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Malfoy ¡deja de mirarme! — capítulo 11
Nada dura eternamente.
¿Sorpresa preparada? La castaña había excedido el límite de lo sano y moral con aquella sorpresita. Llego a la oficina de punta en blanco, con la apariencia de señora de sociedad. Draco la observaba desde su oficina esperando la ansiada "sorpresita". Decir que el blondo estaba excitado en cada momento sería poco. Para la junta "extraordinaria" que había citado la jefa, él esperaba que en cualquier momento ella saltara sobre sus piernas, sorprendiendo al resto de la unta directiva. Pero simplemente, eso no pasaba.
-¿puedo pasar señor Draco?- pregunto Jessie, una secretaría pelirroja, cintura de avispa y ojos azules como el mar. ¿Era sensualidad ese tono en su voz? El blondo se limitó a asentir y no quitar la mirada de su escritorio…. Si se paraba, ella notaria la carpa de circo que había en sus pantalones.
-la señora Granger le manda esto, dice que es importante- informó la joven secretaria, inclinando su cuerpo sobre el escritorio del blondo, mostrando su escote con encaje al mismo tiempo que ordenaba su cabello tras su oreja
En el instante que Draco escuchó el nombre de su jefa, soltó los papeles estrepitosamente sin prestarle atención a la chica frente a él. Sacó la tapa y lo que vio dentro hizo que sus mejillas se sonrojaran sin que él lo notara.
-¿estas bien Draco?- preguntó la joven, intentando mirar el contenido de tan vergonzoso encargo. Él, antes de cualquier respuesta, cerró la caja y apoyó sobre esta.
-¡nada!
-¿seguro?- preguntó la sublevada pelirroja, inclinándose aún más. Draco le había pedido que no lo tratara de "señor", pero esto era propasarse. Y por alguna razón, no estaba interesado en lo que podía entregarle la pequeña trabajadora.
El sonido de la puerta hizo que el blondo quitara los ojos de la secretaría, pero al mirar a la nueva visitante, sus mejillas se tiñeron aun más rojas.
-¿algún problema Jessica?- dijo fríamente la castaña, frunciendo el ceño. La pelirroja saltó de susto, miró el suelo y salió de a oficina pasando por al lado de la jefa.
La castaña miró con odio a la asistente del blondo. ¡Definitivo! Su nombre encabezaba la lista de reducción de personal.
Hermione miró a Draco y el odio en sus ojos desapareció mágicamente.
-¿te gustó el regalo?- el doble sentido era palpable en el aire. Sería difícil decidir cual de los dos pares de ojos causaba mayos temblor de piernas en el otro… si el dulce sabor de las avellanas o el ardor del metal derretido.
Draco solo puso sonreír y asentir. La carpa de circo entre sus pantalones quería seguir levantándose.
La castaña salió de la oficina con una sonrisa en los labios. Él se quedó pensando en su "recado". Una caja llena de galletas con chispas de chocolate y una nota sobre ella: "¿listo para buscarlas?".¿Listo? Pues que la jefa mirara so problema entre pernas y notaría lo LISTO que se encontraba hace horas.
Cuando todo el mundo se fue de la oficina, él se quedó esperando por su ansiado regalo.
Hermione no tardó en entrar con un diminuto traje de colegiala. Una apretada blusa blanca que traslucía su desnudez. Una falda tableada que solo cubría su trasero. Toda esa bomba acompañada por unas medias negras semi transparentes y zapatos de taco.
Los papeles que Draco tenía en ese momento en sus manos quedaron esparcidos por toda la oficina. La castaña se quedó mirandolo mientras cerraba. a sus espaldas. la puerta.
-podrías decir algo…- mencionó la jefa- creí que este era e sueño erótico de todos los hombres-agregó cuando el silencio del blondo se extendió por mas segundos de lo que ella presentía.
Malfoy, e comparación con Granger, no fue capaz de hablar. Había tenido una erección durante todo el día, le dolía la entrepierna y lo único que deseaba era tener a su adorada jeda sobre el escritorio, una fotocopiadora o en medio del pasillo. Pero ¡era de extrema necesidad tener sexo con ella!
El blondo se acercó a ella, Hermy alzó su vista para decir algo… pero jamás empezó siquiera la frase.¡Fue culpa del gran economista rubio que estaba frente a sus narices! Él la tomó de la cintura y la llevó contra la pared. Haciendo uso de su fuerza, tomó a la castaña y la colgó a su pecho tal koala aprendiendo a dar los primeros pasos.
La pared, al parecer, no fue suficiente para él. La llevó contra el escritorio, dejó que el trasero de Granger reposara en tan fina madera mientras él se encargaba de arrasar con su brazo derecho todo lo que aún quedaba sobre su espacio de trabajo.
-vas a gritar pidiendo más, preciosa- informó Malfoy mientras arrancaba los tres primeros, y únicos, botones de la blusa de Hermy- Sin brassier- y por alguna razón, aquella frase le pareció a Hermione más similar al ronroneo de un gato que a una simple aclaración de un hecho- Me gusta- agregó el rubio.
¿Han escuchado hablar de aquellas mujeres que calientan la sopa y luego no se la toman? Pues Hermione Granger calza a la perfección en esa categoría. Aunque no por voluntad propia.
Porque apenas el rubio empezó a refregar su bulto contra el centro de placer de Hermione, la puerta se abrió de golpe.
-¡¿QUÉ MIERDA QUIERES?!- dijo un furioso Draco. Que el asistente fuera su cubridilla no quería decir que el pequeño Thomas tuviera permiso de ver a su castaña.
-algo de vista no estaría mal- el oído y conocimiento del blondo hizo que su ira descendiera al menos cero grados Celsius. La cara de la castaña no era mucho más inspiradora que la suya.
-¿le apetece un café, señor?- y esa si fue la voz de Thomas. Apenas el hombre dobló la esquina, el azabache se atrevió a hablar.- Lo siento jefa, él dijo conocer a Draco y caminó hasta aquí sin que pudiera detenerlo. Entenderé si quiere que devuelva los pasajes…
-olvídalo Tommy- le dijo Hermione- ¿Quién es?- le preguntó esta vez a Draco.
-Paul Romsky- dijo Draco sin moverse de su lugar. Escuchó los pasos del azabache alejarse y segundos después el sonido de l puerta cerrándose - el inversionista ruso que tiene el dinero para salvar esta compañía
Aquella frase fue un detonante importante para la reacción imposible de prever de Granger.
La castaña se bajó de un salto del escritorio y exigió la camisa del rubio. Mientras este se ponía la chaqueta de polo para no aparentar su desnudez veía como Hermione se paraba cerca de sus zapatos, abotonaba su camisa sin ponerse las mangas, y estas últimas las abrochaba frente a sus senos. ¡Parecía realmente un vestido Blanco!
Si el blondo no supiera que se trataba de una simple camisa, y que bajo de ella no había ¡NADA! Quizás… y sólo quizás, estaría un poco más tranquilo.
Así fue como transcurrió la semana. Con una serie de erecciones que no llegaban a gloria y gracia. Pero esta vez no era porque una castaña dueña de compañía anduviera "calentando la sopa". Sino porque su condenada jefa llevaba todos los días un nuevo modelito pre-infartante para sorprender al maldito ruso.
-¡¿QUÉ LE VE?!- se quejó el blondo dentro de su oficina mientras perforaba la cara de Paul.
¡Era todo un record! Estaba al otro extremo de su oficina y los dardos llegaban en medio de la cara del desgraciado.
¡el tío Paul vino a la ciudad! ¿y cuando vendrá a visitarme papi?- recordó la voz de su hijo.
Draco miraba iracundo las faldas cortas de Hermione mientras aquel que se nombraba su "mejor amigo" salía tras ella tal perro hambriento.
¿En que mal momento decidió pedirle que ayudara a la compañía? Era su culpa, su maldita culpa que Hermione lo estuviera seduciendo… ¡porque eso estaba haciendo! Pervirtiendo a Romsky, que ya de por si era el hombre más califa que Draco había conocido en su hermosa vida.
-permiso- dijo Thomas, entrando a la oficina del blondo.
-¿Qué paso con Jess?- preguntó Draco. Ya que no tenía el premio gordo… obligado a conformarse con las sobras.
-emmm… ella… - Draco lo miro fijamente- La despidieron.
-¿por?- quisó saber el rubio.
-la verdad, es que la jefa solo me hizo escribir el comunicado de su despido.
¿Así que la despidió Hermione? Como si aquello fuera un gran trago de tranquilidad, Draco sonrió… hasta que recordó la presencia del azabache.
-si tu estas haciendo de mi secretaría….
-secretariO- corrigió rápidamente Thomas.
-como sea. Si tú estas aquí. ¿Quién esta atendiendo los urgentes recados de Hermione?
-Romsky- dijo Tommy como si la información fuera obvia.
El rubio salió de su oficina hecho una furia. Caminó decidido hasta el despacho más grande en aquel piso. El de su jefa.
Cuando llegó a la puerta se dio cuenta de la idiotez que estaba haciendo. ¿Qué pensaba hacer? ¿Una escena de celos? ¿Basado en que objeto?
Salió del trabajo. Un trago, eso calmaría sus nervios… ¿su casa? Obviamente no. Scorpius había preguntado por Hermione todos los días.
Lo que el blondo no sabía cuando cerró las puertas del acensor, que su día no iba a mejorar.
Dentro de él, intentando -sin conseguirlo- bajarse, se encontraba un pelirrojo de ojos azules.
-¿mal día eh? O… ¿seá que estas celoso por el nuevo amiguito de Hermy?- Draco lo miró con odio… más le valía al cabeza de zanahoria mantener su enorme bocota cerrada si no quería terminar en el hospital en vez del piso que deseaba.- Ya sabes… como andan tan cariñosos estos últimos días.
¡Listo! Fue todo. Draco explotó desquitándose con la primera mejilla que estaba cerca. Ronal Weasey. Ex esposo de Hermione Grander, su jefa. Que lo estaba volviendo oficialmente loco.
Las puertas del ascensor se abrieron cuando Ron estaba cubriéndose la nariz listo para devolver el golpe.
-¡¿QUÉ RAYOS ESTA PASANDO AQUÍ?!- fue la pregunta de la castaña.
Quizás Draco, hubiera respondido a tan inocente pregunta, si la castaña no viniera acompañada de aquel rubio ruso que tanto le estaba desagradando y que este último, como si la ira de Draco no alcanzara los niveles supersónicos, la tuviera retenida firmemente por la cintura.
Ella no era su novia… no era su nada. Paso entre Hermione y Paul, obligando a la PAREJITAa separarse.
Necesitaba un trago.
El ADORADO amigo de Draquito <3. Paul Romsky
Chicas, he tenido un tanto abandonado este fic, pero merezco el perdón de todas ustedes c: he estado escribiendo UN NUEVO FIC. A las que les interese, se llama "Como ser su mejor amiga sin morir en el intento". Es un original. . Ls dejo el link
un saluda y hasta la próxima