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El amor oculto de Hermione — capítulo 7
-Está bien, te diré la verdad - dijo Hermione a la pequeña pelirroja, para que ésta no siguiera insistiendo - lo que sospechas es cierto.
-¡Lo sabía! - respondió Ginny con una enorme sonrisa- ahora, quiero saber qué pasó allá abajo.
-Bueno… nos besamos - murmuró la castaña avergonzada.
-¡Que emoción! - gritó Ginny.
-Pero no grites- la hizo callar Hermione - nos pueden escuchar, y esto nadie lo puede saber.
-Pero por qué - preguntó la pelirroja - hacen una bella pareja, además no creo que exista otro hombre mejor para ti.
-La verdad, yo también lo creo - respondió Hermione con un hilo de voz.
-¿y entonces? - preguntó Ginny nuevamente.
-Nadie lo puede saber, imagina qué dirían todos si supieran que tengo algo con un hombre mayor.
-Si pero Sirius no está nada mal para su edad, además no se ve tan mayor, Hermione.
-Lo sé, pero el resto no lo entendería. Imagina lo que diría Harry si se llega a enterar.
-No creo que lo tome a mal.
-Yo creo que si - señaló Hermione - pero independiente de lo que creamos, no digas nada por favor.
-Descuida, de mi boca no saldrá ninguna palabra - dijo Ginny a su amiga mirándola fijamente.
-Gracias - respondió Hermione y la abrazó.
-Ahora, tengo que bajar a ayudar a mamá - comentó la pelirroja mientras caminaba hacia la puerta para dirigirse en dirección a la cocina - nos vemos - dijo con una y se fue.
Hermione sentía que volaba, todo parecía perfecto, y aunque no podía compartir esa felicidad con nadie más que con Ginny, el hecho de saber que Sirius la quería tanto como ella a él, le hacía olvidar cualquier pensamiento que pudiese empañar el momento.
Los días pasaron y cada vez más se acercaba la entrada al colegio. Todos los años, Hermione anhelaba con ansias que el tiempo pasara lo más rápido y así poder volver a Hogwarts. Sin embargo, este año era distinto, ya que el hecho de estar en la casa de los Black junto a sus amigos, y sobre todo cerca de Sirius, habían hecho que las vacaciones se volvieran perfectas. Y por lo mismo, como nunca, las ganas de volver al castillo no aparecían, a pesar de que desde aquel encuentro en el sótano Sirius y la castaña no habían tenido otro momento parecido, debido a que la Orden del Fénix estaba en constante movimiento, pero aun así la mejor amiga de Harry Potter prefería quedarse en aquel lugar.
-Buenos días Hermione ¿Cómo amaneciste hoy?
- preguntó amablemente la Señora Weasley.
-Muy bien ¿y usted?
-De maravilla - respondió Molly - Recuerden que deben acordar un día para ir al Callejón Diagon a comprar los materiales de este año.
-Mamá no empieces, todavía nos queda una semana - se escuchó de pronto en la cocina. Era Ron ingresando todavía somnoliento. Detrás de él venían los gemelos y Harry.
-¡No reclamen! - respondió su madre - deben hacerlo con tiempo, además les guste o no ya no queda nada para que regresen al colegio - dijo mientras servía el desayuno y el resto tomaba asiento para comer.
-No quiero volver - dijo Harry mientras se acomodaba en la silla- este ha sido el mejor verano que he tenido.
-Dímelo a mí - contestó Ron - tengo cero ganas de ver a Snape otro año más.
-Yo tampoco quiero regresar - comentó Hermione mientras echaba azúcar a su té.
-¿Perdón? ¿Acaso escuché mal? - dijo Ron - ¿No quieres volver al colegio? Hermione… ¿te sientes bien?
-Ahora, tal vez lo ha pasado mejor que de costumbre - dijo Ginny mientras entraba a la cocina - de seguro la compañía ha sido mejor este verano - continuó la pelirroja con un tono pícaro en sus palabras.
-¡Exacto! - dijo rápidamente Hermione para salir del paso, y queriendo matar a su amiga en ese instante - es el primer verano que paso tanto tiempo con ustedes, y la verdad, me encantó.
-Bueno, eso se nota - respondió Harry - porque hasta el momento no te he visto leyendo.
-Por eso digo que tal vez Hermione no se encuentra bien - interrumpió Ron.
-¡Ya! Mejor deja de molestar a Hermione y desayuna - dijo de pronto la Sra. Weasley a su hijo - tengo bastante trabajo hoy, asi que les pido que no tarden tanto en desayunar - continuó cambiando el tono de voz a uno más dulce.
-¿Qué hay de especial hoy que tienes tanto trabajo? - preguntó Fred mientras se devoraba unas tostadas.
-Hoy vienen a almorzar algunas personas de la Orden - respondió Molly.
-¿Y quienes vienen? - preguntó George.
-Creo que Tonks, Moody, Lupin, Agatha…
-¿Quién es Agatha? - interrumpió Ginny antes de que su madre terminara de hablar
-Es una vieja amiga de Sirius, también pertenecía a la Orden - respondió la Sra. Weasley a su hija - sólo que se ausentó por un tiempo.
Los minutos pasaron rápidamente entre conversaciones, risas y bromas. Todos terminaron el desayuno, los chicos salieron a jugar ajedrez, mientras Hermione y Ginny se quedaron en la cocina ayudando a la Sra. Weasley, a pesar de que ésta insistía en que las chicas fueran a distraerse, argumentando que sólo les quedaba una semana para descansar. Sin embargo, ambas muchachas se quedaron allí para ayudarla en lo que fuese necesario.
-Hola ¿Cómo va todo? - se escuchó de pronto. Era el Sr. Weasley que había llegado.
-Bien - respondieron Molly, Ginny y Hermione al unísono.
-¿Vienes solo o los demás ya llegaron?
- Preguntó la Sra. Weasley a su marido mientras Ginny y Hermione ayudaban a ordenar.
-Vengo con los demás - respondió Arthur - Tonks, Lupin y Ojo Loco conversan en la sala, y Sirius…
El Sr. Weasley no alcanzó a terminar de decir dónde se encontraba el padrino de Harry Potter cuando de pronto Hermione divisó por la ventana que el animago conversaba en el patio, alegremente con una mujer alta, delgada, de piel blanca, grandes ojos verdes, de cabello negro y liso.
-Está con Agatha - prosiguió Arthur.
-¡Ah! Si, desde aquí lo veo - dijo la Sra. Weasley mirando por la ventana - Sirius se ve tan alegre, es una lástima que ellos dos ya no estén juntos, realmente hacen una linda pareja.
Terminada la última frase, Hermione sintió como si alguien le hubiera dado una patada en el estómago, la garganta se le apretó de forma tal que si hubiese tratado de hablar, no podría haberlo hecho. Era una sensación horrible. Lo único que fue capaz de captar en ese instante fueron los enormes ojos de Ginny que la miraban con una mezcla de asombro y pavor.
-¿Cómo es eso de que es una lástima que ya no estén juntos? - preguntó Ginny de inmediato con la intención de que su mejor amiga también se informara al respecto.
-Hace años, antes de que Sirius cayera en Azkaban, él y Agatha fueron novios - respondió Molly - estaban muy enamorados. Pero, cuando a Sirius lo encerraron, obviamente fue el fin de la relación.
-Poco después de eso, ella consiguió un trabajo como profesora en Beauxbaton - continuó relatando Arthur mientras Hermione sentía que iba a vomitar - asi que partió a Francia y no había regresado hasta ahora.
-Sigo creyendo que hacen una bella pareja - comentó la Sra. Weasley - ojalá puedan retomar lo que había entre ellos.
-Yo creo que eso es imposible - dijo bruscamente Hermione- bueno… lo digo porque de seguro ella debe volver a su trabajo y sería complicado mantener una relación a distancia sobre todo si Sirius no puede andar libremente por ahí - acotó la castaña rápidamente para disimular aquel pequeño arrebato.
-Si, puede ser, pero soy una de las que cree que para el amor no hay distancia - respondió la madre de los Weasley lanzando un largo suspiro.
La castaña estaba desconcertada, por primera vez no encontraba respuesta a las miles de preguntas que rondaban su cabeza. Aquella sensación de incomodidad la embargaba, no sabía qué pensar. Miraba a Sirius conversando con su acompañante, y cada sonrisa que éste lanzaba mientras platicaba con Agatha, sentía como si alguien le apretara el cuello impidiéndole respirar.Estaba como si la hubieran petrificado, secaba los platos como por inercia mientras Ginny, a su lado hacía lo mismo, la miraba de reojo sin decir ni una sola palabra, ya que después de todo imaginaba cómo se sentía su mejor amiga.
Sin bien Arthur y Molly habían cambiado de tema y seguían conversando otras cosas, Hermione no podía dejar de pensar en todo lo que estaba pasando, y para colmo, Sirius seguía en el patio conversando apaciblemente con Agatha. Hasta que de pronto el animago miró hacia la ventana y notó que la castaña lo miraba, y a pesar de que éste dejó de sonreír cuando la vio, no fue suficiente para que se sintiera mejor.
Acto seguido, Sirius y Agatha desaparecen y en un par de segundos se escucha abrir la puerta de la cocina, mientras que a Hermione se le aceleró el corazón a mil por hora, ya que presentía lo que se venía.
-Buenos días Molly - dijo Sirius mientras la castaña sintió un apretón en el estómago - no sé si recuerdas a Agatha.
-Por supuesto que la recuerdo - respondió la Sra. Weasley con la amabilidad que la caracterizaba - Querida ¿cómo te encuentras?
-Que gusto volver a verla Molly - escuchó Hermione quien se encontraba de espalada secando los platos, los que en realidad estaban más que secos, pero eran una buena excusa para no verle la cara por un momento a Sirius y a su acompañante - He estado muy bien, gracias.
-Te presento a mi hija menor, Ginny - dijo la Sra. Weasley y al instante Ginny miró de reojo a su amiga - y ella - señalando a Hermione - es una amiga de la familia, aunque en realidad la queremos como a una hija más, chicas vengan a saludar.
Y ahí Hermione comprendió que no podría seguir fingiendo que secaba la losa. Tendría que voltearse, dar la cara, algo que le incomodaba hacer. En ese par de segundos la chica pensó mil cosas pero, sólo estaba segura de una, debía fingir a la perfección que todo estaba bien.