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Hermanas — capítulo 33
Puuuuf. Cuatro y cuarto de la mañana. Emmett y yo nos dirigimos al sitio donde los demás Cullen nos están esperando con los coches. Tengo frío y sueño, además me duele todo, y no se por qué, yo creía que estaba bien.
_¡¡¡¡¡¡¡Ya estamos listos!!!!!! Gritó Alice cuando nos vio llegar.
_Oh, ¿no tiene sueño? susurré a Emmett
_Jajaja, es un vampiro.
_Ya, pero podía tener un poquito de compasión ¿no?
Emmett asintió ya que nos acercabamos y nos podía oír.
Emmett, Carlisle, Esme y yo montamos en un coche. Plateado.
Y Jasper, Alice y Rosalie en otro. Negro.
Empezamos a andar por la carretera sobre las cinco de la mañana. Estaba todo oscuro. Daba miedo. Y hacía mucho frío. Nosotros ibamos primeros. Carlisle conducía.
De repente, Carlisle dio un volantazo inesperado que hizo que me despertara de golpe. Emmett me cogió para que no me estrellara contra el cristal, asustada.
_¿¿Que pasa?? pregunté asustada.
_Nada. Dijo Emmett mientras me volvía a poner el cinturón que se me había soltado del golpe.
_Un coche oscuro, brillante, y carisimo nos sigue. Creemos que es Cayo, siento haber pegado ese volantazo. Me dijo Carlisle.
Me sorprendí. _Eh, no pasa nada, dije sonriendo, intentando mantener la calma, ya que por dentro estaba asustada y tenía un millar de sensaciones. Menos mal que Jasper no estaba cerca, porque si no, me descubriría.
El coche pasó de estar atrás nuestro a nuestra derecha. Entramos en una carretera peligrosa, el coche iba acercándose mas a nosotros, y al otro lado había un abismo. Mierda. Seguro que era Cayo.
Emmett me agarró fuerte, y, cuando vi una sombra reírse en el otro coche, y unos colmillos, o eso me pareció, cerré los ojos fuerte y me apreté mucho a Emmett, no quería ver lo que se nos venía encima.