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Historia 90829 — capítulo 21

El día siguiente lo pasé en casa, no me apetecía hacer nada. Estuve en el sofá tumbada de brazos cruzados. Mi padre, o Cooper, me llamó tropecientas mil veces pero yo no pensaba cogerlo.

Cuando Jackie vino del hospital por la noche no venía sola. Yo estaba cenando con Grace y Fiona cuando apareció con una sonrisa ¿que pasa? ¿no le entiende?

Salí corriendo a mi habitación por la otra puerta antes de que dijera algo. El, claramente me siguió, aunque le di con la puerta en la cara y apagué la luz y me metí debajo de las sabanas Cooper entró, no encendió la luz pero si subió un poco la ventana.

Al principio no dijo nada, mejor, pero luego empezó a acariciarme la espalda; le aparté la mano pero el siguió. Se tumbó a mi lado y me obligó a darme la vuelta para mirarnos a la cara. Yo no lloraba pero tenía cara de mala ostia. El no se dio cuenta y después de mirarme tiernamente como si fuera un bebe me abrazó; yo no sabía que hacer, el cuerpo no me respondía, estaba petrificada. Me soltó, de un brinco, y habló:

_Marina esto es para ti, cariño- me dijo entregándome una bolsa de papel con un regalo dentro.

_¿que? ¿para mí? ¿por qué?

_Abrelo y te lo explico, pero, eh, no digas nada al abrirlo.

Si Cooper decía eso es porque no era nada bueno. Lo abrí rápido ante la mirada y la sonrisa de Coop.

Era el vestido que tanto me había gustado y que Coop no consiguió comprarme.

Abrí los ojos al verlo, casi se me para el corazón. El me tapó la boca para que no dijera nada, el empezó a hablar.

_Verás Marina, te he comprado el vestido, este vestido, porque como ya sabes, tengo novia, la quiero mucho y ella a mi, creo. Por lo que nos vamos a casar y claro, tu no vas a ir a mi boda con cualquier cosa. Irás con este. ¿Por que iras, no?

Me quedé muerta, ahora sí que necesitaba reanimación. Le miré con los ojos abiertos, no sabía que decirle.

_Pero...¿como que te casas? ¿Y eso?

_Ya ves, que tu papá de seis años quiere sentar la cabeza.

Le di una torta cariñosa en la cara y sonreímos, no me hacía ilusión pero se le veía feliz. Trataría de esconder mi tristeza para después de la boda. Porque iba a ser la boda del siglo.