Bueno, pero dejemos de hablar de cosas estables, ¿qué haremos con tu Draquito?

-Nada, y menos ahora que está en Hogsmeade- respondió Ginny.

-¡Error! No fue a ninguna parte, lo escuché mientras que hablaba con sus amigos. ¡Se quedó en Hogwarts solito! Creo que tenía que preparar un proyecto y venía bastante atrasadito...

-¿Es necesario que hables todo con "ito"?

-¿Necesario? No, quizás, pero sí muy gracioso- respondió Tyll, soltando una carcajada-. Igualmente, ya tengo todo planeado.

-¿En serio?- preguntó Ginny, entusiasmada-. ¿Y cuál es el proyecto a seguir? Espero que no sea otra de tus locuras, como cuando me hiciste chocar contra Draco y por error acabé encima de Crabbe.

-No- rió su amiga, segura-. Lo primero que tienes que hacer...

-¡Y aquí vamos de nuevo...!- interrumpió Ginny, suspirando resignada.

-Bueno, deja de quejarte o no te cuento nada. Esta vez tendremos éxito, lo único que tienes que hacer es acercarte cuando él este en la biblioteca. Haremos un hechizo de ocultamiento y listo, todo tuyo.

---------------------------------Breve explicación--------------------------------------

Hechizo de Ocultamiento: Es un encantamiento que consiste en crear una burbuja de invisibilidad entorno al embrujado. Esta impide que los que están fuera de ella vean en su interior, haciendo desaparecer al encantado de la vista de los demás. El único que queda exento de esto es el ejecutante del hechizo, para él la esfera no impide ni que vea ni que escuche.

Por otra parte, los que quedan dentro de la esfera ven al exterior como si nada hubiera sucedido.


-¿Ése era el gran plan?- chilló la pelirroja, con horror-. No puedo creerlo.

-¿Algo mejor?- preguntó Tyll, retórica.

-Ejem... ¡Es la mejor idea que has tenido en mucho tiempo, amiga!- repuso Ginny sonriendo falsamente y dejó caer su cabeza abatida sobre el respaldo de la silla, pensando intensamente como resolver su problema.


-Quieta Ginny, o te va a escuchar.

-¡Esta enciclopedia tiene más de mil hojas! ¿No conseguiste un libro más grande para taparnos la cara?

-A decir verdad, había uno que hubiera venido más a propósito. Tenía casi quinientas páginas más y era de un autor irlandés muy conocido, un tal Frial Duckn. El problema fue que mi hermana, ya sabes, la que está en séptimo, tenía el volumen y no me lo quiso prestar sin un buen motivo. Y como yo no tenía ninguno y no podía decirle para qué lo queríamos, entonces...

-¡Ya basta, Tyll Chang!- rugió Ginny, mientras sentía sus dedos resbalar por las tapas de cuero grueso del libro-. Trata de llevar a cabo el hechizo y luego cierra la boca, porque sino nos descubrirá. Estas mesas no están muy separadas una de la otra.

La chica asintió ante la impetuosa observación y susurró, apuntando con su varita a Malfoy, por debajo del texto:

-Ocultus Cristalus

En ese momento, un chorro de luz azul salió de la varita, para luego hacerse transparente. Dio varias vueltas alrededor de Malfoy, que estaba muy absorto en sus pergaminos, y un segundo después, éste desapareció de la vista.

-¡Funcionó!- exclamó Ginny-. ¡Ya no está!

Tyll miró hacia los costados. Por fortuna, ni siquiera Madam Pince se había dado cuenta de la maniobra. Ahora era el turno de Ginny.

-Bien, adelante, amiga. ¿Recuerdas donde estaba, verdad?

La chica de ojos verdes asintió y, levantándose, caminó dos pasos, pero enseguida regresó al lado de Tyll.

-Mmm, una duda que tengo, Tyll. El que ejecuta al encantamiento, ¿puede ver dentro de la esfera de invisibilidad?

-Sí- sonrió la muchacha, pícara-. Lo siento, derechos de autor. Y ya vete, porque cualquiera puede notar que él ha desaparecido- la alentó con una mano, pero casi enseguida agregó:. ¡Ahora no, deténte! Está mirando hacia acá.

Cuando pareció que había pasado el peligro, la pelirroja volvió a incorporarse.

-¡Buena suerte!- dijo Tyll.

-La necesitaré.

Malfoy se encontraba tres mesas más adelante, si su memoria no fallaba. Caminó (siempre cuidando de que él, supuestamente, le estuviera dando la espalda) durante algunos segundos, hasta que finalmente le pareció haber llegado. Creyó oír una voz desesperada detrás suyo, pero ya no podía detenerse: era ahora o nunca. Tomó aire y dio el que pensó era el paso final: ahora entraría en la esfera y podría volver a verlo.

En ese momento su vista se nubló. Sintió una sensación cálida, como estar atravesando el aliento de algún animal monstruoso (pero sin ningún olor extraño, que quede claro). Cuando volvió a abrir los ojos, lo único que alcanzó a ver, antes de caer al suelo con un estrépito, fue una masa de pelo rubio y despeinado.

Ginny estaba sentada en el suelo, completamente aturdida. ¿Qué habría pasado? Estaba caminando hacia Malfoy cuando de repente había tropezado. ¡Malfoy!, recordó de pronto. ¿Dónde estaría su Draco querido?

-Niña, fíjate por dónde andas- recriminó una voz masculina bastante irritada. Luego agregó, al reconocerla:- ¿Otra vez tú? ¿Es que no tienes nada mejor que hacer que seguirme por todos lados? Eres insoportable.

Pareció que Ginny iba a contestar negativamente, cuando se oyó un carraspeo.

-¿De nuevo nos encontramos, Chang? Te dije que no iba a reparar en ti por segunda vez- dijo Malfoy mientras levantaba un pergamino del piso. Al parecer, eso era lo que le había impedido ver a la pelirroja.

-Lo sé, Malfoy, y créeme que lo siento. Pero, ¿por qué no sigues con tus deberes y terminamos aquí todo el asunto?

-¡A mí nadie me dice qué hacer!- se enojó Draco-. Primero me gustaría aclarar un par de puntos. Si eres tan amable de levantarte- pidió a Ginny sarcásticamente, pero sin ofrecerle la mano.

La chica obedeció al instante e hizo un movimiento tratando de alejarse, como un animal asustado.

-¿Qué haces en Hogwarts? ¿Por qué no estás en Hogsmeade con tus mugrosos amiguitos?

-Estem..., yo, es decir...

-Eso no te incumbe, Malfoy. Si se queda en el colegio es su problema- respondió Tyll, desde la mesa.

Madam Pince la miró preocupada, y, aunque no dijo nada, se restregó los ojos frenéticamente.

-Lo que me faltaba, piensa que estoy hablando sola- se lamentó la chica, tratando de disimular lo mejor que pudo. (N/A: Como sabrán, a la única que puede ver Madam Pince es a Tyll, ya que Ginny y Draco están dentro de la esfera).

Justo en ese momento al chico rubio se le ocurrió la brillante idea de reclamarle silencio a la bibliotecaria. Como es de esperar, ella no lo oyó ni lo vio, gracias a la burbuja de invisibilidad, y el chico gruñó enojado:

-Tendré que quejarme con mi padre sobre esta mujer, al parecer ya no es competente en su puesto.

-De acuerdo, Weasley, tienes permiso para irte. Pero recuerda, una más y...- hizo un movimiento, como si estuviera decapitando a alguien. Luego, poniendo el papel en la mesa, se dirigió hacia las estanterías.

-¡Eres un soberbio!- exclamó Tyll, en voz alta.

Madam Pince esta vez miró de llenó y ella tuvo que disculparse, no muy convincentemente:

-Es que estoy practicando para la obra de teatro de quinto año. Se llama "El Muchacho Dominante". ¿Quiere que le recite un pedazo?: ¡Oh, chico intolerante! ¿Por qué no lograr una tierra de justos, y no de oprimidos? Es así...

-De acuerdo, señorita Chag, pero debería saber que la biblioteca no es lugar para recitar obras de ningún tipo- repuso su público improvisado, de mal modo-. Y tendré que hablar con su profesor de Literatura Mágica, porque esa pieza es un verdadero desastre.

-Está bien- asintió Tyll, mientras que se lamentaba por el lío que se armaría con su profesor Chouss y, por consiguiente, con ella misma.

Justo en ese momento, Draco salía de la burbuja. Era preciso evitarlo a toda costa, y esta vez quedó por parte de Ginny la improvisación.

-Malfoy- exclamó la chica, haciendo que el muchacho se detuviera a dos centímetros de la pared invisible de la esfera-. ¿Me disculpas?

-Escúchame bien, Weasley- respondió el chico de mala manera-. No me gusta que me pidan perdón después de causar impertinencias, y si no te hago nada es porque eres mujer. Creo que ya es hora de que madures un poco, al fin y al cabo tienes catorce años, ¿no?

-Quince- rectificó Ginny, con rabia, mientras sentía sus ojos desbordar por las lágrimas.

-Más a mi favor- soltó Draco y la apartó hacia un lado, dispuesto a seguir su camino.

En ese mismo instante Tyll logró hacer el encantamiento reversible: Revelus Cristalus. El hechizo se rompió y Malfoy no notó nada extraño, asimismo la bibliotecaria. Ginny tampoco se había dado cuenta y ya lo iba a detener por segunda vez, pero tropezó con la mirada de advertencia de Tyll y supo que debía quedarse donde estaba. El plan había fracasado por completo.