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Hermanas — capítulo 31
Aquel silencio sepulcral entre Carlisle y yo se rompió debido a unos golpecitos en la puerta. Carlisle me dijo que no me moviera, y el se levantó elegantemente y fue a ver quien era.
La puerta se abrió y entró una persona, un chico, fuerte, apuesto, manchado de sangre, que jadeaba pero sonreía.
_¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Emmett!!!!!!!! chillé yo, espectante, al ver sus ojos color ámbar buscarme con la mirada.
_Eeeeeeyyyy dijo el a la vez que venía a mi encuentro.
Nos abrazamos, dios, cuanto había esperado este momento. Carlisle nos miraba sonriente. Normal. Luego, Emmett se separó y se sentó en la otra cama, Carlisle a mi lado.
_¿que te ha pasado? le pregunté mientras se quitaba la camiseta manchada y rota.
_Nada, que tu exnovio es peleón y le gusta jugar ha hacerse el héroe, pero conmigo no puede, añadió con una sonrisa pícara.
_¿¿¿Lo has matado??? le pregunté asustada y sorprendida a la vez.
Carlisle miró mi reacción mientras le daba a Emmett otra camisa, el también se preguntaba lo mismo. Solo que la respuesta iba a ser un poco dura. O eso creía yo.
_Jaja, no, pero por poquisimo, me dijo Emmett abrochándose el ultimo botón de la camisa. Estaba,ahora, realmente guapo.
Carlisle y yo soltamos el aire contenido por la respuesta y Emmett nos miró con cara rara.
_Yo no estaría tan tranquilo sabiendo que Cayo, algo dolorido y en mal estado, anda por ahí suelto.
_Es muy vengativo, añadí.
_Estaremos preparados, dijo Carlisle poniéndome una manta sobre los hombros.
Ya atardecía en Volterra, el viento frío entraba por la ventana del balcón abierta. Carlisle se fue a ver a Esme y a los demás para contarles lo de Emmett, yo me tumbé en la cama, tiritando un poco, y Emmett a mi lado, en contra del viento, protegiéndome, como siempre.