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Historia 917 — capítulo 11
HARRY POTTER Y LA HIJA DE VOLDMEORT
Capítulo 11°
EL BAILE DE HALLOWEEN
Dos semanas antes de Halloween, todos estaban en el Gran Comedor para desayunar, y Dumbledore se levantóa para empezar a hablar con los brazos abiertos como casi siempre.
- Creo que va siendo hora que os contemos por qué teníais que traeros los trajes de gala. Debido al éxito de la fiesta de Navidad del año pasado, volveremos a celebrar otra este año en Halloween -las mesas estallaron en gritos de alegría-. Sé que estáis contentos, pero por favor dejadme acabar... -cuando todos callaron, Dumbledore continuó-. Muy bien... Este año todos los cursos están invitados. Bueno, ¡pues comenzad a comer!
Cuando hubo acabado, en vez de sentarse se acercó a Kate.
-
Kate, Hagrid me comentó lo de los unicornios. Quería contármelo antes pero no pudo, se le olvidó. Es verdad, eres tu, sólo quería decírtelo porque me dijo que no le creíste. Adiós -sonrió a Kate y se marchó.
-
O sea que era cierto.... pues vaya... -dijo Kate.
-
Oye Kate, ¿quieres venir conmigo? -le preguntaron Harry y Cole a la vez.
-
A mí me da igual, pero yo creo que sólo puedo ir con uno...
-
Puedes ir con los dos -le dijo Hermione-. Puede que al llegar, cada uno os valláis por vuestro lado.
-
Pues si vosotros queréis, a mí no me importa.
-
Bu… bueno, vale –contestaron.
Ninguno de los dos estaba conforme, pero con tal de ir con ella... Harry se dio cuenta de lo que hacía: estaba pidiéndole a una chica que no le gustaba, que fuese con él y otro chico a la vez. ¿Qué le pasaba?
-
Hermione…-empezó a decir Ron, inseguro, pero pensó “si no me apresuro se me adelantaran...”-. ¿Hermionequieresvenirconmijoalbaile? -dijo al fin de un tirón.
-
¿Qué?
-
¡Ya me has entendido!
-
Bueno, vale tranquilo, sí que quiero.
Harry le dio un codazo a Ron que estaba colorado.
- Bueno, vámonos a clase.
El resto de los días pasaron rápido, muchas chicas pidieron a Harry y Cole para ir pero ya tenían pareja. A Kate le pasaba lo mismo, pero con los chicos y Ron y Hermione también tenían bastantes pretendientes. Ginny iría con Colin, y los gemelos con unas chicas de Hufflepuff (Hermione al enterarse, se puso un poco celosa).
-
Bu… buenos días -dijo Cole con las mejillas muy rojas.
-
¿Cole, te pasa algo? -le preguntó Ron.
-
No… estoy bien, ¿pero y tu? Tienes tres cabezas de más.
-
¡Oye! ¡No me insultes que yo no te he hecho nada!
-
Pero si es lo que ve…-de repente Cole cayó al suelo desmallado.
-
¡COLE! –gritó Kate y entre todos lo llevaron a la enfermería.
-
Tiene mucha fiebre, no podrá ir mañana al baile -decía la Sra. Pomfrey-. Ten, tienes que beberte esto, te pondrás mejor pero no quiero arriesgarme. Y vosotros quedaos cinco minutos y marchaos -dijo la enfermera con voz estricta.
-
Cole, ¿estás bien?
-
Tranquila Kate, estoy mucho mejor... Me gustaría ir al baile, pero como no puedo, ¿me haces un favor?
-
¡Claro!
-
Pásatelo bien, y tu Harry mejor que no le hagas nada o me las pagarás.
-
Tranqui Cole, que es mi amiga.
-
Bueno, ya basta -era la Sra. Pomfrey-. Iros.
-
Adiós -se despidieron.
-
¡Ya me contareis, eh! –gritó Cole cuando cerraban la puerta, y la Sra. Pomfrey corría la cortina de su cama.
Ya era Halloween y todo el mundo (incluídos los profesores) esperaban con impaciencia la noche.
El Gran Comedor estaba mejor que nunca, tenía velas flotando por todos lados que se movían de arriba a abajo cambiando de color, del normal del fuego, al verde, al azul, al amarillo, y al rojo. También había un pequeño escenario todo pintado de verde oscuro, las paredes eran de color azul como el cielo; había calabazas muy grandes y con distintas caras flotando en el aire por todas partes, un espacio de suelo que debía ser la pista de baile era color verde, roja, azul y amarillo, con una gran “H” en medio.
Las mesas alargadas habían desaparecido y al final del Gran Comedor, a mano derecha, había unas mesas de formas variadas: cuadradas, triangulares, redondas, y muchas más. Cincuenta de ellas eran rojas con un león en medio muy grande, y estaban en el rincón. En el medio había otras 50 de color azul con un cuervo en medio, en el centro había otras 50 de color amarillo con una mofeta, y al otro lado unas de color verde con una serpiente. Todas con sillas que hacían juego y tenían el animal detrás del respaldo. Al lado había una mesa alargada con platos y garras de oro reluciente, pero no había nada en su interior.
Como a causa de eso por la mañana no podían bajar a desayunar al Gran Comedor, tuvieron que comer en el jardín. Además ese día no tuvieron clases.
- ¡Ostras, qué bien! -dijo Kate después que todos fueron a visitar a Cole.
Estaban al lado del lago. Ella se estiró en el suelo de hierba que brillaba por la lluvia del día anterior (donde se había estirado ella, hizo un hechizo para no mojarse).
-
Yo me voy, tengo que ir con los prefectos -dijo Hermione.
-
Yo también me voy, tengo que hablar con mis hermanos -dijo Ron.
-
Hasta luego -dijeron los cuatro.
-
Qué bien se está... Ven aquí Harry, túmbate -le dijo Kate haciéndose a un lado.
-
Gracias -le agradeció él estirándose a su lado.
-
Oye, ¿alguna vez has besado a alguien? -le pregunto Kate después de un largo silencio; para hablarle tenía la cara girada hacia él.
-
¿¡QUE!? -le preguntó Harry colorado y girando la cara dejándola justo rozando su nariz con la de Kate-. ¿Por… por qué quieres saberlo?
-
No sé, quería saber si el gran Harry Potter había besado a alguien... La mayoría de los chicos y chicas de nuestra edad ya han dado un beso más de una vez.
-
Pue… pues yo sólo he recibido en la mejilla... uno de Hermione el año pasado y otro tuyo. ¿Y tú?
-
He besado a un chico, pero él fue el primero en besarme. Se me declaró, me besó y después le besé yo. No estoy segura de por qué, pero le besé -mientras Kate le contaba esto, Harry apretaba el puño muy fuerte. Tenía ganas de pegar a alguien, pero no sabía por qué, eso le enfadaba aún más-. ¿Lo probamos? -le dijo Kate como si fuera lo más normal del mundo.
Eso hizo que Harry sacase humo y se pusiese más rojo que nunca. Además había abierto los puños.
-
Tranquilo, es broma. Tienes que darle tu primer beso a la chica que ames, al menos que te inclines por los chicos... entonces tendrás que dárselo a un chico, pero creo que te gusta Cho Chang -al ver la cara de sorprendido de Harry, se lo aclaró-. Se te nota de lejos.
-
La…-Harry de repente pensó en Cedric, bajó la voz y puso la cara un poco triste, pero con el mismo color rojizo-. La verdad es que ha dejado de gustarme, es una meta imposible, ahora…-Harry se lo pensó antes de continuar-. Bueno, no estoy seguro, pero creo que ahora me gusta otra persona.
-
¿Ah, sí? ¿Quién?
-
Es… es que no puedo decírtelo…
-
Venga Harry, dímelo, por favor…
-
A… a mí me... me gus…-de repente se levantó, estaba muy rojo y temblando-. No puedo, puede que algún día lo sepas, pero no ahora, no me atrevo -Kate también se levantó y le abrazó por detrás, sobresaltando a Harry.
-
Estás muy nervioso, tranquilo que no muerdo -le dijo a la oreja y le dio un beso en la mejilla.
-
¿Por… por que me das un beso?
-
No sé, eres mi amigo y te lo he dado para.... digamos que para que sepas que siempre contarás con una amiga -cuando Kate hubo dicho eso y soltó Harry, pensó para sus adentros “¿Sólo amigos...?”.
-
¿¡Pero se puede saber en qué pienso!?
-
¿Ha… Harry, qué te pasa?
-
Na… nada… bueno, me voy a Gryffindor.
-
¡ESPERAME!
Para comer tuvieron que volver a afuera. Cuando acabaron se fueron todos a sus habitaciones, aunque el baile era a las 8 querían prepararse.
En el cuarto de la chicas de quinto, charlaban Hermione, Kate y Ginny, a quien habían invitado.
-
Me voy a volver a alisar el pelo y me haré mechas azules y recogido en un moño. La túnica será la del año pasado, que aún me vale. ¿Y vosotras? -le preguntó Hermione a las dos chicas.
-
Pues yo me lo rizaré un poco por abajo y me lo dejaré suelto, mi túnica será una que me regaló mi papá de color rosa brillante con unas pulseras rosas. ¿Y tu Kate? -le preguntó Ginny.
-
Y yo qué sé... me pondré la túnica y ya está. No quiero complicarme más la vida.
-
Es broma, ¿no? -le preguntó Hermione-. Tienes que lucirte bien guapa, pocas veces se tiene la oportunidad de que un chico como Harry te pida ir a un baile.
-
¿Por qué pocas veces? –preguntó extrañada Kate.
-
Pues está claro, porque es muy vergonzoso -le dijo Ginny.
-
Bueno vale, pero para qué me voy a hacer nada, se supone que tengo que ir como esté más cómoda.
-
A ver, Ginny, ¿qué le hacemos en el pelo? ¿Se lo recogemos o se lo dejamos suelto? -Hermione estaba hablando de Kate como si ella no estuviese.
-
¡Chicas! -Kate se iba a marchar pero Hermione y Ginny la agarraron antes de que se fuese.
-
Tu no te mueves de aquí, ahora estás en nuestras manos -le dijo Hermione con una sonrisa malévola.
-
Pe… pero yo…
Mientras, Harry, Ron, Dean, Seamus y Neville también charlaban sobre el baile.
-
Yo iré con Parvati, no sé cómo lo he conseguido pero quiere ir conmigo, dice que mientras no haga como Harry que pasaba de ella... -decía Neville-. ¿Y vosotros?
-
Yo iré con Lisa Barden, de Ravenclaw -dijo Dean.
-
Yo con una de… bueno, de Slytherin -dijo Seamus.
-
¿¡De Slytherin!? -preguntaron los otros al unísono.
-
Sí, se llama Melisa Aniston, tiene 14 años y es muy bella. Nuestras familias son amigas desde hace un tiempo. ¿Y vosotros dos?
-
Yo con Hermione -dijo Ron sonrojado.
-
Yo con Kate -dijo Harry.
“Con Kate...”, pensó. “La verdad, es que tengo bastante suerte”.
-
¿Y qué túnicas llevaréis? –preguntó Dean-. Yo la del año pasado, una de color rojo.
-
Yo violeta -dijo Seamus.
-
La mía será azul -dijo Neville.
-
Yo me pondré una que me regaló mi padre junto a la de Ginny, una de color naranja. La otra se me deshizo.
-
Yo la del año pasado, la verde.
Llegaron las ocho menos cinco, todo estaba a punto.
- Venga Ron, vayamos a buscar a Hermione y Kate -le decía Harry.
Ron quería estar lo mejor posible, por eso no quería separarse del espejo así que Harry tuvo que sacarlo a rastras.
Cuando llegaron a la sala común, vieron a Hermione y Kate: estaban preciosas. Hermione llevaba su túnica azul, y tal y como había dicho se había alisado el pelo y se había hecho el moño con mechas. También llevaba unas pulseras a juego con la túnica y unos anillos de color azul. Tenía las uñas pintadas de azul y unos pendientes de oro.
- Es… está preciosa, ¿no crees Ha… Harry? –tartamudeó Ron.
Pero Harry no le hizo caso, estaba embobado con Kate. La chica lucía la túnica amarilla con las olas naranjas. Hermione y Ginny le habían dejado el cabello suelto y reluciente (con un hechizo), y le habían hecho mechas de color amarillo y naranja. En el cuello llevaba un collar de esos apretados, de color amarillo con olas naranjas, y le habían pintado las uñas de color amarillo y naranja.
-
Ho… hola chicas, estáis muy guapas... -dijo Harry cuando se les acercaron.
-
Gracias, vosotros también. Bueno, ¿vamos al Gran Comedor? -dijo Hermione agarrando a Ron por el brazo.
Fueron al Gran Comedor, ya eran las 8.03 y había empezado el baile. Tocando estaba el nuevo grupo musical de moda: Los MM: Magical Music.
Dumbledore estaba bailando con Fleur animadamente, mientras McGonagall también bailaba y estaba bailando con ¡SNAPE! Y muy juntos...
Los otros profesores estaban cenando. Hagrid se estaba comiendo un chuletón y llevaba puesta su túnica marrón. Los alumnos que habían llegado bailaban o comían, pero no tuvieron mucho tiempo en mirar quién hacía qué porque oyeron la horrible voz de Malfoy que iba con Pansy Parkinson, y sorprendentemente Crabbe y Goyle iban con dos chicas.
-
Pero si son el famoso, el pobretón y la sangre-sucia... y Kate. Estás muy guapa -Pansy miró con furia a Malfoy y a Kate, y le pegó un codazo a Draco-. Tranquila preciosa, a ti no te supera nadie -y besó en la boca a Parkinson, agarrándola por la cintura y sin soltarla.
-
Oh Malfoy, ¿has venido aquí a fardar sobre tu buldog? Hacéis la mejor pareja que he visto nunca -le dijo Harry.
-
¡Hey, pobres buldog! -dijo Ron, y Malfoy y los otros se fueron.
-
Me parece que no os lleváis muy bien -dijo Kate.
-
Qué lista -le respondió Ron-. ¡Anda! ¡Están tocando La Bruja Loca!
-
¡Vamos a bailar! -Hermione agarró a Ron del brazo y se lo llevó a la pista.
-
Qué marcha llevan... -dijo Kate observando a Ron y Hermione que bailaban animadamente en la pista.
-
¿Quieres bailar? -le preguntó Harry.
-
¿Yo? -preguntó Kate girándose hacia Harry y señalándose-. Si me enseñas, no se me da bien...
-
Es que tampoco es mi fuerte, sabes. Sólo deja que la música te lleve, eso dicen. ¿Vamos? -Harry estaba muy contento, y no iba a desaprovechar estar con Kate.
Fueron a la pista de baile y justo cuando iban a bailar La Bruja Loca, empezaron a tocar Brujos Enamorados, una canción lenta. Vieron cómo Ron (ruborizado) y Hermione se acercaban mucho y ella ponía la mano izquierda en la nuca de él y la derecha la ponía en el aire. Ron, no muy seguro, le puso la mano en la cintura a Hermione haciendo que la chica se acercase más a él, y con su mano derecha agarró la de Hermione.
- ¿Eso tenemos que hacer? –preguntó Kate-. Pues agárrame de la cintura...
Harry hizo lo que le había dicho Kate, acercándola hacia él mientras ella le ponía su suave y cálida mano izquierda en la nuca. Con la mano que tenía libre le cogía la mano derecha a Harry.
Empezaron a bailar y de repente chocaron contra alguien. Se iban a disculpar al profesor Snape, pero se dieron cuenta que se estaba besando con ¡¡McGonagall!!
Entonces, Kate le susurró a Harry en la oreja.
-
¡¡Mira por dónde!! La pareja del año serán el profesor que más odiamos y jefe de Slytherin, con una de las profesoras que más nos gusta y jefa de nuestra casa, Gryffindor... -pero cuando desvió la mirada de los profesores para mirar a Harry, se dio cuenta que él la estaba mirando con los ojos bien abiertos y cohibida le preguntó-: ¿Qué te pasa?
-
Pues que me acabo de dar cuenta que eres la chica que va más guapa en todo el baile -cuando Harry se dio cuenta de lo que acababa de decirle, se separó de ella tapándose la boca con las dos manos y haciendo que Kate cayese para atrás chocando contra alguien- ¡¡PERDONA!! -Harry le tendió la mano.
-
Lo siento...-se disculpó Kate cuando estuvo levantada.
Harry ayudaba a levantarse a un chico de pelo casco y rubio con ojos verdiazules, muy guapo, que llevaba una túnica de color verde oscuro. Debía de tener 17 años. Los que miraban lo que pasaba volvieron a hacer lo que fuese que estaban haciendo.
-
¿Te has hecho daño?
-
No, pero creo que he tenido suerte que tal belleza se me cayese encima -dijo el chico haciendo que Kate se ruborizase-. Bueno, me voy... Ah, me llamo Mario Bigas. Mucho gusto. Adiós.
-
En... encantada -dijo Kate todavía mirando a Mario que se había perdido en la multitud. Entonces, miró a Harry y se puso todavía más roja-. ¿Por qué... me empujaste?
-
Fue sin querer, perdona.
-
Tranquilo... ¿Vamos fuera? -dijo Kate volviendo a su estado normal mientras observaba el techo. Bueno... techo- cielo estrellado-. Parece que el cielo está muy bonito -y Harry pensó “Pero tu más...”.
-
Oh, Dios mío, otra vez pensando esas cosas... –murmuró Harry para sí mismo.
Salieron y se sentaron al lado del lago, donde habían estado esa misma mañana, pero un poco más separados. Después de un largo silencio, Kate se volvió a Harry y dijo.
-
Gracias, Harry.
-
¿Por qué?
-
Por lo que dijiste antes, lo de decirme que estoy guapa.... No sé si lo decías en serio, pero gracias.
-
Es cierto, esta noche estás espectacular.