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Malfoy ¡deja de mirarme! — capítulo 5
¡Sal de mi cabeza ahora mismo!
Hermione llegó una semana después a su trabajo. Su pequeña Rosie seguía en cama, pero ya sin fiebre constante o con la gripe alterando sus nervios de madre. Una semana en la que habían ocurrido más cosas de las que ella deseara.
Esas cosas "indeseadas", partían a diario con las preguntas de su hija;
"¿Quién era el hombre que vino, mami?". A lo que ella respondía: Draco Malfoy.
"¿Cómo dijiste que era su nombre, mami?". Y ella decía una vez más: Draco.
"¿Por qué te cae mal, mami?". Porque es Draco Malfoy. Es suficiente razón.
"su cabello era lindo, mami. ¿No crees que es lindo?". Y ella decía algunas veces sin pensar: ¿Te refieres a Draco o a su cabello?
"Mami… ¿el Señor Draco vendrá más seguido?". Y Hermione respondía fatigada: Espero que no, cielito.
"Mami… ¿puedo invitar al señor Draco a jugar conmigo y mis muñecas?". Cariño- decía ella aguantándose la risa- él no juega con esa clase de muñecas.
"Mami, hay un tipo en una revista que se parece al señor Draco".
Eran las clásicas, marcadas e incluso pautadas preguntas de su retoña. Solo que a la última, jamás había respuesta. La castaña solo se sentaba en su estudio y veía aquellas revistas donde el blondo descerebrado salía con esqueléticas modelos de pasarela. Con los mismos titulares a diario.
"El bombón de Inglaterra vuelve a las andanzas". "Draco Malfoy, no conforme con su éxito empresarial, arrasa con hermosas mujeres". "El blondo más envidiado de la ciudad es vista con otra escultural mujer". "El famoso dueño de *Insurance Risks,*no solo cierra tratos empresariales. Él tiene una amplia mirada cuando de mujeres se trata"
Hermione imaginaba el siguiente titular: "Draco Malfoy, violado por arrastradas mujeres necesitadas". De seguro era un excito de taquilla.
Su destino, no conforme con tener a Draco en la cabeza todos los días… ya fuera culpa de Rosie o del estúpido periódico que no publicaba otra cosa que no se tratara del blondo. Su… ¿cómo llamarlo? Aún-marido… futuro-ex. De cualquier manera, ahí estaba el pelirrojo. Haciendo dormir a la hija que ambos habían hecho. Arropándola como un buen padre y besando su frente después de contar un cuento de los que ella adoraba y había escuchado millones de veces.
Nunca podrían insinuar que Ron era un mal padre… Eso no había ni que dudarlo. El pecoso podía ser algo lento y torpe en algunos… muchos sentidos. Pero siempre sería un buen padre.
Verlo ahí, a la orilla de la cama gigante de la pequeña, recogiendo algunos juguetes, ordenando un poco el desastre diario que hacía Rose. Se dio cuenta de lo acertada de su decisión. Ron y ella funcionaban como amigos. Como pareja no lo hacían del todo mal, pero a la larga terminarían odiándose por la rutina y la monotonía.
-ahí estás- dijo él sin mirarla, pero la castaña sabía que su amigo estaba sonriéndole- creí que te habías escondido en alguna parte de la casa para que no habláramos. Pensaba buscarte.
-no será necesario- le respondió ella sonriendo.
-¿quieres que firme?- rápido y directo. Por alguna razón… Ron comprendía que Hermione fuera buena en su trabajo. Era de una sola línea. No había oscuros y fáciles caminos que la tentaran.
-si- dijo ella, sin darle vueltas al asunto. Pensó unos instantes en decirle que no se fuera de la casa, que era tan suya como propia. Que después de todo seguían siendo amigos… y lo seguía queriendo, pero como amigo. Luego se dio cuenta que sería demasiado cariño para ese momento.
-supuse que dirías eso. Aunque admito… tenía la esperanza que te arrepintieras- dijo el pecoso entregando los papeles en un sobre- ¿puedo quedarme algunos días en casa? Solo hasta que encuentre donde vivir.
-Ron, también es tu casa- la castaña le sonrió amistosa y cariñosamente- La puerta nunca estará cerrada, pero tampoco abierta. El juego de llaves seguirá bajo el choapino para cuando quieras venir. Tus llaves permanecerán en tu bolsillo. Las cosas seguirán igual que siempre… solo que tendrás la libertad de buscar a alguien que te de el amor que yo no puedo darte.
No había sido una mala charla. Incluso se podría considerar como excelente debido a que era una separación. Pero su domingo se tenía que arruinar con otro estúpido periódico.
"Draco Malfoy, Mr. Playboy, ha sido fotografiado mientras salía de un lujoso hotel a medianoche con una esplendorosa pelirroja a sus espaldas".
En algún rincón de su mente, llamó a su estilista personal y se entregó en cuerpo y alma. El hombre cortó, desflecó, lavó, peinó, amoldó e incluso masajeó el cabello de la castaña. Solo que cuando se miró al espejo, deseo retroceder el tiempo… ¡el pelo corto! ¿Desde cuando a ella le gustaba el cabello corto?
Pero no importaron los gritos que le dio al estilista. Su cabello seguía del mismo largo. Las nanas de su hija no hicieron comentarios la mañana del lunes, debido a los gritos que habían escuchado de la jefa la noche anterior. Su hija fue la única que se atrevió
-te ves diferente, Mami. Pero tan hermosa como siempre.
Llegó a la oficina en su lujoso auto. Y el guardia del estacionamiento fingió no verla para ahorrar comentario. La recepcionista cerró su boca de solo mirar la cara de la jefa. El botones mantuvo la vista en la pared. Los trabajadores bajaban la mirada. Pero Hermione caminó estoica por la sala de conferencias. Su maletín pesaba debido a todos los periódicos que llevaba. Por culpa de Malfoy empezó esto… y con Malfoy se iba a desquitar. Nadie sufriría de su ira aparte del lujurioso blondo.
-Thomas- dijo ella furiosa, mirando a su asistente que estaba sentado afuera de la sala principal tomando un café- ¿Malfoy está adentro?
El pobre asistente dio vuelta su café con solo escuchar la voz de la jefa.
-s-si Jefa- tartamudeo el pobre.
La leona entró en la sala, haciendo que todo el mundo se girara a la puerta. Y el ambiente se congeló en ese instante.
-¡SAL DE MI SILLA!- fue el primer gritó.
-contestaré la llamada afuera- dijo uno.
-te acompaño- contestó otro.
-debo ir al baño- se levantó el de la esquina…
-emm… yo… afuera… Ahora- dijo otro que se le ocurrió la mala idea de sentarse dándole la espalda a la puerta principal.
-¿NO ESCUCHASTE?- preguntó la castaña cuando la sala estaba vacía. Aunque vacía entre comillas porque las paredes eran solo ventanales gigantes donde todos podían ver hacia adentro, pero nadie escuchaba ni la mas mínima palabra.- ¡SAL DE MI SILLA!
-sácame- le dijo el blondo sonriente. Ella, la ratona se veía peligrosa, inteligente, audaz y lo peor de todo. La castaña estaba demasiado sensual a los ojos de Draco con ese corte nuevo, el vestido ceñido al cuerpo y la espalda al descubierto.
Hermione, furiosa tiró su costoso maletín a la mesa y saco los periódicos de la semana. Se acercó a Draco, que aún seguía en SU silla. Este giró esperando el golpe de gracia.
-ALEJARÁS TU LUJURIA DE MI EMPRESA. ALÉJATE DE LAS ZORRAS MIENTRAS TRABAJES PARA MÍ... O NO DEJES QUE TE VEAN.
-Alguien ha estado leyendo…- dijo Draco tomando los periódicos y enterándose de las noticias nacionales.
-mira… hurón calenturiento, blasfemador y poco cauteloso. Si vuelve a haber un titular en el que tu nombre sea levemente nombrado como "Mr. Playboy". Me encargo personalmente que Insurance Risksquiebre nacionalmente. ¿Nos estamos entendiendo huroncito?
Draco se levantó del sillón, sin mirar a la furiosa dueña. Tenía un periódico entre las manos. El del domingo… donde salía él con la pelirroja.
-Esta chica si que era caliente. La llamaré.
Paso valientemente por al lado de la jefa y apenas la miró. Caminó hacia la puerta… afuera, todo el personal miraba poco disimuladamente la pelea adentro de la sala.
-Malfoy- dijo ella, pero el blondo no se detuvo.- ¡Malfoy!- repitió, pero hubo menos respuesta que antes- Draco…- llamó mientras daba tres pasos hacia el blondo. Él se giró cuando estaban a un metro-¿entendiste lo que te dije?
-si, si. Claro- dijo él mirando el periódico- que no me vean… ¿eso dijiste, no?- a la castaña le hirvió la sangre… ¿Por qué no lo despedía y simple? A si… necesitaba su conocimiento económico.
-por cierto- dijo el blondo, acercándose a la mesa y dejando el periódico, quedando a unos 20 cm. De Hermy- ¿alguien te ha dicho lo bien que te ves con ese corte?- para suerte del blondo, ella se quedó sin respuesta- y su a eso le agregas tu maldito carácter fuerte, explosivo y sensual, eres una bomba porno para mi.
Salió de la oficina más campal que nunca. Si la castaña supiera que apenas recordaba los nombres de las chicas… y que muchas de ellas no lo volverían a llamar porque cuando ellas estaban en pleno orgasmo, él le dijo a tres de ellas: "vamos jefa, ya no puedo más".
¡Condenado hurón!