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El amor oculto de Hermione — capítulo 4
-¡Avada Kedavra! - gritó el mortifago, sin embargo Hermione fue más rápida y esquivó la maldición.
-¡Expelliarmus!
- respondió la chica y de pronto se vio envuelta en una ardua batalla.
La mejor amiga de Harry Potter sintió miedo en todo momento, pasaban mil cosas por su cabeza. Tenía terror de no volver a ver a sus padres, a sus amigos, y a Sirius que por algún motivo vino a su mente en aquel instante.
-Ríndete y te mataré sin dolor - dijo el mortifago.
Hermione tenía planeado lazarle un hechizo y salir corriendo en dirección a sus compañeros, asi que sin pensarlo dos veces, lo hizo. Lanzó un hechizo a su rival y corrió en dirección a la puerta, pero no todo resultó como ella quería, algo en su plan había fallado y producto de aquello, sentía como un fuerte brazo se enrollaba con rudeza a través de su cuello.
-¿Creíste que podrías escapar? - dijo el mortifago mientras con un brazo sostenía por el cuello a la chica, y con el otro apuntaba con su varita - sólo dime donde tienen a Potter y te mato sin dolor.
-Aunque lo supiera no te lo diría, prefiero morir - respondió con rabia y miedo a la vez, pero justo cuando la muchacha pensó que respiraría por última vez, un estruendo interrumpe, el que sería su último suspiro.
-¡Desmaius!
- gritó Sirius dándole directo en la cabeza al mortifago quien cayó de un fuerte golpe para luego desaparecer al instante.
-¿Estás bien? - preguntó Sirius acercándose a Hermione rápidamente para asegurarse de que estaba en perfectas condiciones.
-Si… estoy bien - respondió todavía con un poco de miedo. Sin embargo, ese sentimiento de temor cambió drásticamente cuando de pronto, el padrino de su mejor amigo, suavemente toma con ambas manos las mejillas de la chica.
-Traté de venir lo antes posible, pero allá abajo aparecieron cuatro mortifagos más y no me permitieron subir - decía Sirius mientras con su mano derecha sostenía la mejilla de Hermione y con la otra acariciaba tiernamente su cabello.
-Tenía tanto miedo - respondió nerviosa la castaña. No sabía si sonreír o llorar, tenía una mezcla de sentimientos, sin embargo cada segundo que pasaba se sentía un poco mejor al sentir por primera vez las manos de Black en su rostro.
-¡Me imagino! sé que eres una bruja excelente pero no me podía confiar - respondió el animago mientras la miraba con una dulzura.
-Temí por un instante no volver a respirar - dijo la ella.
-Yo también temí lo mismo - señaló Sirius, fijamente la miró a los ojos y le dio un tierno abrazo.
Pasaban los segundos y Hermione temía porque sentía que Black se daría cuenta de lo fuerte y apresurado que comenzó a latir su corazón. Sin embargo, el mágico momento se vio truncado cuando sintieron que alguien venía y abría la puerta de la habitación, más que rápido se soltaron como si les hubiesen dado un golpe de corriente. Pero para sorpresa de ambos todo fue mejor aún. Hermione nunca imaginó que en ese preciso instante, Harry Potter aparecería en aquella habitación.