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Malfoy ¡deja de mirarme! — capítulo 10
ni me pregunten de donde saque tiempo. Esta es la peor semana de todo el mes, esta llena de pruebas importantes ultra difíciles, pero... este capítulo se me vino a la cabeza de nada... y quise dárselos. :D
(Bueno, querían lemmon las pervertidas? Les daré lemmon)
Tic… Tac… Tic… Tac… Tic…
Hermione estaba mirando el maldito puntero en su velocidad mínima. ¿Acaso podía moverse más lento? O quizás se había roto. Probablemente su mirada penetrante lo hubiera congelado.
Nunca en su vida había estado tan ansiosa para que iniciar una conferencia. Y estaba segura que no volvería a sentir tales ansias… ¡jamás!
Ella nunca entendió por qué Ron y Harry eran tan aventureros. Ella solo sabía que debía cuidarlos y protegerlos pasase lo que pasase. Nunca experimento la adrenalina o las ansias previas cuando sabes que harás una travesura. Sentir esas cosquillas en las manos. Esa sensación que te define como; ansiosa y maliciosa.
No era bueno, de eso estaba segura, pero tenía tantas ganas de hacerlo. Era un modo de escape.
Durante la última semana, específicamente el martes, le había encargado a Thomas que llevara a Luck con su nuevo dueño. Era un perro de dimensiones muy elevadas para solo tener 3 meses. Se había aprovechado de su puesto en la oficina para que Draco se quedara trabajando hasta tarde. Y aunque el blondo no necesitaba el dinero de las horas extras, él… inocentemente creyó que Hermy quería jugar a la secretaría y al jefe. (Sinceramente, a él le daba igual el papel que interpretara en ese numerito)
Thomas, antes siguió en su auto a Hermione, e hicieron una parada en la casa de la jefa. Aquella fusión entre pelo y patas, que el asistente tenía en brazos, se había transformado en la adoración de Hermione en cuanto lo vio. Y no precisamente por su belleza, sino porque intentó comerse a Micifuz. Y aunque la bola peluda con garras sobrevivió, Luck estuvo más lejos de lo que ella había llegado en todos estos años.
Al día siguiente, en la oficina, la castaña llegó temprano esperando la imagen de su socio economista. El resultado, fue un blondo con unas ojeras inmensas, la corbata rota, los zapatos mascados y su maletín con evidentes indicios de una pelea mortal.
-¿Qué ocurrió señor Malfoy?- escuchó Hermione la atenta y arrastradapregunta de la zorra secretaria.
La castaña debe admitir, que pensó en el nombre de la "atenta secretaria" para la próxima reducción de personal.
-nada del otro mundo Claire- el blondo paso su vista por el protuberante escote de la secretaria, para luego buscar ciertos ojos avellanas a la distancia- mi cita de anoche me abandonó, me traicionó llevándole a mi hijo un regalo que yo no deseaba, pero ella sabía que él quería. Esa apestosa bola de pelos ha mordido todos mis zapatos, arruinó la corbata cuando estaba saliendo, orino sobre mi sillón favorito, rompió tres cortinas y dos alfombras. Parece el demonio de tasmania en vez de perro… y para colmo de los males, lloró durante toda la noche.
Aquella magnifica noticia iluminó el día de Hermione. La sonrisa no se le despegó del rostro durante lo que quedaba de día.
-así que a Scorp le gustó su regalito- dijo ella cuando Draco entró en su oficina sin llamar.
-a él le fascino, dijo que te viniera a dar as gracias, y eso haré…
El blondo la levantó de la silla y la sentó sobre su mismo escritorio, tirando todos los papeles al piso. Sin demora alguna, puso ambas manos en los botones bajos de la blusa que llevaba Hermy y empezó a trabajar. Sus labios se mutaron con los de la castaña, haciendo un baile interminable entre ambas lenguas. Ella abrió sus piernas y la falda subió a la cadera, Draco estaba en medio de sus piernas cuando… la magia se rompió con el sonido de la perilla girarse.
-jefa la buscan en…-Thomas se quedó de una pieza viendo la escena que ambos "socios" no alcanzaron a terminar.
-tu no haz visto nada- aseguró Draco, bajando la falda de Hermy, abotonando unos cuantos botoncitos y escondiendo su duro problema en la ingle.
-claro Señor Malfoy. Yo no he visto nada, ni quiero saber nada.
La castaña, sorprendiendo a ambos chicos en la sala, se rió. Llegaba a ser cómico que nunca pudiera terminar un maldito polvo con Draco.
-¿Qué querías Thomas?
El jueves pasó de igual manera. Solo que la irrupción del acto sexual fue en las bodegas, y fueron sorprendidos por la pequeña zorra secretaria que ahora, extrañamente esta ganando el 15% más de su sueldo. Aunque su nombre ahora está definitivamente encabezando la lista de reducción de personal.
El viernes, fueron descubiertos por Eric. Este último, hizo un comentario bastante positivo respecto al trasero de Draco. Eso y que Hermione tenía una "puta suerte". Draco lo puso en su lista de vetados… ya no volvería a las bodegas solito por miedo a que Eric se lo violé en medio de algún trabajo.
El Sábado Rosie tuvo una fiebre horrible que duro hasta el día domingo en la madrugada. Y aunque en el resto del último día de la semana se sintió tentada a ir a… jugar con Draco, fue una madre conciente y se quedó con su pequeña Rosie.
De vuelta a la semana laboral… Y aquí es donde partimos. Con el famoso Tic tac interminable del relojito.
Aunque recordar los acontecimientos pasados por lo menos sirvió para que el tiempo corriera más rápido…
Se supone que hoy tenía prohibido interrumpir o interactuar con Draco. Él mismo le había comentado que tendría una importante reunión con unos inversionistas rusos que querían invertir en Granger Corporation's. Y cuando la castaña preguntó la razón de por qué no podía estar en la conferencia, él respondió que Romskysolo era uno de sus tantos inversionistas, y la conferencia, vía web cam, sería para convencerlo de la inversión y la seguridad de esta.
Fue con eso que partió su idea. La tortura de Draco y el cierre final de lo comenzado.
-jefa ¿puedo pasar?- y no es que Thomas entrara sin llamar, pero desde aquel día, tocaba la puerta y se aseguraba de demorarse en entrar, solo en caso de interrumpir.
-pasa Thom- dijo la castaña levantándose y arreglando el abrigo que traía puesto.
-esta todo listo. El Señor Malfoy ya entró en la sala principal. Me encargué que polarizar los vidrios durante el fin de semana… y… bueno, ya estoy retirando a todo el personal.
-creo que te mereces unas vacaciones, Thomas- ella sonrió.
-¿podría tomarlas la semana siguiente?
-no te excedas Tommy, dije que te las mereces, no que vaya a dártelas.
-oh. Ya veo- dijo el azabache sonrojándose- creo que eso es todo. Me voy yo también…
-hey Tommy- dijo ella cuando él estaba cerrando la puerta- te daré vacaciones, tienes la semana completa- la cara del ojiverde se iluminó con la noticia- tengo algo para ti…
Él entró nuevamente y se acercó sonriendo como niño en navidad al escritorio de la jefa.
-toma- dijo Hermy entregándole dos cartones de tamaño mediano- Dos personas, 7 días, estancia pagada y algunas actividades recreativas si así lo deseas… Si vas al bar que esta a tres cuadras del hotel, di que conocer a Hermione Granger, te atenderán bien- el azabache recibió los "cartoncitos". Y sus ojos brillaron aún más cuando vio MIAMI como enunciado.
-¡Gracias Jefa! Siempre quise conocer Miami.
-lo sé, lo sé. Te lo mereces… ahora, vete y asegúrate que todos se vayan. No quiero perturbar mentes ajenas… aparte de la tuya, claro.
Él se sintió tentado a responder que estaba dispuesto a cubrir las cochinadas que hicieran con Malfoy si iba a tener estos regalos…. Pero por suerte, solo lo dijo en su mente.
Cuando el azabache salió de la oficina, Hermione camino a paso seguro hasta la puerta… pero al tocar la perilla, los miedos la inundaron.
No por tener relaciones con un hombre que no ama, sino porque fuera precisamente Draco Malfoy…. Además, sus hijos eran amigos. No deseaba que Scorpius pensara mal de ella o que Rosie ya no viera al "Tío Draco".
Pero hubo una motivación que la llevó por sobre el arrepentimiento. ¡Las ganas inmensas que le tenía al blondo!
Porque si el cielo es azul, y la madera de su varita es café… Draco la estaba seduciendo en el estilo más socio y morboso conocido. Él la quería en su cama.. y ¿para que mentir? Ella estaba tirándole los calzones hace meses.
Abrió la bendita puerta y camino hasta la oficina. Entro silenciosamente, sin que el blondo la viera. Él estaba tan concentrado en la pantalla del ordenador, que ni aunque Hermione hubiera tocado un claxon en su oreja, él lo hubiera sentido.
Como buna gata, avanzó por debajo de la mesa. Escuchó como el computador se prendía y alguien hablaba del otro lado.
Si bien le sorprendió lo bien que modulaba Ruso su rubio "socio", estaba más interesada en lo que estaba frente a sus ojos.
Una considerable protuberancia en los pantalones.
De acuerdo, su pervertida mente no había pensado en esta parte. ¿Qué debía hacer ahora? ¿Sexo oral? ¿Masturbarlo?
El problema era que el tiempo por fin se había acabado, y no me refiero a que había entrado a la sala de conferencias con Draco y todo eso. No, el sexo solo era un terreno que ella deseaba cubrir de una maldita vez por todas. El punto, era que, misteriosamente, Draco miró hacia abajo y la encontró entre sus piernas.
Lo peor, es que no la miró con miedo o algo por el estilo. Su cara no era "¿Qué rayos haces aquí?", sino un gran y excitante "Continúa preciosa".
Había dos cosas en esta vida que Hermione odiaba más que nada.
La primera, que Rosie la sobornara con su carita tierna, esa que una vez que ponía, era imposible decir que no.
Y la segunda, que le dieran ordenes. Y por la cara de satisfacción del blondo, cualquiera pensaría que deseaba agarrar la cabeza de Hermione y guiar los movimientos de vaivén en su eje central.
¿Han oído la frase, los hombres piensan con su otra cabeza? Bueno, hasta la castaña escuchaba el pensamiento de esaotra cabeza.
¿A quien engañamos? Ella solita se fue a meter a la boca del dragón… aunque esta vez, quedaría mejor que ella se metió en la boca, al dragón.
Ahora, debía aceptar las consecuencias. ¡Y con gusto!
Draco, irónicamente, no apagó el monitor, la castaña escuchaba el acento Ruso proveniente de la pantalla y las respuestas directas de la boca del blondo.
Comenzó con un suave e inocente masaje. Siempre mirándolo a los ojos. Aquellos mares grises que se volvían cada vez más opacos.
Desabrochó aquel bendito botón y bajo lentamente la pretina, que para satisfacción emocional de la castaña, Draco se vio obligado a apretar las barandas de la silla para aguantar la reacción.
-despacio preciosa, se dará cuenta- dijo el blondo susurrando.
Pero ella solo respondió con una risa traviesa.
Ahora entendía por qué era tan divertido hacer maldades. Se sentía bien, se sentía correcto… no precisamente estar toqueteando la hombría de Malfoy, sino el hecho de tener sexo nuevamente. Por un tiempo creyó que se había olvidado de cómo hacerlo.
La lujuriosa castaña dejo la piedad de lado e introdujo el fiel amigo de Draco en su pequeña boquita santa e inocente.
Draco solo gimió disimuladamente. Ocultándolo con una falsa tos.
-¡Oh Señor!- exclamó Draco cinco minutos después que Hermione empezara el verdadero jueguito.
-¿pasa algo Draco?- dijo el ruso al otro lado del computador, intentando imitar el idioma pero pronunciado con demasiada alevosía la "r".
-¡SI! DIGO… NOO.- el blondo había optado por dejar sus manos sobre la mesa, o de lo contrario, tomaría a la jefa y haría cosas indebidas con esa boca.
-si quiere, podemos continuar esta reunión en otro momento- mencionó el oportuno inversionista.
-SERIA GENIAL- le gritó Draco, mientras la castaña seguía con su trabajo bucal. Cerró la pantalla y se encargó de apagarla.
Ella se dio cuenta que su rubio estaba libre cuando unos fuertes barzos la tomaron y la sentaron sobre la mesa de vidrio.
-eres perversa Granger- dijo el rubio con una voz inmensamente sensual y excitada. Solo por si su erección no era demasiado evidente, se acercó a la entrepierna de la jefa y se refregó en ella.
-veo que estas listo
-yo siempre estoy listo. La pregunta es ¿lo estas tú?
-compruebalo- dijo Granger abriendo sus piernas.
Suficiente, eso fue la respuesta adecuada porque el blondo no bajo su simple mano para comprobar si estaba o no preparada. Él bajo su hermosa boquita a consentir a la suertuda castaña.
Los gritos empezaron quince minutos después. Cuando ambos estaban hasta la coronilla de torturas sexuales. Y prefirieron seguir antes que una inoportuna presencia los interrumpiera.
El rubio entró en ella sin contemplaciones.
Hermione había escuchado, durante sus años de colegio, que Draco era una maquina en la cama. Y aunque su experiencia en aquellos tiempos era nula, era imposible que él continuara igual. Este hombre debía mejorar con los años, porque lo que le estaba haciendo sentir era magia. Era demasiado bueno.
Las uñas de la jefa se clavaron en la espalda del rubio mientras este se hundía en sus pechos, devorándolos, probándolos, haciéndolos completamente suyos.
Por suerte, la mesa era resistente, porque los movimientos eran bastante violentos.
-¡MÁS! ¡QUIERO MÁS!
-te daré más preciosa- respondía el rubio conteniéndose un poco.
Estuvieron quemando calorías durante dos horas. Era como si nunca hubieran tenido sexo, pero la cosa se volvía adictiva. Draco no quería salir de la castaña y ella no deseaba más que él la penetrara.
Ella llegó al clímax cuatro veces, él lo hizo dos…
No tenían más fuerzas para continuar, pero no se querían vestir… o que el otro lo hiciera.
Finalmente, si no es por un llamado de una de las "niñeras" de Rosie, esos dos seguían ahí por lo que les quedaba de día.
Hermione se vistió de mala gana. Y Draco con solo mirarla sonreía.
-adiós- le dijo ella. Se acercó a despedirse, pero é no se iba a conformar con un besito en la mejilla. Tomó la cara de la castaña con una mano y con la otra apretó su trasero, acercándola a él. Plasmando sus labios y haciendo un perfecto baile entre sus lenguas.
-nos vemos en las bodegas mañana… jefa- dijo el blondo cuando le permitió a Hermione volver a respirar.
-te tendré una sorpresa- fue todo lo que ella respondió.