Ángel de ojos verdes — capítulo 2
Sentado en la cama observaba la foto de cuando estábamos en el primer curso, ella tan linda con esos cabellos tan enmarañados y esas cosas que sus padres la obligaban a usar en los dientes, él con esas gafas redondeadas y tan escuálido que apenas podía ponerse en pie y yo ese pelo con ese corte, por Merlin mi madre no me hacía ningún favor y claro en mi mano una rana de chocolate, fueron los momentos en que nuestra amistad quedo sellada.
—Ron ¿Qué haces?ya es hora de comer - me hablo mi hermanita.
—Aaah claro ya voy - trate de darle una sonrisa mientras me ponía en pie, ella me halo de la mano y me impidió abandonar la habitación.
—A mí no me engañas - dijo mirándome desafiantemente - ¿Qué ocurre? Quiero la verdad.
—Mmm…no séde qué me hablas - trate de zafarme pero ella me apretó la mano más fuerte.
—Ronald Weasley no me mientas, te conozcodesde que te nací - dijo desafiante.
—Está bien, siéntate, ganaste - ella emitió una sonrisa triunfante.
—Siempre lo logro.
—¿nunca te has sentido confundido respecto a una decisión que debes tomar y te da miedo las consecuencias de lo que ocurra después? - me senté con las manos en mi cabello.
—NOP, creo que nop, pero explícame mejor a lo que te refieres.
—Bueno no sé cómo cuando terminaste con Harry ¿no te dio miedo de que te equivocaras?- la mire a los ojos.
—Este… pues la verdad...si, pero que tiene que ver eso contigo, eso fue hace tanto, ya es un tema superado.
—¿Nunca te has arrepentido de dejarlo irse?
—Claro que no hermanita, yo no lo amaba hubiera sido un error estar juntos solo por costumbre - dijo algo fastidiada - deja de darles vueltas y suéltalo de una vez.
—Grrr…maldición - estaba tan enojado que mis manos temblaban - es que no se ¿qué hacer?
—Ron dímelo yo te ayudo - ella se sentó a mi lado poniendo su mano en mi hombro.
—Creo que debo explicarte lo que paso hace varios meses.
Era una tarde de verano cuando alguien toco la puerta de la casa George abrió mientras yo bajaba las escaleras.
—¿Harry? - dijo sorprendido.
—Si, ¿puedo pasar?
—Claro, adelante, tengo que decirle a mis padres, ahorita vengo-George salió corriendo a buscar a mi madre
—Espera, no…
—Harry - le dije mientras lo abrazaba - hace tanto tiempo… ¿Por qué no habías venido? ¿dónde has estado? ¿cómo has estado? ¿qué has hecho durante tiempo?...ya sé que terminaste con mi hermanita, pero me hubieras escrito, eres un ingrato - hable sin descanso mientras Harry me miraba con ojos incrédulo - pero habla hombre.
—He tenido cosas que hacer.
—Bueno si pero…
—Ron se ¿Dónde está Hermione? - esas palabras me hicieron levantarme del sillón de un salto y gire mi rostro para que él no se percatara de mis lágrimas- no quiero hablar de ella.
—Ron, ella te necesita más que nunca.
—No Harry, deja de insistir yo no quiero saber nada de ella, ese día me lo dejo muy en claro.
—Ella esta ciega - las palabras de él me hicieron voltearlo a ver - ¿QUÉ?
—Es por eso que se alejó de ti, ella no quiere que la veas en ese estado en que está, ella solo…
—Espera, espera, eso no es posible, es mentira, si es una broma, no es graciosa.
—Yo nunca bromearía de esa forma, acaso no me conoces, ella es sagrada para mí.
—Es que no… eso no puede ser… pero ¿por qué no me lo dijo, yo la amo, haría lo que fuera por ella? - lagrimas gruesas se escurrían en mis mejillas.
—Ella te necesita y también hay algo más que debes saber.
—¿qué cosa?
—Ron yo… - guardo silencio varios segundos
—Dime.
—Yo soy novio de Hermione.
—No eso no, eres un maldito - grite mientras me abalance contra él.
En la sala le di tantos golpes como pude, el solo trataba de esquivarlos, pero ni siquiera metía las manos para defenderse, mi madre llego en ese momento y junto con mi hermano me separaron de mi contrincante.
—Lárgate de mi casa, maldito traidor, vete con esa… - no pude terminar la frase porque un puño furioso choco en mi mentón impidiéndolo.
—Harry, Ron, deténganse - gritaba mi madre.
—No te atrevas a insultarla, no en mi presencia- me amenazaba mientras yo trataba de limpiar la sangre que tenía en la boca.
—YA BASTA, déjense de pelear ¿qué está ocurriendo con ustedes?- mi madre estaba histérica
—Ella no tiene la culpa de nada - fue lo último que dijo mi amigo para luego marcharse.
La puerta de mi cuarto se abrió por George, obligándonos a callarnos y a ponernos en un salto en pie, al mismo tiempo que nos advertía de que mamá ya estaba enojada por no bajar a comer, sonreímos al escuchar esa noticia.
—Corre Ron, antes de que mi mamá nos regañe.
—Te gano.
—A eso sí que no - ella se subió al barandal de la escalera para resbalarse.
Mientras ella bajaba yo tome mi varita y me aparecí en la cocina, cuando ella llego yo ya estaba sentado triunfantemente.
—Te gane.
—Eso ¿crees?- dijo maliciosamente - Mamá Ron uso su varita en la casa
—Ronald castigado una semana sin varita hasta que aprendas a no usar magia en la casa.
—Pero mamá... - acababa de entender la trampa de mi hermanita para luego mirarla y con un susurro decirle- tú me las vas a pagar
—Yo también te quiero - decía con esa sonrisa de niña buena - bueno... bueno para que veas que no hay maldad en mi te doy 40 galeones nada más para que me perdones.
—¿en serio? - preguntaba mientras mi hermano George se sentaba a mi lado.
—Claro - rio de nuevo mientras se acercaba ami hermano George - ahora tú dame los 100 galeones que me debes.
—Oyes Ginny eso no se vale.
—Claro que sí, la apuesta decía que 100 galeones a que hacían que castigarán a Ron y que él no se enojaría conmigo, yo gane.
—Pero, pero… - trataba de buscar alguna objeción, aunque era imposible esa pelirroja tenía una inteligencia suprema para siempre salir victoriosa.
La tarde pasa sin mucho que contar, solo que George tuvo que despedirse de sus ahorros para pagarle a la más pequeña de la casa y yo ver cuarenta galeones en mi bolsillo mientras mi madre confiscaba mi varita. La noche llego demasiado rápido entre risas y burlas, a veces era un dolor de estómago soportar a mis hermanos, pero sin duda los amaba y daría lo que fuera porque siempre estuvieran felices.
—Ron puedo pasar- pregunto mi hermanita
—Si claro, siéntate, te estaba esperando - haciéndole señas para que se sentara a mi lado
—Bueno, pues ahora que estamos solos, platícame lo que te pasa
—Espérame un momento - me levante para cerrar la puerta y evitar así alguna interrupción - creo que ahora si
—Ya suéltalo
—Si si ya voy, ¿Dónde me quede? - me rascaba la cabeza para pensar
—Cuando Harry se fue de la casa - ella me miraba impaciente
—A si ya me acorde
La tarde de ese día me encerré al cuarto maldiciendo a todos, de repente una lechuza picoteo la ventana, así que la abrí y ella me dejo en la mesa un sobre, lo tome y reconocí la letra de mi amigo, dude mucho para no romperla y abrirla pero al fin tome valor para leerla.
Hola Ron
Sé que no tengo derecho a pedirte perdón, ni siquiera creo que merezca que leas la nota, pero tengo la esperanza que lo hagas, no por mí, sino por ella, por ella la joven que sin duda sigues amando, lo sé nadie puede negar que la amas, tu mirada al escuchar su nombre me lo ha confirmado, en tus ojos hay amor, amor infinito, ese que solo alguien como tú, puedes profesarle a una mujer tan especial como lo es ella.
La relación de nosotros no tiene futuro, ella no se merece a alguien como yo, ella se merece a alguien como tú, me voy te dejo el camino libre, yo solo fui un obstáculo que debían superar.
Ella no tiene la culpa, si alguien siempre fue culpable fui yo, yo fui el que se aprovechó de la oportunidad para conquistarla, fui yo quien se merece los reproches, fui yo quien la engaño, por eso me voy, lejos de ella, por eso te pido que la cuides y que la ames por siempre, mi corazón pertenece a una mujer pero es imposible volver a su lado.
Ella te necesitará, a ti y a toda tu familia, hazla feliz, como yo james podría hacerla, esta es tu última oportunidad no la desperdicies.
Me levante de la cama me dirigí a un cajón y le enseñe la carta a mi hermana, ella la empezó a leery al final, me confeso.
—Después de la operación Hermione me confeso que Harry le dejo una nota, donde le explicaba que amaba a alguien pero que no podía estar con ella, supusimos que él me seguía amando y que lo que hizo con ella más que un juego, fue de alguna manera de no dejarla caer, que ella tuviera una esperanza para que siguiera luchando.
—Yo también sé que él nunca se atrevería a jugar con ella.
—¿y bueno ese es el problema?
—No exactamente - dije resignado.
—Entonces ¿Cuál es?
—Es que no sé lo que siento por Hermione.
—Hermanito te aseguro que por tu mirada, es un amor de ese raro de encontrar, un amor limpio.
—¿es que a veces no sé si es amor u obsesión?
—Hay Ron te complicas demasiado - dijo negando con la cabeza.
—Bueno, ya, es que… ayer...lo vi…
—¿a quién? - pregunto con cara de ingenuidad.
—A… Harry - ella solo me miró fijamente.
—Y ¿Qué te dijo?
—Nada - suspiré - él no se dio de mi presencia.
—Entiendo, tienes miedo de perderla de nuevo.
—¿creo que sí? - asegure con la cabeza agachada.
—Ron… yo creo que no debes preocuparte, al final el amor siempre vence - me dijo mientras sus brazos me rodeaban.
—Tienes razón, gracias - suspire - Ginny te quiero mucho.
—Yo también.
—Ginny me haces un favor.
—Claro.
—Me prestas tu varita mañana en la noche.
—¿para qué quieres mi varita? - dejo de abrazarme.
—Porque quiero ir a la casa de Herms - mire al suelo -es que le prometí ir a verla en Nochebuena.
—Está bien te lo debo, después de todo es mi culpa que no tengas tu varita.
—Gracias - le dije abrazándola.
Ya es Nochebuena, estoy en la puerta de ella, y me sigo preguntando si es lo mejor, toco el timbre y veo a su mamá que me sonríe, luego ella lega y mi corazón salta de alegría, es tan hermosa, tan dulce, tan perfecta.
—Hermione- dije sonrientemente mientras sentía mis mejillas sonrojarse.
—Ron, pero ¿Qué hace aquí? - pregunto al verme de sorpresa llegar.
—Vine a desearte feliz navidad - me acerque y la abrace levantándola del suelo y dárle un beso en la mejilla.
—Gracias, pero pase adelante - ella tan educada como siempre.
Toda la noche me la pase mirándola, la vi varias veces sacar pequeñas lágrimas de sus lindos ojos aunque claro trataba de disimular para no echar a perder la velada, yo pensaba en como siempre trata de ser felices a los demás antes que su propia felicidad, eso era su más hermosa cualidad, la que la diferenciaba de las demás, ese corazón tan limpio y puro.
En la sala volví a verla con la mirada fija a la nada me senté a su lado, tome uno de sus lindos rizos, y me propuse sacarla de sus pensamientos, haciéndola reir con mis bromas y chistes.
—Herms, mañana vendré muy temprano por ti - la mire suplicándole con la mirada que me diera un sí.
—Ron, pero mañana es Navidad, tu familia debe querer que estés con ellos - me dijo y pensé en mis adentros, siempre piensa en los demás.
—No te preocupes, solo será un paseo corto y luego me retiro para estar con mi familia.
—¿un paseo?
—Sí, pero no preguntes a donde vamos, porque no te diré, es una sorpresa.
—Está bien - al responder hizo un lindo puchero que me dejo soñando con ella toda esa noche.
No pude casi dormir pensando en ella, me levante muy temprano me bañe y me arregle con esmero, después de tanto tiempo de conocerla, había aprendido a ser muy puntual. Llegue a su puerta, aun en mi cabeza seguía esa pregunta ¿estaré habiendo lo correcto?, pero al verla bajar tan hermosa como siempre lo supe, mi decisión la hará feliz, al fin y al cabo "El amor siempre vence"
Tomamos un taxi para llevarla a un hermoso parque, la vi llorar pero disimule en no hacerlo, no deseaba que ella sufriera, ella debe ser feliz. Caminamos alrededor del parque mientras la hacía reír con mis tonterías,
Después de un rato ella se puso tan seria y me recordó tanto a esa linda niña que en los primeros años se la pasaba regañándome.
—¿Cómo te enteraste de lo que me pasaba? - cuando ella lo pregunte sentí como mis ojos se abrían instintivamente.
—Harry me lo dijo poco antes de la operación y me pidió que te cuidará - mire el cielo, necesitaba saber que estaba haciendo lo correcto, de decirle la verdad - me confeso todo lo que habían vivido, lo odie pero luego comprendí que las circunstancias y la vida misma se empeñaba en acercarlos, luego como un balde agua fría me dijo que se marcharía para no volver pero me hizo prometer que yo estaría tu lado siempre, que te haría feliz.
—A claro él quería hacerme feliz, que considerado, claro quién de los dos le tiene más lastima a la tonta de Hermione - contesto tan enojada que creí que me golpearía.
—Herms, no creas que… yo no…esa jamás fue mi intención, te juro que yo tampoco le entendí, pero… -es ahora o nunca pensé para mis adentros.
—¿Qué? , acaso hay algo más que debo saber -pregunto furiosa.
—Me tengo que ir - me dirigí a un árbol lo más rápido que pude para evitar que me alcanzará y desaparecer y esperar un milagro.
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Esta es la segunda parte de la hsitoria bajo la perpectiva de Ron, como la vez anterior las partes en vino son los momentos actuales y las partes de color negro son recuerdos.