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Malfoy ¡deja de mirarme! — capítulo 9

Sé que no actualizo hace mucho, pero en serio tenia mis razones. u.uEn fin, este es el regalo de cumpleaños atrasado de chichi. Así que disfrútalo 1313 jajaja

Hace mucho tiempo sus conversaciones con el pelirrojo eran calmadas. Sobretodo, porque era conciente de no amarlo, conciente de querer el divorcio… habían dejado de pelear por la hora de llegada o por las conversaciones de ellos con personas del sexo opuesto. No había celos, peleas, risas, caricias… No había nada.

Con el pasar de las peleas, Hermione se dio cuenta que tanto ella como él, no tenían deseos de arreglar algo en su relación, y que seguían juntos era por dos simples motivos. El primero: Rosie… El segundo: la rutina. Y ese era el problema, ella no quería rutina.

Pero en ese momento, en ese preciso instante, deseo convertirlo en una pequeña babosa ¡Y BAÑARLA EN SAL! ¿Qué no se podía esperar a que terminara? Quizás uno… o dos horitas no estarían mal.

-¿Qué… Qué estas haciendo? ¿Malfoy? ¡¿En serio?!- fue la estúpida y calmada frase de Ron. Aunque,  bajo tanta calma se ocultaba una pequeña ola de furia. No porque la amara como pareja… ¡pero era la madre de su hija! Y… ¡demonios! Se estaba acosando con el enemigo. Porque era obvio que esos "besos" no quedaban en un intercambio de saliva y nada más.

-¿no es obvio?- susurró Draco, apoyando una mano en la pared y dándole la espalda al pelirrojo.

Hermione estaba es la gran diatriba de "qué hacer". Por un lado estaba su ex marido, recién llegado en un estúpido momento. Aún así, ¡era Ron! Él solo sabía llegar en momentos inoportunos. Y haciendo contra peso a la balanza, tenía a un notoriamente excitado Draco. Al cual el bulto en su entrepierna molestaba e intentaba controlar.

La castaña pensó en estirar la mano un poquito y ayudar a su colega y socio financiero. Pero luego, como un soplo irónico del destino, recordó que Ron estaba al pie de las escaleras. Viéndola como si estuviera con un troll en vez del Semi Dios que representaba Draco. En ese preciso momento, lo odio más. ¡Como si eso fuera posible!

Iba a decirle unas cuantas cosas. Gritar un par de improperios y así el pelirrojo se iría.

No lo hizo. Hubo algo que gano su atención… los papeles que Ron traía en las manos. "DIVORCIO" era la única palabra en el sobre.

Y si algo era más importante en la vida de Hermione, más que el sexo, era su renovada libertad.

Dejó a Draco con un serio problema entre piernas (literalmente) y subió las escaleras de mala manera. Llegó a la altura que se encontraba el pelirrojo y notó cierto fuego en su mirada azul… aquel azul que la había encandilado cuando se conocieron… y ahora no significaba nada.

-no te hagas la tonta Hermione. ¿Me dejas por Malfoy?- preguntó él, siguiéndola a su oficina. Weasley controló los impulsos de gritarle la pregunta, no por eso salió con menos odio del que pretendía expresar.

-no te hagas el santo Ronald. Ambos sabemos la clase de vida que llevabas en las noches incluso antes de mencionar la palabra divorcio- Ron se puso tan pálido como la cal.

-¿quién me dice que no haz llevado la misma vida con Malfoy?- preguntó, atragantándose con su propia saliva ¿Hermione sabía de sus romances? ¿Sabía de Maddie?

-¡por favor Ronald! Soy una cara pública, no sería tan idiota para engañarte… y si lo hiciera, no sería tan notoria. - Hermione, el 80% de las veces, daba miedo. Pero esta era no de esos momentos, en que la verdad, por más fea que sea, no la descontrola.

-Hermione yo… no sé que decir. Supongo que me sentía solo. Ella nunca significo mucho para mí. Solo era la calentura del momento. Tú y yo no estábamos teniendo intimidad y eso me mataba. Te veía a diario, pero tú al parecer ni sabías que existía. Por eso… No sé. No estaba pensando.

La castaña entró en su amplia oficina, se sentó en aquella cómoda silla y vio al pelirrojo al otro lado de su escritorio.

-¿terminaste?- dijo ella, haciendo sonar las uñas sobre la mesa.

-eso creo- fue la respuesta de Ron cuando notó que sus explicaciones no le interesaban- ¿desde cuando estas con… él?

-no es de tu incumbencia.

-aún eres mi esposa Hermione. Aún estamos unidos por la ley. Y puedo romper este sobre con la misma rapidez que tú puedes arruinar a una empresa- Ron, algo había aprendido en todos estos años de convivencia.

El problema, es que no puedes desafiar al maestro, sin saber de sus nuevas estrategias.

Hermione se levantó de su hermosísima silla de cuero reclinable, demostrando que el vestido negro que llevaba le quedaba mil veces mejor a ella que al maniquí. Puso su mejor cara de negocios y enfrentó al primer amor en su vida.

-Ronald, haz de entender que tú rompiste las primeras líneas de nuestro matrimonio. Fidelidad. ¿Eres conciente que puedo llevarte a un juicio por ello? No necesito tu estúpida firma, mi cielo, puedo separarme de ti con abogados de por medio si así lo deseo. - Dijo ella sonriendo -Pero  tenemos una hija. Una pequeñita que adoro más que a nada en el mundo. No lo hice difícil, porque sé que tú también la amas. Porque quiero que ella te vea cuando quiera y no las mínimas veces que un jurado te lo imponga. ¿Ahora entiendes, cariñito? Tú me darás esos papeles firmados y no harás preguntas tontas. Las cuales no tengo por qué responder… pero, para tu satisfacción, no me he acostado con Malfoy… Aún

Weasley estaba tan pálido como un papel con las "tiernas" palabras de su esposa. Quiso responder, en serio deseaba hacerlo, pero Hermione tenía bases… bases reales. ¿Y él? Nada… no tenía ni siquiera pruebas reales aparte de un beso.

Lo mejor, era llevarse el tratado por la paz. No verse frecuentemente y hacer como si jamás hubiera visto ese beso.

-aquí los tienes- se decidió a decir Ron, arrojando el gordo sobre a la mesa- los mandaste firmados… ya los firme. Iré por la niña mañana y quiero llevarla con la abuela- Ron no quería mencionar la palabra "¿puedo?", pero de cierta forma, se sentía obligado a hacerlo.

-llévala- dijo Hermy cuando noto la pelea mental de su EX-marido. - No quiero que la niña note el cambio drásticamente. Cuida que no se quede sola con George, tu hermano la consiente demasiado y Rosie se aprovecha. Que no se desabrigue. Debes llevarte a la bola de pelos, hará un escándalo en casa si se queda y por otro lado, Rose no estará tranquila hasta que vea al feo animal dentro de su cama.

-Micifuz no es tan malo…- dijo Ron.

-no mientras tenga algo que arañar, destrozar y/o torturar entre sus garras. Esa cosa no puede ser un gato. ¿No lo habrán hechizado?

Y como si nada, tanto la castaña como el pelirrojo, fingieron que no había pasado nada. Él no vio nada. Y ella no dijo ni una sola palabra…. Pero ya estaba bueno de dobles caretas entre ellos. Mejor las cosas como son. "al pan, pan. Al Vino, vino".

Ronald se fue de la oficina de su EX con una sonrisa. Quizás se separara, pero seguía siendo su amiga. Una con la que se había acostado, había embarazado y había engañado. Pero amigos al fin y al cabo. Y a lo amigos hay que encararlos algunas veces para que abran los ojos.

En el caso de Ron… bueno, uno nunca sabe que es lo que pasa exactamente por la cabeza de Ron, pero era algo similar a la calma.

Hermione se dedicó a firmar unos papeles. Aunque era un movimiento casi autónomo.

No precisamente porque pensara en su ex marino y la conversación "interesante" que tuvieron. Su mente estaba más concentrada en unos pantalones oscuros, una camisa azul… brazos y pecho tonificado, ojos hipnotizantes, una boca de ensueño y una entrepierna hinchada.

Probablemente era culpa de la escasez de sexo en… los últimos tres meses, pero Herminio estaba obsesionada con el bulto de Draco. Como si la Hermione empresaria, poderosa, segura y fía, se transformara en UN adolescente hormonal en busca de sexo. Debía ser cosa de la edad, pero la imaginación de la poderosa mujer, volaba con las características imaginadas del pene de Draco.

 Si fueran sus ojos grises, que te desconcentraban. Su boca, que con solo un par de segundos te tenía inconsciente… o sus manos, que definitivamente causaban más de un orgasmo. ¡Lo que fuera! Prefería pensar hasta en las puntas partidas de Draco - porque definitivamente debía tener algo malo ese semi Dios- que en excitarse pensando en un pene ¡que ni siquiera había visto!

-demonios, ya te estas transformando en una calenturienta- dijo la castaña en el silencio de su oficina.

-¿jefa? ¿Sigue aquí?-preguntó Thomas entrando a la oficina.

-ajá- dijo Hermy, sin saber exactamente cual era la respuesta que debía dar.

-Jefa, no le traje lo que me pidió. Lo siento. ¡o sea!- corrigió Thomas rápidamente- NO estuve perdiendo el tiempo. Ya lo compré, pero no sabía si estaría aquí, así que lo deje en mi casa. El tipo que me lo vendió dijo que no era un animal muy juguetón, pero que sería un perfecto compañero. ¿Es para alguien en especial, jefa?

-¿de que estamos hablando?

-del perro, jefa- dijo el azabache, sin estar del todo seguro de si estaba soñando o si su jefa no estaba atenta.

-ah… el perro- y la idea se vino a su cabeza tan fugazmente que ni siquiera razonó las siguientes palabras- ¿dónde esta la casa de Mafoy?

-¿es para él jefa? ¿Para el señor Malfoy?

-Es para su hijo… él… está de cumpleaños- no, claro que no. ¡Ni idea de cuando era el cumpleaños! Pero fue lo primero que se le vino a la cabeza.

Tampoco sabía porque le había comprado un perro a Scorpius. (O había mandado a comprar, el fin de cuentas, es lo mismo).

Mientras Thomas volvía con la dirección -inseguro de la veracidad de la historia recién contada-, Hermione sacó dos hipótesis más o menos creíbles de su cabeza.

La primera, era que si Scorpius tenía un perro, quizás este se comiera a la bola de pelos que representaba Micifuz. La segunda… es que un perro molestaría a Draco. Y por alguna razón, se le hacía entretenida la idea.

De cualquier manera, y con estúpidos argumentos, la castaña recibió la dirección de Draco.

Un departamento en la zona alta de la capital londinense, hermosa, acogedora y con un espacioso recibidor. ¡Todo daba igual! Ella solo tenía una cosa en la cabeza. Y no era una idea exactamente definida como: "moral".

Se subió al elevador pensando en la tonta respuesta que le dio a su asistente: "debe firmarme unos papeles." La frase por lo menos hubiera sido consistente si ella saliera con una hoja en la mano. Pero apenas tuvo la dirección, salió corriendo hacia su auto y se dirigió audazmente a la dirección en aquella mini nota.

Apenas se abrieron las puertas metálicas, ella camino al departamento al fondo del pasillo. Tocó el timbre y la puerta se abrió en pocos segundos.

Un hermoso rubio la miró asombrado, pero ni tiempo tuvo de reaccionar, porque ella se le tiro encima y aplastó sus labios con los de él. Desatando una guerra de lenguas que ninguno de los dos daría por acabada.

Draco la tomó de la cadera firmemente, y la llevó dentro. Ella solo se debaja querer.

La puerta de cerró y el rubio se las ingenió para llevarla a su biblioteca personal. Un sillón fue el primer mueble que había a su paso. La castaña lo tiró sobre este y luego se subió a horcadas sobre él.

Las caricias sobraban y las palabras ¿para qué? ¿Qué mejor tipo de comunicación que esta?

El dobles de su vestido negro llegó hasta su untura, dejando visible aquellas braguitas a juego que volvieron loco a Draco con solo verlas. Puso ambas manos en el redondo trasero de Hermione mientras ella desataba su camisa.

La erección de Draco los estaba matando a ambos. A él porque los pantalones lo asfixiaban y a ella porque no aguantaba un segundo más sin algo duro y caliente entre las piernas.

Los botones de su pantalón cedieron bajo al ágil taco de Hermy. La erección aumentaba y aumentaba cuando ella lo masajeaba sobre la ropa. Los besos seguían como un juego constante hasta que una tierna voz preguntó.

-¿Qué estas haciendo papi? ¿Jugando con Hermy?

-no…nosotros- dijo Hermione tartamudeando, levantándose de Draco en cosa de segundos y arreglando su falda al mismo tiempo.

-¡buscábamos una galleta!- dijo Draco, conociendo la fascinación de su retoño por los dulces de harina amasados.

-¿una galleta?- dijo Hermy, casi gritando "¿no se te ocurrió nada mejor?".- ¡Si! Una galleta- dijo esta vez con más entusiasmo- buscábamos una galleta en el sofá.

Draco se levantó tan pronto como Scorpius concentró su atención en la "búsqueda". Se arregló los botones y su pantalón, poniendo ambas manos a la altura del cierre para que Scorp no hiciera otra pregunta que no pudiera responder.

-ya van dos veces en un solo día.  Asegúrate que no haya una tercera, porque no me detendré aunque el fantasma de Dumbledore nos interrumpa en pleno coito- dijo el sexy rubio en el oído de Hermy.

-habrá más veces, estoy segura… pero no dejaremos que nos vuelvan a interrumpir.

-te aseguro que te cobraré la palabra….

-en serio espero que lo hagas cuanto antes- dijo Hermione, Seduciendo a su socio de finanzas con TODAS  las letras.- será mejor que me vaya o tu hijo empezará a escuchar sonidos que le darán miedo.

-¿gimes muy fuerte Granger?- fue la descarada pregunta de Draco.

-Malfoy, mis gemidos son normales, pero eres tú el que gritara un par de vulgaridades. Le estoy haciendo un favor a tu hijo.

-pero en la oficina no está mi  hijo- dijo Draco, sonriendo de lado.

-buena observación- fue la frase final de la castaña, caminando hacia la salida y dejando al blondo nuevamente con un problema entre piernas.

Más que una promesa o una necesidad, era una travesura que tanto la castaña como el blondo deseaban realizar.

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nuevamente interrumpidos. jajajajaj