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Toy Story 4 — capítulo 5
Un niño de bonitos ojos verdes esperaba a su padre. Estaba sentado en el grass de Sunny Side, viendo cómo otros niños se iban.
Suspiró intranquilamente.
De repente, un auto gris aparcó frente a él. Una mano delgada salió por la ventana, haciéndole señas. El niño sonrió, y corrió hacia donde sus padres lo esperaban.
Su madre le abrió la puerta trasera, y él entró.
-¿Cómo te ha ido, Sean?- preguntó ella, cariñosamente.
-Muy bien, mami- respondió Sean- Conocía muchos amigos, la maestra es muy buena.
-Nos alegra oír eso, hijo- contestó el padre de Sean.
Dentro de la mochila, Woody escuchaba atento por si la mujer decía el nombre de su esposo, pero lo único que oyó fue cosas como "cielo", "amor" o "cariño".
Sin embargo, no perdió las esperanzas.
El auto empezó a detenerse, hasta hacerlo completamente. Sintió que Sean cogía su mochila y la sacaba del auto.
Segundos después oyó el sonido de una puerta abriéndose. Supuso que estarían dentro de la casa.
Sean subió las escaleras, y se dirigió a su habitación.
Se echó en su cama, y minutos después, cayó dormido.
Woody abrió el cierre de la mochila, y vio que se encontraba en una habitación pintada de azul, como muchas nubes blancas en algunos partes de la pared. La cama del niño estaba cubierta con una colcha también azul. Sean estaba profundamente dormido, así que se aventuró a salir de la mochila.
Definitivamente, la familia acababa de llegar a la ciudad, ya que había cajas sin desempacar alrededor de la habitación. También se notaba que la pintura estaba fresca, debido al olor.
Fijó sus ojos en la ventana. El sol ya estaba bajando…¿qué hora sería?
Oyó unos pasos provenientes del corredor. Se metió de nuevo en la mochila, esperando…
-Creo que está dormido, cielo- dijo la voz de una mujer. Sería la madre de Sean…
-Dejémoslo dormir. Llamaré a mi hermana para que venga a cuidarlo- respondió el padre.
Por más que Woody trató de reconocer esa voz, no logró hacerlo…
La pareja cerró la puerta, dejando a Sean dormido. Habría pasado una hora cuando escuchó la voz diferente de una mujer, la cual Woody supuso que serpia la tía de Sean.
Woody salió de nuevo de la mochila, ahora con más libertad. Vio por la ventana que el auto gris se alejaba de la casa. Genial.
Quiso recorrer la casa, por si encontraba algo que le confirmara que el padre de Sean era Andy. Fue a la que creyó que era la habitación del matrimonio, buscando alguna foto…alguna carta.
Nada.
Aceptó con resignación el hecho de que tal vez, ese hombre no era su pequeño Andy. Empezó a caminar hacia la puerta, con ganas de irte de aquella casa, cuando una joven rubia pasó muy cerca a él, sin darse cuenta de su existencia. Felizmente, Woody había logrado esconderse.
La joven fue al cuarto de Sean. El vaquero oyó que le hablaba, así que supuso que el niño estaba despierto.
-Sí, ya me cambio y bajo, tía. Llevaré mi mochila con mis juguetes.
-Te espero en el patio.
Así que Sean y su tía saldrían. Bueno, Woody vio aquella oportunidad para salir de la casa. Vio que Sean salía al baño que estaba al lado de su habitación, y Wood aprovechó para volver a meterse en la mochila.
Cinco minutos después, el niño volvió a su cuarto. Cogió su mochila de la escuela y bajó, para encontrarse con su tía.
Ya eran casi las cinco de la tarde. Muchos niños jugaban en al parque, con sus mulecos, o en el caso de las niñas, con sogas.
Pero Sean no se unió a ninguno de ellos. Se separó de su tía, quien se sentó en una banca a leer un libro, y se fue debajo de un tobogán. Ahí, abrió la mochila, y al ver un nuevo juguete, sonrió.
Sostuvo a Woody en sus cálidas manos. ¿Cómo había llegado es vaquero ahí?
-Pero tú estabas en la escuela, amigo- dijo el pequeño- Ah, seguro alguien te metió aquí por casualidad.
Woody esperó a que el niño se entretuviera con otra cosa, para escapar. Sin embargo, parecía ser que Sean se había encariñado tanto con él, que no le quitaba los ojos de encima.
A pesar de que Woody quería irse al principio, pronto sintió ganas de quedarse para siempre con Sean…
No, Woody, no… ¿en qué estás pensando? ¡Tienes que volver con los demás!
Ni Sean ni Woody se percataron que un par de desconocidos acechaban el escondite del niño.
Tal vez esperaron a que oscureciera, o a que la tía de Sean estuviera muy entretenida con su libro…El asunto es que, en un abrir y cerrar de ojos, Sean y su mochila no estaban.