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Historia 93711 — capítulo 7

Narcisa había pasado toda la tarde con su nieta, habían paseado, habían estado en un parque, le había comprado un helado, pero ya estaba oscureciendo, por lo que decidió que era hora de que regresara de nuevo a casa de su hijo.

-Vamos Luce, se está haciendo tarde- la pequeña tomó la mano que le tendía su abuela y caminaron tranquilamente de regreso a casa de Draco.

-Lo he pasado muy bien- le dijo, con una sincera sonrisa dibujada en su carita.

-Yo también, cielo- apretó con cariño la mano de la niña. Durante el camino a casa, Luce le habló a Cissy sobre lo que le gustaba hacer, del pez que tuvo como mascota cuando era más pequeña, de sus amigos del mundo muggle, de sus otros abuelos, e, incluso le habló de su madre y de la relación que mantuvo durante un tiempo con Ron.

Llegaron a casa del rubio, y Narcisa se quedó con el puño alzado en el aire, ya que abrieron la puerta antes de que a ella le diese tiempo de llamar.

-Ah, hola, Cissy- saludó la morena, pero ignoró a Luce.

-Hola querida- Astoria salió al exterior-, ¿ya te ibas?

-Sí, se me hace tarde, y tengo que ir a casa de mis padres- se inclinó y besó la mejilla de su suegra-, espero verte pronto- y, dicho esto, se marchó.

-Vamos cariño, entra- Luce pasó, seguida por su abuela, que cerró la puerta tras de sí-. Draco, ya hemos llegado- lo llamó, y el aludido salió del comedor y se acercó a ellas.

-¿Lo habéis pasado bien?

-Sí- cantó la niña-, me he divertido mucho, gracias por todo, Narcisa.

-Dime abuela, cielo- le sonrió con afecto. Luce asintió ante la petición de la mujer-, bueno, chicos, me voy ya a casa- se inclinó y besó la mejilla de la pequeña, y después la de su hijo.

-¿Quieres que te acompañe, madre?

-No hace falta hijo, pero gracias.

-Quédate a cenar con nosotros, abuela.

-Lo siento tesoro, pero tu abuelo se preguntará dónde me he metido- anduvo hacia la puerta.

-Te acompaño, madre- siguió a Narcisa y le abrió la puerta, comprobó que su hija se había marchado, y aprovechó para hacerle una pregunta a su madre-, ¿se lo vas a contar?

-De momento no, hijo, le diré que he pasado la tarde contigo y con Tory.

-Gracias madre, creo que lo es mejor esperar un poco más para decírselo.

-Opino lo mismo. Te quiero- acarició la mejilla de Draco y se fue.

Draco cerró la puerta y se dejó caer en ella. Se pasó las manos por la cara. Todo iba a ser tan complicado.

-Draco, tío, ¿te encuentras bien?- Blaise estaba frente a él, con Luce en brazos.

-No, nada, vamos a cenar- al pasar por el lado de la estantería, recordó algo- Zabini, tomo tu pornografía, y no vuelvas a pedirme otra vez que te guarde esto.

-Ya no me acordaba que las tenías tú, pensé que las había perdido- las tomó con la mano que no sujetaba a Luce-, ¿has visto alguna?

-Yo no, pero sí Luce, por eso mismo, llévatelas.

-Vaya, lo siento- se las guardó en el bolsillo interior de la chaqueta- ¿qué os parece si cenamos fuera? Invita el tío Blaise.

-Sí- gritó la pequeña, alzando los brazos-, y Dobby puede venir con nosotros, ¿verdad que sí, Draco?- lo miró con ojitos de cordero degollado, y Draco asintió con una seca cabezada.

Hay que ver lo que hacía por esa cría a la que conocía de tan poco tiempo.


Ginny y Hermione caminaron por el pasillo hasta dar con la habitación en la que se encontraba su amiga.

Hermione tomó el pomo de la puerta y lo giró lentamente. En la habitación había dos camas, una de ellas estaba vacía, y, en la otra, se encontraba Luna.

Las chicas se acercaron hasta ella.

-Hola Luna, cariño- Hermione fue la primera en hablar, besó la frente de su amiga.

-Hola, Lunita- Ginny agarró con suavidad una de sus manos.

-Gracias por haber venido, chicas- esbozó una pequeña sonrisa.

-Vamos a estar siempre ahí para ti, Luna, te queremos.

-Lo sé, soy muy afortunada de tener unas amigas tan buenas como vosotras.

-Las afortunadas somos nosotras- le dijo Ginny, con los ojos brillantes, ya que estaba haciendo un gran esfuerzo para no llorar frente a su amiga. Delante de ella, debían mostrarse fuertes, no podía derrumbarse, eso solo le haría aún más daño a Luna. Ellas debían ser en estos momentos su apoyo.

-¿Cómo te encuentras?- la rubia se encogió de hombros.

-Solo tengo el labio partido y varios cardenales y heridas superficiales por todo el cuerpo, al menos no tengo nada roto…- guardó silencio durante unos instantes- ¿saben quién es el chico que me trajo aquí? Me resulta familiar, pero no consigo ponerle nombre…

-Sí, Nott, Theodore Nott, era de mi generación y pertenecía a Slytherin- respondió Hermione.

-Por momentos desearía que ese chico no me hubiera traído hasta aquí… quizá lo mejor hubiera sido que hubiese terminado conmigo...- una lágrima rodó por su mejilla.

-No digas eso, Luna- una de las chicas le borró la lágrima-, nosotras te vamos a apoyar, vamos a estar a tu lado en todo momento.

-Y os lo agradezco mucho, de veras- apretó las manos de sus amigas-, pero no voy a volver a ser yo, no sabéis… vosotras no sabéis por lo que he pasado…- y rompió a llorar desconsoladamente. Sus dos mejores amigas, sus apoyos en estos momentos tan difíciles, la abrazaron cálidamente, y le hicieron saber que no iba a estar sola, que iban a estar con ella en todo momento.  


Theodore Nott abandonó San Mungo y se dirigió a toda velocidad al bar de mala muerte que solía frecuentar su padre. Abrió la puerta con violencia, y todos los allí presentes lo miraron fijamente. Pero él, con su mirada, solo buscaba a su padre. Hasta que dio con él. Al verlo, padre alzó la mano para hacerle señas de que se acercara.

Caminó a grandes zancadas hasta él, y, una vez a su lado, sacó la varita de su chaqueta y se la clavó en el cuello.

-¡Hijo de puta!- le gritó, el bar guardó un silencio sepulcral, y decenas de ojos estaban fijos en la escena. Clavó con más fuerza la varita en la carne de su cuello.

-Hijo, tranquilízate- alzó las manos.

-No soy tu hijo.

-Pero…

-¡Cállate! ¡Cállate de una maldita vez! ¿Sabes? He ido a buscar a los aurores- Nott abrió desmesuradamente los ojos-, les he contado lo que has hecho, todo. Y ya vienen a por ti.

Como si hubieran estado esperando hasta ese momento, tres magos entraron al bar. Theo le quitó la varita del cuello. Y su padre intentó huir. En vano, porque los aurores ya lo estaban amenazando con las varitas, además, estaba totalmente rodeado.

Theo no quería quedarse a ver la escena, por lo que se largó de allí.


En un restaurante, se encontraba una escena bastante peculiar: Allí sentados estaban Draco Malfoy, Blaise Zabini, Lucinda Granger y Dobby.

Todo el mundo que allí entraba, se les quedaba mirando. Jamás de los jamases habían visto a un elfo doméstico en un restaurante sentado junto a sus amos.

Dobby estaba contándole a Luce todo lo que él sabía de su madre y sus amigos, Ron y Harry. La niña escuchaba entusiasmada todas las historias del pequeño elfo.

Mientras tanto, en la otra punta de la mesa, conversaban Draco y Blaise.

-¿Te acuerdes de las chicas de la otra noche, Ruth y Natalie?- Draco negó con la cabeza-, tío, las que invitaste a cenar a tu casa, pero que huyeron despavoridas por la aparición de tu hija.

-Ah, ya, las cerebro de mosquito- recordó.

-Las mismas- corroboró-, pues bien, me las tiré a las dos.

-¿A las dos a la vez?- preguntó.

-Primero a una y luego a la otra, no puedo follarme a las dos a la vez, tío- el rubio puso los ojos en blanco.

-Eso lo suponía, imbécil, me refería que si había sido en la misma noche.

-Ah, claro. Y bueno, ¿cómo te ha ido con Astoria?

-No se ha tomado nada bien la noticia de que tengo una hija, Blaise. Incluso fue a contárselo a mi madre. Ya me imaginaba lo peor, pero mi madre me ha sorprendido gratamente. Pensé que se pondría hecha una furia, pero no, ha aceptado encantada a Luce. Yo ya sabía que mi madre quería nietos, pero nunca pensé que aceptara a la hija de una impura.

-Mejor, Draco, un problema que te quitas de encima.

-Visto así- se encogió de hombros.

-Aquí tienen su cena- el camarero les sirvió los platos.

-Gracias- le dijo Draco, y el camarero se alejó.

-Draco- el aludido miró a su hija-, quiero agua- pidió.

-Pues ve a la barra y pide una botella, Luce.

-¿Por qué no vas tú, porfi?

-Estoy cenando, Luce, si tienes sed, solo has de levantarte, acercarte a la barra, y pedir agua, no es tan difícil.

-Gracias, eh- le echó en cara la pequeña, se levantó de un salto, y caminó a grandes zancadas hacia la barra.

-De nada, Luce- contestó el rubio. La niña se giró de golpe, haciendo ondear su melena rizada, y lo fulminó con sus grandes ojos marrones. Después, siguió su camino hasta la barra.

-Es igual a Granger, da auténtico miedo. Cuando crezca, los tíos no van a atreverse a acercarse a ella- comentó Zabini-, si las miradas matasen, estarías tieso, Draco.

El rubio ignoró su comentario. Miró a Luce, que no llegaba a la barra. Ni tampoco era capaz de subirse a la silla. Una chica bastante atractiva, se agachó a la altura de su hija y estaba diciéndole algo.

-Ahora vengo, Blaise- se levantó y caminó hacia la escena que estaba mirando.

-Luce, ¿has pedido ya agua?- la chica se puso en pie, y clavó su vista en él.

-No, aún no.

-Está bien, ve a sentarte con el tío Blaise, ya te la llevo yo- acarició la mejilla de su hija, dejando a la niña descolocada.

-Vale- corrió hacia la mesa y ocupó su sitio junto a Dobby, que no se atrevía a comer, nunca había comido en la misma mesa que su amo.

-¿Es tu hija?- le preguntó la chica. Draco se giró para mirarla. Era alta y tenía buen físico. Era rubia y tenía los ojos azules.

-Sí- le respondió.

-Es muy guapa, veo que ha salido a su padre- coqueteó.

-Gracias, la verdad que se parece más a su madre.

-Ah- la chica se quedó cortada, desvió la mirada hacia la mesa en la que estaba el resto de los acompañantes de Draco-, ¿no ha venido con vosotros?

-¿Te refieres a su madre?- la chica asintió-, no, ella nos abandonó- ella se llevó una mano a la boca-, se marchó cuando Luce tenía apenas un año, no recuerda nada de su madre.

-Vaya, es horrible- comentó.

-Sí, fue horrible. Yo la amaba, pero ella tenía problemas con el alcohol y no cuidaba bien de Luce, un día llegué a casa y no estaba, ni ella ni sus pertenencias, corrí por toda la casa buscando a Luce porque temía que se la hubiera llevado, pero gracias a Merlín no fue así- victimizó-, estaba en su cuna, de pie, aferrada a los barrotes y llorando. Mi hija la extrañaba mucho,  y a mí me rompió el corazón, ella y mi hija eran lo que más quería, pero se fue- agachó la cabeza. Hasta él mismo se estaba tragando su propia mentira de lo convincente que estaba sonando.

-Lo siento mucho, debió ser horrible.

-Lo fue- en ese momento, llegó el camarero.

-¿Desean algo?

-Una botella de agua, por favor, y no cobre le que haya pedido esta señorita, pagaré yo su cuenta- el camarero asintió y fue a por una botella de agua.

-Oh, no, no hace falta, de veras.

-No te preocupes, lo hago encantado. Por cierto, me llamo Draco Malfoy- le tendió la mano.

-Helena Stewart, un placer- ella estrechó su mano, pero el rubio se la tomó con delicadeza, acercándosela a los labios y depositando en ella un suave beso.

-Espero verte de nuevo, Helena- se sacó una tarjeta del bolsillo interior de la chaqueta y se la tendió. Ella la aceptó.

-Aquí tiene- el camarero dejó una botella de agua sobre la barra, botella que Draco tomó.

-Adiós, Helena- le sonrió coquetamente y se marchó. Había encontrado otra forma de ligar, y todo gracias a Luce. Pensó que, al tener una hija, todas las chicas huirían despavoridas, pero podía decir que su mujer los había abandonado, y las chicas caerían rendidas a sus pies. Fingiría ser un padre ejemplar.

Se sentó de nuevo junto a su mejor amigo.

-Aquí tienes, Luce- puso la botella frente a su hija.

-Gracias- le dijo la pequeña, que no conocía las intenciones reales de Draco para haber ido él a pedirle agua.

-De nada- se volvió hacia Zabini, y habló en voz baja-, ¿has visto a esa chica?- el moreno asintió-, pues bien, le he dado mi tarjeta, será cuestión de tiempo que se ponga en contacto conmigo.

-¿Y le ha dado igual saber que tienes una hija? No sé, podrías estar casado.

-Le he dicho que mi mujer nos abandonó a mí y a Luce.

-Ahora lo pillo, ¿estás usando a tu hija para poder ligar?- el rubio asintió-, Draco, eres mi ídolo- le dio una palmada en la espalda.


Al poco rato, Ginny y Hermione abandonaron la habitación a petición de una medimaga.

En la sala de espera, estaban Ron y Harry, el segundo acompañado por Cho Chang. Al verlas, se levantaron apresuradamente y se acercaron a las chicas.

-¿Cómo se encuentra?- el primero en preguntar fue el pelirrojo.

-Físicamente no es nada grave- contestó su hermana, haciendo lo imposible para no desviar la vista a Harry y su pareja-, tiene un labio partido y cardenales repartidos por todo el cuerpo- hizo una pausa-, pero mentalmente, le costará recuperarse.

-¿No podemos pasar a verla?

-Ya ha terminado el horario de visitas por hoy.

-Oh, pues nos pasaremos mañana mismo por aquí sin falta.

-Entonces Cho y yo nos vamos, que le hemos dicho a sus padres que cenaríamos con ellos. Me alegro de veros, chicas.

-Lo mismo digo, Harry- Hermione fue la única que le respondió. Ginny no le dijo nada, no se alegraba de verlo, y, mucho menos, a su novia.

-Hasta otro día- se despidió con la mano, al igual que Cho, y se dio media vuelta, caminando de la mano con su novia hasta la salida.

-Pues…- Ron se guardó las manos en los bolsillos-, me voy yo también, mañana vendré a verla, hasta pronto, chicas.

-Adiós-, se despidieron de él, al unísono.

-Antes de irnos, vayamos a tomarnos un café, ¿sí? Llevamos aquí muchas horas.

-Sí, a mí también me apetece- y se encaminaron a la cafetería-, sigues enamorada de Harry, ¿cierto?

-No quiero hablar de ello, Hermione- soltó un suspiro.

-Como prefieras, pero te aconsejo que lo olvides, por tu bien.

-Lo sé Herms, pero me es bastante difícil olvidar todo lo que hemos vivido.

-Sé que es algo complicado para ti, y más viéndolo tan de seguido, pero no te preocupes, el tiempo todo lo cura.

-De verdad que eso espero, Hermione.

Hola! He aquí otra vez yo y mi historia. Espero que hayan disfrutado leyendo. 

Antes de que se me olvide, quiero decirles quehe escrito un One Shot, por si les interesa pasarse, les dejo aquí el enlace: 

Y, ¿qué les ha parecido el método de ligue de nuestro rubio? Hay que tener cara, ¿no les parece?

Pobre Luna, debe ser duro pasar, por eso... pero al menos tiene a personas que la quieren y van a estar con ella en todo momento, y pienso que Theo hizo bien en delatar a su padre, ¿no?

Y Narcisa está encantada con Luce, la adora! 

Y bueno, Ginny, como pueden ver, sigue enamorada de Harry, ¿qué creen que pasará al final?

Les quería preguntar, ¿han visto ya La Mujer de negro? Yo sí, fui la semana pasada, en la sala del cine solo estábamos mis dos amigas y yo. Y pasamos un miedo... Pueden hacerse una idea del miedo que pasamos porque cuando se acabó la peli el hombre nos dijo "menos mal que teníais la sala para vosotras solas, ¿eh?" Y en el baño dos señoras nos preguntaron si tanto miedo había dado la película, porque les había dicho el del cine que estuvimos todo el rato gritando...

Gracias a todos los que comentaron el capítulo anterior:

**PaooJ ,****Pansy_Potter ,****AgustinaBlack ,****Tiny Fox ,****LunaticasporMalfoy ,****Katnyaa ,**LadyFilth ,

 , **gisele98 ,**HermioneK , , **Rocio_Malfoy ,****Hermioni ,**Pao13 ,

 ,**lhoani_potter ,****LiliJamesPotter ,****SeMalfoy ,****vampirita sexi m ,**fherHP ,

**littledhampir ,****ToryRiddle ,**KarePotter26

PD: Gracias por su paciencia conmigo, los quiero. Espero verlos en los comentarios.

Con mucho cariño,

Desirée :)