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Hermanas — capítulo 29

Llegó un momento en el que no tenía mas fuerzas, respiraba con dificultad y no había nadie. Estábamos Cayo y yo en la plaza, fuera del castillo. Cayo me estaba matando y destrozando poco a poco. Lo sentía. Nadie mi iba a ayudar. Tenía la pierna izquierda dolorida, estaba coja, tenía sangra por todo el cuerpo, tenía cinco brechas en mi frente, dos costillas rotas y un agujero en la espalda (Cayo me había clavado el cuchillo)...Ahora parecía que había parado, jadeaba y lloraba mucho, nadie puede imaginar cuánto me dolía aquello. Pero no, de pronto sentí en la pierna, mientras caminaba hasta la fuente donde dabe el sol, un dolor penetrante  en la pierna que me hizo soltar un alarido de dolor. Cayo me había pisado la pierna mala, salía sangre y no la podía mover, la miré horrorizada mientras me sentaba a unos pocos metros de la fuente, Cayo se arrodilló junto a mi mientras sonreía, yo sudaba lloraba y jadeaba, los dolores no cesaban, al contrario, pero tenía que evitarlos, aunque fuera solo un segundo.

_Meghan, Meghan, Meghan, que voy ha hacer contigo, estás horrible, con el buen día que hace.- Me dijo en tono de burla.

Yo no dije nada. ¿para que decir algo? si me iba a matar igual. Mejor no enfadarle.

De repente, cuando me fue a morder y acabar con esto de una vez oí la voz mas gloriosa del mundo, Emmett venía corriendo hacia nosotros. Cuando me libré de Cayo (Emmett le lanzó lejos) me intenté mover gateando hasta la fuente, pero, antes de llegar hasta ella, cuando casi la tocaba Cayo me levantó unos metros y furiosísimo me lanzó contra ella, haciendo que mi cara y mi cuerpo (si esque todavía se le puede llamar así) se estamparon contra la fuente y contra el suelo, haciendo que se me abriera un boquete en la cabeza, y de el salía mucha sangre, empece a llorar mas, con las pocas lágrimas que me quedaban...Estaba histérica, ya no quería seguir allí, y mas así, contemplándome a mi en ese estado y mi alrededor.