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Historia 93711 — capítulo 8

Hace una semana, Draco Malfoy hubiese estado un viernes noche en cualquier parte excepto en su casa en compañía de una niña.

Podría haber estado de fiesta con sus amigos, y, por supuesto, ligando, aunque eso no hace falta decirlo. Podría haber estado con su novia. Pero, lo que es seguro, es que un viernes noche, se habría acostado con cualquier mujer.

Pero ese viernes, estaba en casa, en compañía de su hija y de su elfo doméstico. Muy triste…

Y si, por lo menos, Luce le prestara atención, aunque fuera para molestarlo como hacía siempre, se distraería un rato. Pero no, la niña estaba leyendo. Y él cada vez subía más el volumen de la televisión. Y bostezaba, y le daba patadas a la pata de la mesa. Pero nada, Luce no reaccionaba, no le molestaba ningún ruido. Estaba tan sumergida en la lectura, que parecía que no había nada más a su alrededor.

En eso seguro que se parecía a su madre, porque a él, aunque le gustaba leer y cuando empezaba un libro pasaba horas y horas leyendo, tenía que estar todo en el más silencio absoluto, si no, se distraía incluso con el vuelo de una mosca.

En ese momento, llamaron a la puerta. ¡Su salvación! Así dejaría de aburrirse aunque fuera durante unos instantes. Se levantó de un brinco del sofá y corrió, literalmente hablando, hasta la puerta. Abrió de un fuerte tirón.

-¡Blaise! Qué alegría me da verte- lo agarró de la camisa y tiró de él, obligándolo a entrar a su casa.

-Ya me he dado cuenta, tío- se pasó las manos por la camisa, ya que Draco s la había arrugado-, pero no pienso hacerte ningún favor sexual- Draco se limitó a poner los ojos en blanco-, ¿piensas salir o qué?

-¿Y qué hago con Luce?- los dos se giraron para mirarla.

-Déjala aquí- propuso el moreno.

-No puedo dejarla sola, Zabini, tiene siete años.

-Pues que se venga con nosotros.

-¡Qué buena idea, Blaise! La sentamos en una silla, y nosotros, a lo nuestro- ironizó el rubio.

-Es que soy un genio- se felicitó a sí mismo.

-Zabini, por favor, no sabes reconocer ni una ironía.

-¿No lo decías en serio?- se extrañó.

-¡Por supuesto que no! Tengo que quedarme con ella- se dejó caer en el sofá. Su amigo tomó asiento frente a la niña.

-Está como absorbida por el libro- volvieron a mirarla. Parecía que ni tan siquiera se había percatado de que tenían visita-. Esto… Luce…- la aludida levantó la vista de su libro.

-Hola, tío Blaise, no te había visto llegar.

  • Ya me había dado cuenta, ya- se rascó la nuca, con aire distraído-, oye, Luce, ¿te apetece salir con tu padre y conmigo?- el rubio lo fulminó con la mirada.

-Si vais a salir para buscar novia, no- bajó la vista y continuó con su lectura.

-Aunque quiera, no puedo llevar a una niña a un sitio de esos- comentó Draco.

-No tienen nada de malo.

-No, pero para una niña de siete años, sí.

-Tío Blaise, quédate aquí con Draco y conmigo, así podemos jugar a algo los tres.

-Eso, Zabini, quédate y jugamos a la oca.

-¿Qué coño es eso?

-No se dicen palabrotas, tío Blaise, te voy a tener que lavar la boca con jabón.

-Lo siento, venga, juguemos a la oca- apenas terminó la frase, y la niña salió corriendo hacia su dormitorio, en busca de su juego de mesa.

-¿Qué es eso, tío?- le preguntó a su amigo.

-Un juego muggle, es entretenido. En ese momento, llegó la niña, con una tablero que abultaba más que ella-, ¿qué color quieres, tío Blaise?

-Esto… el azul.

-¿Qué? No, el azul lo quiero yo, sabes que siempre me pido ese color, Luce- el rubio se cruzó de brazos-, pues si no soy el azul, no juego.

-Pues no juegues, tú te lo pierdes- a la niña no le importó.

-Está bien, me conformaré con el rojo, pero, a partir de ahora, me pido ser el azul siempre, ¿me has oído, Luce?

-Perfectamente, ahora, ¡vamos a jugar!


En la sala de espera de San Mungo, se encontraban Ginny y Hermione, a su amiga ya le habían dado el alta, y estaban esperando a que saliera. Estuvieron cerca de un cuarto de hora allí, dando vueltas por la estancia, ya que estaban nerviosas y no eran capaces de sentarse y relajarse.

Al cabo de unos minutos más, apareció Luna, en compañía de su padre.

-Hola, chicas, muchas gracias por venir- sus amigas se acercaron hasta ella.

-No es nada, Lunita- le dijo la pelirroja. Y Hermione asintió, con una sonrisa.

-Hija, tengo que irme, quédate con tus amigas- su padre le dio un beso en la mejilla y se marchó.

-Adiós, papá- la rubia se volvió hacia sus amigas-, chicas, ¿me ayudarían a  buscar a  Theodore Nott? Quiero darle las gracias.

-Sí, por supuesto, pero no sabemos dónde vive ni nada, Luna.

-Oh, por eso no os preocupéis, me he topado muchas veces con él en el Ministerio, se lo diré, ¿te parece, Luna?- le preguntó Hermione.

-Sí, muchas gracias.

-Me dijo Ron que cuando te dieran el alta, que le avisara, así nos vemos todos.

-Por mi bien.

-Yo si va Harry con su noviecita, paso- a la pelirroja no le apetecía ver para nada a su ex, y mucho menos a la chica por la que la había dejado.

-Ginny, por favor, no empieces, es hora de que pases página.

-No es fácil pasar página cuando está cada dos por tres en mi casa, Hermione.

-Lo entiendo, Ginny, sé que es difícil, pero inténtalo, pon de tu parte, cuando estábamos en Hogwarts, estabas enamorada de él y eras su amiga.

-Chicas, por favor, no os peleéis, si no quieres ver a Harry, quedamos otro día con él, así tú no tienes que verlo, hoy nos vemos las tres y ya está, ¿os parece?

Las chicas miraron a su amiga. Era ella la que había pasado por un mal momento, y estaba dispuesta a ver a todos sus amigos, cuando lo más probable fuese que no tuviera ganas. Y ellas, comportándose como niñas y discutiendo delante de ella. Ginny tomó aire.

-Está bien, salgamos todos juntos, incluso Harry, yo aviso a mi hermano, ¿os parece?

-Ginny, no hace falta que veas a Harry si es difícil para ti.

-Lo sé, Hermione, pero tienes razón, he de superarlo, ya va siendo hora.

-Bien, ¿nos vamos?

-Sí, por cierto, me dijo mi madre que vinieseis a mi casa a almorzar, que hace mucho tiempo que no os ve.

-Perfecto, tengo muchas ganas de ver a tu familia.

Las tres amigas fueron a almorzar a La Madriguera, además, así podrán avisar a los chicos, ya que Ron siempre comía en su casa y Harry la mayor parte de los días.


-¿Jugamos otra partida más?- preguntó Zabini.

-Pero si llevamos más de dos horas jugando a lo mismo, tío Blaise, estoy aburrida- Luce bostezó, empezaba a cansarse de lo mismo.

-Por favor, la última- pidió el moreno.

-Eso lo has dicho más de veinte veces.

-Ya la última de verdad, tu también quieres seguir jugando, ¿verdad que sí, Draco?

-No, ya estoy aburrido de lo mismo- le respondió el rubio.

-Y te presto la ficha azul- intentó comprarlo su mejor amigo.

-¿De verdad?- el moreno asintió-, vamos a echar una partida más.

-No, se acabó el juego, estoy aburrida- la pequeña recogió el tablero, las fichas, y los dados, y se lo llevó a su habitación.

-¿Y ahora qué hacemos?- inquirió el moreno.

-No sé vosotros, pero yo me voy a terminar este cuento- les informó Luce, que ya había vuelto y traía un libro entre las manos.

Los dos la miraron, mientras la niña los ignoraba por completo, se tumbaba en uno de los sofás, abría tranquilamente el libro, y empezaba a leer, como si nada, como si nadie la estuviera observando en ese momento. Blaise se sentó junto a ella, y le arrebató el libro de las manos. Luce se puso de pie en el sofá para intentar recuperar lo que era suyo, pero el moreno hizo lo mismo, poniendo el libro fuera del alcance de la niña.

-Tío Blaise, no seas crío y devuélveme mi libro, por favor- viendo que él la ignoraba, empezó a dar saltos en el sofá, intentando alcanzar el cuento.

-Blancanieves y los siete enanitos- leyó el título-, ¿de qué va esto?- en ese preciso momento, Luce dio un salto, y se colgó de la espalda del moreno, suerte que él tuvo reflejos y se llevó una mano a la espalda, sosteniendo a la pequeña, sino, esta habría terminado tirada en el suelo.

-Sí me lo devuelves, te lo leo.

-¿Es un cuento muggle?- la niña asintió-, entonces será aburrido.

-No pensabas lo mismo del parchís y también es un invento de muggles, tío Blaise- el aludido se bajó a la niña de la espalda, con la ayuda de Draco.

-Venga, vamos a darle una oportunidad a la historia, total, no tenemos nada mejor que hacer- dijo Draco, sentándose en un sofá, frente a la niña.

-Bueno, pues cuando quieras puedes empezar, Luce- Blaise tomó asiento junto a su amigo. La niña se sentó frente a ellos, y empezó a contarles la historia de Blancanieves a su padre y a Zabini.

Al principio, ellos no paraban de quejarse de lo aburrido y tonto que era ese cuento, pero a medida que la historia iba avanzando, ellos mostraban cada vez más interés. Y, cuando llegaron a la parte en la que Blancanieves toma la manzana envenenada que le da la madrastra, fingiendo ser una anciana, fue cuando no podían hacer más que escuchar a la niña, no pudiéndose creer que la joven muchacha hubiera muerto.

-No me puede creer que haya muerto- exclamó uno de ellos.

-Espera que aún no he acabado, tío Blaise.

-Pero es imposible que tenga final feliz, los muertos no pueden resucitar a menos que tengan la Piedra de Resurrección- se encargó de informarlos Draco.

-¿Me dejáis terminar la historia o no?- Luce comenzaba a enfadarse.

-Está bien, continúa- los dos guardaron silencio.

La niña leyó la parte final, en la que el Príncipe Azul despierta a Blancanieves con un beso.

-No me lo puedo creer, ¿eso ha pasado de verdad?- preguntó el rubio.

-Pues claro que no, es un cuento.

-Ha sido tan bonito, un beso de su amor verdadero ha conseguido despertarla- Zabini aún no asimilaba lo que acababa de escuchar.

-Sí, me encanta este cuento- la niña cerró el libro-, lo voy a llevar a la habitación.

-La verdad, que estos muggles tienen muy buenos inventos- le comentó Blaise cuando estuvieron los dos solos.

-Y eso que solo son juegos y cuentos de niños.


Las chicas almorzaron en casa de los Weasley, pasaron allí casi el resto de la tarde, hasta que llegó Harry junto con Cho. Todos los amigos salieron y decidieron ir a Las Tres Escobas, como en los viejos tiempos, como hacían en sus años de Hogwarts cada vez que visitaban Hogsmeade.

La tarde fue bastante incómoda para todos. Ginny no estaba a gusto en compañía de Harry ni de Chang, los cuales se habían sentado frente a ella, y ella estaba en una actitud bastante cariñosa con su novio, se notaba a mil leguas que era para poner celosa a la pelirroja, y, ciertamente, lo estaba consiguiendo.

Al lado de Ginny estaba Hermione, y, frente a ella, Ron, ellos tampoco hablaban mucho, desde que rompieron, a pesar de que no se llevaban mal, no volvieron a tener una amistad como la de sus tiempos en Hogwarts.

Y, en último lugar, al otro lado de Hermione, estaba Luna, ella era la que se sentía menos incómoda en esos momentos, charlaba con todos y no tenía ningún tipo de inconveniente en hablar con cualquiera de sus amigos.

Ginny, que ya no soportaba más las muestras de cariño de Cho para con su novio a pesar de que sus amigas intentaban distraerla lo más posible para que no le prestase atención a la pareja, se marchó la primera.

La excusa que dio fue que estaba cansada y que al día siguiente tendría que madrugar y si no se iba pronto, al día siguiente estaría agotada, pero las únicas que conocían los motivos reales por los que se iba eran sus dos mejores amigas.

Ginny iba caminando por la calle, iba bastante deprisa ya que estaba anocheciendo, además, estaba asustada, le daba la sensación de que alguien estaba detrás de ella, y le daba demasiado miedo girarse para mirar hacia atrás, por lo que optó por aligerar el ritmo y agarrar con fuerza su varita.

-¡Oye!- escuchó que decían detrás de ella, Ginny siguió su camino a mayor velocidad, escuchó pasos más cerca de ella, por lo que tomó la varita, giró con rapidez sobre sus talones y apuntó con la varita a la persona que la estaba siguiendo.

Se encontró con un chico moreno de piel, que la miraba fijamente, y tenía las palmas de las manos hacia arriba.

-Tranquila, solo quería invitarte a tomar algo- él le dedicó una bonita sonrisa. Y Ginny lentamente bajó la varita.

Hola. Siento mucho la demora, y siento mucho lo horrible que es este capítulo, a mi no me gusta, pero si no lo subía ya, no creo que pudiera actualizar hasta dentro de unas dos semanas, ya que tengo bastantes cosas que hacer.

Últimamente tengo muchas cosas que hacer, no paran de mandarme trabajos en la facultad, por lo que tengo poco tiempo libre, y, normalmente, cuando tengo un hueco libre, me voy a un hospital que hay cerca de mi piso, de voluntaria para estar con los niños.

Creo que ya no voy a poder subir un nuevo capítulo hasta Semana Santa.

Espero no aburriros demasiado con la historia, sé que tardo demasiado en actualizar…

Y ahora he visto eso de que las respuestas a los comentarios de algunas historias se han borrado, espero que se puedan recuperar, yo seguiré respondiendo a todos a partir de este nuevo capítulo, que espero que comenten.

Bueno, pues creo que ya no tengo que deciros nada más, salvo que muchas gracias por leerme y por su paciencia para conmigo, os tengo mucho cariño J

Gracias a los que comentaron el chapter anterior:

l ittledhampir , Shirley_Vulturi , LadyFilth , LunaticasporMalfoy , ely gonzalez , Rocio_Malfoy , Pao13 , manu-molina , lucia_granger malfoy , franaty , fherHP , animeadicta95 , gisele-98 , Hermioni , AnnaNiicolle . Pansy_Potter , nathiiita_DH , ivonne_malfoy , Paola Cullen Malfoy , Katnyaa , Scarlet Malfoy , LiliJamesPotter , ToryRiddle , nerea 3 , maria de malfoi

Muchos besos n.n