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Lemmon parade: Ron and Hermione's love stories — capítulo 3

-Venga tío Ron! Vamos, vamos, vamos, vamos...!

-Por Dios, James! Si no te callas, te juro que no vamos!

-Zip...

               Tío y sobrino caminaban por la calle. El niño iba dando saltitos, esperando llegar a su heladería favorita. Su tío, caminaba tortuosamente intentando seguir el ritmo del pequeño. Ron se lamentaba, recordando la estúpida apuesta que su hermana y cuñado le habían cargado encima.

-James! No corras tanto, hombre!

               El día anterior, que Harry y Ginny habían invitado a comer a Ron en su casa. Al pelirrojo le había extrañado la invitación, aún más, proviniendo de su adorada hermanita que siempre buscaba excusas para quedarse a solas con su marido. Tras una agradable comida, su hermana no esperó más y le explotó en la cara el porqué de la invitación.

-Ronnie, queríamos pedirte si podrías quedarte con Jamie mañana por la tarde

-Porqué? No!

-Porque... Harry y yo tenemos unos pasajes para un balneario... todo el día... y queríamos pasar un día solos...

-Oye Ginevra, es tu hijo, no mío

-Ron, Dios sabe cuánto quiero a mi hijo, pero últimamente está hiperactivo... por favor, hazlo por tu hermanita. Por tu mejor amigo!

               Ron miró a su amigo, que intentaba no mostrar su balanza: sabía que si se ponía de lado de Ginny, Ron se enfadaría. Y mostraba simpatía con Ron, Ginny simplemente le mandaría a dormir en el sofá hasta que James cumpliese los dieciocho. Asi que optó por hacerse el loco.

-Está bien, hermanito. Te hago una apuesta...

-Dime

-Si consigues ver la película de 'Cenicienta', al completo, con James, tú ganas. Si no, mañana te lo llevo y por la noche le voy a buscar

-Trato hecho. No puede ser más difícil de lo que era ver contigo 'Alicia en el País de las Maravillas'

-Hey! No te pases! Esa película me daba mal rollo...

               Ron sonrió y se sentó en el sofá, junto a su sobrino. Pusieron la película, y desde el minuto cero se arrepintió. El pequeño comenzó a saltar en el sofá, a cantar las canciones que la hermosa y, desgraciadamente aguda Cenicienta cantaba con los pajarillos, gritaba cuando el malvado gato trataba de atrapar a los ratones y... simplemente, su pelirrojo tío, cogió su chaqueta, se dirigió a la puerta y miró a su hermana a los ojos.

-Mañana, en mi piso, a las once de la mañana. Nada de llamarme para tocarme las narices y despertarme temprano! A las once y punto

-Gracias Ronnie, te quiero

-Sí, ya...

               Y ahí estaba él. Caminando, o más bien, corriendo detrás de pequeño demonio pelinegro, que iba casi volando a la pequeña tienda. Al llegar a la puerta se detuvo a esperar a su tío.

-Anda que pueden llamarte tonto a ti... ahora me esperas, que sabes que yo te voy a pagar los helados...

               Una sonrisa se dibujó en la cara del pequeño, sacándole otra a Ron. Se sentaron en una mesa, y pidieron dos helados de chocolate: uno simple, y otro con crema de vainilla y virutas de colores, con un poco de nata. Mientras el camarero iba a por sus pedidos, Ron intentaba... socializar con su sobrino.

-A ver, Jamie... cuéntame, que tal en la escuela?

-Bien. La profe dice que estoy mejorando...

-Ah sí? En qué?

-Dice que ya no tiene que llamar a los bomberos

-Q-Q-Qué...?

               Mientras su pelirrojo tío intentaba digerir aquella información, les servían sus helados. Ron sintió la llamada de la naturaleza, y dejó unos segundos al pequeño a cargo del camarero. El pelirrojo, tardó unos cuantos minutos en el baño. Y tardaría más, si no fuera por la discusión que escuchaba al camarero discutir con alguien... sobre James.

-Mierd... qué habrá hecho ahora el enano este??

               Salió corriendo de los servicios, y vio al camarero, intentado hablar con alguien. Buscó con la mirada al pequeño, pero se dio cuenta que estaba en brazos de una joven.

-Le digo que este niño lo conozco, es el hijo de mis amigos... qué hace aquí él solo??

-Disculpe señorita... pero vino acompañando a este señor

               Ron quedó unos segundos más mirando a la chica, de pelo castaño, ojos marrones, y una expresión irresistible, a pesar de estar enfadada.

-Lo siento, es mi sobrino... le ha molestado o ha hecho algo malo?

-No. Por supuesto que no. James nunca hace nada malo. Pero es el hijo de mi mejor amigo y lo vi aquí solo y...

-Ehm... bueno, eso de que no hace nada malo, habrá que comprobarlo científicamente. Y segundo... quién es usted?

-Soy Hermione Granger. Soy amiga de Harry Potter y de Ginny

-Ah... yo soy Ron Weasley, hermano mayor de Ginny

-Ah... Un gusto

               La chica le tendía la mano, y a punto estuvo de dársela, cuando recordó de donde venía. Se disculpó y fue al baño a lavarse las manos. Allí, se miró al espejo y se arregló bien el pelo. Comprobó que estuviera todo bien y volvió. En la mesa, la chica, sentada con James en su regazo, que estaba tranquilo, como si fuera un angelito. Ron frunció el ceño, y se sentó frente a la chica. Al ver su enorme copa de helado, se avergonzó un poco de haber pedido tanto chocolate. Se fijó en la chica, que tenía un poco de chocolate en la comisura de los labios.

-Tú... ehm... tienes... aquí...

-Oh! Lo siento... espero que no te importe, tomé un poquito... es que me encanta la copa de chocolate con vainilla y nata...

-Anda! Mira tú! Entonces... eres amiga de Harry...

-Sí jajaja

-Y como es que nunca me habló de ti?

-Jajaja no sé...

-Sabes? Voy a hablar seriamente con Harry jajaja

-Jajaja y tú? Qué haces con el pequeño Jamie?

-Nada. Ginny y Harry querían salir, y me pidieron que quedase con él

-Oh! Asi que tú eres al que iban a escarmentar...

-Cómo??

-Ehm... es que Ginny ya me había contado su plan de salir. Y le dije que me quedaría con James, pero dijo que no, que se lo dejaría a su hermano para que escarmentara, por no visitarles muy a menudo

-Será... traidora, la enana promiscua! Es ella la que quiere 'intimidad' con Potter!

               La castaña comenzó a reír sin control, pero a Ron le parecía la sonrisa más perfecta del mundo. Siguieron hablando, de muchas cosas, conociéndose. James ya no hacía trastadas, al estar con la chica, y Ron quedaba impresionado con los métodos que Hermione utilizaba para que el pequeño no armase escándalo. Sinceramente, a Ron le gustaba esa chica. Al salir de la heladería siguieron hablando. Allí, cuando Ron intentó 'lanzarle indirectas' a Hermione, lo único que consiguió fue que la chica confesase que él tenía la bragueta abierta del pantalón desde que habían estado en la heladería.

               Después de varios intentos, Ron comprendió que no tenía nada que hacer con Hermione, muy a su pesar. Cuando se acercó la noche, acompañó a Hermione hasta su casa. Allí, se despidió de la chica, la cual le dio una sorpresa.

-Ron...

-Si?

-Podrías darme tu número? Ya sabes, para llamarte algún día, y eso...

-Pero...

-Ron, has estado toda la tarde lanzándome indirectas. Si tantas ganas tienes de algo más, solo dame tu número y te llamaré... para tomar otro helado, o cuidar de James, quizás

               Ron se quedó sin voz, pero con una gran sonrisa, al escuchar la respuesta de la chica, segura y atrevida. Se despidió finalmente, después de compartir números, con un beso en una mejilla.

-Para que pienses en el próximo helado...

               Ron caminó hacia la casa de los Potter rápidamente. Sin duda, esa chica era increíble. Llamó a la puerta, y su hermana abrió. Entraron él y el pequeño, y le contaron a sus padres su aventura. Finalmente, antes de irse a su casa, se dirigió directamente a los dos.

-Potter, voy a tener una charla muy extensa contigo sobre el porqué no me presentas a tus amigas. Y tú, enana... necesitaré a tu monstruito bipolar para otro día... 

-Ron! Es mi hijo! Y es tu sobrino...!

-Anda, Ginny! Si sabes que lo quiero mucho!

-Para ligar no cuenta...

               Despidió a los Potter, y se fue a su casa. Al cruzar la puerta, tan solo se tiró en el sofá. Cerró los ojos, y sonrió, recordando a la increíble chica que había conocido: su risa, su cariño con James, sus labios manchados de chocolat...

-Mierda! Nos fuimos sin pagar!!