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El amor oculto de Hermione — capítulo 2

Mientras volaban, la chica sentía que estaba en otro mundo. Sentir el cuerpo y aroma de Sirius mientras el cabello de éste le rozaba el rostro, era una sensación imposible de explicar. Simplemente, quería que aquel viaje, no terminara. Llevaban cerca de una hora volando y las únicas palabras que cruzaba con Black, era para saber cómo se encontraban cada uno, ya que por el sonido del viento, no era mucho lo que podían conversar.

El viaje se tornó tranquilo, hasta que de pronto Hermione sintió que Buckbeak giró bruscamente y, voló hacia un montón de árboles que se encontraban cerca de lo que, a simple vista, parecía una villa. La chica no entendió por qué de pronto el animal comenzó a descender hasta que aterrizaron en aquel oscuro lugar, el cual solo era iluminado por la luz de la luna.

-¿Qué pasó? - preguntó la chica desconcertada.

Habla un poco más bajo - pidió él murmurando.

-Pero… ¿qué está pasando? - dijo Hermione con voz temblorosa. La situación  había comenzado a asustarla. Hasta que de pronto sintió que la mano de Sirius tomó la suya, para guiarla entre medio de los árboles que los rodeaban. Al mismo tiempo que la castaña parecía estar más pendiente de su mano tomando la de Black que de la situación en la que estaba metida.

-Cuando estábamos por llegar a Grimmauld Place, vi a lo lejos cuatro mortifagos que andaban merodeando por ahí, y obviamente prefiero estar aquí escondido que poner tu vida en peligro - respondió el padrino de su mejor amigo mientras indicaba a Hermione que se sentaran bajo un árbol.

-Bueno… gracias - respondió la chica, lamentando que el apuesto mago le haya soltado la mano - pero… ¿por qué andan mortifagos merodeando tu casa?

-Seguramente están esperando la llegada de Harry. Está claro que se enteraron de que hoy  iría en busca de mi ahijado. Lo que no supieron es que Dumbledore, al final del día, me pidió que fuera por ti.

-O sea que ahora piensan que llegarás con Harry - dijo la chica aterrada no sólo por ella, sino también por lo que éstos tramaban contra su amigo -¿qué está sucediendo?

-No puedo contarte, eso le corresponde a Dumbledore, sólo te puedo decir que Voldemort… ya está en busca de Harry - dijo Sirius con voz temblorosa - de seguro el muy cretino quiere terminar lo que no alcanzó a realizar en el torneo de Los Tres Magos - Ahora se aclaraban un poco más las cosas a la castaña. - ¿Harry te contó lo que sucedió cuando tocó la copa del Torneo? - preguntó el animago.

-Sí, fue todo una trampa… fue todo un plan para que Voldemort volviera a la vida - respondió la chica mientras sentía que un nudo se ubicaba en medio de su garganta.

Pasó aproximadamente media hora, aún no amanecía y Buckbeak recién había despertado.

-Creo que debemos salir de aquí…la verdad, muero de miedo saber lo que nos espera allá afuera. No por mí, ya pasé años en Azkaban… lo digo por ti - dijo Sirius - mejor saca tu varita, hay que regresar a mi casa.Además, estoy seguro de que Buckbeak no durará mucho tiempo quieto, lo que no sólo llamaría la atención de los mortifagos sino también la de los muggles, y no quiero volver a Azkaban  otra vez - sonrió.

-Está bien - dijo la chica, sin saber que responder a aquel ultimo comentario.

-Bueno, me tranquiliza un poco el que seas muy lista - respondió éste esbozando otra sonrisa - en serio eres la mejor bruja de tu edad que he visto en toda mi vida.

-Mucha gracias - respondió la chica entre risas.

Nuevamente subieron sobre Buckbeak, la castaña llevaba consigo una mezcla de sentimientos, estaba preocupada por Harry, y con miedo por si aparecían los mortifagos. Sin embargo un poco de tranquilidad la invadió cuando sin decir nada, Sirius tomó sus manos, he hizo que sus brazos se entrelazaran alrededor de su torso. Ahora no sólo era tranquilidad la que sentía, sino unos nervios enormes por lo que Sirius acababa de hacer. Pero rápidamente, dejó de delirar cuando comenzó a sentir el viento sobre su cara, y como poco a poco comenzaban a elevarse por los aires. La chica iba dispuesta y atenta a cualquier tipo de ataque. Y todo fue de maravilla durante cinco minutos hasta que de pronto comenzó a escuchar unos fuertes gritos, miró hacia atrás y de inmediato sintió un remezón que invadió su cuerpo. Estaba cien por ciento segura que aquella silueta negra que la seguía era un mortifago.

-¡Atenta Hermione, nos descubrieron! - gritó Sirius mientras comenzaba a lanzar hechizos contra los mortifagos que intentaban rodearlos.

La castaña se agarró fuerte con una mano y se dispuso a enfrentar lo que venía mientras trataba de recordar los hechizos que había aprendido en el colegio.

-¡Expelliermus!

  • gritó con todas sus fuerzas dándole justo al mortifago que los seguía.

-¡Avada Kedavra! - gritó uno de los seguidores de Voldemort, apuntando a Hermione, quien por suerte fue más ágil y se agachó todo lo que pudo.

Mientras tanto, Sirius lanzaba unos hechizos que Hermione jamás había escuchado.

-¡Falta poco para llegar, aguanta Hermione por favor! - grito Sirius con todas sus fuerzas.

-¡Te lo prometo! - respondió la chica aferrándose aún más fuerte a él.

Atenta y dispuesta  la castaña lanzó un hechizo a otro mortifago que se acercaba hacia ellos, mientras que el que le seguía recibió un fuerte aletazo de Buckbeak. Todo pasaba muy rápido, hasta que de pronto Hermione sintió como si hubiera traspasado una enorme tela de araña.

-Lo logramos - murmuró Sirius mientras Buckbeak descendía.

-¿qué es eso que sentí cuando llegamos? Era como una tela de araña o algo así - dijo la chica.

-¡Ahh! son los hechizos protectores de OjoLoco.

Buckbeack no alcanzó a tocar el suelo cuando, Hermione vio que se abría la puerta trasera de la casa. Era Ginny quien salía a encontrarlos con una enorme sonrisa, y tras ella apareció la señora Weasley, los gemelos y Ron.

-Por fin estás aquí -  dijo Ginny a la chica mientras le daba un fuerte abrazo.

-Estamos muy bien - respondió Hermione para que todos se tranquilizaran.

-Ni se imaginan como nos sentíamos, aún estoy con los nervios de punta - dijo la señora Weasley mientras soltaba de un abrazo a Sirius, para luego dirigirse a Hermione - estaba muy preocupada sobre todo por ti linda.

-Molly… Deberías haberte preocupado más por mí que por Hermione - dijo Sirius - ni te imaginas lo buena que es para lanzar hechizos.

-De seguro sacaste tus libros para ver que hechizo era mejor - dijo Ron con una sonrisa mientras se acercaba a saludar a su amiga.

-Como siempre tan gracioso Ronald - respondió Hermione entre risas.

-¡Pero cuenten qué pasó! - dijo George.

-Sólo vimos desde la ventana las luces de sus hechizos en el cielo - dijo Fred - y de ahí supusimos que estaban peleando con alguien.

-Cuando estábamos por llegar a casa vi que cuatro mortifagos merodeaban - comenzó a contar Sirius - llevé a Hermione al pequeño bosque que queda cerca de aquí a esperar que se fueran, pero cuando volvimos aún estaban.

-Me comencé a preocupar porque ya llevaban mucho tiempo de retraso - dijo la Señora Weasley.

-Eso es cierto, nuestra madre estaba muy preocupada, corría por la casa en círculos con las manos arriba - dijo Fred mientras todos se largaron a reír.

-No es gracioso Fred - dijo la Señora Weasley enojada - hay que dar gracias que Sirius y Hermione están sanos y salvos.

-¿Saben?

  • Dijo Sirius de pronto y todos pusieron atención - creo que alguien está filtrando información, espero estar equivocado pero… creo que es alguien de la Orden.

Tras decir esto último todos colocaron cara de espanto, sobre todo Hermione quien quedó aún más desconcertada.

-¿Qué Orden? - preguntó Hermione de inmediato.

-La Orden del Fénix Hermione - dijo Ron - ¿acaso no sabes?

-No, Hermione no sabe - dijo Sirius -  Dumbledore quiere hablar con ella sobre eso.

Ahora Hermione comprendía el porqué de la lechuza de Dumbledore.

-¿me pareció escuchar mi nombre? - era Dumbledore quien había aparecido - buenas noches a todos, o mejor dicho, buenos días ya que falta nada para que amanezca.

Todos saludaron amablemente, pero Hermione no aguantó y preguntó sin pensar.

-Profesor, me podría explicar por qué estoy aquí.

-Estimada señorita Granger, y esto va para todos - dijo Dumbledore mientras comenzó a caminar lentamente hacia la puerta - creo que sería mejor que hablemos de esto con una buena taza de té. Creo que es un buen momento para darle su bienvenida a la Orden del Fénix.