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Historia 917 — capítulo 23
HARRY POTTER Y LA HIJA DE VOLDEMORT
Capítulo 23°
LOS PROFESORES DE PREVENCION
La nueva clase la daban en el jardín. Tenían mesas y sillas. Los Gryffindors se encontraron con los Slytherins mientras llegaban. Esperaron a los profesores unos minutos soportando a los de Slytherin hasta que una chica de cabellos negros y muy cortos con ojos grises, gran sonrisa, chispas en los ojos y cara de niña, apareció seguida de un chico idéntico a ella, pero con mirada y cara severa y paso firme.
Los dos debían rondar los 20 ó 30, aunque la chica parecía mucho más joven. El chico se quedó sentado en una silla un poco apartada y con los brazos cruzados, mientras que la chica se quedaba de pie delante de todos.
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¡Buenos días alumnos! –saludó la chica con alegría.
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Buenos días –saludó secamente el chico.
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Buenos días -respondieron los alumnos.
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Pues bueno, nos presentaremos. Este cabezón de mi lado -algunos rieron, pero el chico hizo una mueca de desagrado-, se llama Matthew, y yo me llamo Clara. Algunos nos llaman los mellizos Cardellini, a mí me podéis llamar como queráis pero preferiría que fuera por el nombre, y espero recibir el mismo trato -los alumnos movieron afirmativamente la cabeza-. Y a este le llamáis como él quiera.
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Vale Clara, tu presentación nos ha gustado a todos –refunfuñó en tono sarcádistico Matthew-. Dirigiéndose a mi pueden llamarme o profesor Cardellini o profesor Matthew. No permitiré que me llamen por el nombre, de momento.
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Pues vale -le interrumpió su hermana-. No le hagáis mucho caso -les dijo a los alumnos intentando que el otro profesor no la oyera-, es un cascarrabias.
Después, en tono normal, continuó.
- Bueno, ahora presentaos vosotros.
Todos se fueron presentando. Cuando llegaron a Harry y Kate, levantaron un poco la mirada.
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Muy bien, intentaremos no equivocarnos, pero ahora vamos a empezar nuestra clase. Suponemos que el profesor Dumbledore ya os habrá explicado para qué la hacemos. Pero quiero que tengáis en cuenta que esta clase no se parecerá a ninguna otra que halláis hecho, creo, ya que casi nunca utilizaremos la varita -los alumnos se extrañaron y miraron unos a otros-. Sí, sí... Sabemos que puede parecer extraño, imposible, pero tened en cuenta que “Nada es imposible si se desea con todas las fuerzas”. Hoy empezaremos con levantar una hoja de pergamino. Debe de resultaros bastante fácil, aunque puede que os duela la cabeza al acabar la clase. Venid de uno en uno hacia donde estoy yo.
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Pero hermanita… primero se les tiene que enseñar cómo, ¿no crees? -sonrió malévolamente el profesor.
Clara asintió con la cabeza a Matthew y después se fijó en el pergamino que había encima de su mesa (tenían una pequeñita para cada uno). En un instante el papel subió por los aires pasando por encima de todas las mesas y dejando a todos los alumnos alucinados.
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Vale, pero ahora tendrás que mirarles el brazo. Al fin y al cabo, alguno podría ser mortífago, como el chico ese que se introdujo.
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¡Oh! -se quejó la chica-. ¿En serio piensas…? ¡Ja! Serás necio.
La profesora pasó de mesa en mesa y ninguno de ellos tenía ninguna marca. Cuando acabó, volvió delante y fueron yendo hacia ella para probar de levantar la hoja de pergamino, pero nadie lo consiguió. Fueron todos tres veces más.
- Bueno, no está mal, la mayoría lo consigue mover un poco -murmuro Clara-. Estaos tranquilos, dejad la mente en blanco, mirad la hoja... tranquilos, olvidaos de todas vuestras preocupaciones… Venga, comencemos de nuevo.
Esa vez lo lograron casi todos, incluído Neville. Los que no pudieron eran todos de Slytherin, que en vez de prestar atención a lo que hacían, murmuraban cosas y se reían bajo la barbilla. Pero al cuarto de hora lo consiguieron todos.
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¡¡Muy bien!! ¿¡Ves, hermanito!? Estabas equivocado. Lo han conseguido en la primera clase -Clara saltaba de la alegría.
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Sí, pero qué tal si ahora probamos con algo... digamos, más difícil -la desafió el profesor.
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¿Otra apuesta? -le contestó ella mientras los alumnos los miraban extrañados-. Vale. Vas a perder.
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¿Estás segura? ¿Eliges tu el objeto o lo hago yo?
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Tu mismo -le contestó con brillo en los ojos la profesora de Prevención.
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Muy bien -al profesor también le brillaban los ojos-, si así lo quieres así lo tendrás.
Se dirigió a los alumnos y dijo:
- Tendréis que levantar... hmmm.... veamos… ya sé. A mi hermana.
Toda la clase, incluída Clara, se sorprendió. Por mucho que lo intentaron no lo consiguieron.
Ya había pasado la media hora así que se marcharon mientras los dos profesores discutían.
Mientras los cinco amigos se dirigían a la sala común, se encontraron con Joana que iba con dos amigas más. Las dos amigas se fueron mientras ella se quedaba con los cinco.
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Hola –saludó animadamente-. Fui a buscar a la florfish, se la dejé a una amiga mientras iba con otras dos chicas a buscar algo de comer para la planta. ¿Cómo os ha ido la nueva clase? Os tocaba a vosotros ¿verdad?
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Sí -contestaron al unísono.
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Está mejor de lo que pensábamos –dijo Hermione-. Aunque.. tendremos leves jaquecas.
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¿Y eso por…?-iba a preguntar Joana, pero alguien la empujó al suelo-. Uys…-había sido Clara que iba caminando de prisa y pisando fuerte, murmurando algo.
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Matthew, me las pagarás... esta vez me las pagarás…-llegaron a escuchar.