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El amor oculto de Hermione — capítulo 5
-Al fin los encuentro - dijo Harry Potter con una cara de alivio, mientras Hermione corrió a sus brazos.
-Ni te imaginas lo feliz que me hace verte - dijo la castaña mientras soltaba a al chico.
-Esto sí que es una grata sorpresa - dijo Sirius con una sonrisa de oreja a oreja, caminando en dirección a su ahijado para estrecharle un afectuoso abrazo.
-Cuando llegué no los vi, asi que partí de inmediato a buscarlos - comenzó a decir Harry mientras su padrino lo soltaba - la verdad es que me costó un poco ubicarlos ya que es bastante grande tu casa Sirius.
-Bueno, si - respondió Black - pero cambiando de tema… ¿cómo llegaste a aquí?
-Dumbledore
- respondió Harry.
-Pero, no nos dijo nada - señaló Sirius espantado.
-Era lo más obvio - interrumpió Hermione - ya que al parecer, lo de la seguridad se está volviendo un tanto complicado.
-¿Están bien? - preguntó el pelirrojo llegando casi desorientado.
-Todo excelente - respondió Hermione para que éste se calmara un poco.
-Cuando estábamos abajo vi que uno de esos tipos subió por las escaleras. Temí que te encontrara Hermione - dijo Ron - pero me tuve que encargar de Ginny, y más encima fuera de la casa había más gente luchando, supongo que eras tú y Dumbledore - preguntó Ron a Harry, mientras el muchacho de lentes asintió con la cabeza.
-Al instante de llegar a la habitación, sólo escuché un estruendo - comenzó a relatar la chica- y a los pocos segundos había un mortifago amenazándome, por poco me mata… si no es por Sirius, ya no estaría aquí - terminó de contar a sus amigos con un hilo de voz, mientras Harry y Ron querían ni imaginar que algo le pudiese haber pasado a su mejor amiga.
-Ni en broma lo digas - dijo Harry preocupado.
-Pero el problema no es sólo eso - intervino Sirius - el problema es que logré desarmar a ese infeliz, pero éste desapareció tan rápido que ni siquiera alcancé a borrarle la memoria.
-¿Era uno de moño? - preguntó Ron con curiosidad.
-Así es - respondió Black mientras Hermione comenzó a darse cuenta de lo grave que fue el dejar ir a ese mortifago con su memoria intacta.
-Pero no nos preocupemos tanto de eso - dijo Harry - o sea, sé que es grave - se apresuró en señalar al ver que Hermione puso una cara extraña - pero me importa más que estén todos bien. Ni se imaginan cuantas ganas tenía de verlos - dijo el muchacho y se acercó a Hermione para darle otro abrazo. Pero, algo no andaba bien, Hermione de pronto comenzó a oír las voces de todos cada vez más lejos, sintió como si ya no tuviera fuerzas para respirar, como si poco a poco la luz se fuera apagando.
-¿Hermione estás bien? - escuchó débilmente la castaña mientras trataba de abrir los ojos. Era Fred.
-Gracias al cielo despertaste - dijo de pronto la Señora Weasley con una enorme sonrisa.
-Nos diste un gran susto - dijo Harry con alivio.
-¿Qué pasó? - preguntó la chica desconcertada
-Te desmayaste - respondió Ron.
-¡Ah!
- respondió Hermione con pocas fuerzas, realmente se sentía mal.
-Amiga ya estás de vuelta - Gritó Ginny en cuanto entró a la habitación y vio a Hermione despierta sobre la cama. Detrás de ella venía George.
-Que bien Hermione ¿Cómo te sientes? - dijo George.
-Mejor
- respondió apenas la chica.
-Ves mamá lo que pasa cuando tú te vas - dijo de pronto Fred - obviamente esto es porque Hermione no se alimentó bien.
-Nada que ver Fred - dijo Hermione con una leve sonrisa para calmar a la Señora Weasley quien puso una cara de horror al escuchar las palabras de su hijo - Señora Weasley por favor no escuche a Fred.
-Bueno, sea cierto o no lo que dice Fred - comentó Molly - creo que ya es hora de preparar la cena.
-Es lo mejor que han escuchado mis oídos - gritó George.
-Bueno, entonces si son tantas las ganas que tienen de comer - dijo la mamá de los Weasley - bajarán a ayudarme con las cosas.
-Soy capaz de todo con tal de comer algo - dijo Fred, mientras junto a George bajaban hacia a la cocina. La señora Weasley dio a Hermione un beso en la frente y se fue.
-Creo que sería bueno que bajaran a avisarle a Sirius que Hermione despertó - dijo Ginny a Harry y Ron.
Hermione no podía creer como el sólo hecho de escuchar aquel nombre le cambiaba el mundo, ya que de pronto su corazón comenzó a latir cada vez más fuerte, como si volviera a la vida otra vez.
-Pero... no creo que sea para tanto - dijo Hermione nerviosa y un tanto colorada.
-¿Cómo que no es para tanto? - dijo Ron mientras miraba concentrado una caja que estaba sobre un escritorio - Sirius estaba muy preocupado, además mínimo que le des las gracias ya que, si no fuera por él, habrías quedado sin cabeza, debido a que fue lo suficientemente rápido para sostenerte mientras te desvanecías. Porque a la hora que estás solamente con Harry, quizás no recordaría nada, y hasta podría tener unos huesos rotos.
-Ron por favor no exageres - interrumpió Harry.
-No entiendo - Hermione estaba confundida.
-Yo tampoco - apoyó Ginny.
-Lo que pasa es que cuando Hermione se desmayó, yo me quedé como petrificado… no sé, como que en realidad atiné a hacer nada - dijo Harry - me puse nervioso, es que nunca había visto a Hermione así. Menos mal que estaba Sirius a tu lado - dijo el chico mirando a la castaña - ya que él reaccionó y te sujetó de inmediato, de hecho él te dejó sobre la cama y todo eso.
Las palabras de Harry fueron como una melodía para los oídos de Hermione, ya que mientras éste relataba lo sucedido, la chica comenzó a imaginar cómo Sirius la tenía entre sus brazos.
-Qué suerte la tuya de tener a Sirius a tu lado justo en aquel instante - dijo Ginny a su amiga con una sonrisa pícara mientras se acercaba para darle un beso en la mejilla y marcharse - nos vemos pronto - dijo y se fue.
-¿Quieres descansar? - preguntó Harry.
-La verdad, si - dijo la muchacha con sinceridad - no me siento con ánimos como para bajar a cenar.
-Está bien - respondió Harry
-Si quieres cualquier cosa sólo nos gritas ¿está bien? - dijo Ron.
-Se los prometo - respondió la chica.
-Ya vamos Harry, que me muero de hambre - señaló Weasley.
-Sí, yo también - dijo Harry. Ambos le dieron a su amiga un beso en la mejilla y salieron de la habitación.
Era difícil para Hermione asimilar todo lo que acontecía, ya que por una parte, no le gustaba preocupar a sus amigos, pero por otra se sentía bien al saber que Sirius la sostuvo entre sus brazos. Lo cual era realmente complicado, ya que al parecer cada día que pasaba, el animago se volvía más importante para ella.
-¿Puedo pasar? ¿o prefieres que te deje descansar? - preguntó un tímido Sirius, mientras asomaba la cabeza por la puerta de la habitación - … Bueno, si quieres puedo volver más tarde, lo entiendo - dijo Black al no escuchar respuesta de Hermione quien se había quedado sin habla.
No, no… no hay problema, disculpa estoy un poco lenta - respondió la castaña - pasa.
-Venía a ver cómo te sentías - dijo canuto mientras se sentaba sobre la cama donde estaba la chica descansando -Ginny me dijo que despertaste así que vine de inmediato… realmente nos diste un gran susto.
-Lo sé, todavía no entiendo qué me pasó, no recuerdo mucho lo sucedido - respondió mientras sentía como su corazón palpitaba cada vez con más fuerza. Fuerza que fue en aumento, justo cuando Sirius se sentó sobre la cama, para estar más cerca de la muchacha.
-Tuve miedo de que algo te sucediera - dijo el padrino de su mejor amigo mientras, sin previo aviso tomó con sus manos, las delicadas manos de la chica. Quien a su vez sentía como si mil mariposas aletearan dentro de su estómago - cuando vi a ese mortifago subir por las escaleras, temí que no estuvieras atenta y que te tomara por sorpresa… temí lo peor, a pesar de que eres la mejor bruja de tu edad que haya conocido en mi vida.
-O sea, por sorpresa me tomó, menos mal no pasó nada más que el susto - le respondió la chica mirándolo a los ojos como hipnotizada.
-Vaya susto que me diste - respondió él mirándola fijamente, permaneciendo así por varios segundos.
Acto seguido, el animago levantó las manos de la castaña, para darles un delicado beso. Hermione sintió como si le hubiesen dado en el cuerpo, un golpe de electricidad. Sin embargo, en aquel instante y sin darse cuenta, ambos se miraban con dulzura, como si las palabras sobraran.
-¡Sirius baja a cenar! - se escuchó a lo lejos. La Señora Weasley llamaba a Black.
-Creo que deberías bajar a comer un poco - dijo Granger - no has comido en todo el día.
-Tú tampoco has comido en todo el día - respondió Sirius abriendo unos enormes ojos como si recién acabara de despertar de una hipnosis - en todo caso le diré a Molly que te traiga algo de comer.
-No te preocupes, yo bajaré - respondió la chica.
-Ni lo pienses, es hora de que tú descanses - señaló el animago. Quien rápidamente se levantó de la cama soltando las manos de Hermione.
De un instante a otro las cosas cambiaron, ya que de pronto, Black se distanció de la chica dando la impresión que sentía culpa por haber sido tan amable con ella, como si aquello no fuera correcto.
-Bueno, que estés bien - dijo Black a la chica mientras abría la puerta para salir de la habitación. Simultáneamente, Hermione sentía consternación al no saber por qué éste había cambiado de un rato a otro.
-Bueno, nos vemos - respondió la chica no muy alegre.
-Hermione… - dijo el animago mirando a la castaña desde la puerta - yo… ¡ah! Olvídalo… nos vemos, te cuidas - señaló Sirius Black sin continuar lo que iba a decir a la chica. Salió de la habitación, cerró la puerta y se quedó parado, recostado en ésta, pensando si lo que iba a decir estaba bien o estaba mal.