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Hermanas — capítulo 43
Caí en un enorme sueño. Un golpe que me hizo que la columna me vibrara me despertó de golpe. Se dieron cuenta, como no.
_Ya estás despierta.
_Si.
_Lo siento- dijo Carlisle para disculparse.
No pasa nada, supongo que ya estaba despierta- dije tocándome el pelo y desperezándome. ¿Que hora es?
_Casi la hora de cenar- anunció Esme con voz tranquila.
_¿¿que dices?? ¿ya? ¿cuanto he dormido? ¿cuando llegaremos?
_Ya hemos llegado, tranquila. Te dormiste a las seis, por lo que, tres horas.
Abrí los ojos como platos, Emmett, a mi lado ya, se rió mientras me contemplaba.
_¿Que miras? estoy horrible...
_Pues no, estás preciosa- dijo Emmett acariciando mi barbilla y poniéndome una chaqueta, ya íbamos a salir, y fuera hacía frío.
Me aferré a el. Afuera estaba a oscuras, hacía frío y solo algunas farolas estaban encendidas, era la escena perfecta para un crimen. Ya me entendéis.
Esme y Carlisle salieron primero, luego Emmett, quien me abrió la puerta y me bajó, subiéndome a su espalda.
Esme me puso una chaqueta de lana por encima, su chaqueta de lana.
Hacía bastante frío para el mes que era. Y tenía miedo, a pesar de que Emmett, y yo, estábamos flanqueados por Esme y Carlisle.
Llegamos a un hotel, mas pequeño que el de Volterra y menos lujoso, supongo que para no llamar la atención, aunque ellos ya la llamaban por si solos por su aspecto y su manera de hablar. Al entrar en el hotel Emmett me bajó al suelo pero me abrazó con su brazo izquierdo, bajo su hombro y su pecho izquierdo. No me soltaba, ¿por qué no?
Caminamos hacia una habitación, la 1915, dentro había poca luz, muy tenue, las persianas estaban subidas y las cortinas echadas, pero se podía ver el exterior.
Jasper, Alice y Rosalie estaban detro, pasamos y Esme cerró la puerta. Emmett me sentó en la gran cama de super- matrimonio y el a mi lado. En el extremo opuesto a nosotros estaba Carlisle con Esme y Jasper, analizando y hablando. Mientras que Alice estaba a unas distancias breves de mi.
No oía lo que los tres que estaban de pie hablaban. Pero debía de ser importante para nuestra supervivencia.
Al cabo de unos minutos Carlisle contó lo que anteriormente habían estado hablando. Si, era un plan, al parecer Cayo estaba en la ciudad, por eso Emmett no me soltaba antes.
Al oírlo todo se me puso mala cara, pero intenté que no se me notara.
Emmett me bajó a cenar al restaurante del hotel. No tenía mucho apetito, pero me sentó bien.
Tenía miedo, de algo que desconocía, que raro.